25N, #JUNTAS por la eliminación de la violencia contra las mujeres

Por Gloria Magro.

Por las rendidas, por las renunciadas, las olvidadas, por las histéricas, las humilladas, por las nocturnas, las refugiadas… Aquí mi verso. Las que quedamos, por las que faltan. Texto leído por la Plataforma Feminista de Guadalajara. 

En lo que va de año, cinco mujeres han sido asesinadas en Castilla-La Mancha -dos en Cuenca, dos en Albacete y una en Ciudad Real-. Mujeres con nombre y apellidos; hijas, esposas y madres. Vidas destrozadas, familias deshechas por una lacra que no cesa. Y pese a todo, el pasado jueves en el parlamento regional de Castilla-La Mancha no hubo consenso para aprobar una declaración conjunta de repulsa y apoyo a las víctimas con motivo del Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer después de que el Partido Popular se negara a ratificarla. El motivo, su oposición a la ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, conocida como Ley Solo Sí Es Sí.

«Las Cortes de Castilla-La Mancha manifiestan su dolor y repulsa ante los asesinatos machistas, condenan todo tipo de violencia contra las mujeres y se comprometen a ser firmes en su compromiso para trabajar desde la unidad parlamentaria en el desarrollo legislativo de toda medida encaminada a la eliminación de la violencia de género y la prevención de la misma« rezaba uno de los párrafos, según la agencia EFE. Un texto que en los mismos términos y sin apenas variaciones año tras año ratificaban todos los partidos políticos con representación parlamentaria en Toledo. Hasta ahora.

Cada 25 de noviembre todas las administraciones públicas de cercanía se unen a sus ciudadanos en el reconocimiento a las víctimas de la violencia de género, a excepción de aquellos lugares donde ejerce su influencia política la extrema derecha negacionista y no se reconoce que la violencia ejercida contra las mujeres tiene un sesgo de género contra el cual el primer paso es su reconocimiento, seguido de una legislación específica y un frente social y político compacto con el que hacerle frente. Este año el Partido Popular, al menos en Castilla-La Mancha, ha roto ese frente común.

En Guadalajara, el acto institucional conjunto tuvo lugar ayer viernes en Azuqueca de Henares, con la presencia del presidente regional Emiliano García Page, así como de los principales representantes de las instituciones, de la sociedad civil y eclesiástica y de las fuerzas de seguridad del Estado, a excepción de los representantes del Partido Popular que por vez primera no se sumaron al acto. En Guadalajara, los grupos municipales de PSOE y Unidas Podemos han aprobado una moción conjunta en la que se ha acordado, entre otras acciones, rechazar la negación de la violencia de género y continuar con las acciones de sensibilización social, así como estudiar la posibilidad de priorizar en los planes de empleo municipales a victimas de trata y explotación sexual.

Al margen del ambiente político enrarecido, ayer viernes, cientos de guadalajareñ@s se volvieron a dar cita para manifestar su repulsa y su apoyo en la lucha social contra la violencia ejercida contra las mujeres por el mero hecho de ser eso, mujeres. La marcha discurrió por el centro de la ciudad, entre el palacio del Infantado y la plaza de Santo Domingo, convocada por la Red Feminista de Guadalajara, que agrupa a las asociaciones Minerva, Crisol, el Colectivo de Mujeres Artistas de Guadalajara, WADO LGTBI de Castilla-La Mancha, la Asociación de Investigación y Especialización sobre Temas Iberoamericanos, PSOE, Podemos, CCOO, UGT, Juventudes Socialistas e IU. A continuación, en la calle Toledo tuvo lugar la performance con la que cada año la Plataforma Feminista visibiliza la brutalidad que siguen sufriendo las mujeres en todo el mundo por la mera razón de serlo. En esta ocasión se escenificó una ejecución y el acto de liberación que supone romper la soga del maltrato, la violencia y el sometimiento.

Un total de 38 mujeres han muerto en España en lo que va de año a manos de sus parejas. Desde el año 2003 en el que se empezaron a contabilizar las víctimas de la violencia de género han sido 1.171 las mujeres asesinadas, un feminicidio constante que hace ya mucho rebosó el vaso de la paciencia colectiva en este país.

Consultar las estadísticas de la Delegación del Gobierno contra la violencia de género pone los pelos de punta. Año a año, comunidad a comunidad, agrupadas por tramos de edad, por denuncia o no previa, por medidas de protección tomadas o no tomadas, por medidas de alejamiento… Las cifras reflejan la gravedad de una situación que no cesa. Y también sus consecuencias colaterales. A 10 de noviembre de 2022 se contabilizaban 26 menores que se han quedado sin su madre. Entre ellos, los tres niños de la mujer de 43 años asesinada delante de ellos el 2 de junio en Tarancón. Un mes antes, en la localidad de Nohales, también en Cuenca, otra mujer de la misma edad dejaba dos niños más huérfanos. Meros números en un papel, en una estadística, pero mucho más para sus familias, para sus pueblos; la constatación de un fracaso mortal, el que nos impide proteger a las mujeres cuando su agresor es o ha sido su pareja, el padre de sus hijos, la persona con la que comparte o ha compartido su vida. Y también su verdugo.

La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer emitida por la Asamblea General de la ONU en 1993, define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.” En la actualidad hay un amplio consenso en considerar que «la violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo. La desigualdad entre los géneros persiste en todo el mundo. Acabar con ella requiere esfuerzos enérgicos para combatir la discriminación profundamente enraizada, que a menudo es consecuencia de actitudes patriarcales y de las normas sociales que estas conllevan».

Desde el Ministerio de Igualdad este año se ha lanzado la campaña #JUNTAS, compuesta por un corto de carácter documental que narra la lucha de las mujeres contra las violencias machistas en España a lo largo de las últimas décadas. Incluye entrevistas a supervivientes, así como a mujeres referentes en la lucha contra las violencias machistas desde diferentes ámbitos, como María Teresa Fernández de la Vega, Begoña San José, Carla Vall, Tina Alarcón y Lucía Román y a mujeres que trabajan acompañando a las víctimas. Desde la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género se deja patente la unidad social e institucional frente a esta situación: «Gobierno, instituciones, movimiento feminista, sociedad civil, empresas, asociaciones de mujeres, pequeños comercios… #Juntas, desde todos los ámbitos, trabajamos con un objetivo común: acabar con las violencias machistas».

Hay muchos tipos de violencia ejercida contra las mujeres. No todas dejan una huella perceptible o acaban en tragedia y muerte y por tanto no todas son percibidas como agresión y más como cuando en nuestro caso venimos de una sociedad que hasta hace relativamente poco ha sido tremendamente permisiva con el machismo y sus manifestaciones externas. A día de hoy esto no es así y de hecho, muchas situaciones normalizadas no solo son reprobables en términos de igualdad sino que tienen consecuencias penales. La Ley Orgánica 10/2022, conocida como Ley Solo Sí Es Sí las legisla.

Para reconocerlas y ayudar a las mujeres a que se familiaricen con los recursos legales que hay a su disposición, el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 tiene en funcionamiento un programa de ámbito estatal bajo el epígrafe Cultivando Igualdad. En Castilla La Mancha lo está llevando a cabo FADEMUR, la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales y está destinado a la prevención de la violencia de género en el medio rural. «El programa parte de un estudio realizado en 2017, donde se dieron cuenta de las carencias que había en el ámbito rural en materia de violencia de género. Se ha impartido en comunidades autónomas de toda España. En Guadalajara, empezamos a impartir talleres a principios de año, por toda la provincia, y acabaremos el 31 de diciembre«, explica Susana Núñez Castro, la técnico a cargo de la iniciativa.

Los talleres están destinados tanto a adolescentes, como a mujeres adultas y mayores de 65 años. Una de las actividades que mejor acogida han tenido es el concurso de reels con destino a las redes sociales, promovido en Institutos de Educación Secundaria de toda la provincia. Los adolescentes realizan vídeos cortos con propuestas para erradicar la violencia de género en su entorno mas inmediato. 

Dentro del programa Cultivando Igualdad, la propuesta más significativa y que más repercusión efectiva tiene es la creación de una red de espacios seguros en zonas rurales. Se trata de lugares públicos o privados como pueden ser ayuntamientos, centros de salud, bibliotecas o comercios donde en caso de necesidad las mujeres puedan acudir en busca de refugio y ayuda. A las personas que se responsabilizan se les ofrece un protocolo de actuación para ayudar y saber derivar a los cauces legales establecidos a la víctima de violencia de género. «No todos los pueblos tienen un cuartel de la Guardia Civil o un centro médico», explica Susana Núñez. En Jadraque, Molina de Aragón y Marchamalo, por poner un ejemplo, el espacio seguro es el ayuntamiento de la localidad. En otros casos es la residencia de la tercera edad, como en el caso de Fontanar. En Guadalajara capital son espacios seguros el C.P. Ocejón y la residencia pública Los Olmos. Todos cuentan con un cartel indicativo en la entrada.

La declaración institucional que no ha salido adelante este año en las Cortes regionales por la oposición del Partido Popular instaba a toda la ciudadanía, las organizaciones, entidades, empresas y asociaciones, a los poderes públicos y a las Administraciones en su conjunto, a seguir trabajando para acelerar la consecución de una región, un país y en una sociedad global, libre de violencia machista, «una sociedad en la que seguir ensanchando derechos de ciudadanía que redunden en la libertad de las mujeres».

El 016 es el teléfono de atención a las víctimas de violencia de género, es gratuito y no deja rastro en la factura

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