Fin de ciclo

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Cabecera del blog ElHexagono en sus primeros días de andadura.

Por Abraham Sanz

Quizá sea este el artículo que más me esté costando escribir. Y quizá lo sea porque lo llevo pensando desde hace tiempo y son tantas las ideas que quiero plasmar, que temo que alguna se quede fuera por falta de espacio o por omisión del autor. No es fácil realizar un texto de despedida y más cuando es sobre uno mismo, sobre sus sensaciones y como ver, que tras ésta, escasas y remotas parecen las opciones de regresar a u oficio tan bonito como es el periodismo.

Si no fuera bonito, sería difícil de entender como seis locos de esto se metieron en harina y decidieron sacar un blog y de opinión en plena crisis económica. Evidentemente, el rédito económico es cero, pero la profesionalidad y el tesón que cada uno puso en todos sus textos, fue el mismo si en un medio de pago estuvieran. Es así, el virus del periodista nunca descansa y nunca ceja de malmeter hacia quien lo posee, porque la vocación periodística es algo con lo que se nace y no se pierde nunca. Tal es este virus, que hace que no sólo los seis originales, sino que por las filas de este Hexágono hayan desfilado ya diferentes caras nuevas que, no dudaron en embarcarse en esta empresa, más próxima al naufragio por la claridad con la que se escribe; que a la gloria periodística. Sin embargo, en buena honra he de decir, que el objetivo con el que nació se está cumpliendo que no es otro que cultivar un género olvidado en la provincia como era la opinión. Y con un caudal de visitas, que si bien a todos nos gustaría que fuera mayor, goza de una estadística nada desdeñable.

Y sí, tras dos años, cedo mi asiento en esta comunidad periodística. Paso el testigo y motivos no me faltan ni para continuar ni para dejarlo, pero lo cierto es que hay momentos en la vida que es preferible salir de la línea de combate para poderlo ver todo desde lejos. Yo ya llevo varios años desactivado del periodismo activo en Guadalajara y, con éste, cierro mi último vínculo ya que, por suerte, otro va encontrando otras satisfacciones profesionales en su carrera que le impiden atender todas sus pasiones a un nivel aceptable. La cuerda, siempre rompe por el lado más débil y éste fue el que tiene nombre de polígono.

No volveré a enjugar mis desvelos de madrugada con textos a favor de un mejor trato a los trabajadores de la provincia, a apoyar sus movilizaciones y a clamar por salidas a esta crisis. A emocionarme con los comentarios de estos diciéndome que un artículo escrito en este humilde blog, les alentaba a la lucha para lograr mejoras no sólo para ellos, sino para la subsistencia de sus familias. A empaparme de pequeños artículos y pequeñas noticias, que a veces pasan desapercibidas, pero que son los temas en los que me encanta fijarme porque son las pequeñas cosas las que cimientan nuestra vida. A seguir buceando en la red, observando el trabajo incansable de compañeros periodistas que, a pesar de que sus empresas sigan debiéndoles una mensualidad tras otra, no cesan en compartir su compromiso fiel con el lector para trasladarles la realidad en la que viven. Una realidad que se nutre de desafortunadas decisiones políticas como el ‘cierre del Moderno’ y su rocambolesca historia; de iniciativas empresariales como #Ilovebardales que buscan reactivar una de las calles más vivas de mi juventud; de nuevos proyectos para la ciudad o turbios asuntos como que se utilice un edificio histórico como el Palacio del Infantado, por parte del partido en el Gobierno, saltándose a la tolera la normativa que rige su uso. ¡Intolerable!

Y de todos estos temas, seguirá tratando este Hexágono de Guadalajara, que proseguirá en activo con tantas caras como lados tiene, aunque con cambios en la disposición táctica. La habitual de los sábados,Concha Balenzategui, será la firma que todos los lectores encontrarán cada martes en sus pantallas; mientras que la nueva incorporación ocupará el sábado por lo que, para poder disfrutar de sus artículos –ya les digo yo que lo harán-, tendrán que esperar una semana.

No quiero dejar mis últimas líneas para dar las gracias a todos aquellos que nos siguen y fomentan el debate sano sobre las ideas que los periodistas exponemos; también a los trols, que aunque su aparición no es agradable, al menos te dejan la sensación dulce que tuvieron que perder su tiempo en leernos y posteriormente, escribirnos su desagradable comentario. Gracias a todos aquellos que supieron soportar con entereza las críticas que salieron de mis artículos y, sobre todo, gracias a todos los compañeros con los que he tenido el placer de compartir barra y blog. Seguid haciendo lo que mejor sabéis, opinar libremente y con sólidos argumentos. No cambiéis.

 

El pulso del comercio

Guadalajara volverá a celebrar este fin de semana la Feria del Stock. // Foto: J.Ropero

Guadalajara volverá a celebrar este fin de semana la Feria del Stock. // Foto: J.Ropero

Por Abraham Sanz

El comercio en Guadalajara es un continuo debate. Cada vez que se aborda el tema surgen nuevas teorías, reproches a consumidores y comerciantes así como una tendencia natural a achacar el mal momento que vive este sector en la capital a la recesión económica o a lo ‘apretado’ que todos llegamos a fin de mes. Y quizá, si metemos todo esto en una coctelera y por fin logramos sacar un buen cóctel, demos por fin con la fórmula que permita que las calles de la ciudad se inunden de nuevo de gentío que disfruta de este paseo; o de la simple tarea de ver escaparate pero al aire libre y no encerrado en mamotretos de hormigón, construidos en pro y a favor de las múltiples franquicias que arrasan el mercado.

Dentro del agitar de esta coctelera, si parece haberse encontrado una iniciativa que goza del beneplácito del gentío de la capital. Sustituiremos el hormigón del centro comercial, por las cuatro paredes del Multiusos de Aguas Vivas; pero esta vez los protagonistas de los stands no serán las habituales firmas que copan el Ferial Plaza, sino esas pequeñas tiendas que nutren y dan vida a las calles de la ciudad que, eligen, la Feria del Stock como un punto donde volver a reivindicarse y a reclamar a la ciudadanía su existencia, liquidando a un precio más que rebajado sus existencias. Se trata de la ya conocida Feria del Stock, que tras unos inicios en la plaza de las Cruces, ha encontrado en este pabellón su mejor ubicación tanto por amplitud como por facilidad de acceso para el comprador. Son ya, con esta ocho las ediciones, lo que quiere decir que se trata de una cita ya marcada en rojo por comerciantes y consumidores en el primer fin de semana de octubre, debido al notable dinamismo que aporta a las economías de las pequeños establecimientos de la capital.

¿Y por qué este fluir de gente no se repite con una frecuencia mayor? Esta quizá es la pregunta del millón que no sólo se hacen los propios comerciantes, sino también los gobernantes a los que les gustaría un casco histórico cuyo latir fuera el sonido de los pasos de la gente que pasea por la calle Mayor. Sin embargo, pese a esfuerzos e iniciativas tanto municipales como privadas, ese ir y venir de gente por el centro no se recupera salvo en citas muy señaladas. Poco ayudan ahora –confiemos en que en un futuro sí- el proliferar de obras que buscan adecentar el centro de la capital, pero que complica por tanto el acceso y hace más factible tomar el desvío al otro lado de la A-2 para realizar las compras. No obstante, no me gustaría que el problema se focalizara en las obras que si bien, son molestas, persiguen un fin mayor que es lograr una mejor y más decente imagen de esta zona de la ciudad. Lograr un paisaje que invite a ese paseo, y tras un buen puñado de millones de euros invertidos en ello; hasta el momento sólo se ha logrado maquillarlo, pero no que vuelva a recuperar el pulso.

¿El problema está en un comercio desactualizado? Una respuesta puede ser que sí. Unos horarios poco compatibles con la vida laboral actual; establecimientos con escaparates poco cuidados o la proliferación de tiendas de corte asiático, hacen que haya zonas de la ciudad donde sea poco atractivo salir de compras por la ciudad. Contra esta postura, cabe otra oposición, puesto que en los últimos años, entre los pocos emprendedores –un aplauso para ellos- que se atreven a poner en marcha este tipo de negocios en la ciudad, una de las máximas que emplean es cuidar y mucho su presentación al público; buscar un producto más sofisticado o menos común que lo que podemos encontrar en cualquier centro comercial; e incluso ya se fuerza una mayor flexibilidad horaria. Es decir, ¿está desactualizado? Sinceramente, está en proceso de actualización de cara a los nuevos retos del futuro. Quizá ha tardado o no ha llegado a tiempo lo que ha conseguido que zonas de tiendas emblemáticas como la propia calle Mayor o Virgen del Amparo, hayan caído en un ostensible declive. Aunque, esta readaptación puede lograr reactivarlas si se acompaña de medidas que incentiven regresar a estas calles; que incentive a los ciudadanos a volver a pasearlas a pesar del frío o del calor; que incentive a los comercios y bares a estar abiertos más tiempo porque el gentío existente así lo requiera y así, poco a poco ver como la ciudad renace donde nunca debió morir que es en su casco histórico.

¡Ay, el inglés!

La EOI inauguró su nueva ampliación ayer en Guadalajara. // Foto: J.Ropero

La EOI inauguró su nueva ampliación ayer en Guadalajara. // Foto: J.Ropero

Por Abraham Sanz

Parece la última obsesión de la época. Sin duda, parece que no hay mayor preocupación tanto para gobernantes como para los propios estudiantes y la sociedad en general que hablar inglés. Me sonría ayer cuándo en la presunta entrevista que un afamado personaje televisivo le hacía al nuevo líder del PSOE, le preguntaba sobre su dominio de la lengua inglesa. No seré yo quien juzgue este programa, pero si me importa el trasfondo de esta cuestión en particular. Sinceramente, soy un defensor de la apuesta por el bilingüismo y porque el presidente de mi nación no sólo hable, sino que domine diversas lenguas foráneas; pero en un gobernante no debe ser ésta la cuestión última, y parece ser, que últimamente ésta se está convirtiendo en un elemento definitivo. ¡Qué bajo nivel político para afrontar la mayor crisis de la historia!

Dicho esto, sí me parece que uno de los pilares fundamentales de la educación hoy en día debe pasar  por lograr que los chavales salgan de la escuela y del instituto no sólo con nociones de inglés, sino con un buen nivel de este idioma que les permita ir perfeccionándolo y así abrir nuevas puertas a oportunidades académicas o laborales. Hoy, como ayer, dominar algún idioma diferente a la lengua materna, supone ampliar el abanico de ofertas a las que acceder; y más aún el inglés, que sin duda, es el latín del siglo XXI o el idioma de negocios por excelencia.

No obstante, para lograr unos objetivos a largo plazo, en nuestra región no veo una planificación organizada que nos permita, en un plazo razonable de tiempo, poner en órbita una generación que haya convivido en las aulas con el inglés desde su primera edad. Y cuándo digo su primera edad, me refiero en los propios Centros de Atención a la Infancia que, aunque pueda parecer una cuestión implanteable, pruebas hay en algunos espacios que familiarizar el oído con los sonidos del idioma británico, permite agilizar a posteriori su aprendizaje. De tal modo, la falta de un planteamiento globalizado de la penetración de la lengua inglesa en la vida en las aulas, hace que todo el proyecto bilingüe del que tanto se vanagloria el actual equipo de Gobierno popular, sea sólo un intento más. Seguramente, los chavales cuándo salgan de los centros educativos contarán con mayor nivel que generaciones anteriores, pero con una planificación ordenada tanto de introducción de contenidos, de propuestas de aula u ocio en la escuela así como con un plan organizado para el reciclaje de los profesores en esta área y una mayor exigencia de nivel de inglés para impartir ciertas asignaturas, se lograrían objetivos quizá a mayor plazo, pero más consistentes. Sin embargo, urge más dar cifras sin fondo porque el resoplar de las urnas ya se siente sobre el cogote.

Y es una pena. Puesto que si hay un tema coincidente en la sociedad es en la necesidad que tienen las nuevas generaciones de contar con este nuevo idioma dentro de su bagaje cultural. Eso no implica, como se está viendo, que se descuiden otro tipo de materias con inventos poco infructuosos como las horas de 45 minutos para justificar lo injustificable. Señor Marín, los experimentos, con gaseosa y en casa. Son muchos que ven en esta nueva distribución del horario un craso error como el hecho de acometer una nueva separación de las asignaturas de Naturales y Sociales en el colegio. Sin sumarle, el notable coste que para muchas familias ha supuesto hacer frente a los libros del curso. ¡Ah, que ya no hay gratuidad! ¡Qué despilfarro gastar el dinero de todos en libros, en cultura…!

Si queremos potenciar una educación en valores, cívica, social y laica, que son las premisas que debe abanderar la escuela pública junto con otros añadidos importantes como el bilingüismo; el foco de nuestra atención ha de estar fijado en lograr no sólo centros con los mejores medios, sino que los alumnos puedan disponer de capacidad material para poder utilizarlos y sacarles el mejor de los rendimientos. Gracias a que para las familias –y las escasas becas- la educación sigue siendo algo fundamental y si hace falta, el dinero sale de donde sea para costear los libros de sus hijos; pero finiquitando ayudas al estudio, la gratuidad de libros o los apoyos para el comedor, flaco favor se sigue haciendo a este ámbito.

Y lo cierto que cuándo arranque este artículo, mi idea era aplaudir que por fin se incrementarán las plazas de la Escuela Oficial de Idiomas de Guadalajara. Son muchos los que han tenido que recurrir a otro tipo de vías para formarse en idiomas lejos de este punto que ha de ser el eje de este tipo de formación. Más de 4.000 plazas en toda la provincia –con más de 200.000 habitantes- para atender idiomas tan diversos como inglés, francés, portugués o italiano. Quizá aún me sigan pareciendo pocas o que sean necesarias nuevas extensiones por la provincia, pero lo cortés no quita lo valiente y que se amplíe el número de aulas para estudiar idiomas, siempre será una buena noticia. Lo importante es que esa cifra no se estanque y se siga ampliando así como el interés de la sociedad en dominar otros idiomas, en ampliar miras y horizontes y en seguir plantando cara al futuro con más saber y capacidad.

Un paseo por la historia

10431454_847756368576879_2496866806969374893_nPor Abraham Sanz

Llega el 16 de septiembre. Martes después de ferias y Guadalajara ya respira normalidad. Incluso el buen tiempo reinante durante la semana anterior ya se vuelve un pelín más gris dando paso al otoño y a que la rutina aparezca en la ciudad. Pese a que lo que tocaría hoy sería dedicar estas líneas a realizar un pequeño balance de lo que han sido estas últimas fiesta, debido a que buena parte de estos días los he pasado lejos de aquí, prefiero dejar ese campo abierto y quedarme con las reflexiones de unos y otros que, no obstante, no difieren mucho a la de otros años. Los unos a exaltar las bondades de su programa de actos y de la notable participación; los otros a buscar la crítica sobre el mismo agradeciendo al buen tiempo el más o menos éxito del programa de actos. Lo cierto, es que siempre que el tiempo acompaña, la gente se echa a la calle y la muchedumbre alrededor está asegurada; pero no es menos cierto que la calidad de algunos actos ha bajado con respecto a otros años como los conciertos o las actuaciones de Santo Domingo.

Lo que sí realmente me llamó la atención del programa de festejos para estos días, era la cita “Diez mil y uno pasos al corazón de Guadalajara”, un paseo saludable tanto física como culturalmente. No sólo porque propone una pequeña actividad física para aquellos que se quisieron apuntar, sino porque se aprovechaba un día festivo como el viernes para poder enseñar a la ciudadanía el patrimonio histórico de la ciudad. Si bien éste en su día fue mucho más rico debido a que gozamos de un pasado notable; buena parte del mismo se ha ido perdiendo con el tiempo. De ahí que conocer lo que aún resta del mismo y el pasado de nuestra ciudad, siempre es un buen ejercicio para la semana de Ferias.

Y además, gozó de un éxito notable de participación. Alrededor de mil personas no quisieron perderse este acto que les llevó por Bejanque, plaza de Santa María, el torreón de Alvar Fáñez, el panteón de la Duquesa del Sevillano, el palacio de los Mendoza, el puente de las infantas, etc. Es decir, todo un recorrido por la historia de la capital, en apenas dos horas y poco más de seis kilómetros que nos permite hacernos una día de la evolución histórica de Guadalajara, la importancia de estos lugares en el transcurrir de los años y conocer, especialmente los oriundos de capital y provincia, un poco más de nosotros ya que, muchas veces, somos los mayores profanos en esta materia.

Aunque buena parte del patrimonio histórico se ha perdido bien por catástrofes, guerras o decisiones de otros gobernantes anteriores; todavía queda un abundante legado que se puede disfrutar y conocer mejor. Todo este tipo de iniciativas que sirva para ahondar más en este conocimiento y, más aún en la Semana de Ferias, es un pequeño acicate más para lograr una mayor y mejor conexión de la ciudadanía con el terruño. Y citas como ésta lo consiguen, como también podría haber sido una gran oportunidad aquel fin de semana que se recreó la toma de Guadalajara por Alvar Fáñez que, como experimento no estuvo mal, pero fue una ocasión perdida para ir más allá de un simple teatrillo con la escenificación de aquella afamada escena.

Además, el hecho de combinarlo con el deporte todavía le otorga un brío especial. Ya no es sólo una actividad cultural sin más, sino que se le añaden alicientes como el completar un amplio recorrido por la ciudad, con un dorsal diseñado para la ocasión que se debe sellar a su paso por los monumentos, que crea un aliciente mayor por completarlo para así guardarlo totalmente completado tras la cita.

Confiemos que tras el éxito de esta primera edición, no se estanque y tenga una continuidad que permita a los guadalajareños y a quienes vienen de fuera, adentrarse un poco más en las raíces de nuestra ciudad, conocer mejor sus añejos edificios así como su historia para que gracias al conocimiento de la misma, el vínculo entre ciudad y ciudadanos sea mayor y mejor.

La ciudad incompleta

El recinto ferial con apenas atracciones este año. // Foto: José Enrique Carretero

El recinto ferial con apenas atracciones este año. // Foto: José Enrique Carretero

Por Abraham Sanz

Llegan las Ferias y con ellos esos momentos donde la felicidad y el jolgorio desborda la ciudad. También es un espacio para el enaltecimiento del orgullo de pertenecer a una ciudad, especialmente con el recuerdo en la retina de nuestros años mozos en los que esta semana de septiembre era uno de los mejores reclamos para una ciudad como la nuestra y, cómo, hicimos de Cicerone en más de una ocasión para invitados provenientes de otras ciudades que, tras la experiencia festiva, quedaron más que encantados tanto con la ciudad como con sus anfitriones. Y a pesar de que son las Ferias la época del año en que mejor se vende nuestra capital y en la que más visitas recibe, nunca termina de estar a punto por diversas razones y motivos.

Quizá por morriña o porque este año las fiestas nos las voy a vivir intensamente; preferí no acercarme al pregón de peñas. Otras obligaciones laborales me facilitaron este obligado alejamiento que, no obstante, posteriormente solucioné viendo en algún que otro programa en diferido. Y sinceramente, la imagen tanto de la remozada fachada del Ayuntamiento como de la plaza Mayor, quedan totalmente deslucidas cuando los planos enfocan a este enclave en su amplitud. Los amplios solares que abarcan buena parte de uno de los laterales de la misma, parecen propios de una localidad que no cuida su casco histórico y hacen, que la millonaria inversión que se está haciendo en mejorar el aspecto del corazón de la ciudad, caigan en saco roto. Sé que hubo negociaciones para terminar con estos sensibles huecos que incompletan la plaza; e incluso que el Ayuntamiento estuvo pensando en afrontar una notable inversión para cubrir estos espacios y dotarse de un nuevo edificio municipal. Sin embargo, no fue posible. Ahora no sé si es el momento de reactivarlas o ya las necesidades municipales están más que cubiertas con otras nuevas infraestructuras que se han dotado de servicios propios del Ayuntamiento, pero lo cierto, es que el desaliño de la plaza Mayor sigue siendo mayúsculo.

Y para poder lucir nuestras mejores galas en nuestra Semana Grande, lo habitual es que las obras o terminen para este momento o que bien, se pospongan en este periodo. No sé cuáles son los motivos habrán sobrevenido en el caso de la remodelación de Miguel Fluiters, pero lo que es cierto es que llegaron los grandes días y todo sigue empantanado, obligando a que el habitual desfile de carrozas, siga tomando una ruta alternativa año tras año, sin regresar al lugar del que no debió salir que es la calle Mayor. Entiendo que nuestros dirigentes quieran fijar el foco en el mal llamado eje cultural y su renovación, pero creo que si hay una seña de identidad de una ciudad, esa es su calle Mayor y en ella deben confluir los principales eventos de la ciudad, como es éste en Ferias: mucho más atractivo que el desfile de peñas.

En esta semana, nunca fuimos de presumir de grandes conciertos porque nunca los tuvimos. Nos cansamos de ver repetidamente a los mismos grupos por las mismas fechas que, cuándo no venían ni Celtas Cortos ni Mojinos Escozios, era toda una novedad. Con el cambio de Gobierno, allá en 2007, la política en esta área dio un giro. Se apostó por actuaciones a bajo coste para el público y de artistas de renombre. David Bisbal, Amaral, Melendi, Vetusta Morla, Bunbury, Tequila pasaron por las pistas de la Fuente de la Niña. Parecía que las tornas cambiaban, pero este año, nuestro gozo en un pozo. Y si no fuera por el festival gigante que, al menos gozaba con ciertas perlas del panorama indie en su cartel, lo cierto es que en lo restante la apuesta es bastante floja. ¡Duncan Dhu el sábado de Ferias!…

Y que mejor reclamo para las Ferias que un buen ferial. Muchos años nos pasamos en el antiguo recinto, tragando polvo pero a sabiendas que nunca se reformaría para este fin dado que el plan municipal era, como lo hay hoy, el de ejecutar un gran parque en este espacio. Tras muchos dimes y diretes, se fijó el Ferial al otro lado de la A-2. Con mejores servicios y más limpio –sin duda-, pero menos atractivo y atrayente. Tanto que pasear por el este fin de semana era de lo más deprimente ya que donde antes, más o menos se ocupaba el espacio existente; este año se observaban grandes claros sin las habituales atracciones para los más pequeños.

Al menos el espíritu festivo de las peñas; el buen ambiente tanto en el ferial como en San Roque con sus verbenas y las ganas de disfrutar de estos días; suplen esas carencias con las que Guadalajara llega a su semana grande. Si queremos proyectar como se merece esta ciudad al exterior y lograr que el turismo prosiga aflorando pero a un nivel superior, debemos dar al gran público una imagen que atraiga y una estética apropiada. Quizá estemos en ello, pero aún estamos lejos.

Más vale tarde que nunca

Crece el número de personas que decide dar el paso a convertirse en autónomo.

Crece el número de personas que decide dar el paso a convertirse en autónomo.

Por Abraham Sanz

La cifra de trabajadores autónomos crece tanto a nivel nacional como regional e incluso, en Guadalajara, los números también demuestran un significativo aumento cuyo porqué tiene muchos padres, a pesar de quien hay quien ya quiere ponerle el cascabel al gato obviando algunos motivos y, apoyando estos datos en ciertas medidas gubernamentales que si bien, han favorecido a este aumento; lo cierto es que el motivo más evidente ha sido la actual situación del mercado laboral.

Ante la inexistencia de ofertas de trabajo que ofrezcan un contrato laboral que permita volver a contar con una cierta solvencia económica ya que, muchos de estos contratos que se ofrecen o bien se limitan a actividades por obra o servicio; o bien a otras limitadas en su número de horas; hay muchos que han decidido embarcarse en la aventura de crear una empresa y poner sus habilidades profesionales a disposición del resto para tratar de subsistir. Hay quien ha tirado de su experiencia en algún ramo del sector productivo; hay quien busca en sectores clásicos como la limpieza o la jardinería, una nueva salida; así como hay otros que han hecho de su hobby, una profesión; apostando por ello gracias a las facilidades que presenta internet a la hora de la distribución tanto de la oferta como del producto.

Ahora bien, aunque el PP se empeñe en sacar pecho –como cualquier partido político- con alguna medida que funcione; lo cierto que la rebaja de la cuota de autónomo para todo aquel que decida embarcarse por primera vez en esta aventura, se ha convertido en un valor añadido para que muchos que temían dar este difícil paso, se hayan animado a por fin lanzarse a la aventura del autoempleo. Aun así sigue siendo una decisión complicada, tanto por el riesgo que genera con una economía tan titubeante como la actual; como el notable corsé que las pequeñas empresas tienen según nacen con los impuestos. Esta rebaja llega, indudablemente tarde. La comparación de las cuotas de autónomos con el resto de países de la Unión Europea demuestra que con cuotas menores, existen menos trabas para tratar de buscar una salida por esta vía, aunque es cierto que en estos países, no en todos está garantizado el acceso a la sanidad pública.

Lo que es evidente, además de que esta medida llega tarde, es que era más que necesaria en un momento que lo que se pretende es tratar de reactivar una economía que lleva demasiado tiempo sumida en una crisis permanente. Tanto que basta darse sólo un paseo por los polígonos industriales de Guadalajara para comprobar como la actividad ha descendido ostensiblemente o, paseando por diferentes calles de la capital, como es raro no ver cada día como ha cerrado algún negocio o locales que llevan ya demasiado tiempo sin ocupación. Si estos pequeños respiros para el autónomo hubieran llegado antes, más de uno se hubiera embarcado en esta tarea tiempo atrás y, al menos, alguno de los obstáculos que había cuatro años antes, lo hubiera podido solventar. No obstante, la recuperación no es tan magnífica como alguno nos quiere vender, ya que aún el impacto de la recesión es más que notable en este sector y si bien, se atisba cierto halo de recuperación, aún estamos lejos de encontrarnos en las cifras que nos movíamos en la década anterior.

A pesar de contar con  esta bonificación en la cuota –o tarifa plana de 50 euros- durante los seis primeros meses y, seguir con nuevas subvenciones durante el año siguiente; Guadalajara ha sido la provincia con menor aumento de toda la región en aprovecharse de esta medida gubernamental –casi 1.300 personas-. No obstante, el ambiente comercial que se respira aun siendo triste y temeroso, ofrece algún síntoma que puede alimentar el optimismo ya que son tantos años en crisis que hemos aprendido a convivir con ella, a manejarnos con la mitad de dinero que teníamos antes e, incluso, el sobredimensionamiento de ciertos precios por algunos servicios, se ha aminorado notablemente, beneficiando al bolsillo tanto de particulares como de pequeñas empresas. No obstante, el nacimiento de una PYME sigue estando demasiado marcado por los costes fijos a los que ha de hacer frente sin ni siquiera empezar a producir su producto ni vender el mismo.

Es una realidad palmaria a la que, ahora tanto organizaciones empresariales como organismos públicos, deberían atender y crear alguna nueva línea de apoyo que permita aliviar esos costes en los primeros años de funcionamiento no sólo para el mantenimiento de la nueva empresa, sino para que genere la posibilidad de crear nuevos puestos de trabajo.

Unas ferias con fechas inmóviles

La carroza de la Hispano, en el desfile sobre la historia de Guadalajara de 2011. //Foto: lacronica.net

La carroza de la Hispano, en el desfile sobre la historia de Guadalajara de 2011. //Foto: lacronica.net

Por Abraham Sanz

Y este año, ¿cuándo caen las Ferias? Esta pregunta es una de las más escuchadas durante el verano, momento en el que comienza la preparación de la Semana Grande tanto por las peñas como de los propios peñistas que comienzan hacer sus cábalas sobre días libres y demás, para poder disfrutar y participar en todos los actos preparados para tal fin. La incógnita se resolvía rápido, una semana después de que tuviera lugar la celebración de la patrona, el 8 de septiembre. Situación que normalmente, obligaba al equipo de Gobierno de turno, a ir creando un programa de actos alternativo para los días previos en los que actividades infantiles, deportivas y culturales; se mezclaban con los actos religiosos hasta que, por fin tenía lugar el pregón y el desfile inaugural.

Si algo hay que agradecerle a la actual Concejalía de Festejos, es la mesura que han puesto a la hora de racionalizar las fechas y los actos, en aras a lograr una mejor distribución de los mismos para así poder sacarles mayor provecho. Hablo por ejemplo, de la acertada decisión de separar el desfile de carrozas del desfile de peñas. Y sobre todo, de dotarle contenido al primero, imprimiéndole un nuevo elemento característico que debe ir acompañado de unas creaciones acorde a lo que el gentío espera, puesto que el último dedicado a la música fue bastante decepcionante. De todos modos, errar es humano y rectificar es de sabios; y quizá el listón se puso demasiado alto en sus primeras ediciones que ahora, igualarlo es complicado.

Ahora toca hablar de que hacemos cuando la Virgen cae en lunes. Yo cuento bastantes fiestas como peñistas en el que el día 15 sirvió para abrir estos festejos y la espera hasta que llega el momento no sólo se hace larga para los propios peñistas, sino también para la propia ciudad que no recobra su habitual ritmo de vida hasta que no se escuchan los fuegos artificiales. Ante tal evidencia, se quiere buscar desde el Ayuntamiento fijar las fechas en que tengan lugar las Ferias de Guadalajara. No parece mala alternativa, puesto que tras el verano y el epílogo de las fiestas, parece que volver a la normalidad cuesta más de lo que debería. El modelo que propone el actual equipo de Gobierno es incluir la festividad de la patrona, dentro del marco festivo de la Semana Grande. Sin duda, no es algo extraño ya que es lo habitual en la mayoría de las poblaciones de la provincia, donde actos religiosos y profanos se mezclan en el programa festivo; y puede ser una medida que ayude a que a mediados de septiembre, ya la ciudad recupere su habitual latir.

Siempre estarán aquellos nostálgicos que busquen adherirse a la fórmula antigua, por aquello de prolongar más el tiempo festivo; que sin embargo, no es así, ya que entre el 8 y el día del pregón, se encontraban algunos días vacíos de actividad tanto por presupuesto como por no saturar el mismo con exceso de actos o eventos. E incluso, en ocasiones, parecía que se engordaba de más el propio programa para dar cabida a tanto día impregnado con alguna señal de festividad. Y es más, para aquellos más nostálgicos aún, ¿preferimos unas ferias en octubre como marcaban sus orígenes? La verdad, es que no. Ni el tiempo acompañaría ni la ciudad aprobaría tal atraso.

La única pega del adelanto, el hecho de que puedan coincidir con otras pequeñas poblaciones, cuyos festejos también se aglutinan en las primeras semanas de septiembre como El Casar, Almonacid de Zorita, Pareja,… U otras que habitualmente coinciden con las fiestas de Guadalajara como son las de Chiloeches o Cifuentes. Lo cierto es que, la capital no debe adecuar su calendario al resto de pueblos; y casi es preferible que marqué la línea divisoria; para que así, el resto de municipios haga sus cálculos para que pueda ver en qué medida le puede afectar la medida de la capital y elaborar su calendario para que esta afección, sea lo mínima posible.

En definitiva, que si bien no comparto el modelo festivo de las Ferias partidas en dos –más que nada porque el recinto ferial, por ubicación, me parece un error-; si me parece positivo fijarlas una fecha exacta para así conseguir una mejor programación, más planificada y, a su vez, poner también una fecha para que la ciudad despierte del letargo del verano y de la resaca de las Ferias.

Turismo y solidaridad

El castillo de Zorita de los Canes, ahora se puede conocer con visitas teatralizadas. // Foto: Turespaña.

El castillo de Zorita de los Canes, ahora se puede conocer con visitas teatralizadas. // Foto: Turespaña.

Por Abraham Sanz

Atraer a más público a enclaves de la provincia no es fácil. Más aún en época estival donde los destinos preferidos de la población se encuentran lejos de los límites provinciales. No obstante, hay muchos que prefieren estas vacaciones para perderse en alguno de los pequeños pueblos de la provincia, por lo que, para variar del habitual paisaje de su pueblo, siempre es más que positivo ver como lugares de interés como la ciudad visigoda de Recópolis, quiere ofrecer una alternativa más al turista en fin de semana.

Recópolis es un punto turístico de sobra conocido en la región, pero no por ello hemos de dejar de lado su promoción dado que estas excavaciones nos descubren una antiguo enclave que nos muestra un poco más de la historia de nuestra provincia a lo largo de los siglos. Pero, muchas veces, el atractivo de este lugar hay que dotarle de algún aliciente más que permita no sólo conocerlo más a fondo; sino conseguir que se extienda este conocimiento sobre toda la comarca alcarreña aledaña y sus preciosos rincones. De ahí, que desde este parque arqueológico, se haya puesto en marcha una novedosa iniciativa que nos adentra aún más en el castillo de Zorita –desde Recópolis la vista de este es espectacular-. Se trata de una serie de visitas teatralizadas que, de un modo divertido, quieren trasladar al espectador, las peculiaridades de esta construcción y su entorno, retrotrayéndonos casi 900 años.

Una bonita iniciativa que no sólo permite conocer mejor nuestra historia y nuestros pueblos, sino que se convierte en una interesante propuesta para un fin de semana en el que poder disfrutar de la Alcarria Sur, degustando a sorbitos la belleza de estos pueblos y adentrándonos más en su interesante pasado. Pueblos como el propio Zorita, Almonacid, Anguix y, como remate, Pastrana, crean tras de sí una singular ruta por nuestra historia y por las raíces de la provincia alcarreña.

Aunque no todo es turismo en la provincia durante el verano. También abundan diferentes propuestas solidarias que, además, sirven para poner a alguno de los pueblos más pequeñitos de actualidad ya sea por una medida novedosa, ya sea por la continuidad que esta tiene en el tiempo. En esta ocasión, me gustaría destacar el empeño que desde hace un buen puñado de años, desde la pedanía de Huetos (Cifuentes), en sacar su lado más solidario y seguir recabando fondos que permitan apoyar a los habitantes de una pequeña población de Mali con el ‘Proyecto Karangasso’. Con un pequeño mercado artesana y con las donaciones de los que a este pequeño pueblo se desplazan un fin de semana de agosto, se logra mantener este proyecto que, gracias a la bondad y generosidad de los vecinos de la zona, se viene sufragando.

Como el innovar en este tipo de acciones solidarias goza siempre de un positivo respaldo, al habitual mercado que organiza la Asociación Cultural de este pueblo, se ha unido una pequeña marcha solidaria que proponía una ruta hasta el antiguo lavadero del pueblo. La venta de dorsales –al precio de un euro- mejoró las expectativas e, incluso la participación fue más que notable en los cuatro kilómetros de recorrido, dando muestras que, aunque sea verano, nuestro corazón hacia los más necesitados sigue latiendo y estando vivo. Con todo, han sido cerca de 9.000 euros los recaudados para este fin solidario.

En definitiva, ya sea por amenizar el fin de semana ya sea por lograr un fin solidario, la provincia cuando quiere se mueve y lo hace de una forma más que notable.

Cultura contra el calor

Citas, como las jornadas medievales de Almonacid, son un buen ejemplo de como dotar de vida a un pueblo.

Citas, como las jornadas medievales de Almonacid celebradas este fin de semana, son un buen ejemplo de como dotar de vida a un pueblo.

Por Abraham Sanz

Cuando el sol aprieta en agosto, la huida de la ciudad parece la mejor opción. De ahí que sea tan habitual ver las calles de Guadalajara vacías, sin apenas tráfico ni viandantes y muy lejos del ritmo estresante en el que se sume nuestra ciudad cuándo se encuentra a pleno rendimiento durante el año. En este mes, la ciudad vive en calma y son los pueblos, esos pequeños lugares que durante el invierno apenas moran unos cientos de valientes; los que ahora asumen esa viveza y dinamismo que poseen las ciudades durante el resto del año.

Y más ahora que, desde que la situación económica entró en barrena, la salida al pueblo se ha convertido en una salida veraniega que ya nadie descarta tanto porque sirve para desconectar del día a día, como porque se trata de una opción más económica que buscar otro destino turístico por España. Aunque, lo cierto es que a pesar de que todas las pequeñas poblaciones se han acostumbrado durante este tiempo a acoger estos incrementos poblacionales en la época estival, cierto es que no todas logran dotar de contenido a los días para que sus nuevos pobladores, puedan no sólo disfrutar, sino volver a retomar ese apego al pueblo que tiempo atrás tuvieron sus padres.

La salida a la piscina, al bar de turno con los amigos y una ruta por el campo suelen ser las opciones en las que se sostiene un verano rural que, si bien, para unos días está bien; pero para aquellos que deciden prolongar durante más tiempo esas vacaciones, puede que al final terminen teniendo morriña de su ciudad. Es por esta razón, que cualquier cita cultural –alejada de las tradicionales fiestas municipales-, resulta de lo más agradecida en estos entornos donde, escasean. Si bien, hay un camino que trata de suplir estas carencias y logra aunar artesanía, diversión y teatro. No son otras que las manidas ferias medievales. Y aunque manidas, lo cierto, es que crean un más que notable impacto en las ciudades donde tienen lugar. No sólo a nivel económico, sino a nivel turístico e incluso cultural, puesto que son días en los que ese retroceso en el tiempo, nos inspira a conocer más partes de nuestra historia o a recordar viejas costumbres.

No digo que se deba poblar la provincia de este tipo de citas; sino que es preciso afianzar las que ya existen para que,  año tras año, logren incrementar sus niveles de calidad y puedan convertirse en focos de turismo que, a la par vayan aparejadas con citas culturales que permitan ver a todos que además de música y toros; se puede disfrutar con cultura y naturaleza. Caminar en este sentido nos hará  que la filosofía de centro comercial y McDonald’s; no se traslade al ámbito rural a la de bar y más bar.

Que ir al bar, no está mal; pero no puede ser casi la única opción de ocio en los pequeños pueblos, por lo que, asociaciones, ayuntamientos y gente que aún mantiene amor a sus pueblos, han de promover citas o eventos en los que se cuente con la implicación de los propios vecinos. Que sean ellos quienes organicen y a su vez, sean partícipes de un calendario de actos que permitan ir dotando de vida y ‘vidilla’ a los pueblos, aprovechando ese pequeño resurgir que han vivido con la crisis.

Y en la ciudad, más de lo mismo. Es evidente que la ciudad se vacía, pero hay muchas familias para las que el verano se ciñe a Guadalajara donde, la falta de animación es tal que lo más interesante, es contemplar el avance de las múltiples obras que hay abiertas y en marcha por la ciudad. Cierto es que, durante el mes de julio, fueron diversas las actividades promovidas para los más pequeños junto con el campamento urbano; pero en agosto el calendario se vuelve árido ya sólo pensando en las próximas Ferias. Una pizquita para agosto no estaría de más para lograr que, entre todos, el mes más largo del año para los que no tienen vacaciones, se haga más llevadero.

Hartos de las esperas

hospital guadalajara

Por Abraham Sanz

Los defensores de la sanidad pública estamos de capa caída. Más aun cuándo día a día el funcionamiento de la misma nos deja en evidencia tantas veces que hay veces que es sólo la propia fe en que lo público ha de mantenerse y sostenerse como uno de los pilares básicos de nuestro Estado del Bienestar, la que nos hace valorar positivamente este servicio que, de unos años a esta parte, está sufriendo un más que notable deterioro. Y es una pena, porque el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha era una de las instituciones con mejor valoración a nivel estatal y, aún con los recortes, las propias encuestas de la Administración nos siguen diciendo que la ciudadanía está satisfecha. Sin embargo, ahora la gran pregunta es, ¿a quién preguntan en estas encuestas?

A mí no. Y tengo clara mi respuesta. Mi grado de satisfacción con esta prestación se ha ido devaluando en función de según ha ido avanzando la tijera en el patrón político del PP en la región. Probablemente, nuestra región contará con unas cifras que era mejor no contemplar cuándo llegaron al Gobierno, pero tras tres años de gestión, quienes ganaron porque tenían la pócima que resolvería todos nuestros males, no han mostrado ni un solo atisbo de ser capaces de acometer esta mejoría. Únicamente se han preocupado de entorpecer unos servicios como la Educación o la Sanidad que, si bien eran mejorables, contaban con unos status de calidad de un notable grado. Ahora bien, ese estatus se sigue gozando gracias a la presencia de un buen número de instalaciones por nuestro atomizado mundo rural, por los centros de salud ejecutados por los barrios de la ciudad –aunque del futuro de Los Valles ya ni se habla y ni siquiera se plantea-,… pero no dejan de ser ladrillos, edificios que antes contaban con una presencia médica mayor y que ahora, obliga a muchos vecinos de localidades vecinas a hacer cábalas para cuándo pueden ir al médico, atendiendo a su realidad personal, la realidad laboral y, además, las dificultades añadidas de no gozar de una presencia médica similar a la anterior.

Si bien, ante esta tesitura de crisis que hemos vivido, estos recortes, pueden ser entendidos, hasta aceptados. Pero lo que es inadmisible son las demoras para poder tener en tus manos unas pruebas que al profesional sanitario le permitan corroborar una enfermedad o la posibilidad o no de realizar un tratamiento; o peor aún, demoras de meses que para poder realizar alguna prueba diagnóstica necesaria para la evaluación de un paciente. ¡Por ahí sí que no! Y así lo ha denunciado el PSOE recientemente, con datos de pacientes reales, en los que se demuestran retrasos de siete meses para poder realizar una resonancia magnética; mientras que otros pacientes sufren ya demoras –de forma rutinaria- de entre tres y cuatro meses para realizar cualquier otra prueba que si bien no es de urgencia, si genera una intranquilidad e incertidumbre que no es de recibo. Más aún, el tiempo de espera que habría que sumar para que los resultados fueran vistos por un especialista…. ¡Acabáramos!

Es una lástima que un servicio como SESCAM esté en boca de todos, pero para realizar comparaciones peyorativas con otros entes que prestan una labor similar, pero de forma privada que, a la fuerza siguen ganando terreno con el beneplácito de nuestros políticos más interesados en reformar el sistema a su gusto, que tratar de reensamblar el endeudado sistema sanitario anterior. También es una lástima que una obra como la ampliación del Hospital de Guadalajara, que era de carácter prioritario en el año 2007 y por tal motivo, tanto PSOE como PP la llevaban en sus programas electorales; siete años más tarde esté empantanada. Primero porque los primeros no supieron gestionar tan notable infraestructura y tan notable gasto. Tanto que al final se tuvo que parar porque la empresa ya acumulaba demasiadas mensualidades sin recibir sus emolumentos. Y los segundos, porque no les ha importado ver esa obra inacabada y no tratar de buscar una salida útil para la ciudadanía y para el propio centro hospitalario. Tanto que ya ni siquiera se encuentra en el cajón de las prioridades y, según las últimas palabras de Cospedal, se terminará cuándo se pueda. Casi, indicando que se trata de una obra que nunca se debería haber puesto en marcha porque, ahora la prioridad está en Toledo donde escándalo tras escándalo, han caído en la cuenta de que aquellos polvos -tanto recorte- vienen estos lodos… En fin, cosas de la política que al final, pagamos los de siempre, los ciudadanos de a pie.

Eso sí, parece que ya por fin, cuando acudamos al Hospital de Guadalajara, podremos aparcar sobre asfalto y caminar sobre una vía pavimentada, cuando aparquemos nuestro coche en este lugar. La lamentable imagen de este invierno con la gente sorteando charcos y barros para poder acceder al centro, parece que ha hecho mella en nuestros dirigentes que si bien, primero quisieron negar lo innegable, ahora han tenido a bien, echar una pequeña capa de asfalto que dignifique esta instalación. Ya era hora.