La Favorita, una oportunidad perdida

Por David Sierra

Se abrió de nuevo el telón con Guadalajara de fondo para una nueva escenificación. Todo estaba previsto. La organización dentro del desorden. Las pautas bien marcadas y los actores preparados para salir al escenario en otro acto de precampaña. Alberto Carlos visitaba Guadalajara. La capital. Con el reclamo de invitar a los suyos a unas cañas. Todo por España. Desde hace días la cita estaba anunciada y el barullo asegurado dado el interés mediático del personaje principal.

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Albert Rivera tomando cañas en Guadalajara. / Foto: http://www.lacronica.net

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Cuando la tragedia acecha

Por David Sierra

Una fiesta más que pudo virar en tragedia. Fue en Atanzón. Durante su feria chica donde, de nuevo, se dieron tres elementos que sumados son un coctel mortífero. Los toros a su libre albedrío, la edad y la inconsciencia de algunas personas en la medición del peligro. Hace unas semanas, en Horche un toro soltado al campo apagó la vida de un anciano a base de embestidas y cornadas. En Atanzón sucedió algo parecido. Aunque esta vez la suerte se alió con la víctima que, a pesar de la aparatosidad de la cogida, vio la luz y se recupera en la UCI donde fue ingresada en estado crítico. La mujer andaba entre los participantes del festejo sin que nadie se percatara del peligro que corría. Ni tan siquiera ella misma.

Y, sin embargo, a pesar de estos dos ejemplos no ocurren más tragedias porque como dicen los devotos “Dios no quiere”. Los festejos taurinos populares continúan albergando un cúmulo de irregularidades en materia de seguridad difícilmente atajables, que los convierten en especialmente peligrosos para el público y donde es habitual que se produzcan situaciones de riesgo constante para el público general.

Si bien es cierto que la legislación taurina se ha endurecido de manera considerable en aras de mejorar la seguridad de los participantes y espectadores con normativa específica que se ha prolongado incluso en el refuerzo de la asistencia sanitaria, el control sobre este tipo de espectáculos continua siendo insuficiente y, por tanto, proclives a sucesos fruto del desconocimiento de las normas.

El hecho de que estos acontecimientos vayan acompañados del adjetivo de ‘populares’ los convierten en especialmente peligrosos en la medida en que la línea que separa al público que acude a presenciarlos y los participantes que se involucran en ellos es tan tenue que permite a unos y otros traspasarla sin apenas ningún tipo de impedimento legal salvo la edad, dificultando en su caso la labor de quienes deben garantizar la seguridad dentro y fuera del recorrido del festejo en cuestión. Y tampoco ayuda el intercambio constante de responsabilidades que los agentes del orden público y los organizadores de este tipo de festejos tienen. Es habitual encontrar escenas donde la autoridad policial insta al máximo responsable del evento a llevar a cabo esa tarea de control del espectáculo al mismo tiempo que éste le recuerda que es su deber sancionar a quien incumple la normativa. Y unos por otros, la casa sin barrer y en el peor de los casos la ambulancia sonando.

Es curioso como en la celebración de otros tipos de acontecimientos populares, tal como las carreras a pie o ciclistas, la acotación de la figura del espectador y del participante es más evidente, de manera que unos y otros cumplen con el papel que han adoptado previamente. Esa identificación que se lleva a cabo a través de numeraciones en los participantes u otros distintivos permite no sólo a ambos ocupar el espacio previamente determinado para cada uno, sino distinguirse y respetarlo de acuerdo con unas responsabilidades y garantías previamente establecidas para cada caso. Quizá vaya siendo el momento también para que en los espectáculos taurinos populares se lleve a cabo una distinción previa de aquellos que acuden con intención de participar y, al mismo tiempo, separarlos del público presente. Eso ayudaría a garantizar la seguridad tanto por parte de las fuerzas del orden como por los propios organizadores del festejo a la hora de establecer las pautas necesarias requeridas para evitar cualquier incidente.

En suma con lo anterior, otro tipo de medidas como la inscripción previa de los participantes al festejo en cuestión o su limitación a un número determinado en función de las características del festejo podrían ayudar a tomar conciencia del papel que adoptan cuando acuden a este tipo de acontecimientos y sus posibles consecuencias.

Sin duda alguna, el reto es complicado en tanto que iniciativas como las planteadas chocan frontalmente con una tradición en el modo de desarrollarse de este tipo de espectáculos que suele ser poco propensa a aceptar de buen grado los cambios. Y ante la que el único argumento que vale es el de no hay nada más bonito que, después de un día de toros, llegar a casa sano y salvo.

El canguelo

Por David Sierra

De repente nos ha entrado el canguelo. Las lluvias y las inundaciones que la pasada semana abrieron telediarios y protagonizaron el epicentro de los debates periodísticos nos ha puesto con la mosca detrás de la oreja. Que lo que veíamos alejado en la distancia como sucesos para completar el ‘parte’, ahora ocupa portadas a fuerza de ser testigos directos de la voracidad con la que la naturaleza se ceba cuando no la protegemos. Las cosechas se van al traste, por sufrir demasiada sed, o bien por sobrehidratarse. Los veranos se convierten en infiernos y los inviernos a duras penas desaparecen tal como los conocíamos. A golpe de temporal el planeta se manifiesta. Y pide ayuda.

Landscape of meadow field with the changing environment

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No sorprende

David Sierra

No sorprende. A pesar de la aparatosidad, de las imágenes grabadas “in situ” con teléfonos móviles y del sonido de las sirenas de un lado a otro, no sorprende. A nadie. Lo dice el refranero español, que poco se equivoca. “Septiembre, o seca las fuentes o cubre los puentes”. Ni las lluvias caídas en el levante español, ni las posteriormente caídas en el centro peninsular; ni en Guadalajara en particular sorprenden. El agua en tromba bajaba por las calles empinadas buscando ese curso alterado a diestro y siniestro por el descalabro inmobiliario y la sinrazón en los procedimientos de construcción. Las balsas se acumulaban allá donde las pendientes se encuentran. Los desagües tragaban agua como si tuvieran resaca. Y en algunos garajes se ponían de nuevo en evidencia los desmanes del urbanismo salvaje.

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Los bomberos tuvieron numerosos avisos en las tarde del domingo. / Foto: http://www.lacronicadeguadalajara

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¿Y qué narices hago aquí?

Por David Sierra

Allí estaban. Con la mirada perdida en el horizonte. Una sonrisa torcida, de esas que cuestionan el ‘¿y que narices hago aquí?” y se responden solas con un ‘calla, que esto va en el sueldo”. Los trajes impolutos, de ese negro enlutado que es cada vez menos propenso. Los palios rectos. Y siempre una mirada de reojo a ese párroco que, repentinamente se muestra pletórico del mismo modo que, entre bambalinas, defendía su postura futbolística con las razones por las que el Madrid no termina de carburar. Los representantes de la plebe y los de los dioses, juntos ante la talla de esa Virgen por la que muchos van a brindar estos días hasta hartase el paladar.

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La repoblación seducida

Por David Sierra

El pasado lunes Pedro Sánchez daba a conocer las 300 medidas con las que pretende convencer al Congreso de los Diputados para que le otorgue la confianza necesaria que le permita presidir el país y configurar la formación de un gobierno que impida la vuelta a unas nuevas elecciones generales. Sobre la mesa, el abanico de propuestas elaboradas tras las reuniones que durante el mes de agosto ha compartido con los diferentes agentes sociales y económicos del país incluyen medidas en prácticamente todos los ámbitos con especial atención al empleo, a la lucha contra la desigualdad social, al medio ambiente y la transición ecológica.

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La Comisión del olvido

Por David Sierra

“Si quieres que algo sea hecho nombra un responsable, si quieres que algo se demore eternamente nombra una comisión”. Esta célebre frase atribuida a Napoleón Bonaparte ha tomado rabiosa actualidad en nuestros días cuando ante cualquier situación de conflicto la manera de abordarlo es conformar estos grupos de estudio y/o investigación cuyos resultados, en muchos casos, distan del propósito para el que fueron creados. En Castilla La Mancha, su recién conformada cámara legislativa ha considerado por unanimidad esta vía, a propuesta de Ciudadanos, como la más idónea para abordar la problemática de la despoblación y su análisis.

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