Se busca ferial

Por Gustavo García

Puestos y atracciones llegan hasta la zona del barranco de La Olmeda.

Con agua, como no podía ser de otra manera, estamos ya inmersos de lleno en la Semana Grande de Guadalajara. Las Ferias y Fiestas nos trasportan al reencuentro con todos los amigos y conocidos tras un caluroso verano . En fin, lo mismo que todos los años, aunque con más grados en el aspecto climático que otros. Y, otra vez la misma historia: Ferias en el centro o en la orilla de la ciudad. Nos encontramos ahora mismo en la dicotomía y las comparaciones entre ambos modelos. Los amantes de la primera opción están tan felices; los contrarios, solo ven que defectos a la nueva-vieja propuesta municipal, en la que tanto han arriesgado.

El asunto se ha querido teñir casi siempre por el aspecto político o ideológico. No en vano, el cambio al centro en esta ocasión fue una promesa electoral del actual Equipo de Gobierno del Partido Socialista, que contaba con la total oposición del Grupo Popular en el Ayuntamiento. Hay que recordar también que la aprobación a los exteriores del otro lado de la Nacional II fue obra de un gobierno del PP, aunque después se continuó a las primeras de cambio por el PSOE cuando llegó al poder, con un nuevo recinto ferial, acondicionado a los alrededores del centro comercial, emergente en esos momentos.

Sin embargo, para intentar ser ecuánimes, al margen de ideologías y otras prebendas, no hay duda de que el debate va a continuar en la calle porque ambas ubicaciones cuentan con aspectos a favor y en contra. Una de las discusiones que siempre hemos mantenido en Guadalajara es si aquí se puede o se debe hacer lo que en otras muchas ciudades. Es decir, alejar del casco urbano las fiestas grandes de cada localidad y construir allí un espacio adecuado para que todo el mundo se encuentre satisfecho. La clave parece que puede radicar en ello: buscar de una vez por todas un recinto ferial que no moleste a media población, que no esté demasiado alejado del centro –cuestión primordial en Guadalajara, aunque no sea una ciudad demasiado grande, precisamente– y que cumpla con todos los requisitos para su función en cuanto a espacio, servicios de limpieza y contenedores, agua, luz, transporte y aparcamiento.

Pues bien, todo esto no lo cumple el actual modelo que este año se retoma. Y, aquí tienen toda la razón los que se oponen a este tipo de Ferias de Guadalajara. En los pocos días que llevamos con puestecitos, cachivaches o actuaciones musicales hemos comprobado que algunos de esos preceptos, básicos para celebrar unas fiestas en condiciones en una ciudad que se precie, no existen. Por centrarnos en solo dos aspectos fundamentales: los desagües o las zonas para aparcar brillan por su ausencia. Añadido al deterioro que sufrirán las zonas verdes en las que se distribuye esta especie de recinto ferial alargado por parques, paseos y calles. Si lejos supuestamente estaba el anterior recinto al otro lado de la A2, no es más corto recorrer a pie desde las plazas de España o Mayor, donde suele haber programadas verbenas y actuaciones musicales de nivel, hasta los alrededores de las pistas de Atletismo de la ‘Fuente de la Niña’ y Avenida de Juan Pablo II, en donde acaba la feria en sí. Antes, al menos, el parking del centro comercial servía para que pudiésemos usar los vehículos y desplazarnos luego a otros puntos del centro en los que siempre ha habido algo que hacer en esta semana. Ahora, ¿dónde se aparca? Sí, está el gratuito de Adoratrices, debajo del viejo recinto ferial, pero lo normal es ver cortada su entrada en cuanto se llena, lo cual no es nada difícil por su escasa capacidad. Y, no hay más. Calles cortadas, los alrededores y otras zonas más alejadas de la feria, a rebosar de coches… En fin, prácticamente imposible desplazarse en vehículos particulares que no sean de dos ruedas o intentar el transporte público, tan poco del gusto de los alcarreños por diversas razones que todos conocemos.

El punto más alejado de la nueva fórmula de Ferias está en la Plaza de España.

Toda esta falta de infraestructuras de las que hace gala la organización de las Ferias de este 2022 ha ocasionado también el que la representación de los chiringuitos tradicional de comida y bebida, tan demandados por los arriacenses, se haya quedado en eso, una mera representación de apenas cuatro puestos –tres en San Roque y el otro junto a los nuevos campos de fútbol de la ‘Fuente de la Niña’–. Eso sí, como alternativa hay repartidos, sobre todo, por toda esta última parte, un sinfín de puestos de patatas fritas o asadas, salchichas o hamburguesas. Igual es que el modelo futuro tiende a eso.

En la parte positiva de esta nueva fórmula que el Ayuntamiento ha buscado para, al menos este año, se encuentra la ubicación, que es lo que se buscaba en definitiva. Si bien, desde el comienzo de la primera churrería en La Concordia hasta las últimas atracciones al final del barranco de La Olmeda, media un buen trecho, es cierto que todo está repartido para que no haya excesivas aglomeraciones, salvo en un par o tres de puntos que en los días de mayor tirón amenazan con ser conflictivos para el trascurrir normal de la gente. En general, hay espacio para todos y con las peñas repartidas en esa misma distancia por el medio de todo el cotarro. Eso es lo que mucha gente añoraba en las Ferias de Guadalajara y sí que se ve que está conseguido. Verbenas, atracciones, puestos de venta de todo tipo y los típicos de feria se reparten en un amplio tramo que engloba todo en un conjunto muy reclamado en años anteriores porque antes era así.

Claro, eran otros tiempos, otras exigencias, otras costumbres y una generación menos preocupada por la sostenibilidad que la actual. Pero, incluso en esto sigue habiendo pros y contras, como hemos indicado en la exposición anterior.  O volver a lo de siempre, que la diversión de muchos no perjudique demasiado a los menos. ¿Eso es justo o no? Parece que no vamos a acabar nunca con ese debate en una ciudad pequeña y provinciana como es la capital alcarreña. Se cambia la fórmula, sí, pero la discusión tras el estío vuelve a las calles de Guadalajara. Igual si alguien con responsabilidad se plantease crear con las mayores garantías posibles un recinto ferial como Dios manda pondríamos punto y final a la asqueada dicotomía de cada año. O ¿quizás tampoco? ¡¡Quién sabe!! Sitios disponibles sí que ha habido hasta ahora. A seguir buscando.

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