Epílogo para unas Ferias

Por Gloria Magro.

Una ciudad a rebosar día tras día, noche tras noche. Espacios públicos llenos de vida, de música, de luz y fiesta. Y el centro de Guadalajara como protagonista indiscutible; las atracciones, los puestos de comida y la presencia de todas las peñas en alegre carrusel desde la plaza de San Roque hasta las pistas de Atletismo de La Fuente de La Niña, pasando por el antiguo recinto ferial, el actual parque de Adoratrices. Hace muchos, muchos años que no se veía la ciudad así, aunque el ensayo de las pasadas navidades ya daba a entender que los guadalajareños querían esto y sobre todo, que lo querían en el centro. Si ese era el objetivo del grupo municipal socialista para las primeras Ferias post pandémicas está claro que se ha conseguido plenamente y con nota. Acabadas las celebraciones y con el tiempo acompañando, los guadalajareños seguían acercándose esta semana a San Roque y La Concordia en busca del ambiente de días pasados.

Con la resaca de las fiestas aún fresca, ya se puede hacer un balance bastante preciso de lo que ha supuesto el nuevo modelo de Ferias. El primero lo ha hecho el ayuntamiento. Según manifestaba el alcalde en sus redes sociales el pasado lunes, éstas «han sido las mejores Ferias de la historia», mientras que en declaraciones a la prensa local, la segunda teniente de alcalde, Sara Simón, afirmaba que la nueva ubicación ha sido un éxito absoluto y reconocía la total satisfacción del equipo de gobierno con el desarrollo de los actos festivos y la respuesta de los vecinos. Lo cierto es que si la participación masiva es el barómetro a utilizar, el análisis que hacen los responsables municipales es completamente acertado: las Ferias de 2022 han devuelto la vida a Guadalajara. La única objeción, mejorar la convivencia y erradicar comportamientos incívicos para que todos puedan disfrutarlas por igual.

Mientras, los vecinos de las zonas colindantes con La Concordia, San Roque y el Fuerte San Francisco han vuelto a la normalidad después de más de diez días de molestias, ruidos y comportamientos incívicos que no han dudado en trasladar a las redes sociales. Sara Simón, admitía durante su comparecencia ante los medios del pasado martes que de cara a las próximas Ferias, en 2023, se estaban «buscando soluciones para todos aquellos pequeños detalles que creo que se pueden mejorar, que algunos hay», tal vez en referencia a estas situaciones indeseadas. Y eso pese a que la normativa y los horarios de música y verbenas estaban claros, eran públicos y las peñas estaban advertidas.

El despliegue de policía local ha sido una de las grandes apuestas del equipo municipal, con una presencia masiva y muy visible. De hecho, los incidentes reportados a lo largo de estos diez días han sido mínimos, dejando a un lado los heridos en los festejos taurinos.

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También el despliegue en la contrata de limpieza ha sido masivo. La contrata municipal añadió nuevos operarios que reforzaran los servicios una vez que los sindicatos negaron la posibilidad de realizar horas extras a los operarios en plantilla. Nada de esto, sin embargo, ha sido suficiente para los vecinos de las zonas aledañas con el eje del nuevo espacio ferial. Como tampoco el número de baños móviles instalados. No ha ayudado la ubicación de las peñas más numerosas a pie de las viviendas. Mientras en La Concordia se ha mantenido estos años la presencia de peñas, aunque a una escala menor, en El Fuerte y en la Avenida de Juan Pablo II se experimentaba por primera vez la cercanía a unas celebraciones de este calibre y la experiencia ha colmado la paciencia de los vecinos.

Las peñas han sido tradicionalmente las grandes valedoras de la vuelta de las Ferias al centro de Guadalajara, un modelo por el que apostaron año tras año tras el traslado al otro lado de la A-2. «Las Ferias Jamás debieron dejar el  centro de nuestra ciudad -explica Miguel Angel Núñez, de Agapitos, situada esta vez en el parque de Adoratrices, que traslada el sentir de muchos de sus compañeros-: «Con las Ferias exiliadas extramuros, Guadalajara perdió en diversión, luz y alegría. Y lo que es peor, perdió una parte de su identidad. Aún me atrevería a decir que perdió un pedazo de su alma«. (Antes, en el centro) hasta aquí se acercaban miles de personas a disfrutar con los que aquí vivimos.  Fueras donde fueras te encontrabas gente paseando, bebiendo, comiendo, riendo y disfrutando. Las Peñas y sus charangas pululaban por doquier poniendo la chispa y la música que nos animaban y nos llevaban a mover pies y caderas al ritmo de trompetas, saxos y trombones. Por ello es fácil entender que me encanta volver al centro. Guadalajara vuelve a ser esa pequeña capital de provincia con un carácter jovial, festivo y simpático. La calle Mayor, La Concordia, El Paseo de San Roque vuelven a vibrar y a brillar. Lo hemos notado todos».

Desde Agapitos también tienen algunas observaciones que hacer a la organización. «En este cambio o vuelta a lo razonable se han dejado ver bastantes carencias e improvisaciones. El amontonamiento de actos, desfiles y competiciones.  El corte de calles y las rutas alternativas no se han meditado  ni publicitado lo suficiente. La limpieza, fundamental en estos días, ha dejado mucho que desear. Sirva como anécdota la falta de contenedores de basura  y lo poco que se han limpiado los WC portátiles. En definitiva, hay mucho donde mejorar».

Si algo está claro a día de hoy es que las Ferias han llegado al centro para quedarse. Por lo menos, un año más, habida cuenta de que las próxima elecciones municipales son el próximo mayo y que en esa fechas, a dos meses vista, tienen que tener sus principales líneas trazadas. En cualquier caso, pocas alternativas hay, por no decir ninguna.

La oposición municipal de momento se ha descolgado con propuestas inviables e improvisadas que en ningún caso ponen en duda la ubicación, una vez constatado el éxito y respaldo masivo al centro. No hay que olvidar tampoco que la incapacidad del anterior equipo popular para conseguir reubicar el recinto Ferial durante sus tres largas legislaturas al frente de Guadalajara ha sido manifiesta. Fue durante el mandato del anterior edil del Partido Popular cuando las celebraciones se exiliaron a un recinto prestado impropio de una ciudad como Guadalajara. Y aún así, esa corporación con su alcalde al frente, apostó reiteradamente por mantener el recinto ferial en el aparcamiento trasero de un centro comercial, sin llegar a proponer un espacio propio y apropiado como el que tienen otras ciudades de nuestro tamaño.

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Albacete, recinto ferial La Sartén, en pleno centro, utilizado en celebraciones y ferias comerciales todo el año.

Y oportunidades ha habido. Los terrenos del Fuerte San Francisco fueron una ocasión perdida: miles de hectáreas por urbanizar en la mejor ubicación posible que hubieran dotado a Guadalajara de un recinto público con múltiples posibilidades de explotación, en línea con lo que sucede en capitales como Albacete, donde cuentan con un lugar histórico, La Sartén, situado en pleno centro que se aprovecha durante todo el año. En su lugar se optó por urbanizar, construir vivienda de protección oficial en su mayor parte, próximas al pulmón verde de la ciudad a precios muy competitivos. El peaje inesperado viene ahora, una semana al año, con las Ferias; poco parece en comparación con las ventajas de vivir en la zona, aunque para los vecinos no sea admisible.

Las alternativas son escasas, basta con mirar alrededor. En Cáceres, por ejemplo, el recinto ferial está a 5 kilómetros de la ciudad y se accede en autobús. En esta línea, las posibilidades que tiene Guadalajara, dado que en los nuevos desarrollos de la ciudad no se ha dejado espacio público suficiente, ni se contempla a día de hoy, serían la finca municipal Castillejos, a siete kilómetros, o bien el paraje de Villaflores, algo que no está en agenda de ningún partido político. En Málaga, al recinto ferial se accede también en autobús y en Teruel se encuentra a las afueras, junto al parque temático Dinópolis. En todos los casos son espacios específicos, dotados de toda la infraestructura necesaria y bien alejados de los vecinos. ¿Estaría dispuesta Guadalajara a un modelo similar? Teniendo en cuenta que la principal queja ciudadana el resto del año es la falta de vida, de actividad y de oferta de ocio y hostelería en el centro de la ciudad, la respuesta es un rotundo no.

Es innegable que quince años después del traslado del recinto ferial, Guadalajara ha experimentado profundos cambios físicos y demográficos. Para muchos guadalajareños éstas han sido las primeras Ferias propiamente dichas, vividas a pie de calle, con la ciudad como protagonista. La apuesta del alcalde Alberto Rojo por devolver las celebraciones a su emplazamiento original a menos de un año vista para las próximas elecciones municipales ha sido un órdago arriesgado, tal vez la decisión más importante y más visible de la legislatura, al margen de las obras aún por rematar. La apuesta sin embargo, no ha podido salir mejor. Queda un año por delante para repensar, mejorar e intentar que los comportamientos de algunos permitan compatibilizar ocio y normalidad.

Y también para seguir apostando por una oferta lúdica de calidad en el centro. Polémicas de ubicación al margen, la resaca festiva está resultando muy dulce y no solo para los responsables políticos de la ciudad, sino también para el sector hostelero y sus proveedores, que ya han manifestado su satisfacción con la actividad generada por las Ferias. Solo un ejemplo: el tradicional aperitivo solidario de la Fundación Nipace, el primer punto de reunión donde tomarle el pulso a la participación, cree haber superado este año las cifras de 2018, cuando junto con el Restaurante Strómboli, recaudaron más de treinta mil euros. Ahora queda mantener esta efervescencia. No dejemos entre todos que la ciudad vuelva a ser un escenario fantasma.


1 comentario en “Epílogo para unas Ferias

  1. Respecto a lo que comentas de Teruel, decirte que es totalmente erróneo. Si bien es cierto que cuentan con un recinto ferial, es utilizado para
    poner los «cacharritos» y atracciones. Todas las peñas, y el eje central de sus fiestas (La Vaquilla del Ángel) se celebran en el centro de la ciudad. Hace unos años se barajó la opción de mover todo fuera del centro, y la respuesta de los ciudadanos fue un no rotundo.

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