DIA, traspaso obligado

Por Gloria Magro.

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Estamos construyendo una nueva compañía centrados en lo más sencillo y a la vez más importante: estar cada día más cerca de nuestros clientes. Un viaje apasionante donde las personas son las protagonistas. ¿Quieres unirte al reto? (Publicidad de DIA dirigida a futuros franquiciados).

Más de doscientas firmas se han recogido ya en el supermercado DIA situado en la avenida Virgen del Amparo para que los actuales franquiciados no pierdan su establecimiento. El grupo de alimentación ha decidido unilateralmente no renovar el contrato que desde hace siete años tiene con la familia Sierra a través de su empresa Comercial Sierra Yépez S.L. Si nada lo remedia, el próximo mes de julio otros inversores se harán cargo de esta tienda sin que sus actuales propietarios sepan muy bien a que obedece la rescisión de su franquicia. Los vecinos no parecen dispuestos a que este negocio familiar tan apreciado en el barrio cambie de manos, mientras los Sierra siguen a la espera de que alguien en el Grupo DIA les de una explicación.

DIA tiene siete supermercados en Guadalajara capital, aunque serían ocho si contamos el de estos franquiciados, que por algún motivo ha desaparecido del listado del buscador Google. DIA está presente en las principales poblaciones de la provincia, siguiendo un modelo de negocio basado en las franquicias. Así, la empresa incentiva a cualquier emprendedor con iniciativa a abrir un negocio en propiedad sin necesidad de un gran capital o de un local propio: la empresa se encarga de todo el proceso. Azuqueca, Alovera, Jadraque, Tórtola, Yunquera, Villanueva de la Torre, Molina de Aragón, Brihuega, y Sigüenza cuentan con tiendas DIA propiedad de franquiciados. Al menos para uno de ellos el sueño de tener su propio negocio se ha terminado, repentinamente y sin que nadie sepa explicar muy bien porqué.

Los clientes entran y salen del establecimiento de DIA que hay en lo alto de la calle del Amparo, frente a Burguer King, el único supermercado de la zona. Junto a las cajas, unas hojas con firmas denotan una situación anómala: la tienda cuenta los días para cambiar de manos, una circunstancia que ha unido a los vecinos contra la enseña de alimentación que obliga a Sonia Yépez y David Sierra a traspasar un negocio familiar que da trabajo a seis personas, entre las que se encuentra también su hijo.

El pasado mes de abril la empresa les hizo llegar un burofax comunicándoles la rescisión unilateral del contrato que mantenía con ellos. A partir del próximo 11 de julio será otro franquiciado quien se haga cargo de la tienda. La noticia supuso una auténtica sorpresa para esta pareja, ambos al frente del establecimiento desde que hace siete años decidieran hacerse cargo de la franquicia que ya funcionaba en el mismo local. Nada a su juicio hacía presagiar que DIA tenía motivos para quitarles de la noche a la mañana su modo de vida.

Desde ese momento, todos los intentos del matrimonio por ponerse en contacto con responsables de la empresa han sido en vano. Nadie atiende sus peticiones ni contesta a sus requerimientos. Lo único que saben a día de hoy es que de su local se hará cargo un inversor de origen venezolano y que las personas que llevarán el negocio a partir de julio ya están formándose en otro establecimiento de Guadalajara.

Se da la circunstancia de que DIA tiene un Código ético que regula las relaciones tanto con sus proveedores como con las administraciones públicas y los franquiciados. En ese texto, que es público, se puede leer que su política empresarial está basada en valores como la confianza, según la cual en DIA «ponemos en el centro a las personas y creamos confianza. Nuestras relaciones son cálidas y auténticas». Y también que «En nuestras relaciones somos siempre íntegros, objetivos e imparciales«. Es evidente que nada de esto se está dando en la relación contractual que quiere romper con este franquiciado de Guadalajara, que se declara completamente desprotegido ante el gigante de la alimentación que ha sido su socio comercial durante más de un lustro.

Fuentes cercanas a la franquicia aseguran que «no han recibido ningún toque de atención ni les han comunicado que estuviesen haciendo una mala gestión». Y explican como fue el proceso de adquisición de la tienda y lo consolidado que está el negocio siete años después de ponerlo en marcha. «Empezaron en 2016 porque un familiar trabajaba en DIA. Salió la oportunidad de esta tienda que en aquel momento no funcionaba y la cogieron. Tal vez a la anterior franquiciada le pasó lo que ahora les está pasando a ellos -cuentan con pesar-. En aquella época la empresa alegaba mala gestión de los franquiciados para retirar la enseña, fue cuando hubo tantos problemas e incluso juicios… David y Sonia venían de tener otro negocio, una mercería, pero apostaron por la tienda y poco a poco han salido adelante».

El primer contrato que los Sierra firmaron con DIA era de cinco años, «el tiempo necesario para terminar de pagar el crédito que contraían con el banco que te indicaban para llenar de mercancía la tienda -señalan estas mismas fuentes-, después llegó el ruso y un nuevo modelo de gestión». En 2017 el empresario Mijail Fridman se hizo con el 10% de las acciones de los supermercados DIA, un revulsivo que relanzó la empresa después de que sus anteriores responsables fueran procesados por, presuntamente, haber engordado las cuentas de la compañía mediante prácticas irregulares que una vez destapadas provocaron el desplome de las acciones de DIA y la entrada de la empresa en causa de disolución.

La toma de control de un nuevo grupo inversor internacional supuso un revulsivo a todos los niveles que también se tradujo en una mejora sustancial de las relaciones con los franquiciados y el funcionamiento de las tiendas. Y también de una mayor supervisión y un seguimiento más exhaustivo, así como auditorías periódicas para que no se repitieran los problemas que llevaron a tantos franquiciados a la ruina con la anterior dirección de la empresa. A partir de ese momento, las renovaciones de contrato eran anuales y automáticas. «Se suponía que te daban hasta tres avisos si algo no les gustaba, para que lo mejorases», explican desde el entorno del franquiciado, algo que no ha sucedido en su caso, de ahí que la noticia del traspaso obligado les haya supuesto una sorpresa mayúscula, igual que para su fiel clientela.

«El contrato expira el 11 de julio. Cuando se lo comunicaron hablaron con la supervisora, de zona, que manifestó no saber nada. En febrero les habían reformado la tienda, eso hace pensar que están contentos con su gestión. También intentaron hablar con los jefes de franquicias sin éxito», indican los allegados cuyo análisis de la situación es pesimista: «Creemos que quieren quitarles la franquicia si o si, sin ningún motivo en especial. Han enviado correos electrónicos a los responsables regionales pero no responden. Es una impotencia tremenda. No saben a quien recurrir. Cuando a los clientes les dijeron que en julio ya no estarían atendiéndoles, se enojaron y les pidieron que recogiesen firmas y de hecho los hay que están llamando al departamento de Atención al Cliente de DIA para quejarse».

El respaldo de la clientela es lo que más valoran desde la franquicia -que se ha mantenido al margen de realizar cualquier declaración para no perjudicar su posición- mientras observan como en pocos días perderán su negocio familiar, a pesar de ser conscientes de que el cambio no parece tener vuelta atrás. «Ya se están formando los nuevos dueños en una tienda de Guadalajara. Son venezolanos» explican fuentes cercanas.

En los próximos días harán inventario y saldarán cuentas con la empresa matriz. También finiquitarán a los empleados, todos con contrato fijo, que no serán asumidos por el siguiente propietario. «Creían que iban a reconducir la situación negociando con DIA y se han mostrado excesivamente cautelosos, pero ya ven que se aproxima la fecha, les han dicho que no hay marcha atrás y han visto que se la han jugado», señalan desde el ámbito de este pequeña empresa. En su opinión, la rescisión del contrato trasciende su pequeño negocio y estaría relacionado con la enorme lista de espera de franquiciados que esperan hacerse con una tienda DIA, así como con la presencia de inversores extranjeros dispuestos a pagar por este tipo de negocios el precio que sea, algo que contravendría el código ético de la empresa.

La implicación de los vecinos en su defensa es lo único positivo de toda esta situación. «Es sorprendente que se involucren tanto por ellos», dicen, conscientes de las relaciones de amistad que han forjado en estos años al frente de su establecimiento. Su apoyo les da ánimos para continuar aunque el día que bajen el cierre como propietarios cada vez está más cerca. Mientras, apuran la recogida de firmas con la esperanza de que su caso llegue en algún momento a alguien de la compañía más allá del departamento de franquicias, convencidos de que hay algo turbio en este traspaso que no llegan a comprender y no quieran hacer públicos los detalles que les llevan a ese convencimiento.

En estos tiempos de incertidumbre, DIA ofrece la posibilidad de unirse a su red de tiendas en solo tres meses, con exclusividad geográfica y un plan de desarrollo personalizado; una oportunidad de negocio en la que muchos inversores han puesto la vista, especialmente del otro lado del Atlántico los que vienen con los llamados petrodólares, tan presentes en los últimos tiempos en la restauración y el sector inmobiliario de Madrid.

DIA es la primera empresa franquiciadora de España y la cuarta en Europa en el sector de la distribución de alimentación. Cuenta con 5937 tiendas a nivel mundial -Argentina, Brasil y Portugal-, de las cuales 2710 son franquicias, el 45% de la red, y dan empleo a más de 38 mil empleados. Su propuesta comercial se basa en una amplia oferta de su marca propia, recientemente renovada, y productos de las principales marcas reconocidas. Después de unos años convulsos, en 2019 estuvo al borde de la quiebra, la llegada del magnate Mikhail Fridman y el respaldo de un gran grupo inversor trajo estabilidad a la empresa, y también un nuevo modelo de negocio que parecía haber dejado atrás las malas prácticas anteriores. Y también las quejas de los franquiciados. Hasta ahora.

La actual hoja de ruta de DIA, recientemente presentada, se basa en el plan estratégico 2020-23, que vuelca todos sus esfuerzos en potenciar su marca blanca para mantener los precios bajos, según explicaba su CEO, Ricardo Álvarez, a Economía Digital.

En Guadalajara, en un supermercado en lo alto de la avenida Virgen del Amparo, los clientes opinan que además de los precios, lo importante también son los franquiciados y el gran servicio que prestan al barrio. Con ellos han establecido relaciones de confianza y amistad. Y no quieren perderlos.

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