Viajes rurales para luchar contra la despoblación

Por Javier Rico*

Rico presentó en Guadalajara y el próximo sábado en la Feria del Libro de Bustares ‘La Guía de la España Rural’.

Por la cercanía a la ciudad y provincia (Madrid) en la que resido, Guadalajara es para mí un destino rural habitual. A poco que empiece a andar por el hayedo de Montejo o por La Hiruela, en Madrid, me veo en la margen izquierda del Jarama y con ello en El Cardoso de la Sierra. Y qué decir de mis escapadas a la hoz y el barranco del río Dulce, en Pelegrina; de mi devoción por el románico rural y el hayedo de Tejera Negra de la Sierra Norte; o de mi remonte del río Henares desde Los Santos de la Humosa (Madrid) hasta contemplar el cauce desde los miradores de Chiloeches.   

Estos y otros muchos destinos llevo años reflejándolos en decenas de cuadernos de campo y de viajes, pensando, entre otras cosas, en que algún día compartiría estas experiencias viajeras con más lectores que mi familia y yo mismo. A finales de 2019 llegó ese momento. La editorial Geoplaneta me llamó para escribir un libro sobre viajes a la España rural. Era mi oportunidad.

Afortunadamente, la guía finalmente publicada, y que presenté el pasado 11 de marzo en la Biblioteca Pública del Estado en Guadalajara, acompañado de mi amigo periodista, Juan Manuel Miranda (y el día 16 de abril, también en la Feria del Libro de la localidad serrana de Bustares), refleja casi al cien por cien el concepto de libro que yo quería escribir. Parte de tres premisas: la posibilidad de viajar en cualquier época del año a nuestros territorios rurales, para que la dictadura del “buen tiempo” no nos condicione; plantear viajes de cercanía, sin separarnos en exceso del punto de destino principal elegido y sin importar mucho que la capital de provincia esté a un cuarto de hora o media hora; e integrarnos al máximo con el territorio y las personas que lo cuidan, preguntar, hablar con ellas, conocer sus proyectos y hacerles ver lo importante que son para el mantenimiento de unos paisajes a su vez vitales para nuestro desarrollo.

Hablar, departir, compartir, también es luchar contra la despoblación, porque pones en valor lo que representan esas personas, las haces sentirse lo que son: protagonistas. Esa es la razón por la que los grupos de desarrollo rural de todos los territorios que salen en las 101 propuestas de viajes del libro, y en especial las 54 que ocupan más páginas, son la principal pista a seguir. Son ellos los que me han dicho quién, cómo y dónde están poniendo en valor ese medio rural desde el propio territorio y lo podemos disfrutar quienes recalemos en él. Son ellos los que me han llevado de la mano hacia un obrador de mermeladas artesanas, la recuperación de una antigua torre medieval, la mejor observación del lince ibérico, una quesería que mantiene razas ganaderas autóctonas o la restauración de muretes con la técnica de la piedra seca.

Y claro, ahí estaba la Asociación para el Desarrollo Rural de la Sierra Norte de Guadalajara para decirme: “Oye, que aparte de la arquitectura negra, el románico rural y el hayedo de Tejera Negra en torno al río Sorbe, en la parte del Alto Rey tienes la cuenca del río Bornoba, turismo minero en Hiendelaencina y arquitectura dorada en varios pueblos”. Y como me gusta tanto preguntar, también di con unas patatas bravas deliciosas en Hiendelaencina, un tupido encinar en Congostrina y una iglesia de origen románico que merece más atención y cuidado en Gascueña de Bornova.

Dentro de las 47 propuestas breves incluyo Brihuega y algo más. La llamada hacia la floración de la lavanda en julio la completé río arriba del Tajuña, hacia Cívica, Masegoso de Tajuña y Cifuentes, visitando, respectivamente, una especie de palacio troglodita, el Museo del Pastor y del Labrador mostrado por Pilar Villalba y manantiales que brotan entre el pueblo. Mucho de los expuesto solo se aprecia y valora si te dejas llevar, si eres capaz de viajar con propuestas “fuera de ruta” que te recomiendan sobre la marcha y, sobre todo, si preguntas y charlas con las personas que conservan todo esto.

Feliz viaje.

Foto: Ana Maristany

*Desde noviembre de 1988, fecha en la que escribió su primer artículo periodístico, Javier Rico ha publicado más de seis mil en setenta medios de comunicación diferentes (El País, National Geographic, Muy Interesante, Quercus, GEO, etc.), siempre con el medio ambiente, la biodiversidad y el desarrollo rural como protagonistas.
Además, ha participado en once libros como coautor y/o editor y tres como único autor: Con las aves por la Comunidad de Madrid (Ediciones La Librería), Campos de vida. Biodiversidad y producción agraria en el medio rural (Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino) y Guía de la España rural. Propuestas mes a mes (GeoPlaneta). Desde 2012 codirige junto a María Luisa Pinedo el proyecto Aver Aves, con el que más de siete mil escolares y cientos de familias de la Comunidad de Madrid ya han conocido y disfrutan con la biodiversidad urbana que tienen más cerca.
Esta intensa labor como comunicador ambiental y su experiencia como periodista en el suplemento El Viajero de El País y revistas como Turismo Rural, De Viajes y Vivir en el Campo le han permitido ensanchar sus conocimientos sobre el medio rural y las posibilidades de desarrollo y ocio que ofrece el mismo.

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