La avería del ascensor social que no permite subir a los hijos de familias pobres

Por Sonia Jodra

Que los hijos de familias ricas lo tienen más fácil en la vida es algo obvio. Precisamente el refuerzo de servicios públicos, la mejora en el acceso a la educación de calidad y el impulso de garantías sociales pretenden prevenir esa brecha. Pero los datos contradicen esa reducción de la brecha y alertan sobre lo contrario. Guadalajara no es de las provincias españolas en las que más difícil resulta salir de la situación de precariedad que heredas de tu familia, Andalucía y Canarias lideran el ránking, pero como en el resto de territorios se cumple la afirmación que hace unos días realizaba el investigador Julen Bollaín: el 80 por ciento de los niños y las niñas que nacen en familias pobres, mueren pobres.

Esa es la avería del ascensor social. La meritocracia es un engaño tramposo que lo único que ha hecho es llenar de frustración a quienes han intentado retar a su herencia y subir al piso de arriba sin éxito. No es verdad que los chicos y las chicas puedan llegar donde se propongan independientemente de la situación económica de sus familias. Si naces en una familia con dinero, que puede prestarte todo el soporte que necesitas para tu progreso personal, tienes infinitas posibilidades más de alcanzar el éxito que si has nacido en una familia con bajos recursos económicos que apenas puede ayudarte a sobrevivir en un mundo en el que todo cuesta dinero, mucho dinero.

Por eso es importante reforzar los servicios públicos. Las becas de estudios, de comedor, las ayudas sociales, los alquileres sociales, la educación pública de calidad o las redes municipales de apoyo constituyen el primer escalón para que estos niños y niñas puedan intentar subirse algún día a ese ascensor al que solo pueden acceder unos pocos. No tienen el mismo valor los sobresalientes de un estudiante de familia acomodada, que ha podido contar con clases de apoyo para lograrlos, dispone del asesoramiento de sus padres –que tienen estudios superiores-, vive en una casa con libros, acceso ilimitado a Internet, ordenadores, tablets y televisión de pago, que los que logra un compañero que tiene que compatibilizar sus estudios con un trabajo en Tele Pizza o Burger King, apenas tiene datos en el móvil para hacer los trabajos, no puede ni soñar con clases particulares y casi no ve a sus padres que se pasan todo el día trabajando para pagar el alquiler del piso y los gastos de la casa. El primero tiene plaza asegurada en el ascensor, porque además vive ya en un piso alto. El segundo no tiene más remedio que intentar ascender por la escalera. No hay sitio en el ascensor social para él y apenas podrá subir algunos escalones realizando un esfuerzo titánico para lograrlo.

Todos estos datos han sido corroborados a tenor de los resultados del estudio ‘El ascensor social en España: un análisis sobre la movilidad intergeneracional de la renta’, realizado por el investigador doctoral de París School of Economics Javier Soria Espín. Según este estudio, en España, el ingreso de los padres influye en gran medida en el ingreso que sus hijos tendrán en el futuro, especialmente a la hora de llegar a los niveles más altos de la distribución de la renta. El 40% de la ventaja o desventaja económica de los progenitores se traslada a las condiciones de vida de los hijos. Es 9 veces más probable vivir en el nivel más alto de renta viniendo de un hogar situado también en ese nivel.

Cádiz es la provincia de España donde los hijos de las familias más pobres ascienden menos y a la misma vez la diferencia de renta entre los hijos de familias pobres y ricas es más alta, un fenómeno bastante común en todas las provincias de Andalucía. Y por supuesto, las hijas tienen sistemáticamente peores resultados de movilidad intergeneracional que los hijos. El promedio de la brecha de ingresos es de 2.796 euros al año.

La media en España indica que los hijos del 10% más rico acaban de media con unos ingresos de 29.590 euros. Por el contrario, los hijos del 10% más pobre acaban de media con unos ingresos de 16.775 euros. Los hijos de padres más ricos tienen 24 veces más facilidad para acabar en el top 1% en comparación con los niños nacidos de padres del 10% más bajo de ingresos. La movilidad social no es igual en el norte que en el sur: en Barcelona los hijos nacidos en un hogar pobre consiguen llegar de media a una renta de 20.556 euros, mientras que los nacidos en Cádiz alcanzan una renta media de 14.826. Esto es, una diferencia de casi 6.000 euros.

Todas las Canarias así como Huelva, Cádiz, Sevilla y Málaga, son las provincias de España en las que el ingreso medio alcanzado por los hijos de familias de cuartil más humilde no supera los 15.400 euros, según el  estudio. Mientras Barcelona y Lérida son aquellas en las que más ascienden económicamente llegando a una media de 20.200 euros. Algo de menor movilidad social tienen Madrid, Guadalajara, Soria, La Rioja, Zaragoza y Tarragona donde los hijos de las familias más desfavorecidas alcanzan una media de entre 19.400 y 20.200 euros. 

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