Cogolludo, América y el Renacimiento

Por Francisco Javier Segura (*).

Mi abuela materna vio la luz en la histórica villa de Cogolludo y desde que era pequeño he estado disfrutando de todos los encantos que tiene esta preciosa localidad que cuenta con un gran patrimonio monumental, etnológico y natural y que es la principal puerta de entrada de la Sierra Norte. Se ubica en el noroeste de la provincia de Guadalajara en las estribaciones de la Sierra de Ayllón. La casa familiar estaba en la Plaza Mayor y mis abuelos eran padres de siete hijos.

Y aunque la vivienda era muy grande poco a poco fueron llegando los nietos y el hogar se fue quedando pequeño sobre todo en la época de estío. Así que mis abuelos muy sabiamente, empezaron a comprar una serie de terrenos que juntaron y regalaron a sus hijos para que cuando pudieran, cada uno se construyese su nuevo hogar. Por lo tanto, el trato familiar ha sido siempre muy cercano y los veintidós primos nos llevamos muy bien ya que a pesar de vivir en Madrid o Guadalajara nos veíamos en vacaciones y fines de semana.

Con el paso del tiempo fui teniendo amigos y conociendo a toda la gente que habitaba en el pueblo, mayores y pequeños, aprendiendo de todo lo que veía. Muchas vivencias, momentos muy felices que hacen que cuando estoy en Cogolludo me aparezca enseguida una sonrisa en mi cara. Y más actualmente que trabajo enseñando la villa ducal como Guía Oficial de Turismo.

Precisamente, debido a mi profesión, quiero agradecer la oportunidad que se me brinda para escribir acerca de la gran historia que tiene Cogolludo. Sus primeros habitantes vivieron en estas tierras hace 2.500 años antes de Cristo. Se les sitúa en el período del Bronce pleno. Este poblado se encontraba no muy lejos del castillo árabe que vigila la villa ducal.

Y sabemos de estos primeros pobladores porque el profesor y catedrático de Arqueología de la Universidad de Alcalá de Henares, don Jesús Valiente Malla, estuvo al frente de las excavaciones realizadas en los años ochenta en la llamada “Loma del Lomo”.

Desde fechas tan lejanas, Cogolludo ha aumentado de manera espectacular su propia historia. Su patrimonio ha sido numeroso contando con castillo, palacio, dos iglesias, dos conventos, dos hospitales, diecisiete ermitas y una muralla que contaba con cuarenta torres, cinco puertas y más de kilómetro y medio y que según la relación topográfica de Felipe II, era de las mejores murallas de España. Y en esta ocasión, voy a hablar de tres hechos importantísimos producidos en esta villa ducal.

Ya en plena reconquista, Alfonso VI repobló los territorios en los que ya figuraba esta tierra habitada desde época musulmana. A este lugar, se le dotó de unas normas que regulasen la vida local, estableciendo un conjunto de disposiciones jurídicas, derechos y privilegios que fueron otorgados por el rey quedando como las leyes propias de la villa. Me estoy refiriendo al Fuero de Cogolludo. Cogolludo tiene uno de los fueros más antiguos concedidos después de la Reconquista. Y este año 2022, se conmemora nada más y nada menos que el 920 aniversario del otorgamiento del Fuero de Cogolludo uno de los primeros concedidos por el Rey Alfonso VI tras la conquista de Toledo.

Dicho Fuero de 1102, fue la base para la llegada de pobladores del norte de Castilla a Cogolludo. Es un fuero anterior al de Guadalajara que data de 1133 y al de Madrid de 1202. Pero si estos datos son importantes, mucho más, es el que os relato a continuación.

El primer documento escrito sobre el descubrimiento de América está fechado en Cogolludo un 19 de marzo de1493. ¿Por qué en Cogolludo se sabe antes que en ningún sitio que se ha descubierto un nuevo continente? Cristóbal Colón realiza su primer viaje a las Indias y descubre San Salvador y La Española. A su vuelta triunfal a Castilla, los días 13 y 14 de febrero de 1493 se produce una gran tempestad y el velamen de su carabela “La Niña” queda destrozado por un gran temporal. Y después de salvar este percance, les sorprende otra borrasca más fuerte frente a las costas de Portugal, concretamente el cuatro de marzo por lo que se cobijan en Sintra, cerca de Lisboa. Así que ya en tierra firme, en Lisboa, Colón escribe 3 cartas para dar constancia de su vuelta con éxito de las Indias.

Una de ellas la envía a Luis de Santángel, “maestre racional de los Reyes Católicos, otra a Gabriel Sánchez que era el tesorero de dichos monarcas y la tercera a quien tanto le había ayudado para que la Reina aprobase su viaje a las Indias, a don Luis de la Cerda, I duque de Medinaceli.

Esta última desgraciadamente, está desaparecida, pero hay conocimiento de ella porque después de que la lee el duque, éste manda otra misiva a su tío el Cardenal Mendoza en la que alude a la escrita por el Almirante indicando que Colón había vuelto de su viaje habiendo descubierto todo lo prometido.

¿Y dónde se encuentra esta carta tan importante? Pues en el Archivo Histórico de Simancas, en Valladolid. Por lo tanto, este escrito llega a la villa de Cogolludo días antes de que se recibiesen en Barcelona las otras dos correspondencias. El que se considera el primer escrito del descubrimiento de América (arriba), decía así:

Carta del duque de Medinaceli al Cardenal Mendoza.

Reverendísimo Señor. No sé si sabe Vuestra Señoría como yo tuve en mi casa mucho tiempo a Cristóbal Colomo, que se venía de Portugal y se quería ir al Rey de Francia para que emprendiese de ir a buscar las Indias con su favor y ayuda; e yo lo quisiera probar y enviar desde el Puerto, que tenía buen aparejo con tres o cuatro carabelas, que no me demandaba más; pero como vi que era esta empresa para la Reina, Nuestra Señora, escrivelo a Su Alteza desde Rota y respondióme que se lo enviase. Y yo se lo envié entonces y supliqué a Su Alteza, pues yo no lo quise tentar y lo aderezaba para su servicio que me mandase hacer parte en ello, y que el cargo y descargo de este negocio fuese en el Puerto. Su Alteza lo recibió y lo dio en cargo a Alonso de Quintanilla; el cual me escribió de su parte que no tenía este negocio por muy cierto, pero que, si se acertase, que Su Alteza me haría merced y daría parte en ello; y después de haberle bien examinado, acordó de enviarle a buscar las Indias. Puede haber ocho meses que partió y ahora él es venido de vuelta a Lisboa y ha hallado todo lo que buscaba y muy cumplidamente lo cual luego yo supe; y por hacer saber tan buena nueva Su Alteza, se lo escribo con Suárez y le envío a suplicar me haga merced que yo pueda enviar en cada año allá algunas carabelas mías. Suplico a Vuestra Señoría me quiera ayudar en ello y se lo suplique de mi parte, pues a mi cabsa y por yo detenerle en mi casa dos años y haberle enderezado a su servicio se ha hallado tan grande cosa como ésta¸ y porque de todo informará más largo Xuárez a Vuestra Señoría, suplícole le crea.

Guarde Nuestro Señor vuestra reverendísima persona como Vuestra Señoría desea. De la mi villa de Cogolludo, a XIX de marzo de 1493. Las manos de Vuestra Señoría besamos. Luis (De la Cerda).

La primera fecha de la que hay constancia de la Carta de Colón comunicando los descubrimientos de su primer viaje transatlántico, en un Libro de Actas Capitulares del Cabildo de Córdoba, es de fecha de 22 de marzo de 1493, por lo que la carta del duque de Medinaceli a su tío el Cardenal Mendoza de fecha 19 de marzo de 1493, es el primer documento escrito que da la noticia del Descubrimiento de América, un hecho que debe ser conocido para orgullo de los guadalajareños. Pero hay más motivos de satisfacción en este precioso pueblo: Por Cogolludo entra el Renacimiento en España.

El conde de Tendilla viaja a Roma como embajador de los Reyes Católicos en febrero de 1486 y en esa expedición viajaba el arquitecto del Cardenal Mendoza, Lorenzo Vázquez de Segovia. A su vuelta en 1487, el primero de la familia que pide hacer un edificio en este nuevo estilo en Castilla, fue el I duque de Medinaceli. Y sabemos que está construido el 12 de octubre de 1502 cuando Felipe El hermoso y su chambelán don Antonio de Lalaing visitaron Cogolludo y exclamaron que “era el Palacio más lujoso de España y que valía por siete de sus mejores castillos”. Este Palacio tiene unas amplias dimensiones, 6.000 metros cuadrados, disponía de 2 zaguanes, por uno de ellos se entraba al patio principal y el otro servía para acceder al patio de servicio Tenía 59 habitaciones, 83 puertas, 61 ventanas, 15 balcones, 14 escaleras, 9 cocinas, 5 chimeneas monumentales, 3 oficinas, cueva, 2 capillas, 2 fuentes, 2 jardines (alto y bajo), 2 galerías (alta y baja), 4 corredores y 1 corral además de granero, palomar y gallinero. El palacio de los duques de Medinaceli de Cogolludo, es el primer monumento realizado en estilo renacentista en España.

Así que como podéis ver, en Cogolludo se producen episodios importantísimos de la historia de nuestro país. Me gustaría que quienes leyesen estas líneas, pudieran visitar la villa ducal para descubrir su historia y de paso, comer en uno de nuestros afamados restaurantes para que ese día fuese completo.

thumbnail (20)(*) Francisco Javier Segura es guía oficial de turismo y director de Guiarte Guadalajara, Colabora semanalmente en la Cadena SER Guadalajara con la sección Anticallejero, donde da a conocer personajes importantes pero poco conocidos de la provincia. También colabora en ESRadio. En la actualidad imparte cursos y conferencias de Historia de Guadalajara y Madrid en el Centro Cultural de Ibercaja y organiza eventos históricos y culturales, además de trabajar en la oficina de turismo de Cogolludo. 

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1 comentario en “Cogolludo, América y el Renacimiento

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