‘El soriano’

Por David Sierra

Las semanas se hacían interminables hasta la llegada del viernes. O jueves, o lunes. O cuando las festividades ofrecían descansos continuados más prolongados. En ese instante, una vez terminadas las clases, era cuestión de minutos elaborar el petate y salir a toda prisa en dirección al pueblo. Quedaban por delante varios días de experiencias únicas e irrepetibles que jamás obtendría en la gran capital. Era un auténtico viaje hacia la libertad, que se iniciaba en la madrileña Calle Alenza, perpendicular a la gran avenida de Raimundo Fernández Villaverde donde se alojaba el chamuscado y ya extinto edificio Windsor, entre otros rascacielos.

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Mercadeo de oportunidades

Por David Sierra

Si hay algo que nos está dejando esta maldita pandemia son las incongruencias. En todos los niveles, pero sin ninguna duda, en el más evidente es el que afecta a las medidas que las autoridades aprueban para someter a los ciudadanos a las restricciones que pueden frenar la propagación del virus. Vivimos unos tiempos convulsos en los que la sobreinformación a la que estamos expuestos condiciona y pone en tela de juicio constantemente cualquier anuncio o consideración. Sobre todo, aquellas que nos afectan de una u otra manera. Y con mayor razón las que nos hacen sentirnos perjudicados.

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De encierros y turistas

Por David Sierra

Pocas alegrías había tenido el sector taurino hasta la fecha. Sin espectáculo en los ruedos, salvo algunos intrépidos recortadores; sin desencierros por las calles y con los campos, por una vez, libres de soportar las locuras transitorias de perseguir morlacos hasta la extenuación para darles matarile de un plomazo antes de caer el sol; todo hacía presagiar que 2020 no tendría hueco para que el aficionado lo celebrase. Y, sin embargo, el año en el que no hubo toros, los encierros de la capital alcarreña se han puesto a la altura para ser catalogados como un acontecimiento lo suficientemente llamativo como para ofertarlo con el sello de turísticamente interesante en esta región. La Consejería de Economía, Empresas y Empleo, a través de su Dirección General de Turismo, daba luz verde a la solicitud planteada por el Consistorio guadalajareño con apoyo mayoritario de la Corporación.

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Ejemplares

En estos tiempos que corren en los que cada conducta se mira con lupa, pues de ello en muchos casos depende que se puedan producir los tan temidos rebrotes y sus consecuencias más veniales, en las últimas fechas han tenido lugar algunos acontecimientos en los que la manera de actuar por parte de quienes los organizan y fomentan ponen de manifiesto la implicación y seriedad con la que se están tomando un tema tan serio como es este de la pandemia, que ha mandado ya a la vida eterna a centenares de miles de personas en nuestro país.

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Por desgracia

Por David Sierra

Por desgracia, ha tenido que ser la presencia de un virus de proporciones mortales y altamente contagioso el responsable de que se agilicen muchos de esos cambios necesarios para contribuir a mejorar el futuro. La pandemia, con esas largas semanas de confinamiento incluidas, ha puesto de manifiesto que es imprescindible y urgente afrontar los retos en materias diversas como la económica, laboral, social, energética y medioambiental no sólo a nivel global, sino también con aportaciones en el ámbito local de igual importancia.

El Covid-19 ha mostrado las miserias y debilidades de la condición humana en todo su esplendor, si bien los comportamientos más deshonestos, los menos, han estado en muchos casos amplificados por el fenómeno de las redes sociales ofreciendo una imagen muy alejada de la realidad. La mayor parte de los ciudadanos han cumplido y cumplen con las directrices y, del mismo modo, los responsables políticos de pueblos y ciudades han trabajado duro a lo largo de estos meses para amortiguar e impedir ser portada de los noticiarios.

El coronavirus ha alentado iniciativas municipales, provinciales, regionales y estatales dirigidas a los más necesitados con líneas específicas dotadas económicamente de manera importante. Las coberturas a los más desprotegidos y vulnerables se han reforzado para garantizar manutenciones y necesidades básicas. Y con el inicio del curso escolar, el esfuerzo inversor ha alcanzado también al ámbito educativo, uno de los más castigados por la suspensión de las clases presenciales el pasado curso generando desigualdades a consecuencia, principalmente, de la brecha digital. El virus ha puesto sobre la mesa la necesidad de reducir esas desigualdades acelerando los procesos para introducir en el sistema educativo los elementos tecnológicos necesarios para ello. No se trata de dotar a los escolares con tablets, que también, sino de fomentar las interacciones con las nuevas tecnologías que se abren paso.

Por otro lado, podría ser pura coincidencia que justamente los tres meses en los que la raza humana ha estado confinada, se hayan producido mejoras medioambientales más que evidentes. En nuestro entorno más cercano, fue llamativa la desaparición de la famosa ‘boina’ de contaminación sobre la capital de España. Pero no ha sido éste el único acontecimiento pues en el entorno rural y agrícola las cosechas han obtenido producciones que ni se recuerdan, favorecidas por una climatología más consecuente con sus periodos de precipitaciones. Y las ciudades han comprobado que la necesidad del transporte privado no lo es tanto si se refuerzan los medios de movilidad públicos y las zonas peatonalizadas, favoreciendo una mayor integración en comunidad. A pesar de la experiencia, son pocas las urbes que han decidido modificar sus comportamientos de movilidad retomando el caos circulatorio anterior a la ‘nueva normalidad’.

En el plano laboral, la introducción a la fuerza del teletrabajo, cuya regulación está ahora en fase de acuerdo, ha llegado para quedarse. Su implantación, junto con el reto escolar, tiene visos de ofrecer el empujón que hacía falta para alcanzar un grado notable en la conciliación laboral y familiar. Y aunque esta herramienta aparezca como un parche ante la pandemia, su afianzamiento en muchos de los ámbitos de trabajo puede ofrecer nuevas oportunidades en un entorno cambiante y un acicate más para apostar por iniciar etapas de vida en el medio rural.

Con la vacuna cada vez más cerca como solución a la pandemia, las dudas asaltan en estos tiempos de rebrote cuando esa ‘nueva normalidad’ ha sido lo más parecido a la vieja, con el tropezón en la misma piedra. Quizá ahora que las administraciones van a tener dinero a espuertas sea la última oportunidad para hacer las cosas bien y forjar las bases para que las generaciones venideras puedan disfrutar de un planeta y de un entorno más conciliador con quienes y con lo que les rodea.

Madrid huye

Por David Sierra

Madrid huye. Sus vecinos escapan de esa ciudad mugrienta y tóxica en la que se convierte cuando desaparecen los miedos de pandemia. El estado de alarma, que los ha mantenido a raya hasta el pasado domingo ya no es impedimento y en cuanto la oportunidad ha surgido la capital ha quedado vacía en domingo. Como ocurría antes. Y como sucedía también antes de surgir el Coronavirus, el lunes caótico de tráfico y ruido motorizado ha vuelto a sus orígenes. Los peatones han visto de nuevo reducido su espacio a la mínima expresión, mientras en beneficio de la recuperación económica, la actividad sobre las cuatro ruedas manda en el espacio público, sin conceder opciones a las nuevas fórmulas de gestión, ni a los beneficios no sólo medioambientales, sino también económicos y sociales que ello conlleva. Y ante tanto humo aparecen algunos atisbos de cambio impuestos desde los juzgados para retratar a su Consistorio por sus esfuerzos para cargarse la única iniciativa válida, hasta la fecha, de convertir esa ciudad en mínimamente habitable.

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Ciudad Encantada de Tamajón en Guadalajara. /Foto: guias-viajar.com

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Rabo de toro

Por David Sierra

No es paradójico que el rabo de toro se cotice más que nunca en las carnicerías y que un buen plato de este suculento manjar se haya convertido en algo únicamente posible para los más pudientes, cuando hace tan sólo una décadas era una de las partes que quedaban como pasto de las moscas cuando las reses de lidia se desollaban colgadas de un árbol bocabajo, minutos después de haber finalizado su participación en el ruedo, y salvo que el matarife de turno no hubiese hecho méritos durante su faena para obtenerlo como obsequio.
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Tests para todos

Por David Sierra

Tests para todos. Esa ha sido la nueva ocurrencia del Partido Popular en el Ayuntamiento de Guadalajara para dilapidar el dinero que el Consistorio se ahorrará tras anunciar su decisión de suspender las Ferias y Fiestas de este año en la ciudad. El argumento, sólido como una roca, lo manifestaba el concejal Armengol Engonga, en la creencia firme de su grupo político de “que las pruebas masivas para detectar la enfermedad y aislar asintomáticos como estrategia preventiva es el camino para vencer a la Covid-19”. Y ponía como ejemplo la experiencia llevada a cabo en la vecina ciudad madrileña de Torrejón de Ardoz, donde con el dinero que había para festejos se han llevado a cabo, según apuntan los responsables de las pruebas, más de 100.000 tests de seroprevalencia.

Presentación del programa de Navidad, Armengol Engonga

A. Engonga, concejal del PP en el Ayuntamiento de Guadalajara. / Foto: Jesús Ropero 

Los resultados de la muestra en la ciudad madrileña -que arrojaban una prevalencia de entre el 18 y el 22%,  difiriendo de manera sustancial con los extraídos del estudio elaborado por el Instituto de Salud Carlos III y el Centro Nacional de Epidemiología, que estimaba esa cifra en torno al 11%, – han quedado ahora en cuestión después de conocerse que el modelo chino utilizado en las pruebas es uno de los 34 que la FDA (Food and Drug Administration) estadounidense desaconseja y recomienda que sean retirados.

No obstante, al margen de la fiabilidad de estos tests rápidos, que incluso la Organización Mundial de la Salud desaconseja para un objetivo diagnóstico, tienen mucha mayor consistencia el argumento de que estas pruebas para ser realmente útiles deberían realizarse de manera periódica, dado que de hacerse sólo una vez únicamente revelarían ese instante, y no impedirían que cualquier persona que haya dado negativo pueda contagiarse. Y llevar a cabo estas muestras a lo largo del tiempo supondría una inversión mucho mayor que la destinada por el Ayuntamiento a sufragar los festejos. Los expertos también apuntan al riesgo de que los ensayos puedan producir un efecto de relajamiento en las medidas de higiene y distanciamiento social en las personas que dieran falso positivo de anticuerpos por el coronavirus, exponiendo al resto de la población.

Pero lo que subyace de este planteamiento formulado por el Partido Popular guadalajareño en consonancia con su dirección nacional es la falta de propuestas concretas no sólo ante esta situación de urgencia sanitaria, sino en lo que respecta a la gestión del dinero público municipal. Mientras otros Ayuntamientos de municipios del entorno han conseguido obtener una unanimidad plenaria en iniciativas encaminadas a la reactivación económica, muchas de las cuales se financiarán en parte con cargo a esos presupuestos, en el Consistorio capitalino el Partido Popular ha tomado la dirección opuesta en abierta oposición al Plan de Recuperación Económica, que tiene como premisa la ayuda a autónomos, pequeñas empresas, hostelería y comercios. A pesar de ese voto en contra, el concejal ‘popular’ Jaime Carnicero no ha tardado en salir a la palestra para exigir que las actuaciones se agilicen, cuando ni tan siquiera se ha cumplido el plazo que el alcalde de la ciudad apuntó para la aprobación de esas ayudas, omitiendo que su grupo se hubiera centrado en otros menesteres como comprobar quien ha pasado la enfermedad.

Dice Engonga, otro concejal ‘popular’, que Rojo –el alcalde- “ya no tiene excusa y aquí tiene una oportunidad que no puede dejar perder porque sin duda será un dinero bien invertido con el que conoceremos nuestro estado de salud”. Se refiere a ese presupuesto de fiestas que el Partido Popular gastaría en tests masivos para todos.

A curar lo llaman

Por David Sierra

Uno de los comentarios más habituales tras estas semanas de enclaustramiento familiar en plena primavera es el impresionante aspecto de nuestros campos. La naturaleza, cuando por las circunstancias que fueren, se desprende de las agresiones humanas, es capaz de regenerarse y propiciar exuberantes paisajes que hipnotizan cualquier mirada. Quienes por cuestiones laborales o de otro motivo han tenido la oportunidad de ser testigos de ese proceso coinciden en este punto. Aunque también tiene mucho que ver en ello las limitaciones para desempeñar esas tareas rutinarias que suelen llevarse a cabo en estas fechas como son la limpieza de cunetas y caminos rurales o los tratamientos herbicidas en solares y otros espacios donde no suelen dejar crecer las ‘malas hierbas’. A curar lo llaman.

Foto: David Sierra.

Hace unos días, el alcalde de Arbancón, Gonzalo Bravo, solicitaba a la Diputación que “hinque los codos” para dar solución a la creciente maleza que cubre las cunetas de las carreteras que conectan su pueblo y hacía extensible esa petición a las de toda la provincia. Si bien el regidor achacaba este problema a algo que ocurre cada primavera, independientemente de quien gobierne la Institución Provincial, este curso la pandemia y una climatología bastante abundante en precipitaciones han dejado que los entornos estén más densos de lo habitual en vegetación y más descuidados que de costumbre.

Podríamos justificar con la pandemia el que muchas de las tareas de limpieza y mantenimiento de los montes y de los campos no se hayan producido este año como debieran. Y que, por tanto, la llegada de la época estival requiriera una atención más exhaustiva para impedir que se prenda la mecha. El riesgo es evidente y los datos cantan cuando de una superficie forestal de 764.300 hectáreas, según indicó el delegado de la Junta de Castilla La Mancha en Guadalajara, Eusebio Robles, tan solo se ha actuado en materia de prevención en unas 800.

Llegados a este punto, no es extraña la preocupación manifestada por algunos sindicatos como la Federación de Servicios Públicos de UGT Castilla-La Mancha, que denuncia una reducción de medios humanos al reducir el tiempo de cobertura total pasando de 122 a 100 días. El responsable regional de Bomberos Forestales de esta organización apunta que de los 2063 compañeros que trabajarán en la campaña, solo 850 realizarán trabajos en el periodo de máximo riesgo (122 días) y 1.213 lo harán durante 100 días. “La reducción no se realiza por motivos técnicos, sino económicos, lo cual es bastante preocupante”, dice. La parte que le corresponde a Guadalajara es de 463 efectivos, de los que 60 son personal funcionario de la Junta de Comunidades y 403 de la empresa pública Geacam.

Si el Covid 19 ha puesto de manifiesto las deficiencias del sistema sanitario en su conjunto, los incendios forestales que cada verano asolan el territorio español en general y el castellanomanchego en particular, dejan en evidencia la aún deficiente política de prevención y extinción, una vez superada la trágica etapa cospedaliana. La conservación del medio ambiente y su protección es una de las alternativas con mayor proyección para frenar la despoblación e incentivar la vida en el entorno rural; pero para ello es imprescindible que las administraciones públicas lleven a cabo un proceso de reconsideración de este sector como remedio contra esa gran pandemia, también con nombre y sin vacuna, que continua afectando a nuestros pueblos.

Fiestas sin retorno

Por David Sierra

¿Quién no ha fantaseado alguna vez con la posibilidad de que un año no hubiese fiestas patronales en ningún sitio? Sí, celebraciones de esas en las que hay verbenas nocturnas hasta altas horas de la madrugada, con grupos musicales que lo dan todo en el escenario a precio de gira; con sueltas de reses que van desde el barbecho hasta la mismísima puerta del bar al compás de los cites y las llamadas a la embestida; con procesiones multitudinarias, o no tanto, entre los feligreses devotos y los ocultos tras las Rayban de la resaca. Sí, celebraciones de esas en las que los Consistorios emplean buena parte de sus superávits para darle al pueblo el circo que reclaman cuando el pan ya está satisfecho.

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