En riesgo extremo de despoblación

Por Sonsoles Fernández Day

Hubo un tiempo, después de pasar un par de meses encerrados en unos metros cuadrados y de recuperar por fases y poco a poco la libertad de movimiento, en el que las encuestas y los informes presentaban la España rural y vaciada como el lugar ideal para mudarse, el oasis para huir de la pandemia, para sentirse libre, apartado y seguro. ‘El dinero no da la felicidad’, decían ocho de cada diez españoles, soñando con aire puro, sus gallinitas y las verdes praderas. Pero abrieron las terrazas de los bares y la felicidad cambió de rumbo.

Han pasado dos años y los estudios demuestran que el medio rural, lejos de haberse poblado de valientes y soñadores, está aún más abandonado. Vivimos en una economía de aglomeración, no es lo normal que alguien voluntariamente se vaya a vivir a una zona desierta. Solo se observa un crecimiento de la población en municipios pequeños y rurales que se encuentran en el litoral mediterráneo, en las islas y en aquellos que están en torno a las capitales de provincia y las grandes ciudades. Unos, se fueron a la costa, y otros, salieron del mogollón, pero se quedaron cerca.

En mayo de 2021, las Cortes de Castilla-La Mancha aprobaban por unanimidad la Ley de medidas económicas, sociales y tributarias frente a la Despoblación y para el desarrollo del Medio Rural en Castilla-La Mancha. Una ley por la que todo son facilidades ‘por el hecho de vivir’ en las zonas menos pobladas. Se pagarán menos impuestos, se concederán ayudas a los autónomos y empresas que quieran instalarse en el medio rural, quieren garantizar el acceso a la fibra óptica y 5G, se permitirá abrir colegios rurales con cuatro alumnos, y se garantiza que existan recursos sanitarios a menos de treinta minutos de distancia, así como la asistencia farmacéutica, entre otros objetivos, todos muy justos, pero también muy ambiciosos.

Para poder aplicar esta ley se ha elaborado un mapa de la despoblación de la región. Hay que estar en lo peor para tener derecho a las ayudas. Castilla-La Mancha quedaría dividida en 52 zonas, de las que 14 corresponderían a zonas de extrema despoblación, 10 a zonas de intensa despoblación y 2 a zonas en riesgo de despoblación. Se trataría de 721 municipios que representan el 78 por ciento del total de los municipios de la región, pero en donde solamente viven un 21 por ciento de la población de Castilla-La Mancha, 438.024 personas.

Si las cifras así expuestas no les han despertado preocupación o sorpresa, les voy a dar otra que sí lo hará. Este mapa determina que el 93 por ciento de los municipios de la provincia de Guadalajara se encuentran en riesgo de extrema despoblación. Casi nada. Esto es porque se registra una densidad de población inferior a ocho habitantes por kilómetro cuadrado. Más datos: la situación es preocupante y, en algunos casos, sin exagerar, dramática, en 267 de 288 municipios de la provincia. Solo se salvan la capital y los municipios del Corredor del Henares.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 70 por ciento de la población de la provincia de Guadalajara vivimos en los nueve municipios más poblados, Guadalajara capital, Azuqueca de Henares, Alovera, El Casar, Cabanillas del Campo, Marchamalo, Villanueva de la Torre, Torrejón del Rey y Pioz. Todos pegaditos a la Comunidad de Madrid. Y, para que se hagan una idea de la brecha entre una Guadalajara y la otra, estas localidades solo ocupan un 3,6 por ciento de la provincia. El resto de la población, tan solo un 30 por ciento del total, viven repartidos en el 96,4 por ciento de la provincia.

Los expertos en economía valoran como positivo generar actividad económica en estas zonas, las políticas fiscales favorables, la inversión en escuelas y la expansión digital. Eso indica que la Ley de Castilla-La Mancha va por buen camino. Aun así, la cantidad de municipios a los que hay que atender es tan exagerada, que desde fuera parece una misión inabarcable. Lo más probable es que mientras que los políticos estudian y cuentan, más de un pueblo se vacíe por completo.

Como tenemos ministros, ministras y ministerios para todo, también hay una ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, que, en marzo del año pasado presentaba un Plan de Medidas al que el Gobierno destinaría 10.000 millones de euros. Mediante este link les reenvío a la noticia de Europa Press que aquí me ahorro repetir. El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para hacer frente al reto demográfico de la ministra es parecido y aún más ambicioso que el de Castilla-La Mancha. Da la impresión de que salen todos del mismo molde. Una vez más, bonitas palabras de políticos. Ya veremos o tal vez no dónde va todo ese pastizal y para qué van a emplear la resiliencia.

Están próximas las elecciones en Castilla y León, otra región que también padece la despoblación en las zonas rurales. Distintas formaciones surgen de la agrupación de España Vaciada tratando de hacerse oír mientras que los representantes de los grandes partidos se pasean por campos y pueblos prometiendo ayudas y presumiendo de ser más rurales que nadie. Y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el Gobierno hace pública una medida para combatir la despoblación: una subvención de 10.800 euros para jóvenes menores de 35 años que quieran comprar una vivienda en la España rural. Hermosa propuesta, pero con mucha letra pequeña. Debe ser una localidad de menos de 10.000 habitantes, el precio de la vivienda no podrá superar los 120.000 euros, depende de la renta anual del solicitante y les quedan tres meses para solicitarlo. A buscar casa.

Un pueblo en riesgo extremo de despoblación necesita prácticamente de todos los servicios básicos para salir adelante. Los millones llueven desde Europa y el Gobierno anuncia, promete y aprueba medidas. La teoría está sobre la mesa, en las ruedas de prensa y en los mítines. Mientras, el 93 por ciento de los pueblos de Guadalajara siguen esperando su parte. Esto es como si llamaran por teléfono, ya saben, manténgase a la espera.

2 comentarios en “En riesgo extremo de despoblación

  1. Las inexorables leyes del sistema económico capitalista son las q son. Oferta/demanda y ánimo de lucro…..la pretensión del rostro humano del capitalismo para salvar la despoblación es una quimera q sirve para dilapidar dinero público sin resultado alguno por eso mismo de las leyes inexorables .
    Nos consolarnos con pensar q la despoblación rural se puede parar … Utopía !!

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