El callo de la repoblación

Por David Sierra

Mientras en la ciudad del Doncel tenía lugar recientemente un nuevo encuentro sobre despoblación con ponencias y mesas redondas en las que figuraban ya personalidades contrastadas relacionadas con este asunto y políticos de turno, en un pequeño municipio de nuestra provincia uno de sus vecinos volvía a maldecir, por enésima vez, a la compañía telefónica con la que había contratado el servicio de Internet. De nuevo la red volvía a fallar y le impedía comunicarse. Frustrado, tras conversar con un operador sin que le solucionara el problema, y harto de pagar mucho más por un servicio peor que el que recibe un ciudadano de la gran ciudad, meditaba en voz alta que “esto es como si las autopistas no tuvieran peaje y a nosotros nos pusieran uno por ir por estas carreteras”. Se refería a la pequeña carreterilla a medio parchear que une el pueblo con la vía comarcal.

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El vicepresidente de la JCCM, José Luis Martínez Guijarro durante su intervención en Sigüenza.

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Juego de sombras

Por David Sierra

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Jose Luis Alguacil y Armengol Engonga, concejales del Partido Popular en Guadalajara.

Al Partido Popular no le ha gustado que el Ayuntamiento de Guadalajara haya tomado la decisión de participar en los planes de empleo extraordinarios que la Junta de Castilla La Mancha pone en marcha, desde que Emiliano García Page preside esta administración, y que están enfocados a parados con una serie de particularidades muy concretas que les impiden acceder a un empleo de manera habitual. Dicen los ‘populares’, que estos planes son un ‘fraude’ dado que se tratan de ‘subvenciones encubiertas’ al tiempo que los tachan de ineficaces porque, según manifestó el concejal José Luis Alguacil en rueda de prensa, “no solucionan el problema del paro sino que lo cronifican y precarizan a los trabajadores”.

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Raritos

Por David Sierra

Ya decían que, de pequeño, era un poco “rarito”. No se comportaba como los demás chavales. Jugaba en solitario, como si supiera que era diferente al resto, sin saber en qué o porqué. En su casa, nunca sospecharon nada, aunque reparaban constantemente en que Manuel era un muchacho “especial”. Achacaban su comportamiento retraído a su insuperable timidez y no daban importancia a otros asuntos cruciales que en la adolescencia adquieren la relevancia suprema cuando entra de lleno la efervescencia por otras personas.

A partir de ese momento, se buscó las habichuelas. La identidad con la que sentirse en plenitud. Y al cabo de un tiempo, la encontró. Nunca dijo si fue mediante la experimentación o era algo que le venía adquirido. Tampoco valoró la posibilidad de que fuera una enfermedad o un castigo del más allá por el que debiera de hacer voto de castidad para salvar su alma. El dato tampoco importaba, ni ha importado, salvo en algunas situaciones de esparcimiento en las que, a modo de chiste, daba una de cal y otra de arena a fin de otorgarle curiosidad al secreto.

Fue en la madurez de su juventud cuando dejó el armario. El cisma familiar que pareció ser, nunca llegó, a pesar de la pesadumbre inicial de los progenitores. Ayudó el vivir fuera, en una de esas regiones de costa, cuyos habitantes cansados de presenciar continuamente en las visitas veraniegas la transgresión de la moral dominante, interiorizaban cualquier diferencia como normal. En todas las casas cocían habas, por lo que se guardaban mucho en los reproches.

En el pueblo, cuando acudía, la cosa cambiaba. Nadie preguntaba, aunque entre corrillos algunos se jactaban. Era un modo de afirmar su hombría que se convertía en cobardía, cuando por la calle con él se cruzaban. Le analizaban, tratando de encontrarle la “pluma” que nunca tuvo. Se mostraban distantes. Angustiados, no fuera que se enamorase de alguno. Y, en el más estricto privado, se cuestionaban que a ellos mismos pudiera también pasarles. Las conversaciones en torno al tema revelaban todo tipo de pensamientos y situaciones en las que se daba rienda suelta a las promiscuidades más extravagantes.

En esa época, hace ya más dos décadas, y en un pueblo como los de nuestra provincia hubiera sido mucho más complicado dar el paso. Aún hoy día, resulta complicado. Los avances en este sentido no han sido en vano, a pesar de la invisibilidad que algunas administraciones han fomentado cuando los colectivos lo han intentado. Por eso es tan importante que una ciudad como Guadalajara haya acogido con total serenidad los trigésimo primeros encuentros estatales de la diversidad sexual. No es una cuestión baladí, que esta provincia y esta ciudad, en la que un partido homófobo ha obtenido un diputado, se convierta en unos días en el centro nacional de la pluralidad. Y que todo haya transcurrido sin ese despendole atribuido.

EELGBTI4-370x277En este sentido, lo cierto es que las voluntades institucionales han cambiado y aunque la sociedad alcarreña aún debe recorrer un largo camino en este apartado, con el apoyo de las administraciones eso suele ser más sencillo. Traer esta concentración a Guadalajara es un primer paso, pero no el único. Es fundamental demandar políticas en todos los ámbitos que erradiquen la exclusión social y la discriminación por cuestiones de género e identidad sexual. El reto es arduo puesto que el punto de partida sigue estando demasiado bajo. No se trata de convencer, sino de enseñar a respetar y entender que cualquier persona tenga garantizados los mismos derechos al margen de cualquier condición sexual.

Al acecho están los “lovox” que intentan aprovechar la más mínima fisura para poner en riesgo los avances alcanzados y los que están por llegar. Son los beneficiarios de la desigualdad generada por los gobiernos que actúan con tibieza. Los garantes de esa moralidad arcaica que tratan de imponer con extrema brutalidad. De hecho, en el último año varias organizaciones sindicales como USO y CC.OO han advertido un incremento en los delitos de odio relacionados con la orientación sexual y la identidad de género, una circunstancia que coincide en el tiempo con el ascenso político de la formación de ultraderecha.

Urge, por tanto, aprovechar las sinergias actuales en el gobierno regional de PSOE y Ciudadanos en torno a este asunto, de cara a la agilización de esa Ley LGTBi prevista y dotarla del presupuesto suficiente para combatir con todos los mecanismos las desigualdades por identidad de género. Apremia también para evitar lamentos como los de la vecina Castilla y León donde la coalición formada por el “trifachito” compuesto por Partido Popular, Ciudadanos y VOX han rechazado la tramitación de un texto legislativo similar presentado por segunda vez por la Federación Castellana y Leonesa de Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales (FECyLGTB+) para su debate como proposición de ley.

Es el tiempo de actuar. De aunar consensos y establecer los mimbres necesarios para que no se produzcan pasos atrás. Es la hora de combatir con normas y leyes las imposiciones procedentes de otras épocas. Es el momento de que personas como Manuel puedan manifestar cualquier condición sexual con naturalidad, sin que ello suponga un menoscabo o un desprecio de su identidad. Y quienes pueden hacerlo, cada día que pasa, están tardando.

El forastero

Por David Sierra

Vinieron de repente. Sin avisar a nadie. Con la intención de quedarse. De permanecer ocultos en un lugar seguro, lejos de la huida. El destino es el pueblo, donde nadie conoce a nadie. Se establecen de un día para otro y comienzan a imponer su ley en la que es una nueva vida. La del forastero. Esos que llegan de puntillas y acaban atormentando la paz social. Esos que ahora se abrazan al fenómeno de la despoblación en busca del reconocimiento de su proeza.

Todos los pueblos tienen alguno. Son fácilmente reconocibles. Algunas pistas se aprecian de inmediato. Expertos en derecho, siempre aluden al conocido de turno, picapleitos de pacotilla, con el único objetivo de amedrentar. Enmascaran sus intenciones en un vocabulario de toga con el único propósito de impresionar. Rememorando épocas en las que analfabetismo y ruralidad iban de una mano y en la otra la ingenuidad. Sin entender que eso ha cambiado, a pesar de que no haya apenas escuelas abiertas.

Utilizan la imposición. No sólo a través de las palabras, sino con los hechos. Y con ello, se adueñan de lo que no les pertenece. Casi siempre lo que es de todos, y que siempre es más complicado de reclamar. Lo hacen suyo. Lo anexionan a sus posesiones y son capaces de contradecir incluso la historia; esa misma que cuentan quienes pueden acreditar, por la simple suerte de la longevidad, que lo que han cometido es un fraude.

La estrategias es clara. En avanzadilla captan adeptos. Buscan en las grietas de la convivencia para posicionarse e intentar el asalto final. Controlar el espacio donde las normas se pueden cambiar; o modificar. Suelen ser dueños de su tiempo y juegan a favor de eso. Operan con frialdad mientras surge la oportunidad que la política siempre ofrece y toman al partido de turno para forjarlo en su propio beneficio. Casi siempre lo consiguen. Más aún en los pueblos donde esa política se suele hacer en forma de paracaídas.

La violencia como método de evasión cuando se sienten acorralados. Verbal, ante quienes delatan sus intereses; o física cuando la razón se impone y pone en riesgo el éxito de la operación. Aprovechan el pulso de la imparcialidad de la autoridad para ponerla a su servicio. Lo hacen una y mil veces si hiciera falta. Y convertir cualquier conflicto en un ovillo imposible de deshilachar. Profesionales de la tergiversación, se salen con la suya en cuanto su ‘enemigo’ baja la guardia. Aunque la posición de un banco no valga un puñetazo.

Enmarañan la administración. Con tretas de maletín. Apuntan con el dedo a los empleados cuando hacen su trabajo y no pasan por el aro. O se sirven de falacias para desviar la atención y ganar tiempo cuando, bajo sentencia, lo tienen todo perdido. Buscan en las cloacas de la comunicación donde encuentran siempre algún altavoz. Atentan contra el honor y ponen en entredicho la honestidad de otros, que ellos mismos anhelan.

Son pocos los que tienen la capacidad de desenmascarar a los forasteros. Y cuando lo hacen, automáticamente se ponen en riesgo. Es un proceso lento, lleno de dificultades y reveses, de agrios momentos, de alteraciones constantes del remanso de paz que prevalece en los pueblos. Hasta que el mazo de un juez dicte sentencia y eche sus argumentos por los suelos.

Son los mismos

Por David Sierra

Había que mirar los datos con perspectiva. Alejarse de los resultados inmediatos y las declaraciones de éxito y alabanza. Retraerse de los mensajes que auguraban que Guadalajara era ahora más “facha”. Poner distancia sobre el terreno en el auge de VOX, de la ultraderecha. Y entender que lo que nunca se fue, sigue estando aunque configurado de otra forma. Que los votantes de la formación verde no son nuevos, ya estaban en los bares, en las tiendas, en el supermercado, en las discotecas, en los puticlubs. Puede ser el vecino, el amigo, el compañero de trabajo, el pescadero, la frutera o la conocida a la que saludas todos los días porque simplemente coincides con ella a una hora determinada todos los días. Y es un alivio comprobar que, en realidad, todo sigue igual.

Quien mejor lo ha expresado en nuestra provincia ha sido Antonio Román. El ahora senador por el Partido Popular reconocía, apenas unas horas después de conocer los resultados del 10N, que “si las fuerzas de centroderecha hubieran aceptado la propuesta de Casado hoy estaríamos hablando de una mayoría absoluta”. Así lo expresaba la Crónica de Guadalajara en su noticia en la web donde también apuntaba que “la única manera de desbloquear esta situación es concentrando el voto”.

Y es que, a diferencia del paracaidista y ya diputado por VOX en la provincia, Ángel López Maraver, Román conoce a la perfección y por su nombre y apellidos en algunos casos a muchos de los que en estos comicios han preferido quitarse la careta. Algunos, de hecho, han compartido durante años misma afiliación e ideología con el exalcalde.

Nada más lejos de la realidad; si tomamos como referencia las cifras del centro derecha guadalajareño en los diferentes comicios celebrados en la última década. En 2011, cuando aún Ciudadanos no había tomado relevancia a nivel nacional y VOX estaba fraguándose en las entrañas del Partido Popular, el conservadurismo concentrado en la gaviota obtuvo 71.362 votos. Cuatro años después, en los comicios generales de 2015, la suma de la derecha – ya con ‘naranjas’ y ‘verdes’ disputando escaños en el arco parlamentario – fue de casi 72.500 votos. No obstante, los ‘populares’ concentraban aún buena parte del poder en la derecha a pesar de perder más de 24.000 sufragios. Eso sí, Ciudadanos le arrebataba un diputado nacional de los dos que tuvo cuatro años antes.

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Sin duda alguna, el medio rural se ha convertido en una de las principales lanzaderas para la irrupción de la formación política de Santiago Abascal como alternativa de poder en el conservadurismo español. Sustentada en un relato basado en la defensa a ultranza de la caza y de la tauromaquia como símbolos de la españolidad, ha conseguido atraer la atención de las poblaciones de la España vaciada a la que aún le cuesta entender que buena parte de su repoblación transita ineludiblemente por el acogimiento de esa inmigración capaz de instalarse en aquellas zonas donde más carencia de recursos hay, bien sea por cuestiones económicas, laborales o simplemente por una mayor cercanía en la asimilación del espacio con sus entornos de origen. Ese hecho ha generado que las provincias como es la de Guadalajara, donde estos sentimientos son más sensibles y esas carencias más acuciantes, el mensaje de la ultraderecha haya calado de manera más profunda y significativa.

A ello se suma un Corredor del Henares carente de identidad que en apenas unos años ha pasado de la bonanza desmesurada a la miseria más deprimente para acabar subsistiendo a los vaivenes de la inestabilidad del mercado laboral. De la ilusión al desencanto en un chasquido de dedos. Buena parte de su población, más bien joven, ha perdido o nunca ha encontrado un referente ideológico y político estable sobre el que sustentar su ideario de acuerdo con la realidad de la zona. Promesas incumplidas sustentadas en el ladrillo y la logística con condiciones que, tras el golpe de la crisis y levantar la cabeza, ya no son lo que eran. Un filón para introducir el mensaje del odio al diferente y de la confrontación que VOX ha explotado de manera excepcional, dado que lo lleva intrínseco en su naturaleza.

Atendiendo de nuevo a las cifras, y a modo de comparativa, la diferencia en la suma de las ‘derechas’ en nuestra provincia entre las Elecciones Generales de 2011 y éstas últimas es de menos de 700 votos. Ante esta disyuntiva, lo que sí se desprende es que el Partido Popular tiene un grave problema de fondo, puesto que buena parte de ese electorado ultraconservador, que hace una década se resguardaba en la calle Génova, ha decidido, de momento, caminar por su cuenta y ha sumado a su causa a todas aquellas ovejas descarriadas que hace tan solo unos años anhelaban convertirse en ‘clase alta’. Son los mismos rescoldos de la España del pasado, que se han unido de nuevo para azuzar la llama. Y corresponde ahora a quienes mantuvieron las brasas, de manera definitiva apagarlas.

PD: Los datos han sido extraídos de la siguiente fuente: https://resultados.elpais.com/elecciones/2019/generales/congreso/07/19.html

 

A llenar el Buero

Por David Sierra

Llenar el Buero. Abarrotarlo de seguidores. De partidarios. De convencidos a ciegas. Ese parece que será el termómetro que marque en Guadalajara la campaña política de cara a las Elecciones Generales del 10 de noviembre. Las comparativas, odiosas, ya se han establecido entre los dos actos que se han desarrollado en este escenario donde el único objetivo, a priori, era que las mil butacas estuvieran ocupadas.

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Un museo sobre la cárcel

Por David Sierra

Si hay algo de lo que adolece Guadalajara es de edificios históricos que visitar. Se podrían contar con los dedos de una mano aquellos que pudieran causar un atisbo de impresión en un visitante poco aderezado en la materia. Y son también escasos los que contienen un recorrido didáctico institucionalizado. Sé que al escribir estas líneas, muchos alcarreños me recordarán los encantos de la ciudad y toda una retahíla de sugerencias de considerable valor histórico artístico que visitar pero que, a mi juicio, siguen, en líneas generales, sin aprovechar su potencial.

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