Otra forma de hacer provincia

Por Gustavo García


Un viaje de jóvenes adinerados británicos a Francia e Italia para completar su formación se considera como el origen del turismo en la Edad Moderna, entre los años 1500 y 1800. Se conoció como el Grand Tour y podía durar de meses a años. Siempre viajaban con un acompañante, bien el tutor o un vigilante. Pronto participaron jóvenes de la nobleza europea visitando más países europeos. No existían rutas fijas, más bien era una red de lugares con destinos favoritos. La educación, humanista, constaba de una introducción al mundo de la diplomacia y era académica. En cuanto a la forma de viajar, la infraestructura no había cambiado mucho desde la Edad Media; el transporte era el carruaje, con alojamientos exclusivos para nobles.

El palacio del Infantado es un icono del turismo provincial.


Sin embargo, es al londinense Thomas Cook a quien se le considera como el inventor del turismo. En 1841 preparó el primer viaje organizado. Tuvo un éxito instantáneo y ya con su empresa completaba viajes de masas e incluía nuevas innovaciones: billetes de ida y vuelta, viajes chárter, al extranjero, con todo incluido y cupones de hoteles. Hubo una rápida orientación al exterior, en primer lugar a países europeos.
El turismo es una herramienta de progreso y de generación de empleo, un eslabón importante para asentar población en una provincia como Guadalajara, donde cada vez hay menos gente y se proyecta como una zona puntera en esa España Vaciada de la que tanto se habla y poco se hace por ella. Ahí es donde entran en juego sus profesionales y donde podemos valorar la tarea que llevan a cabo.
Ayer se celebró el Día Internacional del Guía de Turismo. Una profesión ésta que en Guadalajara se viene desarrollando poco a poco, aprovechando el gran potencial que tiene la provincia en tal aspecto. Pero, ¿por qué se hace uno guía turístico? “Es una muy buena pregunta. Se trata de una salida profesional, como puede ser cualquier otra, aunque lo que debes tener muy desarrollado es la empatía y la paciencia, que son claves y fundamentales para amoldarte a cada cliente”, asegura Manuel Granado, presidente de la Asociación Provincial de Guías de Turismo de Guadalajara. Por lo tanto, lo que tiene que hacer un buen guía, no es sólo tener el conocimiento del lugar, sino el saber transmitirlo y acercarlo al individuo que tenga delante. En este sentido, según Granado, “una persona que ha ido a conocer, también lo hace para disfrutar. Por eso, la visita guiada no debe ser una ponencia, debe ser una mezcla de todo, pero con rigor, por supuesto. Está claro que es algo vocacional y de amor a tu tierra, aunque con provincias como Guadalajara es fácil amarla”. Además, un buen guía debe ser capaz de solucionar cualquier dificultad que se le presente, o en palabras de los propios guías de Guadalajara, “que te haga la experiencia distinta, es decir, conocer todo. Desde dónde hay una farmacia o aparcamiento para coches o autobuses, hasta qué restaurante o qué plato típico o vino recomendar”.
De acuerdo a la normativa europea, los guías de la UE pueden ejercer en cualquier punto de su territorio. Ahora bien, no son muchos los guías oficiales de turismo viviendo en Guadalajara y de esta profesión. “Realmente somos pocos. No llegaríamos a la docena, la inmensa mayoría es miembro de la asociación, aunque estamos abiertos a toda aquella persona que quiera sumar y arrimar el hombro”, afirma Granado.
Además, la idea es revitalizar la asociación para seguir colaborando con la vida cultural de la provincia de Guadalajara. Para tal fin continúan realizando visitas y conferencias, que difunden nuestra historia y patrimonio. Sin ir más lejos, este próximo jueves, 24 de febrero, han programado una visita guiada al Museo Provincial de Guadalajara, a partir de las 17.00 horas, con motivo de la celebración de este Día Internacional anteriormente mencionado. Una instalación cultural decana en España, que recibirá a un grupo reducido de 15 personas con esta actividad, siendo necesario apuntarse previamente a través de su correo electrónico.

Los guías de Guadalajara fomentan su riqueza cultural, patrimonial, histórica y gastronómica.


Intrusismo
Los guías de Guadalajara viven un proceso de reorganización y quieren ser más fuertes. No en vano, durante la última asamblea de 2021 los asociados decidieron ampliar, no sólo a los oficiales, sino que también a los Informadores Turísticos de Ámbito Local (ITL), figura que únicamente se da en poblaciones de menos de 10.000 habitantes, o lo que es lo mismo, el 95% de nuestra provincia. “Llevamos años trabajando con muchos de ellos. Lo que hemos hecho es agruparnos porque son personal muy cualificado, que vive de ello, y cuantas más voces, mejor; por lo que, entre todos, podemos hacer que el turismo funcione”. Un añadido, el ITL, que se incluye ya en el nombre de la Asociación. La idea es seguir dando un servicio de calidad a los que les quieran conocer “y para reclamar nuestras demandas y necesidades cara la Administración Pública. Como se suele decir, la unión hace la fuerza. Ya en las últimas semanas hemos mantenido reuniones con los ayuntamientos de Sigüenza y Guadalajara y dentro de poco esperamos hacerlo con Pastrana, así como también con la administración regional, a través de su jefa de Servicio de Turismo”, indican.
Claro, no todo es color de rosa. Uno de los problemas con los que se encuentran los profesionales de este gremio radica en los famosos free tours, que llegan de la llamada ‘economía colaborativa’ de influencia anglosajona. En esta provincia esta figura empieza a aparecer ya en la capital y en localidades como Brihuega. La Asociación de Guías de Turismo considera a esta oferta como intrusismo porque no es necesario tener ninguna formación para poder ejercerla. “Nosotros tenemos un carné que nos han habilitado, con una continua formación y reciclaje, así como titulaciones de Turismo, Historia o Historia del Arte”, apuntan. Además, dicen que el concepto free confunde al cliente, pues “se piensa que es gratis, cuando en realidad es un libre pago en función de cómo te haya gustado el servicio prestado. Es decir, un ingreso que no está sujeto a ningún tributo porque no está regulado; y tampoco cuentan con derechos laborales”. Desde esta Asociación son categóricos: “Esto es sencillo de comparar. Cuando vas al cine, al teatro o a un musical tú pagas una entrada por el servicio que vas a consumir, no abonas en función de si te ha gustado o no”.
Estos guías profesionales se quejan de que las administraciones públicas hacen la vista gorda muchas veces. Ello, pese a que “hay sanciones a algunas empresas, sobre todo, en Toledo, pero les merece la pena pagar la multa y luego continuar con sus servicios. Y, no olvidemos la imagen como destino, ya que muchos de esos free tours, no se documentan o muy poco, y puedes alcanzar a escuchar barbaridades que sonrojarían a cualquiera”.

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