Sobre la muerte del capitán Dueñas, Semana Santa de 1938

Por Julián Dueñas y Luis Antonio Ruiz Casero (*)

El 16 de abril de 1938 cayó en Sábado Santo, al igual que en este 2022; Lllovía sobre el Alto Tajuña. El agua no debió importunar demasiado a los defensores republicanos del Puntal del Abejar, porque también llovían obuses. En unas horas cayeron no menos de dieciséis mil explosivos sobre las trincheras del cerro, ya martirizadas tras dos semanas de batalla. Tras la artillería, el avance de los moros, los temidos regulares del ejército de Franco. Los defensores del cerro amenazaron con la desbandada, pero algunos de sus oficiales trataron de contenerlos. Un capitán, al que todos llamaban Narciso, arengaba a los supervivientes, puesto en pie sobre el parapeto. Instantes después caía, con el cuello atravesado por una bala enemiga. Pero la posición resistió ese día, quedando en manos republicanas hasta el final de la guerra. El capitán Narciso, que se llamaba oficialmente Doroteo Dueñas Salvado había contribuido con su vida a salvar la jornada. 

Doroteo era el tercero de los numerosos hermanos de la familia Dueñas, que se había establecido en el pueblo de Ajalvir (Madrid), donde habían nacido todos los hijos. Los padres eran, sin embargo, originarios de la provincia de Guadalajara: él del municipio alcarreño de Alcocer; ella de la Serranía, de Valdenuño. Sus ocho hijos habían nacido entre 1908 y 1925, y se llevaban un par de años entre sí. En 1936 casi todos, estaban afiliados a la Sociedad de Trabajadores de la Tierra de U.G.T. de Ajalvir. 

Al estallar la guerra algunos marcharon voluntarios al frente, y otros fueron reclutados al ser llamadas sus quintas. Seis de los ocho hermanosterminaron en el Ejército Popular de la República, quedando en la casa los dos más pequeños: Pedro y Vicenta. Aquellos que no había hecho el servicio militar no habían visto un arma de guerra en su vida. Dejaron todo atrás, despidiéndose uno tras otro de su madre. Iban a la guerracomo si fuera una fiesta.

Sus destinos fueron los siguientes: Maximiliano, fue destinado a la 45 Brigada Mixta, en el frente de la Cuesta de la Reina. Cayó prisionero de los sublevados. Julián, a la 21, pasando después a la XI Brigada Internacional, donde llegó a ser comisario de compañía del 2º Batallón. Muerto en combate. Doroteo pasó por la Escuela de Guerra y después se incorporó como capitán a la 28 Brigada. Muerto en combate. Nicasio había nacido en 1914, y estaba en el servicio militar al producirse el golpe de Estado. Se enroló en la XI Brigada Internacional, al igual que Julián, en este caso en el 4º Batallón de Ametralladoras. Desaparecido. Domingo, en Transmisiones del Ejercito de Extremadura, estuvo en los campos de concentración franquistas hasta 1945, al igual que su hermano Luis, movilizado en la “quinta del chupete”.

A raíz de la publicación del libro “Abánades 1938. El IV Cuerpo de Ejército ¡al ataque! Historia militar de la Batalla Olvidada” (José Romero Serrano, Intermedio Ediciones, 2022), en el que aparece una foto de Doroteo como representante de todos los que murieron en esa batalla, voy a hablar de su papel y el de su brigada en aquellos hechos. 

La 28 Brigada Mixta estaba encuadrada en la 1ª División del I Cuerpodel Ejército del Centro republicano. Su puesto de mando estaba en Lozoyuela. La 28 era considerada la brigada de choque de la División, formada por tropas escogidas. La constituían, como era la norma en el Ejército Popular, cuatro batallones: 109, 110, 111 y 112. El 109 lo componían enteramente voluntarios. Los batallones 110 y 111 tenían un cincuenta por ciento de reclutas, mientras que el 112 estaba compuesto en su totalidad por soldados de leva.

La 28 Brigada  ya había estado en tierras de Guadalajara en septiembre de 1937, para participar en una operación proyectada y preparada en tierras del Alto Tajuña que fue finalmente suspendida. En enero de 1938 se volvió a intentar con el fin de ayudar al Ejército de Levante en la Batalla de Teruel, pero viendo el cariz que estaban tomando los acontecimientos también se suspendió. Los franquistas fueron conscientes del despliegue y fortificaron intensamente el sector, lo que tendría graves consecuencias para los republicanos más adelante. Fue al tercer intento, ante la ofensiva franquista en Aragón de la primavera de 1938, cuando el proyectado ataque tuvo lugar, para prestar ayuda a los republicanos del Ejército del Este. La urgencia de los hechos contribuyó a elegir el sector del Alto Tajuña como escenario de la maniobra de distracción. Preparar una operación de tal envergadura, en la que iban a participar muchos miles de hombres, artillería, tanques… era una empresa que costaba mucho tiempo.

El 28 de marzo de 1938 la 28 Brigada Mixta llegó a la zona de Esplegares con 2.855 efectivos, quedando encuadrada en la 14ª División junto a las 70 y 98 Brigadas. La 14ª era una unidad casi mítica, la división del anarquista Cipriano Mera, veterana de Guadalajara y Brunete. Las tropas quedaron concentradas en unos barrancos al sur del pueblo, esperando la orden de ataque. La zona de acción de la 14ª División iba desde la ermita de Santa Catalina hasta Ribarredonda. En la noche del 30 al 31 de marzo, empezó la aproximación a las posiciones enemigas. Entre Sotosos y Saelices avanzó la 70 brigada, contra las posiciones sublevadas que llevaban los nombres de La Mocasilla, Puntal del Abejar, Carrascal, Muela… La 98 marchó en dirección Ribarredonda, contra Calabazas, Montecillo, Millán, etcétera. Se trataba de posiciones fortificadas a conciencia, rodeadas de densas alambradas de espino dobles y hasta triples. La 28 Brigada quedó inicialmentesegundo escalón, pero pronto algunas de sus fuerzas fueron enviadas a reforzar a sus camaradas, que comenzaban a sufrir abundantes bajas: el 109 Batallón fue puesto bajo el mando de la 70 brigada y el 110 bajo el de la 98.  El capitán Doroteo Dueñas mandaba la 2ª compañía del 109 batallón, que fue enviado el día 4 de abril contra la posición de La Muela, en Saelices de la Sal. No pudo conquistarla, pero sí tomó una de sus avanzadillas, la cota 1198, donde hizo 128 prisioneros.

El 6 de abril la 28 Brigada relevó íntegramente a la 70, que ha quedado seriamente desecha tras la toma de las casi inexpugnables fortificaciones de La Mocasilla, Puntal del Abejar y La Molatilla en brutales ataques frontales. 

La 28 Brigada quedó organizando las posiciones conquistadas por la 70 Brigada, reutilizando las trincheras enemigas y reorientando sus fortificaciones. El Puntal del Abejar quedó como línea principal de resistencia y la Molatilla como posición de vigilancia. Esas posiciones formaban un entrante en terreno enemigo como puede verse en el plano. Desde allí se controlaban elementos importantes del dispositivo franquista como la carretera de Alcolea del Pinar y el pueblo de Sotodosos. Ese entrante constituía un evidente peligro para los sublevados si sus enemigos intentaban una nueva penetración. En ese lugar clave quedó destacado el 109 Batallón de Doroteo.

Las nuevas posiciones republicanas eran vulnerables. Al reaprovechar fortificaciones enemigas orientadas en la dirección contraria, quedaban muy expuestas ante cualquier ataque, y su defensa se preveía difícil. Así se lo hizo saber al comisario de la brigada, uno de los delegados decompañía del 109 Batallón. La respuesta fue taxativa: la orden de la división de conservar las posiciones “hasta el sacrificio”.

Los franquistas habían conservado en el sector prácticamente todas susmás la aviación de bombardeo de la 1ª Brigada Aérea con los modernos  fuerzas desplazadas paramás la aviación de bombardeo de la 1ª Brigada Aérea con los modernos  la batalla. Prepararon una columna de choque para recuperar el entrante republicano, constituida por tropas de élite: 5 Tabores de Regulares de la 152ª División marroquí, apoyados por una masa de artillería de 20-22 baterías de todos los calibres (60 a 70 piezas) más la aviación de bombardeo de la 1ª Brigada Aérea con los modernos aparatos SM-79 enviados por Mussolini.

La operación se fijó para el día 16 de abril. Como puede verse en el plano, consistía en un ataque de pinza, confluyendo desde varias direcciones para rodear y tomar primero La Molatilla, después los collados de la cota 1200 y por último la posición principal, el Puntal del Abejar, aún con sus trabajos de fortificación en curso. La orden de operaciones franquista insistía en que la posición debía ser tomada aunque se tuviera que combatir hasta la noche

Frente a la potente concentración de fuerzas sublevadas, la línea gubernamental había quedado muy desguarnecida ante la falta de reservas. El mando había sacado dos brigadas de la línea (algo menos de seis mil hombres), mientras que otras tres estaban en retaguardia reorganizándose.

El sábado 16 amaneció con lluvia. Aunque las condiciones eran malaspara la observación, a primera hora el 109 batallón detectó movimiento en las fuerzas enemigas. En seguida se desató el descomunal ataque de la artillería franquista. Las explosiones sirvieron para guiar a los bombarderos que estaban en camino, mientras las fuerzas franquistas queman botes de humo para no ser bombardeados por la aviación. La 1ª Brigada de Aviación dio varias pasadas descargando sus explosivos sobre la posición. Después, se inició el ataque de la infantería desde varias direcciones. Las fuerzas del 109 batallón donde estaba el capitán Dueñas guarnecían La Molatilla, desde donde aguantaron en un primer momento el ataque, pero poco después se replegaron a la línea de resistencia del Puntal del Abejar. Allí reorganizan la defensa con lo que queda del batallón, así como con fuerzas del 111. Dos compañías de la 75 Brigada cubrían el flanco derecho pero no llegaron a entrar en combate.

A las 15 horas, se inició el nuevo ataque de la artillería y la aviación franquistas contra el Puntal del Abejar, y tras él, el asalto de los tabores que trataban de envolver la posición. Fueron rechazados por las fuerzas de la 28 Brigada una y otra vez, así hasta tres asaltos a lo largo de esa tarde. A pesar de lo ordenado al mando franquista no le quedó más remedio que reconocer la imposibilidad de tomar la posición, y la operación se dio por terminada. Aunque trataron de disfrazarlo de éxito, el ataque del 16 de abril supuso un descalabro importante para los atacantes, unas fuerzas de élite apoyadas por abundantísima artillería y aviación. La infantería superaba al menos en una proporción de 3 a 1 a los defensores republicanos de la 28 Brigada, que se distinguieron defendiendo unas posiciones comprometidas y sin apoyo de ningún tipo.

Las bajas en el 109 Batallón de la 28 Brigada Mixta debieron ser muy nutridas, aunque no he conseguido localizar el documento oficial con su número exacto. Según testimonios orales de la época dados a mi familia, la 2ª compañía de Doroteo Dueñas salió a la debandada de las fortificaciones tras la muerte de su capitán y fue prácticamente aniquilada en campo abierto, destino que compartieron otras fuerzas de la 28 Brigada.

Las bajas de los tabores de la 152ª División Marroquí ascendieron, según el documento oficial que obra en mi poder, a 306 entre muertos y heridos. 

Las municiones de artillería que gastó ese día la 152ª División fueron más de 15.000, como se puede ver en el documento adjunto, a las que habría que sumar las empleadas por la 75ª División que guarnecía las posiciones de alrededor, que sabemos que contribuyó al bombardeo; así como la aviación. En total, sobre una zona de 2 kilómetros cuadrados cayeron más de dieciséis mil bombas. El cálculo grueso es sencillo: casi dos proyectiles por metro cuadrado. La topografía misma de los cerros fue alterada. En 2014 hubo una intervención arqueológica en un sector de las fortificaciones de La Molatilla. En el área prospectada, de unos 60 metros cuadrados, se contabilizaron una treintena de cráteres de artillería. Entre las fortificaciones apareció un proyectil de artillería italiano sin explotar y restos humanos dispersos, deshechos por las explosiones.

Al día siguiente volvió a haber concentraciones masivas de artillería contra el Puntal del Abejar, pero la infantería ya no atacó. La posición quedó en poder republicano hasta el desplome de los frentes en marzo de 1939. 

Creo, a la vista de los hechos, que a la 28 Brigada Mixta no se le hizo justicia en esas operaciones de Guadalajara. Quizá por desconocimiento del detalle de los hechos en el alto mando, envueltos en una ofensiva de considerables proporciones como la del Alto Tajuña, en la que abundaron tanto las desbandadas como los hechos heroicos. La 28 contribuyó desde el principio de la ofensiva a los asaltos sobre las posiciones fortificadas franquistas, y, sobre todo, se distinguió en su defensa de La Molatilla y el Puntal del Abejar en unas condiciones sumamente difíciles como las de aquel 16 de abril de 1938. 

El capitán Dueñas, “Narciso”, fue evacuado al puesto de clasificación de heridos en la Ermita de Santa Catalina, pero nada pudo hacerse: había llegado muerto. A su memoria va dedicado este artículo.

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(*) Julián Dueñas es sobrino del capitán Dueñas, así como de sus hermanos. Investigador del Frente de Guadalajara y de la Asociación Histórica Frente de Guadalajara, sus trabajos en el Archivo General Militar de Avila han contribuido a rescatar la memoria de la Batalla de Abánades.

L. Antonio Ruiz Casero es doctor en Historia por la Universidad de Alcalá, así como arqueologo del equipo de Incipt-CSIC de Alfredo González Ruibal que en la actualidad trabaja en el campo de concentración franquista de La Casa del Guarda en Jadraque. También es miembro de la Asociación Española de Historia Militar y autor de varios estudios sobre la Guerra Civil.

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