Por Guadalajara

Por Sonsoles Fernández Day

Guadalajara se encuentra a poco más de cincuenta kilómetros de Madrid, hasta se ven las torres de la capital desde los puntos más altos, y la ciudad gana y pierde a causa de esta cercanía. No es fácil decir si a partes iguales o incluso si la perjudica más que beneficia. Para sus habitantes, es una gran ventaja tener Madrid y todo lo que ofrece la capital a unos treinta minutos y la tranquilidad de Guada de vuelta a casa, pero esos escarceos fuera tienen sus consecuencias aquí y ese relax buscado en casa puede acabar empobreciendo la ciudad. 

No estoy diciendo que Guadalajara no tenga nada que ofrecer, en absoluto. Tampoco estoy hablando del actual equipo del Ayuntamiento ni sus propuestas, bastante ocupados están con la que tienen liada. Cuando haya pasado la semana de Ferias y toda la locura que conlleva, la pongan donde la pongan, la ciudad de Guadalajara volverá a su esencia, provinciana, recelosa, más bien feúcha, y de noche, silenciosa y vacía. Porque, como dicen por ahí, a Guadalajara hay que quererla. No te enamora de primeras, y tal vez tampoco de segundas, pero te vas aclimatando y le coges cariño.

Aunque no he nacido en Guadalajara, tenía doce años cuando mis padres decidieron que nos viniéramos a vivir aquí, llegué justo a tiempo de ir al colegio, a las Francesas, y guardar recuerdos y amigas del alma para toda la vida, de jugar al matao y montar en bici delante de casa, porque apenas pasaban coches por la calle. Llegué a tiempo de formar parte de los ADS (Amigos de Domingo Savio) en la parroquia, María Auxiliadora, de ir al instituto Mixto 2, que aún no se llamaba Buero Vallejo, y de tener una panda tan grande que nunca arrancábamos de Santo Domingo, de la que me siento feliz de seguir siendo una más, amigos que a estas alturas de la vida son familia. Esa es una de las hermosas ventajas que encuentro de un sitio pequeño como Guadalajara, aunque la vida te entretenga en otras cosas, los amigos siempre están cerca.

Me licencié en Periodismo, el siglo pasado, ahí es nada, pero como ya estaba haciendo horas de vuelo y de pasillo en los aviones de Iberia no lo había puesto en práctica hasta que, gracias a El Hexágono y a Gloria Magro, compañera de letras y vuelos, que pensó en mí, he podido disfrutarlo y padecerlo, les aseguro que mil palabras una vez por semana no es tarea fácil, los últimos tres años. Sin esperarlo, me encontré con la posibilidad de escribir y expresar mi opinión sobre cualquier tema, siempre y cuando estuviera relacionado con Guadalajara. Reconozco que alguna vez he abierto la mano y Guadalajara aparecía de refilón, pero la mayoría de las veces han sido temas locales. Creo que he dedicado más líneas al centro de la ciudad, ese casco antiguo y viejo, casi de mis desvelos.

Esta semana se ha publicado un reportaje en la revista Viajes de National Geographic sobre Guadalajara. Se titula Guadalajara: Un viaje por la provincia esquivada y describe lugares hermosos de la provincia que merece la pena conocer como Molina de Aragón, el Parque Natural del Alto Tajo, Brihuega y sus campos de lavanda o pueblos negros como Valverde de los Arroyos y el pico Ocejón. A pesar de los elogios nos llama ‘provincia esquivada’, será que muchos pasan de largo, y nada dicen de la capital. Esta ciudad ‘salpicada por hermosos y valiosos monumentos’ que decía otro reportaje de televisión, pero que no invita a que nos visiten. Lástima, nadie debería conformarse con admirar la fachada del Palacio del Infantado y seguir su camino. Hay que entrar a flipar con el patio.

Escribir opinión en un medio local y hacerlo abiertamente, como yo he hecho, que se me ve el plumero y el gorro y no me importa, es expuesto, pero es mucho mejor exponerse que escribir sin libertad. He sido crítica, a veces dura y burlona, pero siempre con respeto, y siempre por Guadalajara. Porque ese cariño por aclimatación que le profeso a esta ciudad es el que me hace querer que mejore, que no se abandone, que no sea cada vez más pueblerina. Estoy en contra de las fantasías para ocultar la realidad y del dinero público malgastado y lo he podido manifestar libremente.

Y lo seguiré haciendo pero desde otros foros. Aquí acaba esta etapa, dejaré de ser la chica de los jueves de El Hexágono y lo hago realmente agradecida. Esta oportunidad ha sido increíble. Muchas gracias a los que me habéis leído, a los fieles que me habéis animado y aplaudido durante estos tres años, por darme el empujón para seguir cada semana, y también a los que me han leído sin gustarles, que vaya un tostón supone eso. Espero volver a escribir porque me encanta hacerlo. Y que ustedes lo disfruten.

Gracias otra vez. Hasta la próxima.

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2 comentarios en “Por Guadalajara

  1. Gracias Sonso por todos tus artículos y por mantener el periodismo libre y crítico como bandera que es y ha sido siempre de El Hexágono, llamando a las cosas por su nombre, siempre el que tú le pusieras porque para eso firmas tú los artículos con tu nombre y apellidos. Un placer haberte leído y espero seguir haciéndolo pronto de nuevo!

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