Trabajo basura

Por David Sierra

Rebuscaba en el contenedor. Su cuerpecillo, delgado y maleable como el de una lombriz, se colaba hasta la mitad del recipiente como si una gran boca le estuviera engullendo. Con un balanceo abdominal constante mantenía el equilibrio permitiéndole utilizar las dos manos. En una de ellas portaba una barra de acero con una ganzúa en la punta de uno de los extremos para ir separando las bolsas y recuperar aquello que pudiera serle de utilidad. Con la otra se asistía. Junto a él llevaba un viejo carrito de la compra donde introducía todo lo que encontraba. Ya estaba casi a rebosar y entre el cierre se podían ver utensilios como sartenes o cacerolas, aunque no hacía ascos a prácticamente nada.

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Ilusionadas

Por David Sierra

Ilusionadas. Con ese brillo en los ojos de quienes empiezan algo apasionante a sabiendas de que será muy complicado que culmine en decepción. Una guía sirve de avanzadilla y marca la ruta que deberán seguir. Es ese primer día en el que todo es nuevo, aunque algunas caras sean conocidas. El aula, la disposición del auditorio, la mesa de los conferenciantes con sus proyectores preparados para disparar imágenes, y el nerviosismo intelectual sometido a la presión de la expresión oral y la reflexión en voz alta. El arte comienza así un viaje cuyos caminos están exentos de origen y destino. Que cuenta como compañero a la historia y a quienes se afanan por desvelarla y despejar las dudas en el trayecto.

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Alumnos de Historia del Arte del curso de verano de la UNED ‘Caminos de ida y vuelta. El arte y los viajes’ que ha tenido lugar en Guadalajara. La imagen corresponde a la visita a la Hermandad del Refugio (Madrid) / Foto: David Sierra.

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Terminator Sacedón

Por David Sierra

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Preparativos del rodaje de Terminator 6 en el pantano de Buendía. / Fuente: encastillalamancha.es

Lugares desérticos y lúgubres, abandonados a su suerte y donde la vida apenas gime entre escenarios de destrucción y muerte, donde el fuego siempre impone su voracidad en escenas cargadas de violencia. Así son los escenarios exteriores de películas tales como Mad Max o Terminator, cuya sexta entrega está en pleno periodo de rodaje. Personajes que entre lucha y lucha apenas saborean una pizca de agua extraída de una cantimplora que siempre llevan casi vacía en la taleguilla. O que el protagonista encuentra de milagro durante ese momento de descanso en el que recuperan fuerzas después de ser gravemente heridos.

Terminator 6 ha encontrado en nuestra región el escenario perfecto para ilustrar su nueva entrega, la sexta. Serán los parajes de la Sagra toledana y el entorno de la cabecera del Tajo algunos de esos lugares que pretenden simular el territorio mexicano donde teóricamente se desarrolla la acción. Teniendo en cuenta los argumentos que funcionan en este tipo de largometrajes y los escenarios en los que se desarrollan las acciones, el equipo director ha encontrado en estos dos lugares las características idóneas. Tierras afectadas por la sequía y la escasez de agua, inhóspitas, y con elementos arquitectónicos ruinosos que aparecen cuando el nivel del agua desciende más de lo normal, como es el balneario de La Isabela.

Que superproducciones como ésta apuesten por localizar sus escenarios en nuestro país requiere llevar a cabo varias lecturas. La positiva, sin duda, es la actividad que traen para la zona puesto que, por ejemplo, para este rodaje se han contratado a cerca de 250 extras y eso supone que durante los días de duración de las grabaciones los negocios del lugar pueden beneficiarse de esa afluencia.

La lectura negativa y quizá más preocupante es la razón por la que las productoras de este tipo de películas eligen nuestro territorio para reflejar escenarios sin futuro, desérticos y dejados de la mano de Dios. Escenarios tristes y desoladores; sin vida y sin esperanza. Escenarios que contienen esos sentimientos cada vez más arraigados en su cotidianeidad y en la de sus habitantes. Escenarios en los que emana el expolio que durante décadas han sufrido de manera continuada y que, sin duda, son los apropiados para localizar películas como ésta.

El paisaje sigue siendo tan desolador que incluso el hecho de que las últimas lluvias primaverales hayan mejorado la situación de los embalses no ha supuesto ningún contratiempo en la grabación de las escenas. Y la autorización en mayo de los últimos trasvases junto con la llegada de las altas temperaturas veraniegas vaticinan nuevos descensos del nivel de agua que podrían ayudar a los productores del film a encontrar situaciones más traumáticas aún si cabe.

Mientras tanto, en los despachos la situación está lejos de ver un final convincente para la recuperación de un entorno natural único, y los pasos que se siguen dando no pasan de manifestaciones públicas hasta el momento carentes de contenido. Es una buena noticia que el nuevo ejecutivo central a la orden de Pedro Sánchez muestre signos de comprensión con respecto al problema del agua y que en la sintonía con el gobierno regional castellano manchego esté afinada la ayuda.

Sin embargo, reducir la estrategia hídrica de esta zona a un documento redactado en el seno del propio PSOE a nivel nacional para apostar por caudales ecológicos mínimos del Tajo a su paso por Toledo y Talavera o que la ministra consulte e informe al gobierno regional antes de la aprobación de futuros trasvases se antojan iniciativas poco ambiciosas y distanciadas de una solución integrada con el resto de fuerzas políticas donde el interés medioambiental prevalezca sobre el electoral. La necesidad de consensos para llevar a cabo iniciativas de Estado como ésta, marcan este, sin duda, como el momento idóneo para la negociación territorial para la distribución equitativa y lógica del agua de acuerdo a los criterios medioambientales y de necesidad existentes. Es este el momento de plantear avances consensuados con diferentes sensibilidades, para que, al menos, los escenarios, de película o no, puedan lucir vida.

Agresiones confidentes

Por David Sierra

Cayó enfermo. Su piel palideció tanto que parecía haber visto un espectro. Nunca antes había estado tantos días indispuesto. La fiebre, que mareaba el mercurio del termómetro, permanecía presente como muestra de la lucha que sus defensas estaban librando con aquel pasaje vírico. O al menos eso intuían quienes le acompañaban al pie de su lecho. Las especulaciones sobre lo que le podía ocurrir se sucedían al mismo tiempo que cada uno de los pronosticadores le administraba su propia receta. Sin solución eficaz alguna, trasladaron por fin al pequeño al médico. Aún despierto.

El olor a hospital, a centro médico o a todo lo que se le parezca es desagradable. Esa es la asociación que nuestro olfato hace cuando lo detecta. Con la urgencia, al principio, nadie repara en ello, pero la espera lo invoca hasta incluso generar nauseas. El tiempo se detiene desde la zona de triaje. Tiene que esperar a que le vea el especialista. Le dicen. Y todos, rodeando al enfermito, se acomodan en las butacas de una sala semiabarrotada. Fría y silenciosa. Sin alma. Donde la ansiedad aparece en las pupilas de cada uno de los presentes. Donde ni tan siquiera un televisor con voz en off consigue aliviar la estancia.

A partir de aquí, cualquier episodio puede suceder. Depende de la gravedad del enfermo y de su evolución; de la situación personal y antecedentes de cada paciente y acompañantes; de su disposición; de lo larga que sea la espera; de la atención recibida; de la capacitación del personal ante determinadas situaciones; e incluso de la propia situación laboral de los sanitarios.

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Médicos del Hospital de Guadalajara se manifestaron por el último suceso de violencia. / Fuente: Nueva Alcarria.

El último episodio de violencia a sanitarios sufrido en la localidad toledana de Camarena (Toledo) donde un médico de urgencias fue golpeado con una barra de hierro por un joven cuando atendía a su padre ha vuelto a poner el foco de atención en las situaciones a las que están expuestos los profesionales sanitarios en su trabajo. Tras el suceso, cerca de un centenar de estos profesionales se concentraban a las puertas del Hospital Universitario de Guadalajara para reivindicar medidas de protección ante la inseguridad que viven en su día a día.

Los datos aportados por el Observatorio Nacional de Agresiones de la Organización Médica Colegial (OMC) son elocuentes en esta materia poniendo de manifiesto que las conductas violentas a sanitarios mantienen una tendencia ascendente en los últimos tres años, llegando a las 515 agresiones en 2017. Insultos y amenazas son las más comunes. Este colectivo denuncia además que buena parte de estas situaciones están relacionadas con aspectos tales como la masificación de las urgencias, la falta de equidad en la atención sanitaria, el aumento de las listas de espera y la precariedad laboral de los profesionales.

A pesar de las últimas medidas tomadas recientemente como la implantación en los centros sanitarios de la figura del interlocutor policial o la reforma del Código Penal que contempla las agresiones a sanitarios como un delito contra la autoridad, éstas se siguen sucediendo e incluso incrementándose, demostrando que las teclas que se han tocado hasta ahora no han sido melódicas. Y es que la totalidad de estas medidas han estado enfocadas a la persuasión y protección de los profesionales de la salud, obviando por completo aquellas que pueden incidir sobre las conductas de los usuarios y pacientes.

Por tanto, a las lógicas reivindicaciones de diversas asociaciones médicas, que abogan por la instauración de dispositivos y protocolos de actuación concretos en los espacios de consulta y cuando la atención se realice ante colectivos y actividades de riesgo; las conclusiones de estudios que inciden en las causas de las agresiones por la masificación de las consultas y una deficiente atención al paciente (que deriva, por ejemplo ante la escasez de tiempo, en un trato despersonalizado que dificulta la relación entre médico y paciente) ponen de manifiesto la necesidad de un mayor incremento en las plantillas de personal sanitario que permitan ofrecer unas condiciones más sosegadas y amables en esta atención.

Profundizar en la relación entre médico y paciente mediante la prestación de un servicio de atención primaria sanitaria basado en la confianza, así como acercar la comprensión de los diagnósticos y los tratamientos especializados al entendimiento del usuario pueden ayudar a reducir la brecha existente entre ambos. Sin embargo, acabar con esta lacra requiere también una mayor inversión para manejar una necesaria reestructuración en la gestión que necesariamente precisa ese aumento recursos humanos, favoreciendo la posibilidad de que los profesionales sanitarios puedan dedicar el tiempo requerido a cada paciente sin resentir o incluso reduciendo los tiempos de espera. Esa rebaja en la carga de trabajo de los responsables sanitarios permitiría también reducir los índices de estrés al que están sometidos, redundando en un mayor beneficio a la hora de desempeñar la labor asistencial. En definitiva, recuperar para los doctores a sus verdaderos confidentes.

La valla

Por David Sierra

Desde la ventana veía el mar. El sol atraía su atención. Y la playa. Con esa arena fina con la que levantaría castillos de cuatro torres. Con fosa defensiva de agua salada. Veía las olas e imaginaba. Como sería zambullirse, bucear y observar con sus propios ojos ese maravilloso hábitat. Cogería estrellas de mar, caballitos, pececillos y alguna que otra alga. Para guardarlos y recordar el momento cuando ya no haya. Veía niños; veía niñas. Con bañadores a rayas. Jugando a las palas con pelotas de goma o lanzando balones de playa. Los veía y los imaginaba.

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Deporte en precario

Por David Sierra

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Rueda de prensa de los trabajadores deportivos agrupados en CC.OO / Fuente: Guadalagaradiario

Era siempre el primero en llegar. Era el guardián de todas las entradas. También de las salidas. Su responsabilidad no estaba pagada. Con el uniforme de la empresa ya desgastado por el ajetreo diario de muchas jornadas de esfuerzos, y que se hacía ostensible a través del tejido descolorido, su percha era la única que mantenía en pie ese imperio forjado al candor de la crisis económica. Su percha era la única que hacía acto de presencia en domingo. Esos que los pliegos obligan a prestar el servicio; que establecen los horarios; las exigencias de las tareas; pero que rara vez se acuerdan de las espaldas de quienes los cumplen.

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Hijos de puta

Por David Sierra

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Evaristo Páramo, vocalista de Gatillazo / Fuente: Mundo deportivo.

Aún eran unos adolescentes cargados de andrógenos cuando escucharon esa primera canción. Se la puso el primo mayor de uno de ellos en un antiguo radiocasete de doble pletina, prestado sin permiso. Era una cinta ‘virgen’ con la grabación pirateada de otra magnética de las que antaño, allá por la década de los ochenta, se exponían a la venta en las gasolineras para acompañar los viajes de los primeros automóviles con radio incorporada. En la ‘peña’, un antiguo local cochera preparado para las primeras borracheras, nadie se inmutó durante la escucha.

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