Nadie lo sabía

Por David Sierra

Nadie lo sabía. La manera en la que se gestó la construcción de la estación del AVE en el término municipal de Yebes, y la creación de la ciudad de Valdeluz en su entorno ocupaba este lunes las portadas de los principales medios periodísticos nacionales, a raíz de una información publicada por el digital Infolibre desvelando que el pelotazo de casi 200 millones de euros que supuso esta actuación tenía tentáculos en Luxemburgo donde se habría desviado buena parte de ese montante para evadir el fisco.

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Una piedra en el zapato

Por David Sierra

A medida que la situación sanitaria mejora gracias a la celeridad en la vacunación, que en las últimas semanas ha cogido velocidad de crucero con el objetivo de alcanzar la tan ansiada inmunidad de grupo, los distintos colectivos de los diferentes sectores cuya actividad se ha visto restringida en los últimos meses para impedir la propagación del virus, comienzan a demandar una vuelta a sus negociados, tal y como fueron dejados antes de la aparición de la situación pandémica.

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Era suya

Por David Sierra

Era suya. La había querido tanto como nadie en el mundo. Siempre atento a sus deseos. Abandonando todo aquello que le hacía feliz, antes de conocerla. Encogiendo el estómago cada vez que alguien se acercaba con intenciones deshonestas. Para no saltar a las primeras de cambio, pues esos piropos no están al alcance de la boca de cualquiera.

La amaba con locura. Tanto que cuando marchaba de fiesta sólo podía pensar en si habría salido también ella. La imaginaba, derrochando todo el encanto que le había atrapado de la misma manera que lo hacía aquella otra chiqueja, dos metros más allá de la barra donde el alcohol se mezclaba con miradas lascivas y contorneos impropios de alguien con quien los polvos no tuviesen mayor recorrido que el de una noche de juerga. Culpable por hacerle sentir culpable. Por ser la causante de ese desasosiego que produce el miedo a ser descubierto. A perderlo todo en un momento, en un desencuentro.

Amigas, amigos. Demasiados botarates perturbados. Comeorejas que no hacen más que dar ideas absurdas. Le miran con recelo, con suspicacia, con inquietud, con toda la desconfianza que conlleva haberlo descubierto. Sin pasamontañas y coartadas, mejor salir al paso con una estrategia de correa corta, palo y zanahoria. Y así se van truncando dos vidas, apesadumbrados los que les rodean, porque entrometerse en casa ajena ha dejado de estar bien visto desde que las puertas de dos hojas y cerrojo, dieron paso a las de llave de tres vueltas y cadena.

Violencia de género, machista o contra la mujer llegan a su máxima expresión cuando la muerte se concreta. Cuando el celo se desborda o cuando la víctima decide liberarse dejando a su agresor sin presunción de inocencia. Cuando el castillo de naipes montado entre bastidores, se viene abajo dejando huérfano de valores al sometedor sobre el sometido. Tampoco contribuye el estresante avance social, que desubica una y otra vez a quienes han forjado su juicio en una serie de directrices ancladas en tiempos de una felicidad forzada.

Casi 1.100 víctimas fueron obligadas a abandonar este mundo de la manera más cruel desde que se empezaron a contabilizar cifras allá por 2003. A lo largo de este trayecto, la sensibilización ha ido creciendo con años de mayor esplendor y otros con sombras en el marco de una crisis económica que ha marcado también el devenir de las políticas desarrolladas en este sentido. Y llegados a este punto, los interrogantes sobre el funcionamiento de las diversas medidas tomadas a lo largo de todo este tiempo siguen presentes. Con un aliciente más, el surgimiento de un grupo que se desmarca del movimiento y lo cuestiona hasta el punto de negarlo, sin complejos.

El bosque, no obstante, no es tan denso como para ocultar los árboles. Disponer de un teléfono y herramientas para formalizar las denuncias, la existencia de juzgados específicos para tratar el asunto o la cada vez mayor especialización de las fuerzas del orden público para actuar en estos casos son avances importantes que están jugando un gran papel. La cada vez mayor red de cobertura sobre las víctimas, en contribución entre todas las administraciones públicas también va dando sus frutos a pesar de que las inversiones siguen siendo, en muchos casos, insuficientes. En otros, principalmente en los pequeños municipios, la historia cambia. A las administraciones locales de pequeña envergadura les siguen faltando medios para desarrollar planes contundentes contra la violencia machista y malgastan los fondos que les tocan, a suerte de lotería por tener a un zurrante entre los suyos, en un aprovechamiento de recursos para satisfacer otras demandas municipales. Y así, en nombre de la violencia machista se adquiere mobiliario, se llevan a cabo infraestructuras varias o se desarrollan actividades o actos culturales y/o deportivas que bien sirven para rellenar la programación de unas fiestas o una temporada estival poco ambiciosa, pero poco contribuyen a evitar una emboscada.

Y mientras unos solicitan la contundencia de la prisión permanente revisable, en otras esferas los planteamientos de actuación sobre los agresores continúan en estado difuso con escasos programas piloto de intervención que, si bien muestran resultados esperanzadores, aún no han logrado atraer un apoyo más unánime.

Quizá sea hora, salvando las distancias, de menos minutos de silencio y más tiempo y financiación para agarrar el toro por los cuernos y, por un lado, endurecer las políticas de sensibilización en todos los ámbitos y, por otro, de actuar más allá de con las propias víctimas e incluir la figura del agresor en esa batería de medidas necesarias para identificarlo con antelación y disuadirlo para que entienda que nadie es suyo.

De aquí a nada

Por David Sierra

Con las fronteras autonómicas abiertas de par en par, aunque les pese a algunos la crisis ceutí, y la evolución en la lucha contra la pandemia obteniendo datos esperanzadores que permiten plantearse, ya incluso, quitarse el bozal de cara al verano, nuestros pueblos, esos que de la noche al día se han convertido en refugio de los más hipocondríacos, retornan a la acostumbrada ‘normalidad’ como lugares de acogida del éxodo urbano de fin de semana.

De aquí a nada, los viernes serán de dolores. De caravanas en autovías y de hormiguillas a cuatro ruedas en carreteras secundarias, con adelantamientos impacientes por el simple hecho de llegar cuanto antes al destino, aunque luego la contemplación someta a un estrés parecido.

De aquí a nada, los botellines semivacíos ocuparán de nuevo las barras, entre rondas interminables de penúltima en penúltima porque la última nunca acaba cobrada. Y las mesas a cuatro ya dispuestas con tapete y amarracos, que por fin hay parejas suficientes para algo más que un ‘agarrao’. Entre aperitivos y tintos, las reuniones de amigos recuperan un espacio vital y fundamental para que la vida trascienda más allá del hogar y donde se debaten de manera fehaciente los devenires de la comunidad.

Villa de Hita, elegida como uno de los pueblos más bonitos de España.

De aquí a nada, las calles se teñirán de banderolas y talanqueras. Aunque aún el elevado temor llama a la cautela, las ansias de juerga crecen de manera exponencial a una vacunación que marcha viento en popa como si la hubiese organizado la propia comisión de fiestas. Las más tardías no cierran las puertas y acontecimientos multitudinarios a estas alturas de la faena, como demuestra la propia celebración atlética, desvelan que toros y orquestas tendrán su lugar junto con romerías, procesiones y otras aclamaciones.

De aquí a nada, nuestros pueblos sucumbirán como antaño a la época estival. Y mientras todas las administraciones arreglan cuentas de agosto con vacaciones, en la local el descanso se aplaza ante la llegada de veraneantes ansiosos por resolver asuntos particulares con esta administración en menos que canta un gallo, acostumbrados a un ritmo y unos medios administrativos que en el mundo rural siguen dejando mucho que desear. Controversias que ni la administración digital ha conseguido enderezar.

De aquí a nada, los chalets rebosarán vida y resolverá ese estado aparente de abandono mantenido a lo largo de la época pandémica. Los bandos municipales instando a la limpieza de solares tendrán la misma incidencia, si bien el riesgo de que alguno de estos hogares temporales acabe chamuscado ya no será tan evidente. Lo contenedores se volverán a llenar de maleza, y las basuras colapsarán nuevamente la recogida cuando el servicio que se presta requiera una mayor frecuencia.

De aquí a nada, volverá a ser noticia el asunto del agua. De la que se pierde o malgasta desde unos embalses que a duras penas recuperan su magia hasta la huerta de Europa que en armas se alza. De la que escasea por circunstancias que el cambio climático y la acción humana aclaran, compensada con la ayuda camiones cisternas mientras a escasa distancia las piscinas abiertas acumulan toallas.

De aquí a nada, en muchos pueblos lo habrá todo. Menos las gracias. De nada.

Ambiciones

Por David Sierra

Llevaba las manos gastadas, a modo de garra como el azor que acecha una presa. Callosas y envejecidas ante las durezas a las que había tenido que hacer frente. Y al mismo tiempo, descansadas, por fin. Marcelino ronda ahora un tanto en fuera de juego, aclimatándose a una nueva situación. La de abordar el merecido respiro que ofrece la jubilación, después de un cuarto de siglo atendiendo al municipio que un día le acogió como un vecino más cuando la despoblación hacía estragos, como en casi todos los de la provincia.

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The talent show

Por David Sierra

Conocíamos hace unos días que Castilla La Mancha aparecía a la cola del Mapa del Talento en España 2020, un informe elaborado por la Fundación COTEC para la Innovación en colaboración con el IVIE (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas) en el que se analiza y compara la capacidad de atraer y retener a los genios de las 17 comunidades autónomas españolas, tal y como explican en su presentación. La región castellano manchega ocupa en la clasificación general el último puesto con una valoración media del 28,2%, entre los seis pilares analizados para medir esta capacidad humana.

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Guadalajara 360

Por David Sierra

Es obvio que la llegada del nuevo campus universitario dentro de Guadalajara implicará cambios importantes en toda la ciudad y, muy especialmente, en el casco histórico que albergará una instalación de esta magnitud con todo lo que eso conlleva en cuanto a trasiego y movilidad en una zona que a lo largo de las últimas décadas ha experimentado un continuo decaimiento de la actividad, fruto de la inoperancia de las diversas corporaciones municipales que han gobernado la capital para establecer un plan de presente y futuro que permitiese aprovechar todas las fortalezas que ofrece el núcleo más antiguo de esta urbe.

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De soles y espárragos

Por David Sierra

Con motivo del inicio de la campaña de recogida del espárrago verde en la provincia de Guadalajara, argumentaba hace unas semanas el actual presidente de la asociación sobre el cultivo de esta hortaliza, Jaime Urbina, que había dejado de ser “tan rentable” a causa del encarecimiento de la mano de obra y los impuestos que tienen que pagar, así como la estabilización de los precios. Este hecho estaba originando que algunas explotaciones hubieran decidido reducir este cultivo en favor de otras alternativas agrícolas como el cereal. La consecuencia, según este productor que ha vinculado actualmente su principal fuente de ingresos al cultivo del espárrago verde con más de 150 hectáreas, ha sido la reducción en la contratación de los temporeros necesarios para su recogida, clasificación, etiquetado y empaquetado de cara a su distribución final. En el proceso no hace referencia a la mecanización que la industria agroalimentaria basada en este producto ha llevado a cabo en los últimos años, incentivada por ostentosas ayudas públicas.

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Mientras dure la guerra

Por David Sierra

En Murcia se preparan para la guerra. El conflicto entre la región murciana y la castellanomanchega a consecuencia del agua que baja hasta el levante por la tubería del trasvase firma así un nuevo capítulo ante la pasividad de una sociedad, la alcarreña, curada ya de espantos y descreída ante tantos anuncios y promesas incumplidas. En Madrid, aún valoran más zamparse la huerta murciana a buen precio que navegar en los ratos de asueto por el Mar de Castilla.

Trasvase Tajo – Segura. Foto: http://www.laverdad.es
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Cada árbol cuenta

Por David Sierra

Hay iniciativas que, por pequeñas que puedan parecer, tienen especial trascendencia en el medio rural y pocas o raras veces se destacan lo suficiente en tribunas como ésta u otras de similar apariencia. Una de esas ideas que lleva ya varios años materializándose con éxito es la puesta en marcha por la Diputación Provincial de Guadalajara consistente en la entrega gratuita de árboles a los municipios de la provincia para su plantación allá donde consideren oportuno.

Plantación de árboles en Heras de Ayuso.
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