Un premio para avergonzarse

Por Sonsoles Fernández Day

El alcalde de Guadalajara, el socialista Alberto Rojo, ha ganado esta semana junto con la concejala de Transición Ecológica, Mª Ángeles García, y el concejal de Parques y Jardines, Jaime Sanz, el Premio Atila, otorgado por Ecologistas en Acción de Guadalajara a la peor conducta ambiental de 2021. Que te den un premio porque no se ha podido hacer peor el trabajo, no es tal premio sino un zasca, un tartazo, una bofetada. Es echarte una bronca, sacarte los colores e incluso ponerte en ridículo. Dependiendo de la dureza de cara del premiado, si es honesto, se produciría el sonrojo, arrepentimiento y propósito de enmienda. En el caso de que la poda indiscriminada, los parques de la ciudad y el abuso de herbicidas les sigan importando lo mismo hoy que ayer, entonces es un premio más que merecido. Enhorabuena, Atila.

En la página web de Ecologistas en Acción se dice que se conceden los Premios Atila ‘para distinguir a quienes a lo largo del año hayan destacado más por su contribución a la destrucción del medio ambiente’.  A no ser que se crea un villano de Marvel, no es en absoluto un mérito por el que sentirse orgulloso.

Las razones de la asociación para otorgarle el premio a Rojo y a los dos concejales son ‘las políticas arboricidas que están acabando con cientos de árboles en la ciudad, por el uso continuado de herbicidas, pese a la aprobación de una moción en el año 2019, por promover un acceso a Castillejos por el bosque de ribera del Río Henares, por el retraso en la puesta en funcionamiento del Consejo Local de Medio Ambiente y, por último, por no haber solucionado el problema de las alimentadoras de las colonias felinas’.

Los motivos del premio quedan perfectamente explicados. Si entran en la página de Ecologistas en Acción verán que no se les escapa una. Para eso están y por eso existen. Por el contrario, de poco sirve tener en el Ayuntamiento un concejal para Parques y Jardines y otro para Transición Ecológica si se dedican a continuar haciendo lo que ya se hacía mal en lugar de corregirlo y actuar correctamente.

En esta página, en un artículo de octubre de 2019, Ecologistas en Acción se quejaban de que llevan más de 20 años denunciando los daños y barbaridades que, por parte de empresas, técnicos y concejales, sin ningún criterio, ni formación, ni conocimientos, se comenten contra el arbolado de la ciudad. Aunque Jaime Sanz, el concejal responsable, se había comprometido a cambiar las técnicas de poda, volvían a hacerse antes de tiempo. La organización ecologista reivindicaba, como algo urgente, la aprobación de ‘una ordenanza municipal que establezca las técnicas y criterios de podas, las especies adecuadas a cada espacio de la ciudad (aceras, plazas, zonas verdes, parques y jardines), las fechas para realizar los tratamientos sobre el arbolado y la protección de especies singulares, entre otros aspectos.

Para entendernos, que hacen falta expertos y con urgencia. Y no como asesores del concejal, ya está bien de pagar sueldos a lo loco. Concejales expertos en su departamento. Si no lo son, sobran. Dicen los ecologistas que los árboles de nuestra ciudad están siendo víctimas de políticos irresponsables y carentes de sensibilidad ambiental. Se podría entender, aunque no justificar, que el alcalde esté ocupado en otros menesteres y no se entere de si se poda o no en el momento conveniente, pero si el concejal de Jardines no sabe de qué va aquello de lo que le han nombrado responsable, sobra. No es para premio, es para jubilación anticipada.

Los parques de Guadalajara están abandonados a su suerte y a las malas decisiones. Y, por si no tuvieran bastante, luego viene la concejala de Festejos y planta unas atracciones de feria para maltratarlos un poco más.

Una expresión popular dice que ‘Por la cagada se conoce al pájaro’. No me estoy refiriendo a las desagradables cagadas de palomas que inundan las aceras junto al Parque de la Concordia y los laterales del principio de la Calle Mayor, otro asunto importante y responsabilidad del señor Sanz, también concejal de limpieza viaria. Estaba pensando en el azote de Atila, en los bárbaros, en las promesas no cumplidas, en el Gobierno, en sus cagadas y en lo que nos costará limpiarlas.

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