Pacto Verde sí, pero no así

El cultivo de lavanda ha generado una industria transversal de gran valor en la provincia de Guadalajara.

Por Juanjo de Lope (*).

Desde hace más de 3.000 años, la lavanda se ha usado para aromatizar el agua de baños relajante y conciliar el sueño. Lo hacían los egipcios y los romanos y se ha seguido haciendo a lo largo de la historia, adquiriendo una importancia progresiva en el mundo de la perfumería desde el barroco hasta nuestros días.

La propia etimología de la palabra habla de su uso en la higiene: lavanda proviene del latín lavare que significa lavar. Es por ello que el mundo de la cosmética también se ha aprovechado de las cualidades de su aceite esencial por su poder antibacteriano y antiinflamatorio. Hasta hace bien poco, el espliego que crecía de manera espontánea en La Alcarria era recogido artesanalmente y su aceite esencial se usaba para hacer friegas y dar masajes. Y ahora quieren catalogarlo como un producto nocivo para la salud. Que paren el carro, que yo me bajo.

El Pacto Verde de la Unión Europea tiene como objetivo a largo plazo alcanzar la neutralidad climática reduciendo las emisiones de CO2, creando un sistema alimentario sostenible y fomentando la economía circular en Europa. Hasta ahí todo bien. El problema para el negocio de la lavandicultura es que este Pacto Verde o Green Deal califica el Aceite Esencial de Lavanda  (y otros 100 aceites esenciales, como el de limón, rosa o anís estrellado) como compuestos químicos potencialmente nocivos para la salud, algo que no tiene lógica, se mire por donde se mire. Esta calificación acabaría con la utilización de la lavanda en perfumería, cosmética y alimentación, lo que supondría el fin de nuestros cultivos y de toda la actividad económica que se genera a su alrededor en la comarca. Porque, seamos claros: si no tenemos quien nos compre el aceite esencial, los agricultores dejarán de plantar lavanda y Guadalajara tendrá que olvidarse de ser trending topic en redes sociales y atraer a miles de turistas cada mes de julio. Si no hay flores, no hay turismo: eso está claro. 

Con el objetivo de evitar esta catástrofe económica, ANIPAM  (Asociación Nacional Interprofesional de Plantas Aromáticas) lanzó la voz de alarma hace unos meses, advirtiendo a la opinión pública y a nuestros representantes del peligro que supondría que la lavanda fuera considerada como tóxica en esta reglamentación europea. Afortunadamente, todos los grupos políticos respondieron de manera unánime: no tiene sentido que el aceite esencial de lavanda se considere peligroso para las personas cuando lleva acompañando a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Los apoyos al sector no tardaron en llegar y el Senado aprobó en marzo de 2022 una moción en apoyo al cultivo de las aromáticas. La iniciativa partió de los senadores guadalajareños Antonio Román y Rafael Esteban y se aprobó con el consenso del Senado. La propuesta incluía una importante cantidad de medidas con el objetivo de buscar alianzas con otros países en los que las áromáticas tienen un valor estratégico, como Francia, Croacia o Bulgaria e impulsar acciones coordinadas con las comunidades autónomas afectadas para defender al sector ante las Instituciones Europeas.  El apoyo al sector de las aromáticas por parte de ayuntamientos, diputaciones e incluso la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha ha sido unánime. 

Valga todo lo anterior para mostrar que nadie entiende la catalogación de los aceites esenciales como dañinos para la salud y que empresas, asociaciones y representantes políticos van a hacer todo lo que esté en su mano para frenar esta absurda posibilidad. 

Por otro lado, hace ya bastante tiempo que los productores de la zona están concienciados con el medio ambiente y cumplen con creces con los compromisos de sostenibilidad reflejados en el Pacto Verde. El cultivo de la lavanda y el lavandín en Guadalajara es circular y sostenible y no genera residuos a la naturaleza. La paja resultante del proceso de destilación se usa como abono para las plantas una vez se composta al aire libre. Muchas de las explotaciones agrarias de la provincia cuentan con la certificación cultivo ecológico y está demostrado que en términos absolutos, el cultivo de la lavanda absorbe CO2 de la atmósfera. 

Entendemos la importancia de dejar a nuestros hijos un planeta limpio en el que puedan seguir desarrollando la profesión que aprendimos de nuestro padre. Él comenzó con el proyecto de la lavanda en Guadalajara en 1969, de la mano de Álvaro Mayoral. La hoz ha dado paso a las máquinas, pero nuestra familia sigue viviendo del campo, dando empleo en la comarca y pensando en el futuro. Todo ha cambiado mucho desde que los años sesenta: del pequeño alambique que se usaba entonces hemos pasado a una compleja planta de destilación en Cogollor. El campo nos lo ha dado todo y entendemos que debemos cuidarlo y respetarlo para que siga produciendo muchos años, generando riqueza, puestos de trabajo en el mundo rural y esperanza, ésa que tanto escasea hoy el día y que perdemos cada vez que escuchamos la posibilidad de que entren en vigor normativas como esta que podrían acabar con nuestro modo de vida. 

La lavanda está de moda en Guadalajara, eso es innegable. Pero creo que debemos trabajar de manera conjunta para pasar del boom de la lavanda a la cultura de la lavanda; dar un paso cualitativo, proteger a los lavandicultores, generar un turismo de calidad, contagiar nuestra pasión por el campo a aquellos que nos visitan. En Francia están promoviendo que los paisajes de lavanda sean declarados como Patrimonio de La Humanidad, ¿por qué no promovemos en España algo parecido? 

Según datos del Ministerio de Agricultura se cultivan más de 23.000 hectáreas de plantas aromáticas en nuestro país y generan cerca de 5.000 empleos, de ellos, 1.000 en nuestra provincia. Cuidemos lo que tenemos y pensemos en su valor más allá de la foto para Instagram, porque son muchas las amenazas que se ciernen sobre la lavanda: desde las consecuencias del Pacto Verde, hasta el incremento salvaje del precio de los combustibles, que ha aumentado los costes de producción hasta el punto de que este año tendremos que vender en pérdidas si los mercados no tienden al alza.

A esto se une que este año la inflación ha reducido sensiblemente la capacidad adquisitiva de los turistas que han visitado Guadalajara durante la floración. Además, ha cambiado el tipo de visitantes: durante los años 2020 y 2021, los cierres perimetrales hicieron que mucha gente optara por destinos de interior para sus escapadas y vacaciones, recalando en la floración de la lavanda y eso se notaba en la venta de productos derivados. Todo esto lo percibimos ya que nuestra empresa Alcarria Natura tiene una tienda de productos fabricados con el aceite esencial que destilamos en Cogollor. Estos productos pueden comprarse a través de nuestra web (www.alcarrianatura.com) y en la calle Mayor de Brihuega. Es una tienda que está abierta durante todo el año y da un trabajo estable a dos personas de la zona, además del personal extra que hace falta en el mes de julio. 

Buena parte de los esfuerzos de las administraciones, en lo que se refiere a la promoción turística de Brihuega y sus alrededores, están puestos en el mes de julio, con lo que se produce una saturación de la oferta que perjudica a los que estamos todo el año trabajando en el pueblo. Estamos de acuerdo en que en julio hay negocio para todos, pero consideramos que las administraciones deberían premiar a los que apuestan por el medio rural los doce meses del año y que pagan sus impuestos, como es nuestro caso. Creemos que deberían cuidarnos más a los que estamos al pie del cañón todo el año e intentar no perjudicarnos durante la floración, favoreciendo una convivencia amistosa entre los que aprovechan el boom de la lavanda en julio y los que aguantamos el resto del año en el medio rural. 

Los que trabajamos en el campo de toda la vida estamos acostumbrados a depender de aspectos que no podemos controlar, como la climatología. Una tormenta puede arruinar la cosecha o la sequía puede reducir sensiblemente la producción. Son cosas que pasan y se asumen como normales, aunque vivamos con un ojo puesto en la tierra y otro en el cielo. Contamos con ello, pero necesitamos que se nos deje trabajar y no nos pongan obstáculos y que cuando se den subvenciones se repartan entre todos los del sector. Hoy por hoy, parte de las administraciones desconocen la importancia del sector, que representa a un gran número de agricultores que llevamos varias generaciones cultivando y manteniendo estas plantas como medio de vida. Solo queremos  seguir haciendo lo que mejor sabemos: es cultivar, producir y distribuir aceite esencial de lavanda, el perfume natural de La Alcarria. Y que sea por muchos años. 

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Foto: El Español.

Juanjo de Lope (*), (Guadalajara en 1974) ha vivido desde pequeño, junto a su hermano Rubén, el cultivo, procesado y comercialización de las Plantas Aromáticas en La Alcarria. Su padre, Juan José de Lope Cepero, fue uno de que apostaron por lavanda y el lavandín en Guadalajara en los años sesenta. La familia De Lope cuenta con un grupo de empresas que dan cobertura al cultivo, la recolección, proceso de destilado de cerca de 1.000 hectáreas de lavandas en La Alcarria y distribuyen sus aceites esenciales. Desde Alcarria Natura comercializan productos cosméticos, aceites esenciales, licores y cervezas hechos con la lavanda de La Alcarria como ingrediente principal. Juanjo de Lope ha sido director de Producción en las empresas familiares y desde 2015 es el director de Alcarria Flora.

1 comentario en “Pacto Verde sí, pero no así

  1. Decir que la lavanda mueve mucho trabajo y es esencial para muchos agricultores y genera muchos puestos de trabajo y ojala todo siga asi y que dure muchos años por el bien da todos, pero en los tiempos que corren y como el mundo esta cambiando y todos los miedos y problemas que se generan en cualquier tipo de trabajo o producion, mi consejo y recomendacion , es que tengas siempre un plan B, esto quiere decir, tener otros tipos de negocios o trabajos que sea totalmente diferente, es decir intentar generar otra entrada de dinero en previsión y tener las espaldas cubiertas, ante cualquier problema, es una recomendación que me gustaría compartir con todos los que luchais en el campo .,

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