La llama de la esperanza

Por Gustavo García

El apoyo a la movilidad de los ciudadanos es fundamental hoy en día.

La cuesta de enero es mucho más dura en años como en el que hemos aterrizado recientemente, con tanta convulsión y perspectivas oscuras. De ahí que todas las medidas generales, en el caso del Estado, y más particulares, en las comunidades autónomas, sean bienvenidas y sirvan para aliviar la pesada carga de una economía familiar que se tambalea constantemente. Entre las adoptadas a final de 2022, es importante mencionar las referidas a la movilidad, habida cuenta también de la carestía de los combustibles o los impedimentos legales que en las ciudades poco a poco van encontrando para transitar los coches, en un ámbito global, y, los más antiguos, en particular.

Al margen de todas esas medidas más locales que han anunciado las diferentes autonomía, en Guadalajara nos interesa sobremanera la conexión con Madrid. Ambos gobiernos regionales se han esforzado por facilitar el desplazamiento de sus ciudadanos en el transporte público con las ayudas que han considerado necesarias y que son una continuación, con algún cambio, de las iniciadas el año anterior. Por cierto, muy bien aceptadas entonces por los usuarios de trenes y autobuses. Sectores como los estudiantes y trabajadores de las múltiples empresas ubicadas en el Corredor del Henares, son los que más agradecen para sus bolsillos estas medidas.
Antes el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana financiaba –desde el 1 de septiembre y hasta el 31 de diciembre– descuentos del 50 por ciento en el precio de los abonos de algunas rutas de autobús para pasajeros frecuentes en los de largo recorrido que forman parte de la red de concesiones del Estado. Ahora serán gratuitos durante todo el año 2023, según confirmó a finales de 2022 la ministra, Raquel Sánchez, durante una comparecencia en el Congreso de los Diputados. Se adelantaba de esta manera por unos días con su anuncio a las ayudas que para ese mismo medio de transporte y Cercanías de RENFE daban también a conocer al poco tiempo Madrid y Castilla-La Mancha por su cuenta.
Y, es algo que va dirigido a las empresas que operan este tipo de rutas de autobús de titularidad estatal por todo el país y que disponían de abonos y títulos multiviaje antes de la entrada en vigor de la medida. Ejemplos de ello son los usuarios recurrentes de líneas como las que unen Madrid y Segovia, Guadalajara y Madrid, Teruel y Barcelona, Zaragoza y Castellón de la Plana, Jaén y Madrid, Gijón y León, Irún y Tui o Logroño y Soria. La idea es que puedan adquirir los abonos o títulos de 10, 20 ó 30 viajes con una bonificación que pasa actualmente al 100 por cien del precio.
A muchos ciudadanos importa poco cómo se gestó y por qué motivos políticos se tomó la medida. Sin embargo, para ser justos, hay que destacar que la gratuidad de los autobuses la acordó el Gobierno central con el PDeCAT, dentro de las negociaciones para apoyar la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2023, que se votaron finalmente de manera favorable en el Congreso de los Diputados.
De acuerdo a los datos facilitados por el propio Ministerio del ramo, a principios de 2022 dicha red de autobuses contaba con un total de 4.088 paradas, repartidas entre 2.399 poblaciones, que pertenecen a 1.837 municipios de la geografía española. La longitud total de las líneas es de 68.861 kilómetros, con una media de 894,3 kilómetros por concesión.
Pero, no sólo las comunidades autónomas apoyan también las ayudas en los trenes de Cercanías y Media Distancia, sino que el mismo Ministerio la complementa además con gratuidad para viajeros frecuentes durante el este año. El requisito es un pago previo  de una fianza de 20 euros, que se devolverá en diciembre si se hace uso del abono.
Envueltos en la vorágine verde, sostenibilidad, lucha contra el cambio climático y apuesta decisiva por las energías renovables en España, respecto a lo que esta medida supondrá en el ámbito ferroviario, Raquel Sánchez ya dijo que representará un ahorro de más de 350 millones de litros de gasolina y que evitará la emisión de un millón de toneladas de CO2 a la atmósfera en 2023. Además, el Ministerio ha calculado que una familia de cuatro miembros podría evitarse, de media, un gasto de entre 1.800 y 3.000 euros.
Economía y cuidado del medio ambiente al unísono. Son palabras que suenan bien en unos tiempos complicados para ambas facetas. El resultado se antoja alentador y esperemos que sirva de ejemplo en el futuro para otra toma de decisiones que no han sido nada afortunadas en diferentes ámbitos por parte de los gestores públicos, como ya hemos venido denunciando en este blog. Destacar lo positivo es igualmente importante para llenarnos de optimismo y espolear a quienes nos dirigen cara al futuro. Con tantas elecciones a la vuelta de la esquina en este 2023, no estaría de más que muchos tomaran nota de lo que de verdad preocupa a la gente a pie. La vida particular de la clase política, sus enfrentamientos que no conducen a nada o brindis al sol solamente para espolear a su parroquia, antes que centrarse en asuntos realmente trascendentes –que los hay a raudales– nos sobran a quienes pensamos que un país, una región, una provincia o un municipio se gobiernan pensando en el pueblo, pisando con los pies en el suelo para conocer a fondo sus problemas y centrándose de lleno en esos asuntos más que en otros. Encendamos una llama de esperanza.

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