Salvar a quienes nos han salvado

Por Sonia Jodra

Entre quienes ayer salían a la puerta de los centros de salud de Guadalajara a reivindicar mejoras urgentes en la situación de enfermeros y fisioterapeutas hemos reconocido a quienes en los últimos meses nos han vacunado y, de alguna manera, nos han salvado la vida. Están agotados, exhaustos, cansados y aún así siguen comprometidos con el trabajo vocacional que no han dejado de hacer ni en los peores momentos de la crisis sanitaria. La Atención Primaria sufre ya demasiados meses de un estrés que amenaza con dejarla maltrecha.

Después del final del confinamiento de la primavera de 2020, los homenajes a los sanitarios y al resto de colectivos que “se habían jugado el tipo” para salvar el mayor número de vidas se multiplicaron. Pero tras la segunda, tercera, cuarta, quinta ola… su sobreesfuerzo se normalizó. Y llegamos a esta sexta ola con las plantillas sanitarias arrastrando cansancio físico y mental, con las peores secuelas del COVID y sin medidas reales que les ayuden a contemplar el futuro con optimismo. En Guadalajara ayer pudimos ver al colectivo de enfermeros y fisioterapeutas proclamando a las puertas de los centros de salud cuestiones tan sensatas como que “la sanidad no es un gasto, sino una inversión en salud” y reivindicando “respeto y dignidad laboral”.

El presidente del Consejo de Colegios de Enfermería de Castilla-La Mancha, Roberto Martín, ha denunciado que durante esta sexta ola los centros de salud están siendo los más afectados por la saturación. Escasez estructural y crónica de enfermeras, enfermeros y fisioterapeutas, falta de medios y recursos, sobrecarga, tensión asistencial continua y cierre de centros resumen la cotidianidad de la Atención Primaria.

 «Los profesionales no pueden soportar por más tiempo una situación extenuante y agotadora física y psíquicamente que pone en grave riesgo su propia salud», aseguran desde SATSE, el sindicato convocante de las concentraciones de ayer, en un comunicado. «No nos han dejado otra alternativa que alzar la voz en los centros de salud para intentar evitar un daño a nuestro sistema sanitario que en poco tiempo será irreparable”.

En el transcurso de las concentraciones los profesionales de Enfermería y Fisioterapia que trabajan en la Atención Primaria de Guadalajara han denunciado la cada vez mayor saturación que sufren los centros de salud, el aumento de las esperas para ser atendido de manera presencial, el poco tiempo del que disponen para atender y cuidar como se merece a cada persona o la supresión paulatina de programas de prevención y promoción de la salud, así como de hábitos de vida saludable.

“Nos encontramos en una situación crítica en los centros de salud, en los que una enfermera o enfermero tiene hasta 2.500 personas asignadas, mientras que en muchos de ellos no hay ni un solo fisioterapeuta. ¿Cómo quieren que con estas condiciones ofrezcamos una atención sanitaria y unos cuidados seguros y de calidad?”, señalaban en las concentraciones celebradas en Gu-Sur, Balconcillo y Alamín. 

Las pancartas con el lema “Salvemos la Atención Primaria” dejan claro de qué va esto; de salvar a quienes nos salvaron, de cuidar a quienes nos cuidaron, de empezar a sanar por la Primaria. El sector de la Enfermería y la Fisioterapia no es el único que en los últimos meses está lanzando un SOS. El Colegio de Médicos de Guadalajara ha venido denunciado esta situación de colapso y agotamiento de sus colegiados que trabajan en la Atención Primaria. Incluso realizó una consulta entre los médicos jubilados, para intentar aliviar la carga de los compañeros en activo.

Y esta es la situación que atraviesa la Atención Primaria, el escalón más cercano a la ciudadanía. El colectivo que ha asumido la realización de test, la vacunación y la atención urgente ha llegado tan agotado a esta sexta ola que los miles de contagios diarios le han pasado por encima como una apisonadora.

Desde aquí nuestro reconocimiento, nuestro afecto y, sobre todo, nuestro apoyo a todas sus reivindicaciones, cuyo único objetivo es prestarnos la mejor atención en las mejores condiciones. Reivindicaciones llenas de generosidad colectiva, la que impregna el trabajo del colectivo sanitario, que necesita con urgencia que se atiendan sus peticiones de refuerzo de plantillas y mejora de protocolos.

Si algo nos ha enseñado esta ya demasiado larga pandemia es que nuestro sistema de salud es la columna vertebral de nuestro estado de bienestar.

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