El éxodo guadalajareño

Por Sonia Jodra

Circula estas semanas por las redes un mapa que recoge el porcentaje de los nacidos en cada provincia que vive fuera. El ránking de los lugareños que más han emigrado de sus provincias de origen lo lideran Soria, Cuenca, Ávila y Teruel, por encima del 50 por ciento. Guadalajara se sitúa en el 41 por ciento. Son muchos los que habiendo nacido en Guadalajara deciden fijar su residencia fuera, pero nada tiene que ver con los fenómenos de la España vaciada, en nuestro caso se inscribe en el fenómeno de “frontera invisible” que tenemos con la Comunidad de Madrid.

Durante años, Guadalajara compartió con Soria, Cuenca y Teruel el honor de ser las provincias más despobladas. Hablamos de los años 50 y 60, cuando los pueblos de Guadalajara despedían a diario a quienes marchaban a iniciar proyectos de vida en las grandes ciudades. Madrid, Zaragoza, Barcelona… No sería hasta los años 90 cuando la tendencia comenzó a invertirse y Guadalajara ocupó durante varios ejercicios en la primera década de este siglo el puesto número 1 entre las provincias que en términos porcentuales más crecen. Las expansiones residenciales aceleradas en localidades como Azuqueca, Alovera, Cabanillas y los ejemplos inverosímiles de Villanueva de la Torre o Yebes, nos separaron, no sabemos si para siempre, de nuestras compañeras naturales.

Hoy Cuenca, Soria y Teruel siguen despidiendo a sus oriundos. Sus zonas rurales se despueblan y los y las jóvenes sueñan con un futuro que está lejos de sus provincias de origen. Los resultados de ¡Soria, ya! en las últimas elecciones autonómicas de Castilla y León ponen de manifiesto esa indignante situación de falta de futuro para quienes se quieren quedar en su tierra y no encuentran las oportunidades que lo faciliten.

Esa situación se vive también en las comarcas rurales de Guadalajara. Sigüenza, Molina de Aragón, Cifuentes o Cogolludo viven situaciones similares a las de los pueblos de Soria, Cuenca y Teruel. Se calcula que el 41 por ciento de los nacidos en Guadalajara residen fuera de la provincia. ¿Pertenecen todos a esa diáspora de la España Vaciada? Por supuesto que no. El Corredor del Henares es como otra provincia dentro de Guadalajara. Sus movimientos poblacionales están en las Antípodas de lo que ocurre en la Guadalajara rural.

Según datos del padrón a 1 de enero de 2021 publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la provincia de Guadalajara creció en 3.593 habitantes en 2021 respecto a 2020, alcanzando los 265.588 habitantes. Crecen en población Yebes, Alovera, Cabanillas o Marchamalo, mientras siguen perdiendo vecinos Sigüenza y Molina de Aragón.

De ese 41 por ciento de nacidos en la provincia que ahora viven fuera, en torno a la mitad se inscribe dentro del fenómeno de “Frontera invisible” que nos separa de Madrid. Y a ello se une la intensa movilidad que a diario transporta a vecinos y vecinas de Guadalajara a la Comunidad de Madrid por cuestiones de estudios, trabajo, ocio y salud.

El movimiento de habitantes de Guadalajara que de forma regular traslada su residencia a la vecina Comunidad de Madrid o a otros puntos de la geografía española es real. Pero no llega a ser un problema de despoblación para la provincia -a excepción de la Guadalajara rural donde constituye un problema severo desde hace décadas-. El fenómeno de “Frontera invisible” provoca también un movimiento poblacional a la inversa. No en vano, los pueblos del Corredor del Henares fronterizos con la Comunidad de Madrid reciben cada año a un buen número de vecinas y vecinos que proceden de la provincia vecina. Más del 10 por ciento del alumnado de Primaria y Secundaria del Corredor del Henares ha nacido en la Comunidad de Madrid.

Por tanto, el fenómeno del éxodo guadalajareño no llega a ser esa “diáspora” de la que tanto se ha hablado en redes en los últimos días. La despoblación de los pueblos de la Guadalajara rural es una realidad que se circunscribe a estos espacios geográficos, pero que a nivel provincial es corregida por el efecto “Frontera invisible” que se registra en los municipios del Corredor del Henares.

Guadalajara, en general, es tierra de oportunidades. No hay más que echar un vistazo a las cifras de desempleo en nuestra provincia. Y obvio es que muchas de esas oportunidades llegan de la Comunidad de Madrid, como centro económico de nuestro país. Nuestros pueblos se despueblan, pero no la provincia, que tras el parón asestado por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria lleva creciendo de forma ininterrumpida desde el año 2017.

Buen viaje a los que salen de nuestra provincia con el objetivo de desarrollar su proyecto vital lejos o cerca de esta tierra. Y bienvenidos y bienvenidas a todos los que nos eligen cada día para intentar cumplir sus sueños en Guadalajara.

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