Inditex, un año después

Por Gloria Magro.

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Foto: As.es

Queremos crear productos atractivos, éticos y de calidad que sean justos para nuestros clientes, para nuestros empleados, para nuestros proveedores, para las comunidades en las que operamos y para el entorno. En definitiva, nuestro objetivo es crear moda que sea Right to Wear. Pablo Isla, Informe de Resultados 2021.

El legado de quien será presidente del Grupo Inditex hasta éste próximo 1 de abril arroja cifras y resultados de vértigo. El informe del último ejercicio, presentado hace apenas unos días, da cuenta de la robustez económica y empresarial a nivel mundial del grupo gallego pese a los efectos globales de la pandemia. Pablo Isla, uno de los ejecutivos españoles de mayor prestigio, se retira para dejar paso a la hija del fundador de la compañía, Marta Ortega. En sus páginas, sin embargo, no hay una sola mención al impacto social o económico causado por los más de ochocientos cierres de establecimientos del grupo en España desde 2019. Tan solo en Guadalajara se perdieron medio centenar de puestos de trabajo directos.

Hace ya más de un año que los establecimientos de Inditex presentes en el Centro Comercial Ferial Plaza de Guadalajara -a excepción de Stradivarius, su enseña más joven- echaron sorpresivamente el cierre, dentro de la nueva política del grupo gallego orientada a potenciar el canal de ventas online y la apertura de gigantescas tiendas en lugares estratégicos. Los trabajadores de ZARA, Massimo Dutti, Pull&Bear y Oysho se enteraron a través de los sindicatos. A día de hoy pocos de ellos continúan trabajando para la empresa, pese a las ofertas de recolocación que recibieron.

«La noticia fue un shock para muchas de nosotras, -explica Pilar López Candela, ex dependienta de la tienda de Massimo Dutti en Guadalajara- más bien para la gran mayoría. En mi caso no me sorprendió tanto y casi lo esperaba. Si entiendes como funciona este mundo y lees, te informas lo ves venir. Era una estrategia que la empresa en mi opinión tenía en mente y con la pandemia se aceleró. Por distintos medios sabíamos que estaban cerrando tiendas y por las redes sociales del sindicato de ZARA podíamos tener alguna información. En mi caso me enteré por unos de los sindicatos que la empresa estaba en negociaciones con ellos para aplicar el artículo 40 o 41 no recuerdo bien. Y en diciembre llegó la noticia. Un mazazo para todos, muchos llevábamos veinte años y más».

Recuerdos similares tiene su compañera, Raquel Téllez, con más de veinticinco años en distintos puestos en Inditex a sus espaldas. «La mayor sorpresa fue la oferta de reubicación que nos dieron, pensábamos que nos reubicarían un poquito mejor. Se respaldaban diciendo que las tiendas estaba todas igual, que sobraba personal. A mi me ofrecieron (pasar a) la tienda de San Sebastián de los Reyes, pero al estar en la Comunidad de Madrid eso te cambiaba el convenio laboral a libre comercio, abren de lunes a domingo; librar a diario y trabajar más en fin de semana, cuando más negocio hay», explica.

«Nos decepcionamos un poco -recuerda Pilar López Candela-. Las ofertas es su gran mayoría eran difíciles de aceptar porque los destinos estaban bastante lejos de nuestra ciudad y no eran viables. La opción de logística tampoco estaba acorde con lo que teníamos en muchos casos. Nos indemnizaron con lo que nos tenían que dar y ya.»

La incorporación en la plataforma logística del grupo presente en Guadalajara se materializaba en un cambio de los contratos a fijos discontinuos con incorporaciones anuales de seis meses. Los trabajadores de las tiendas de Guadalajara consideraron que era una oferta de poco nivel y lo interpretaron como un retroceso. Pasar de trabajar en tienda a incorporarse a la logística además suponía trabajar a turno. Pese a todo, los sindicatos lucharon por la reubicación de la plantilla, algo que agradecen los ex empleados de Inditex en Guadalajara. También reconocen el esfuerzo en este sentido de los jefes de personal de la empresa. Cumplieron su parte, cree Raquel Téllez, «pero no eran puestos compaginables con la vida familiar. Si hubiera sido el mismo horario, aunque hubiera sido en logística, pero la oferta fue un desastre. Nadie de Massimo Dutti, se quedó. Una de nosotras aceptó ir a la tienda de Alcalá de Henares y la cerraron dos meses después. Otra se fue a Madrid porque tenía disponibilidad familiar para irse pero acabó desistiendo».

Inditex ha cerrado 829 tiendas solo en España desde 2019, en un proceso de reestructuración de la compañía que empezó antes de la pandemia y que hay quien relaciona con la incorporación ejecutiva de la hija de Amancio Ortega, Marta y el nuevo sello empresarial que quiere imprimir, acorde con los nuevos hábitos de los consumidores y la deriva de los mercados. Los efectos de estos cierres en las pequeñas ciudades españolas son demoledores, como señalaba el diario El País hace unos días, calificándolo de auténtico «drama». Según datos de la propia Inditex, el máximo de tiendas en España se alcanzó en 2013, cuando se consideraba al mercado nacional como prioritario para la compañía, algo que por ya no es así. Las cifras les dan la razón.

El informe de fin de ejercicio que se hizo público el pasado 6 de marzo, recoge que la compañía ha mantenido un robusto margen bruto sobre ventas del 57,1%, superior al de 2020 y el más alto de los últimos seis años. El beneficio operativo alcanzó los 7.183 millones de euros y el beneficio de explotación, los 4.282 millones, con crecimientos del 57,8% y del 184,2%, respectivamente. La fuerte capacidad de generación de caja daba lugar a una posición financiera neta de 9.359 millones de euros, cifra que la propia compañía reconoce como «un nuevo máximo histórico». Pese a haber obtenido unos datos tan significativos, en la memoria de Inditex no hay una sola palabra sobre el cierre masivo de tiendas y tampoco sobre sus efectos en las pequeñas economías locales a pesar de contar con un apartado dedicado a la responsabilidad corporativa denominado Apoyo a la comunidad, redactado en elevados términos de marketing.

A día de hoy, el Centro Comercial Ferial Plaza acusa sobremanera la ausencia de las enseñas gallegas. ZARA en si misma ha simbolizado en los últimos años la prosperidad y la apuesta por el comercio en todas aquellas ciudades donde se instalaba. Así, su desembarco en Guadalajara hace 11 años fue celebrado como un avance económico importante. Y la presencia del resto de marcas, también. De hecho, según señalan los ex trabajadores de Inditex, las cifras de venta que alcanzaba alguna de las tiendas superaban las previsiones de la empresa. Y pese a ello, no es menos cierto que la evolución del comercio online ha cambiado totalmente el modelo de negocio. El cierre de la práctica totalidad de los locales del grupo gallego respondió por tanto a razones de estrategia global desligadas de análisis locales de resultados.

Los datos que publica Inditex resaltan que la venta online alcanzó el pasado año los 7.491 millones de euros, un crecimiento del 14% en 2021 sobre el ya notable incremento del 77% en 2020. Así, los ingresos de este canal alcanzan ya el 25,5% del total de las ventas del grupo y se espera que supongan el 30% del total en 2024. Estas cifras «consolidan a la compañía en posiciones de liderazgo mundial en el ámbito del comercio electrónico», según se puede leer en su web. En Guadalajara, sin ir más lejos, se daba la paradoja de que alguna de las tiendas de Inditex necesitaban en los últimos meses mayor espacio de almacenaje para los pedidos online que para los productos expuestos en las estanterías, según cuentan sus ex empleados.

En la actualidad las tiendas ZARA han prescindido del personal dedicado a la gestión de los pedidos efectuados en la web. El modelo de entrega automatizado que se empezó a probar en la tienda del Centro Comercial Marineda en A Coruña hace ya algunos años se ha extendido. Se trata de un terminal robótico de última generación y aspecto de horno moderno desarrollado por la empresa estonia Cleveron. Mediante un lector óptico escanea un código QR y con el pin recibido por el cliente al efectuar el pedido, hace la entrega a través de una plataforma de tipo buzón sin que intervenga ningún empleado en el proceso. El sistema también está implantado en las tiendas Pull&Bear. Y en un paso más allá, en Massimo Dutti se ha instalado lo que denominan Magic Mirror, un terminal donde ver la última colección al completo, efectuar la compra y recibirla en tienda o en domicilio en el plazo de una hora sin tener que recurrir a ningún dependiente.

El modelo de negocio de Inditex se considera un éxito indiscutible. Sus innovaciones son un ejemplo a seguir y marcan la pauta en todo el sector pese a que se traducen en cierres masivos y recolocaciones dudosas. «Creo que muy poca gente continúa en la empresa actualmente, algunos trabajan en otras cosas y otros todavía estamos en búsqueda de empleo», resume Pilar López Candela. Como consecuencia adicional, el modelo de ciudad que conocemos se resiente, incluido el basado en grandes centros comerciales fuera de los núcleos urbanos.

Más allá de Guadalajara, en los polígonos urbanos que rodean la ciudad, las enormes logísticas del grupo siguen trabajando día y noche para dar salida a los pedidos que efectuamos desde el sillón, sin pisar una tienda, sin salir de casa.

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