El recreo, un espacio para aprender de los que enseñan

Por Sonia Jodra

Las ciudades no las hacen mejores sus edificios, sus parques o sus avenidas, ni siquiera sus gobernantes o representantes institucionales. Las ciudades avanzan, se transforman y se mejoran gracias a sus gentes. Por eso es inspirador conocer que cada día nacen nuevos grupos de ciudadanía activa, comprometidos con lo que pasa a su alrededor y dispuestos a compartir su experiencia y sus emociones con quienes se encuentran en su misma situación. Es el caso de la recién creada Asociación de Docentes Jubilados “El Recreo”. Entre sus primeros 40 socios y socias figuran algunos de los docentes que en las últimas décadas han formado al talento de la ciudad, el recurso más importante de una sociedad.

Presidida por Lorenzo Esteban Gronard, antiguo profesor de Lengua y Literatura en el IES José Luis Sampedro, la Junta Directiva de la nueva asociación cuenta también con Concepción Polo Casado como vicepresidenta, después de desarrollar su labor profesional en varios centros educativos de la ciudad -Cardenal Mendoza, Río Henares, Parque de la Muñeca o Badiel entre otros-. El tesorero es Francisco Javier González Fernández, quien fuera profesor y director durante diez años del colegio Maestros de El Casar. Y Asunción Reneses es la secretaria, tras desarrollar su docencia en los últimos años en el CEIP Parque de la Muñeca.

Ayer celebraron su primer encuentro de hermandad, comenzando así las actividades de un grupo que se fundó el pasado 9 de diciembre y que actualmente ya dispone de un despacho en el Centro Social Cuartel del Henares, en el barrio de Manantiales, cedido por el Ayuntamiento de Guadalajara a la asociación para el desarrollo de sus actividades. Para quienes quieran ampliar información pueden acudir a la sede los martes de 10.00 a 12.00 horas y los miércoles en horario de 17.00 a 19.00 horas. Incluso tienen presencia en redes sociales, donde están reencontrando a muchos compañeros y compañeras. Su perfil de Facebook es Asociación de jubilados/as docentes de Guadalajara EL RECREO.

La iniciativa constituye un centro de interés en la generación de conocimiento. Un grupo de personas que durante años han dedicado sus energías y sabiduría a la educación sin duda tiene mucho que aportar en el diseño de políticas municipales, en la programación de actividades destinadas a los colectivos infantil y juvenil y a sus familias y supone toda una fuente de conocimiento para todas aquellas personas que ahora se dedican a la docencia.

Tal vez sea el comienzo para empezar a reinterpretar el significado de la palabra jubilación. Jubilar a una persona no ha de significar prescindir de ella, porque en el caso del sistema educativo, por ejemplo, es cuando los docentes acumulan mayor nivel de conocimiento y experiencias que no deben despreciarse. Por eso me encanta la Asociación “El Recreo”, ojalá sepamos aprovechar el enorme bagaje que acumulan sus socios y aplicarlo en un sistema educativo que necesita mirar al futuro -digitalización, innovación educativa, nuevos métodos de enseñanza…- pero también al pasado para recuperar la esencia de la profesión docente.

Los maestros son la joya de la corona de un país, repite el profesor Francisco Mora rememorando las palabras de Albert Camus cuando recogió el Premio Nobel. El reconocidísimo experto en neuroeducación nos recuerda cada día que ninguna inteligencia artificial, ninguna pantalla podrán sustituir nunca la aportación que un docente puede hacer a través de las emociones a su alumnado.

La experiencia de “El Recreo” sería extrapolable a otros ámbitos de actividad profesional. A enseñar se aprende de los que saben enseñar, pero el colectivo de médicos jubilados, el colectivo de juristas jubilados o el de los arquitectos, historiadores o gestores también pueden suponer una aportación interesante.

La aparición de nuevas asociaciones constituye también un asunto de interés por la reactivación necesaria que necesita en estos momentos el movimiento de iniciativas colectivas. La pandemia nos ha coartado nuestras rutinas vinculadas a lo colectivo y ya sufrimos las consecuencias de esta soledad en la que nos han sumido los dos larguísimos años de pandemia. Por eso resulta alentador conocer que de nuevo somos capaces de recuperar el amor por hacer cosas juntos y juntas. El asociacionismo debe recuperar los bríos perdidos y convertirse de nuevo en un elemento de dinamización social.

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