Ser inteligentes

Por Gustavo García

Los conciertos gratuitos de la Fuente de la Niña se llenaron de público.

Ferias muy esperadas en Guadalajara capital. Y, como siempre decimos por aquí, una vez pasaron, ahora sí que comienza el nuevo curso y todos a ponerse manos a la obra para volver a la rutina diaria. Eso sí, nos quedará la resaca de unas fiestas diferentes, por el tiempo que llevaban sin celebrarse en general y, en particular, en la nueva ubicación, que recordaba en mucho a la de hace unos pocos años. Éste ha sido sin duda, al igual que ya indicábamos en el anterior post, el tema estrella para los ciudadanos. Todavía el pasado domingo seguía el debate en la calle sobre a quién le gustan más en el centro y a quién en el recinto ferial del otro lado de la A2. Las redes sociales arden todos los días con el asunto. Y es que, nos gusta darles vueltas a las cosas y, sobre esto ya llevamos décadas con lo mismo.

No parece que ello vaya a tener fin a simple vista. Está claro, que por costumbre y comodidad para el ciudadano en general, las Ferias en el centro de la ciudad son una opción irremplazable e irrenunciable. Ya sabemos que para otros no lo son tanto, ni mucho menos. La comidilla seguirá y seguirá… 

En este momento llega la hora de los balances. Si tenemos en cuenta la participación, alegría y escasez de incidentes, se pueden calificar de exitosas. Y, más con el riesgo que suponía el volver con todo a los parques, plazas y calles más emblemáticos de Guadalajara. A los que ya vamos cumpliendo años nos ha recordado durante estos días a otros tiempos en los que los recintos feriales se encontraban en La Concordia o en Adoratrices. Allí no había problemas de vecinos, suciedad, seguridad…hasta que, ciertamente, los hubo. Veremos si ahora pueden otra vez más las voces en contra de este modelo que usurpa por unos días la tranquilidad y sosiego del centro urbano, o bien, ganan los que han celebrado con alborozo la vuelta al que consideran su ubicación natural. Evidentemente, este modelo necesita algunas mejoras, más que nada en infraestructuras. Y, en cuanto al programa y muy resumido: Sobraron las actuaciones para los vermús de la Semana Grande que organizaba el Ayuntamiento en las plazas próximas a la Calle Mayor porque había otras similares y con más atractivo en La Concordia y antes en El Jardinillo. Y, muy bien, la música de Santo Domingo, sobre todo. Lo demás, puede pasar con nota aceptable o buena, en general.

En el centro de la ciudad puede pasar de todo, que no tiene por qué ser malo.

“Estas son las Ferias del reencuentro con la ciudad, que ha funcionado gracias a las peñas y los vecinos”, dijo el alcalde, Alberto Rojo, desde el balcón del Ayuntamiento en el acto de despedida de las fiestas de 2022. Y felicitó especialmente a las peñas por el compartimiento que tuvieron en la Semana Grande de Guadalajara. “Desde mañana empezamos a trabajar en las Ferias de 2023, con todas las mejoras y sugerencias que podamos llevar a cabo entre todos. Un año nos queda por delante”, matizó el edil.

Cierto. Queda mucho tiempo, aunque no tanto. Y, lo que es más seguro es la incógnita del futuro que nos aguarda en los próximos años sobre este escabroso tema. Ya hemos hablado de lo politizado que esto se encuentra. Pues bien, no cabe duda de que en un año, en el que  las elecciones municipales marcarán el devenir de las Ferias, es evidente que éstas se utilizarán por unos colores y por otros como argumento inmejorable para sacar los votos necesarios que les permitan llegar al gobierno de la ciudad. Hasta mayo quedan meses de sacar pecho, de reproches, de… No vamos a darle más vueltas. Lo único claro es que el experimento de la vuelta al centro ha salido como se esperaba: genial y de locura para los que no les molesta –por cercanía residencial, política, social o ecológica– y horrendo e insoportable de cara a estos últimos. Nada nuevo. Eso ya lo sabíamos.

Eso sí. La apuesta del PSOE está hecha para seguir, al menos, cuatro años más con este sistema. La del resto de grupos políticos la iremos conociendo poco a poco se acercan esos comicios, aunque ya se viene intuyendo por dónde van los tiros; sobre todo, si tenemos en cuenta de que esta baza puede rascar muchos votos a favor de unos y en contra de otros, como indicábamos.

Según quién gobierne

En definitiva, al igual que ocurre con otras facetas que ya conocemos en el ámbito nacional de leyes educativas, sociales o de memorias históricas y similares, en Guadalajara también vamos a tener que ir acostumbrándonos por ahora a vivir, la que debería ser la alegría de unas fiestas en paz y sin fisuras entre todos, con el contrapunto de la crispación por ver si es mejor un sitio u otro para disfrutarlas. Y, como ya decíamos que no hay un recinto ferial que satisfaga a la mayoría de los ciudadanos –porque, recordemos que sí que hay uno–, tenemos que estar pendientes de si gobiernan unos u otros para saber dónde serán las próximas Ferias y Fiestas de Guadalajara. El cambiar normativas, dependiendo del color político predominante en en los diferentes gobiernos, no es una señal de un buen funcionamiento democrático. Hay que ser capaces de adaptarnos, al menos con cierta amplitud de miras, a la realidad que marquen las urnas. Tanta modificación de leyes y tan constante acaba por cercenar nuestro sistema. Si no, nada más hay que asomarse por la ventana de la Educación y comprobar a qué niveles estamos.

Parece que a corto plazo esas mismas urnas son las que van a dirimir aquí si se mantiene el centro urbano para los festejos. Cabe esperar que el plebiscito no acapare el grueso de los programas electorales de los partidos, aunque apunta a que será un punto estrella. Por la repercusión y el sentir que notamos en el contacto con la calle, este asunto sigue siendo una de las primeras preocupaciones ciudadanas. ¿Es triste o no? Quizás es que no tenemos otras por estos lares. Al menos, tan viscerales, parece que no.

Si es la hora de comenzar el curso con nuevos bríos, vayamos pensando también en qué cosas tenemos que mejorar para los próximos años en la capital de la provincia –incluida la ubicación de las Ferias–. Además, siendo inteligentes, no nos deberíamos dejar engatusar ni manipular por la tufarrera de promesas y prebendas políticas que nos esperan en los meses sucesivos. Ni que se quieran revestir las elecciones como un referéndum al respecto. El aviso queda hecho. Lo mejor de todo sería equivocarnos. Al tiempo.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.