Menudo plan

Fachada del Parque Arqueológico de Recópolis.// Foto: patrimoniohistorico16.blogspot.com

Fachada del Parque Arqueológico de Recópolis.// Foto: patrimoniohistorico16.blogspot.com

Por Elena Clemente

Los Amigos del Moderno ya tienen presidenta. Se llama Susana Martínez. En la Junta Directiva, también hay actores y productores teatrales, gente a la que les gusta el teatro. El teatro Moderno. Se constituían por fin esta semana, dando un paso más que se suma a su lucha encarnizada por que el coqueto teatro del casco reabra sus puertas. Piensan que cada minuto que pasa, pierde la cultura. Lo piensan los actores -compañías alcarreñas, compañías locales- que se sienten ahogados ante la falta de un espacio adecuado en su ciudad para mostrar sus proyectos.

Admiro su coraje para sacar adelante un proyecto de autogestión en el que creen, por pensar que a pesar de las barreras, las paredes, los silencios, puede, sobre todo, la necesidad y el amor de tener y generar cultura en la ciudad. Admiro su convencimiento absoluto de que hay que luchar por ello. Su proyecto se construye poco a poco, con paso firme. El espíritu del Teatro Moderno está en la calle, en cada uno de ellos.

Paradójica estampa la que vive la cultura de esta ciudad esta semana. Un colectivo lucha por reabrir un teatro y el Buero Vallejo, cumple una década, con los fastos pertinentes. Coincido con el director de este último espacio en que ambos teatros son complementarios y que hay historial que lo demuestra. Julio Gómez me comentaba que lo que sobran ahora mismo son espacios, algo sobre lo que ya reflexioné en la columna ‘Necesito pop’. Está el Tyce, hasta ahora sin contenido; está el salón de actos del CMI Eduardo Guitián, donde caben 400 personas… podrían ser alternativas mientras dura este impass, este cierre temporal del Moderno. Alternativas, sí, pero jamás sustitutas eternas.

La Junta podrá pensar que es de una inutilidad pasmosa tener un teatro en Guadalajara que se gestiona desde Toledo. Una gestión a distancia es mas fácil que proporcione descoordinaciones a la hora de programar -se ha llegado a ofertar lo mismo en ambos teatros con tres meses de diferencia, me contaba el director del Buero-. Está bien el replanteo pero nunca la privatización sistemática y en pro de una rentabilidad muy discutible. En materia de cultura, es lo que propone la administración regional y en lo que se ampara para aplaudir la gestión privada, que no necesariamente es más barata. Si no, que se lo pregunten al alcalde de Zorita, Dionisio Muñoz, que esta semana abría la caja de Pandora -o de los truenos- confesando que el Ayuntamiento de Zorita estaba dispuesto a llevar el Parque Arqueológico de Recópolis con 2 empleados y 60.000 euros de presupuesto.

El alcalde, del PP, obtuvo el ‘no’ por respuesta de sus compañeros de partido porque  “me decían que si no me hacía cargo de Recópolis y me costaba como mínimo entre 150.000 y 200.000 euros, lo iban a sacar a licitación”, aseguraba el primer edil. Parece mucha tela para un pequeño municipio de apenas un centenar de censados. Si este es el plan que prepara Marín desde Toledo…

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Por el teatro

roman-guarinos

La presidenta provincial, Ana Guarinos y el alcalde, Antonio Román, durante la firma del convenio.//Foto: Diputación Provincial.

Por Elena Clemente

La presidenta provincial Ana Guarinos y el alcalde, Antonio Román firmaban ayer un convenio por el que la Diputación da 5.000 euros para “sufragar gastos derivados de la programación” del Teatro Buero Vallejo, el principal teatro de la provincia.

En el comunicado no había mucha más tela que cortar. Pero la noticia me dejó totalmente atónita: ¿por qué la Diputación aporta 5.000 euros para pagar los gastos del Buero Vallejo? Llevan razón: es el principal teatro de la provincia, pero invito a mirar a las decenas de casas de cultura esparcidas por los pueblos, que se han quedado vacías por la escuálida cartelera en que ha quedado reducida la Red de Teatros de Castilla-La Mancha, que llenaba de vida, en un 90%, los teatros de la provincia.

Los recortes también llegaron hasta aquí a principios de 2012 y diecisiete auditorios de la provincia se vieron afectados, entre ellos los de El Casar o el Ateneo Arriaca de Marchamalo, que tuvieron que ceder espacio a las propuestas de asociaciones culturales o compañías que optaron por ir a taquilla. Me consta que hubo quienes tuvieron que cerrar más allá del verano.

Es lo mismo que sucedió en el Teatro Moderno, que en 2012 no tuvo presupuesto para programación, crónica de una muerte (o un cierre) anunciado, contra el que una Asociación lucha desde el pasado verano.

Sinceramente, dudo de que una Diputación deba estar para estas cosas. Para comprometerse a “establecer un marco estable de colaboración” que permita “el desarrollo de la programación del Teatro Auditorio Municipal Buero Vallejo”. ¿Es que no es suficiente el presupuesto que reserva el Patronato y que en gran medida, se destina a financiar la programación? Si fuera así, ¿por qué han incrementado un 4,5% el presupuesto en programación?

La Diputación da como razón que de esta cartelera se pueden beneficiar todos los habitantes de la provincia. Sí, eso es verdad, pero ¿no es más práctico que se beneficien del teatro de su pueblo?¿de que haya cultura en su municipio? Me cuesta pensar que alguien de Molina o de Pobo de Dueñas, por poner un ejemplo, baje un jueves a ver un concierto al Buero y regrese a su casa a dormir.

Estaría bien que por lo menos, con esos 5.000 euros, pusieran autobuses para que las gentes de esta provincia bajen a la capital a disfrutar de su teatro, que este año cumple 10º aniversario y eso sí, se ha convertido en un emblema cultural de la ciudad y ha facilitado que muchos guadalajareños no tengan que ir a Madrid a ver espectáculos de calidad.

Sé, no obstante, que no es la primera vez que la Diputación financia proyectos culturales en la ciudad: véase por ejemplo, el Espacio de Arte Antonio Pérez, una sala de exposiciones pagada con dinero de las arcas provinciales pero que poco disfrutan los guadalajareños de la provincia. Aunque ahora programe más a artistas provinciales -todo hay que decirlo- y aunque el espacio artístico sea fruto de un convenio con otra Diputación, la de Cuenca, que a su vez gestiona el Museo Antonio Pérez en la bonita ciudad de las casas colgadas, y sea, por tanto, en condiciones ventajosas.

Lo del convenio entre Diputación y Ayuntamiento puede también parecer una provocación. Para los músicos de la Banda Provincial, a los que se les adeuda dinero. O para los que defienden la reapertura del Teatro Moderno, que piensan que hay dinero para algunos teatros y tan poco para otros. El Moderno no interesa básicamente porque hace competencia al Teatro Buero Vallejo, un gran auditorio de 1.000 butacas que tampoco es rentable y que cuesta llenar muchas veces. Pero es un error pensar así: lo que ofrece el Buero, jamás lo ofreció ni lo ofrecerá el Moderno.

Puede que jamás vuelva a abrir sus puertas como ocurrió con el Coliseo Luengo. La Junta se amparó, para cerrar el Moderno, en dos poderosas (aunque discutibles) razones: el derroche y la crisis. Y ahora, tras la última reunión con Amigos del Moderno, el delegado provincial, José Luis Condado y la coordinadora, Violeta Miguel, sacaron a relucir el estado del edificio y unos informes técnicos que podrían haber sido requeridos desde Toledo para conocer cómo se encuentra la infraestructura. Se llama marear la perdiz para no decir nada, para no dar datos ni información alguna, algo que, por desgracia, se está haciendo habitual.

Es decepcionante que una asociación vaya a reunirse para saber más sobre el concurso público de la gestión del Moderno, si el Cineclub va a poder iniciar sus proyecciones en este teatro -tras solicitarlo varias veces, la Junta sigue sin contestar- o si la intención del Gobierno regional es la de mantener el espíritu del Moderno, y que esta asociación se vaya de la reunión con buenas palabras, ánimo y ambiente cordial pero sin resolver ninguna de las cuestiones con las que se presentaba a la cita. ¿Nadie sabe nada?

 

Derecho a tener derechos

Chiste de El Roto en El Pais.

Chiste de El Roto en El Pais.

Por Elena Clemente

“No puede ser que los últimos sean los últimos”. La frase, del Vicario de Pastoral Social, el guadalajareño Braulio Carlés, pronunciada a propósito del Día Internacional del Voluntariado esta semana, explica muy bien el porqué de esta agitación social con la que nos desayunamos cada día y deja entrever el sinsentido -en parte- de una Constitución que celebrábamos ayer, y que pide una reforma -esta sí- a gritos, para devolverle la utilidad perdida.

A la Constitución le pasa como a El Quijote. Está en todas las casas, pero se lee poco o nada, aunque ambos sean libros míticos y de referencia. Está muy bien que se recuerde que la Carta Magna nació fruto del consenso. Las circunstancias obligaban, salíamos de una dictadura y España no se podía permitir otra cosa que estar unidos para conseguir una senda de libertad y democracia.

Pero se me queda un poco cojo el discurso del anfitrión de este año en la fiesta que dan los políticos un día antes de la fiesta de la Constitución. El subdelegado del Gobierno, Juan Pablo Sánchez Sánchez-Seco, se acordó en su intervención de otra Constitución, la Pepa, que en este año que termina cumple bicentenario y también de la unidad de la patria, que es lo que parece que toca, tras los recientes delirios nacionalistas.

La Constitución, si por algo es importante, es por los valores que defiende: la libertad, la justicia, la igualdad o el pluralismo político. Piensen, por un momento, cuánto de esto se ha conseguido. También por defender la solidaridad territorial, un Estado de Derecho, que pone límite a los poderes públicos, para que estos garanticen la igualdad y la libertad del individuo y, además, un Estado social, para que estos mismos poderes trabajen para lograr una igualdad y una libertad efectiva, verdadera, de verdad.

La Constitución también exige una redistribución de la renta más justa y equitativa y que el Estado intervenga en asuntos vitales como la vivienda, la salud, el trabajo o el acceso a la cultura y también a la hora de fijar unas condiciones laborales adecuadas. ¿Dónde está el derecho al trabajo? Que se lo pregunten a los casi 25.000 parados de Guadalajara ¿dónde está el Defensor del Pueblo? Fue suprimido por la presidenta regional en 2011.

¿En qué punto desapareció el derecho a una vivienda digna? Todos los días deshaucian. ¿Y el acceso universal a la Sanidad pública? Se desmantela a pasos agigantados, a favor de las empresas privadas y aseguradoras -dirán que para generar empleo-. Por cierto, ¿dónde está la soberanía del pueblo, cada vez más asfixiado por las decisiones de quienes gobiernan? ¿cuándo volverá todo lo que se está perdiendo?

¿Y dónde, finalmente, se quedó el derecho a la información? En Guadalajara, cada vez más mermado por el cierre de medios y el goteo de despidos de profesionales. No lo digo ya por las cifras de desempleados sino por lo que supone. El poder necesita otros ojos que cuenten, que reflexionen, que denuncien, que critiquen, que aplaudan también. El periodista es un representante de los ciudadanos. Por eso, si no hay periodismo, pierde la sociedad.

No sin mi casa

Marcha de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Guadalajara en el Jardinillo. A la derecha, usuarios de Cáritas esperando a las puertas de San Nicolás.

Por Elena Clemente

Los desahucios son uno de los más graves efectos colaterales que ha tenido el boom inmobiliario y sus crisis posterior y por eso, sus víctimas, han de tener voz. La tan pedida dación en pago o el código de buenas conductas para los bancos no han tenido el efecto deseado.

En 2011 se produjo un desahucio al día en Guadalajara y en 2012 la cifra sigue creciendo y no para. Según los datos de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Guadalajara, se producen tres desahucios de media cada dos días y eso es casi un 30% más que en 2011.

Lo único positivo de todo esto es que los ciudadanos han logrado que a los políticos se les caiga la cara de vergüenza y comiencen a frenar -ojalá que a erradicar- un problema que ha costado la vida ya a varias personas.

En estos momentos, en Castilla La Mancha existen mil viviendas de protección oficial que son propiedad de Gicaman, es decir, de la Junta de Comunidades. Hay 800 en venta y 200 en alquiler, lo que demuestra, como muy bien han razonado desde el Gobierno regional, que “la función social de las VPO no se ha cumplido”.

Deberían de hacer precios mucho más asequibles para que todo el mundo pudiera tener acceso a la vivienda según sus posibilidades y su situación. En primer lugar, porque así lo dice la Constitución: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos (Art. 47 Constitución Española). 

La responsable de la campaña del Día de las Personas Sin Hogar en Guadalajara, Miriám Montón, dijo la pasada semana que en el último año, Cáritas atendió a unas 300 personas por este problema. Aproximadamente el 15 por ciento, acudió porque se había quedado sin casa a consencuencia de la crisis. El resto, por problemas familiares o fruto de realidades que motivan esta situación: discapacidades, adicciones, enfermedades mentales e inmigración. Y añadió algo más: que la crisis no sólo está dejando a la gente sin casa, sino que está propiciando otro tipo de ‘sin-hogarismos’ como las ocupaciones, el chabolismo y el hacinamiento en viviendas.

Francamente, hay medidas que tomar. Porque si hubo un tiempo de la felicidad en el que no importaba construir sin ton ni son, donde hubo quienes veían con facilidad cómo llovían euros del cielo y se les permitió soñar -equivocadamente- con una vida más acomodada, ahora hay que afrontar lo permitido entonces. Es una responsabilidad que los gobernantes tienen que resolver, sólo por justicia.

Y lo de los bancos es un abuso manifiesto. No sólo desahucian sino también chantajean. Mientras ellos tienen al Gobierno arrinconado por todo lo que han dado al poder, el Gobierno se encuentra en la tesitura de devolver los favores a la banca pero sin olvidar que fue elegido por los ciudadanos.

Fachada de CatalunyaCaixa en Virgen de la Amparo, con pegatinas contra los deshaucios.

Esa es la clave o. al menos, la única respuesta para explicar por qué el Gobierno ha rescatado antes a los bancos, se ha ocupado de hacer una ley para facilitar la fusión bancaria y hacer desaparecer las ‘cajitas’ de ahorro para ser más competitivos en Europa; en fin, dar todas las facilidades del mundo mientras han sido incapaces de frenar el abuso de los bancos, con una ley que verdaderamente pusiera punto y final a esta sangría social.

Nadie deja de pagar su piso por complacencia. Y no debería de olvidarse algo más: un piso no es un viaje de placer, es una necesidad, y deberían darse facilidades antes de llegar al desahucio. Porque un banco no desahucia si no quiere.

Ahora, las paredes de las entidades financieras están llenas con carteles de pisos tasados a un precio inimaginable hace tan sólo cuatro o cinco años. Para algunos serán pisos-chollo; pero son pisos ‘manchados’, con una historia de dolor detrás. Pisos que alguno recomprará, mientras los antiguos propietarios siguen pagando -con deudas sangrantes-. El banco, entre tanto, se frotará las manos, como un vampiro antes de clavar el colmillo a su víctima y chupar su sangre.

Propuestas como la dación en pago -no exclusivamente para los que tengan todos los miembros en paro- y la creación de un depósito de vivienda social cuyo alquiler suponga menos del 30 por ciento de los ingresos mensuales de la unidad familiar, como propone la PAH, son dos de las propuestas a tener en cuenta para solucionar un problema que, insisto, a los gobernantes les corresponde resolver. Ahora, toca complacer a los ciudadanos.

Ellas, mujeres

Viñeta de Forges.

Viñeta de Forges.

Por Elena Clemente

La joven M.M.Y.C. salió de Ecuador para mejorar su vida y encontró la muerte en Guadalajara. Tenía solo 29 años. Su pareja sentimental la estranguló y la tiró a la cuneta, muy cerca del Hospital. Ella es la primera víctima de violencia de género en la provincia en lo que va de año. Guadalajara nunca ha registrado altos índices de este tipo de violencia machista, es verdad, pero este domingo se celebra el Día Internacional de Violencia Contra las Mujeres y debe ser un día para la reflexión.

¿Cómo acabar con una lacra que se ha de atajar desde la educación? Porque este es un problema social, que hace tiempo saltó los límites de lo doméstico, pero por encima de todo parece un problema de educación y autoestima. ¿Cómo lograr sensibilizar a los más pequeños?¿cómo hacer que los jóvenes se impliquen?.La presidenta del Observatorio Contra la Violencia de Género y vocal del Consejo General del Poder Judicial, Inmaculada Montalbán, ha indicado que el comportamiento es violento en adolescentes de entre 14 y 17 años, que las agresiones machistas contra la mujer se reproducen cada vez más entre los menores. ¿En qué nos hemos equivocado?

La campaña de este año lleva como título ‘Hay salida’, centrándose en un aspecto verdaderamente importante: la víctima. Porque tan importante es estudiar la violencia, conocer por qué se produce, por qué se engendra, como dar esperanza a las mujeres que la han perdido, que ya no tienen fe en ellas mismas. La experiencia ha demostrado que se es capaz de todo cuando hay ayuda y una red social que te empuja a nacer de nuevo. Tres de cada cuatro, según las estadísticas, consiguen alejarse de su maltratador y rehacer su vida.

Reforzar las medidas de protección, una mayor investigación de los casos que permita aplicar una ley severa con quien maltrata y evite así, que los maltratadores acaben con su víctima y sensibilizar sobre la importancia y la necesidad de denunciar al maltratador -ahora, la crisis económica, no facilita nada las cosas- son algunas de las luchas que todavía hoy siguen sin respuesta.

Las instituciones han de velar por crear esa red capaz de asegurar tranquilidad y recursos para salir a flote. Y las mujeres, por su parte, deben ocuparse de ellas mismas, mirarse hacia dentro, coger impulso y saltar hacia adelante. Siempre.

La huelga (del cabreo) general

La manifestación, a su paso por la calle Cardenal González de Mendoza.//Foto:ujce.

Por Elena Clemente

Un día sin salarios es duro pero una vida sin derechos no es vida. Fue uno de los muchísimos tuits que se escribieron el 14-N, el día de la huelga general, la huelga del cabreo general, la huelga del ‘Hay motivo’. La apunté porque creía que resumía bien buena parte de la filosofía, más allá de las cifras, de este ‘basta ya’ social que en Guadalajara se vivió, como casi todas las huelgas, de manera muy desigual.

Mientras en los polígonos, la actividad era casi nula; en las calles, la vida seguía igual que siempre, salvo por la presencia de los piquetes que alteraron un poco a los comercios y atascaron puntos clave, carreteras, entradas, túneles…

Hubo más manifestantes que huelguistas. La ‘quedada’ en el Infantado por la tarde se convirtió en muchedumbre, con más de 10.000 almas, cada una con su pena, protestando por una política de recortes que toca demasiado la fibra y la cartera. Todo un éxito teniendo en cuenta que la sociedad guadalajareña es difícil de movilizar. Salvo la del 11-M y la de Carrier, pocas han sido tan respaldadas. La gente está que trina. Porque casi ningún sector se salva.

Esta es la huelga de los deshauciados, por eso estaban allí los de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca; la de los parados, la de la precariedad, la del agrietado sistema público, la de los profesores indignados, la de los funcionarios intranquilos y cabreados… cada uno con su pena pero todos unidos, salvo en Azuqueca, donde la marcha impulsada por sindicatos discurría por cauces distintos a la del movimiento 15-M.

Hay motivos. Muchos. Se llaman despidos, ERE´s, nóminas sin cobrar, penuria, cierres de medios de comunicación, de tiendas, listas sanitarias de espera sin fin, políticas sin corazón que permiten deshauciar personas y rescatar bancos, que no hacen más fácil la vida de la gente sino que se la complican… hay tanta crispación que esta huelga se ha llenado de decibelios y diálogos entre los guadalajareños que iban a trabajar -quizás convencidos, quizás obligados por su situación económica, por miedo- y los que no, porque comprendían que no acudir a su puesto de trabajo era una actuación solidaria.

Quizás esta huelga no cambie nada -ese es otro debate-, quizás no sirva para que los políticos cambien su política y miren más hacia abajo que hacia Europa, que se preocupen de veras por los problemas de la gente y gobiernen para hacernos la vida más fácil, mejor, porque para eso fueron elegidos.

Nadie se explica por qué se ayuda al poderoso y se desahucia al más débil. He aquí la razón que empujó a salir a la calle. Los guadalajareños salieron en masa a reivindicar un cambio urgente de postura ante esta crisis, que más que económica, es una crisis ética, de valores, una crisis que ya no sólo consume ahorros sino también acaba con vidas. Y eso, francamente, es muy serio.

Necesito pop

La Semana de la Música se celebró íntegramente en el Espacio Tyce.//Foto: Alfonso López (Producciones Malvhadas).

Por Elena Clemente

Ayer dimos la bienvenida a una nueva oferta cultural en la ciudad. Habrá un ciclo de jazz en el Espacio Tyce, ese lugar de la ciudad que pedía a gritos ritmo y contenido. Esta misma semana, el concejal de Juventud ya anunciaba nuevos aires para esta sala, con el programa Inter@cTyce, que convertirá al Foro de la Juventud en una oferta de tres en uno: zona recreativa, zona de videojuegos y conciertos.

Pese a ser bienvenido, llega tarde, francamente. Bastante ha llovido desde la sonora lucha que mantuvieron PSOE -Eusebio Robles era delegado provincial de Juventud- y PP -Jaime Carnicero, entonces edil del área- a causa del proyecto Foro de la Juventud, que poco se parece -todo hay que decirlo- a la restaurada nave del Fuerte. Mucho ruido y pocas nueces ha tenido un proyecto que, sobre papel, se antojaba mucho más ambicioso y práctico de lo que ha resultado ser.

Dejaremos, sin embargo, espacio para la duda para calibrar así qué respuesta obtendrán del público, de los jóvenes (y no tanto) de la ciudad, todas las actividades que por fin el Ayuntamiento pone en marcha para dinamizar uno de los espacios que tiene. Ellos tienen en su mano que continúen o conviertan, de nuevo, el Tyce en tierra yerma. Así lo ha dicho la concejala de Cultura, Isabel Nogueroles, que se ha mostrado optimista.

En otras épocas, faltaban espacios, ahora sobran. En la nómina municipal, figuran el Buero Vallejo, que ya de por sí, cuesta llenar en algunas ocasiones, y el Centro Municipal Integrado ‘Eduardo Guitián’ de Aguas Vivas, al que de momento han ido a parar dependencias administrativas pero es un gran espacio que bien podría albergar exposiciones o conciertos igualmente. No me olvido del Centro Cívico. Viendo estos espacios alternativos tan modernos y amplios, el Ayuntamiento podría jubilar el edificio negro y ofrecer un hueco -y aire fresco- a las asociaciones de la ciudad que en él se apiñan, en el Tyce o el CMI. Igual que lo han hecho con otras, que disfrutan de salas estupendas en el Centro Social Los Valles.

Bienvenidas sean, en cualquier caso, las nuevas ofertas culturales. Gustos aparte, son variadas y atinadas para el público joven. Lo del jazz es otro cantar. Una apuesta arriesgada que, por eso, hay que aplaudir doblemente. Ójala continúe. Como espero que lo haga el Festival Panorámico Musical, un evento que resiste todos los envites. Con apenas 2.000 euros, que no llegan ni para pagar a la mitad de algunos de los grupos que vendrán, se ha logrado hacer un evento digno. Se ha conseguido gracias a asociaciones, como la metalera Sounds from the deep y, obviamente a Panorámico Musical, a la implicación de la sala Bumerang, de un pub -Amén-, el bar A Mala Uva y, especialmente, la sala Óxido, que acoge este sábado el Qubo Fucking Fest.

“Es el festival de la resistencia”, decía durante la presentación del evento la pasada semana, Jordi Badel, presidente de la Asociación Festival Panorámico Musical. Y también avanzaba que esta edición marcará el futuro del festival. Un evento hecho por colectivos y apoyado por patrocinadores privados y escasas subvenciones públicas. Me da un poco de pena recordar épocas gloriosas del Panorámico, que fue capaz de traer a los mismísimos Teenage Fun Club, Russian Red o Raimundo Amador y hecho en falta apoyo público para una iniciativa igual de minoritaria (o menos), si me apuran, que el jazz. No pido que vuelvan los grandes tiempos del Panorámico, pero me pregunto: ¿Por qué una localidad como Aranda de Duero, en Burgos, con poco más de 33.000 habitantes tiene un reputado festival de música independiente, como Sonorama, totalmente consolidado en el panorama nacional, y Guadalajara no?