De Celestino a Quini: Cuestión de organigrama

Manolo Cano posa con la bufanda morada. // Foto: CD Guadalajara.

Manolo Cano posa con la bufanda morada, el pasado mes de julio. // Foto: CD Guadalajara.

Por Roberto del Barrio*

Y de confianza. El proyecto deportivo e instucional del C.D. Guadalajara inicia un nuevo viraje. Paradójicamente con un viejo conocido al frente del equipo, aunque con la sensación reinante de que la sustitución de Manolo Cano en el banquillo implica algo mucho más profundo. Confianza, decía, porque es la palabra clave que define la toma decisiones en el fútbol. También en el Depor, un club con un sello familiar -en consecuencia marcadamente presidencialista- y que ha moldeado su forma de actuar, su organigrama y su funcionamiento interno atendiendo a la fe depositada por Germán Retuerta en cada momento y en cada protagonista.

Desde el ascenso a Segunda B en Las Palmas, allá por el año 2007, el Depor ha experimentado cambios muy significativos en su estructura deportiva; y me atrevería a decir que la fe y la confianza plena de Retuerta desde entonces sólo ha recaído de forma absoluta en dos hombres: Celestino Vallejo y Carlos Terrazas.

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Un triunfo sobre la rampa

Zazo y Jairo, en un lance del partido de ayer que acabó con triunfo ante el Almería B- // Foto: Óscar de Marcos (www.guadaque.com)

Zazo y Jairo, en un lance del partido de ayer que acabó con triunfo ante el Almería B- // Foto: Óscar de Marcos (www.guadaque.com)

Por Roberto del Barrio

Créanme. No hubiera sacado conclusiones con ningún resultado, ni con la mayor exhibición posible ni con una sangrante goleada en contra. De alguna forma, el debut del Depor ante el filial del Almería era el aterrizaje de todos los estratos del deportivismo en la cruda realidad. Así quedó dibujado, desgraciadamente, en el gélido aspecto de las gradas, con una entrada muy pobre fruto de la mezcla que provoca el desencanto generalizado y estas fechas de marcado y tradicional éxodo a cada rincón de la provincia.

Pero más allá de ese rasgo -preocupante pero con margen para ser analizado cuando finalice la campaña de abonados-, el Depor de Salvachúa, en lo meramente futbolístico, iniciaba el camino en una situación repleta de dificultades, obstáculos y lastres en los tobillos. Con apenas tres semanas para completar una plantilla de 16 jugadores, varios fubolistas recién llegados, sólo dos amistosos disputados en cuadro y la baja de Prosi, el partido en el Escartín se presentaba como el inicio de una escalada infinita y de enorme inclinación. Un recorrido que, sí o sí, será una cuesta arriba constante hasta el final de trayecyo y que ayer, por fortuna, acierto y entrega máxima del equipo, comenzó con una sonrisa.

El Depor hizo la rampa, levantó con suavidad el embrague y aceleró para arrancar su nueva andadura. Como decía antes, sin una necesidad imperiosa de sacar conclusiones, pero con algunos motivos para el optimismo, especialmente la puesta en escena de Quique y la aportación de Álvaro Campos. El ‘9’ y el portero, piezas clave. Ya es algo.

El 1-0 supone un respiro importantísimo, quizá mucho más de lo que se pueda imaginar, un punto para coger aire y afrontar todo lo que viene después de un verano durísimo y, ojalá, un llamamiento para la hinchada más dudosa que aún se relame la profunda herida del descenso. El futuro, sea el que sea, pasa por asumir el mazazo con la mayor celeridad y recuperar el ánimo dilapidado. En Segunda B y con un equipo nuevo, en el incómodo Grupo IV, con los desgaradables recuerdos de las meteduras de pata de Tebas y Retuerta y cuesta arriba, sí. Pero se trata del Depor y de un momento extremadamente delicado que sólo podrá sobrepasarse con el impulso social de los corazones morados.

Con él, podrá aprovecharse la impuesta cultura del esfuerzo con la que nace este grupo de jugadores. Seguramente ninguno de ellos había pasado antes por una situación tan dura y una preparación tan salpicada de problemas para afrontar la competición. Pero si los resultados llegan en este inicio, lo que ahora parece un handicap podría convertirse en una seña de identidad, la de un equipo que, por obligación, estará mentalmente preparado para encarar con entereza cualquier problema durante el campeonato.

Despedida. Este artículo, además de una humilde reflexión sobre el debut liguero del Deportivo, supone mi última aportación a este rincón de pensamiento y periodismo libre en el que me embarqué sin dudarlo hace poco más de un año. Recién cumplido el primer aniversario, una nueva aventura profesional me lleva fuera de Guadalajara y pone un nostálgico punto y aparte en mi relación con El Hexágono.

No puedo más que utilizar estas últimas líneas para agradecer el apoyo, el trabajo y el talento de los seis compañeros con los que he compartido viaje hasta hoy; y, por supuesto, dedicárselas a cada uno de los lectores que nos acompañan cada día y que, en mi caso, han convertido los lunes en un precioso espacio de intercambio de opiniones sobre el deporte de Guadalajara. Por todo ello, infinitas GRACIAS.

Garralda, señalado ante su gran reto

El técnico navarro, junto a su cuerpo técnico en una rueda de prensa. // Foto: www.lacronica.net

El técnico navarro, junto a su cuerpo técnico en una rueda de prensa. // Foto: http://www.lacronica.net

Por Roberto del Barrio

En época de recesión extrema y depresión económica sangrante, la Asobal calienta motores ante una nueva edición. Con la gran herida que deja la desaparición del Atlético de Madrid y que otorga el título al Barcelona, pero con nuevos alicientes para prácticamente todos los demás contendientes.

En los últimos años, la Liga ha perdido esa clase media que de vez en cuando amenazaba a los gigantes -especialmente representada por Valladolid, Ademar y alguno más que se sumaba a la fiesta- y ha configurado un panel competitivo intensamente igualado. El proceso ha culminado en el escenario planteado, con título culé, un Naturhouse como alternativa más bien lejana y un enorme terreno detrás por luchar, debatir y conquistar. Todo ello, además, después de un nuevo verano marcado por el exilio de los jugadores nacionales, obligados a emigrar para ver recompensado su talento.

Pero el panorama, tan poco halagüeño en lo general para este deporte que nos ha hecho campeones del mundo, se ha tornado en un ejercicio de renovada ilusión para el Balonmano Guadalajara. Haciendo de la necesidad virtud, el cuadro alcarreño afronta seguramente su campaña más ambiciosa en la Asobal, con Garralda a la cabeza por segundo año consecutivo y con el toque de atención que supuso el sufrimiento del pasado fin de temporada.

En los planes del club ya se contemplaba el 2012-2013 como el curso del salto de calidad, una escalada que se vio frenada con la aparición de los jeques que se llevaron a Radulovic y Rasic a golpe de talonario. Desde los despachos se prefirió engordar el granero y no reforzar el equipo, que acabó sufriendo hasta la última jornada para lograr la permanencia.

Parra y Valadao, durante el partido de pretemporada contra el Anaitasuna, que acabó con victoria alcarreña. // Foto: www.guadaque.com

Parra y Valadao, durante el partido de pretemporada contra el Anaitasuna, que acabó con victoria alcarreña. // Foto: http://www.guadaque.com

Con ese mismo afán de control económico, la directiva y el cuerpo técnico han agudizado aún más el ingenio para conformar ahora un plantel que ha colocado al Balonmano Guadalajara, incluso, como máximo candidato a equipo revelación. Y eso que piezas de tanto nivel como De la Salud, Nenadic o Jorge Gómez también han puesto fin a su etapa alcarreña, el paso previo al empleo de cada euro de presupuesto con el máximo mimo.

Así, han llegado ocho nuevos jugadores de perfiles variados: apuestas seguras y consolidadas como los nacionales Kike Plaza, Víctor Vigo, Muíña y Diego Moyano, que aseguran un gran poso, y la colonia brasileña, con el ex del Naturhouse Ales Silva a la cabeza y las tres grandes apuestas calidad-precio que suponen Alemeida, Pozzer y Valadao, internacionales que ajustan al milímetro el presupuesto y de cuya adaptación, seguramente, dependa el listón definitivo del nivel del equipo.

En la mezcla confían repletos de motivación Garralda e Ike Cotrina, convencidos de ensamblar el proyecto para responder a las expectativas. Sobre el papel, parten con un potencial que invita al optimismo. El ejército conformado y el estado de la Liga colocan al mito navarro ante su gran reto, el de catapultar el estatus alcarreño en la Asobal con su liderazgo después del complicado año que le tocó vivir en su debut y bautismo como técnico.

Y todo ello en un momento de gran simbolismo en el que el morado regresa a la camiseta. Quizá un guiño; tal vez el inicio del camino que lleve al balonmano guadalajareño a recuperar el lugar destacado que alcanzó con brillo en los años 90.

Salvachúa, la opción fácil

El presidente Retuerta, junto a Salvachúa y Jorge en la presentación del técnico. // Foto: www.guadaque.com

El presidente Retuerta, Salvachúa y Jorge, en la presentación del técnico. // Foto: http://www.guadaque.com

Por Roberto del Barrio

Consumada la demolición de los cimientos y la parte más visible de la obra de Carlos Terrazas, toca reconstruir. Tarea desagradable, ingrata e iniciada con el regusto amargo del descenso; misión que Germán Retuerta ha encomendado a Carlos Pérez Salvachúa y a Jorge Martìn.

Sin duda, una decisión sencilla, poco estridente y efectiva desde el punto de vista funcional, pues son hombres de la casa que tomarán el desafío como una gran oportunidad. Era la opción más fácil y la única que permitía solaparse, de alguna forma, con la posibilidad remota que ofrecía el milagro de la cautelarísima. Es de suponer que durante las últimas semanas este plan B se ha trabajado en el Escartín en previsión del desenlace más temido, de alguna forma un camino recorrido en un momento en el que la situación requiere agilidad máxima.

Desde ese punto de vista, el nombramiento de Salvachúa facilita la adaptación a la nueva situación impuesta por las circunstancias, aunque, sin embargo, carece de un impacto suficiente para elevar el ánimo de la afición deportivista, muy necesitada de nuevos referentes, nostálgica de sus viejos ídolos, de caras y ojos en los que creer de verdad.

No descubro nada si digo que Terrazas, dentro de su carácter extremadamente peculiar, era un auténtico líder, un maestro de la dialéctica capaz de darle la vuelta a la tortilla infinitas veces para hacer ver que la razón siempre regía en su argumento, la tuviera o no -muchas veces he discrepado con sus teorías de la sala de prensa-.

Terrazas, para bien o para mal, era la cara y los ojos del Depor, también el cerebro. Pero ya no está, y en una época de tal depresión en todos los estamentos del deportivismo se me antoja fundamental encontrar una figura que asuma ese rol (se me ocurre Carlos Pouso como ejemplo -sólo un simple ejemplo- de lo que quiero explicar). No responde al perfil Salvachúa, eterno segundo plano del cuerpo técnico salvo en los momentos de urgencia que le llevaron al banquillo -tras las destituciones de Falete y Arnaiz Lucas-. Sus apariciones, indiscutiblemente, están asociadas a malos momentos, y ahora su reto mayúsculo le pondrá ante la tesitura de hacer frente a la temporada más complicada que se recuerda, a convencer a la grada de que recupere la ilusión y a llenar, al menos en parte, el espacio del hombre que quitó todos los complejos al deportivismo.

Germán y Verónica Retuerta, durante el acto junto a aficonados del pasado jueves. // Foto: www.guadaque.com

Germán y Verónica Retuerta, durante el acto junto a aficonados del pasado jueves. // Foto: http://www.guadaque.com

Sólo el tiempo dirá si Salvachúa se esforzará en ser ese líder o volverá a asumir la función encomendada por el club con la misma actitud discreta que en las anteriores etapas. Siempre fue un hombre más de la directiva que de los entrenadores con los que compartió banquillo. Ahora le llega la oportunidad de quitarse todos los sambenitos acumulados y demostrar los conocimientos adquiridos para sacar al Depor de este atolladero 2013-2014. Sin duda, su suerte será la de todos.

Y tendrá que trabajarla y buscarla también con las dificultades de las fechas reinantes y de un presupuesto que se ajustará al máximo para capear el temporal. Los jugadores que han ido desfilando lo han hecho después de recibir propuestas muy a la baja (entre el 50 y casi el 75 por ciento de reducción en algunos casos), una muestra evidente del tipo de proyecto que requiere el momento y la categoría.

Y todo ello a dos semanas de iniciar el campeonato en el incómodo Grupo IV y con el llamamiento a la desesperada de la directiva para captar abonados. Retuerta trató de corregir su desliz de la última rueda de prensa con un acto público el pasado jueves en el que anunció precios económicos -aunque han traído polémica, no me parecen desorbitados- y el regalo de una acción del club a cada socio si se alcanza la utópica cifra de 7.000. Muy poca cosa. Y quizá el gesto llegue demasiado tarde, como las reuniones ofrecidas por el presidente a los socios que lo deseen. Sin duda, hay que reconocer el valor de la iniciativa, pero da la sensación de que la afición del Depor necesitará mucho más para volver a creer.

Vosotros sois el Depor

La hinchada del Depor se manifestó el pasado 10 de junio para defender la permanencia del club en la Liga de Fútbol Profesional. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

La hinchada del Depor se manifestó el pasado 10 de junio para defender la permanencia del club en la Liga de Fútbol Profesional. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Por Roberto del Barrio

“Un sueño que sueñas solo, es sólo un sueño; un sueño que soñamos juntos, es una realidad”. Emprendo camino este lunes con una cita atribuida a Yoko Ono, de alguna forma la expresión del poder de la fuerza conjunta, de la energía de cualquier índole que generan los sentimientos en común.

Sin ánimo de hacer filosofía barata, me parece un buen resumen vital, en el día a día y en el más allá, pero sobre todo, en los momentos de dudas y zozobras espirituales. Enlazo la reflexión, como no podía ser de otra manera, con el mazazo colosal que ha supuesto el descenso administrativo del Deportivo Guadalajara, una puñalada desgarradora al proyecto del fútbol alcarreño y una lágrima gigante en el corazón de la hinchada.

Después de meses de angustia, “el sueño que soñamos juntos” en Anduva ha perdido su vigencia de la forma más alevosa posible y dejando un reguero de incertidumbre que habrá que esforzarse en borrar. Y no hablo del aspecto deportivo, obviamente obligado a una peligrosa reconstrucción contrarreloj, sino al freno social que ha dejado el calvario vivido entre el deportivismo, quién sabe si con desembocadura en una cierta división por las distintas opiniones y posiciones tomadas durante los últimos meses.

Además, el presidente Retuerta acabó por dinamitar el débil ánimo de la afición con su desagradable comparecencia del pasado jueves, en la que para defenderse no dudó en  atacar lo más sagrado –quizá lo único sagrado- de lo que puede presumir el fútbol: los sentimientos por unos colores y el orgullo de defender mediante algo tan banal como el deporte el nombre de una ciudad y la historia de una tierra, de unos antepasados, de una raíz.

Jesús Sotillo, el presidente Retuerta y Carlos Terazas, durante la rueda de prensa del pasado jueves. // Foto: www.deporivoguadalajara.es

Jesús Sotillo, el presidente Retuerta y Carlos Terrazas, durante la rueda de prensa del pasado jueves. // Foto: http://www.deportivoguadalajara.es

El socio del Depor no es un mero espectador ni un ‘paganini’ que debe oír, ver y callar con actitud borreguil. No va al cine y al teatro a pagar por un espectáculo, sino que siente lo que sucede, presume de lo suyo y sufre cuando le vienen mal dadas. El club tiene una propiedad y la maldita coletilla “SAD” escrita tras GUADALAJARA, pero el morado del escudo y del alma le pertenece al aficionado, pague 100 euros o 500, se trate de un niño de ocho años que está descubriendo el fútbol o del mismísimo presidente, que además de la corbata seguro que guarda una bufanda. 

Es una afición muy pequeña en número, novata en el fútbol de élite y sin el respaldo que otorgan una historia más extensa o una ciudad potente. Ahora, con el lujoso carro de la Segunda División, estaba en crecimiento, pero nadie debe olvidar que también existen los aficionados de siempre, los hijos de de los aficionados de siempre y, por suerte en los últimos años, los nietos de los aficionados de siempre, que empezaban a pedir la morada a los Reyes. Ni unos, los que empezaban a sentir, ni otros, los que llevan toda la vida latiendo por el Deportivo, merecen tal desprecio -y sí muchas explicaciones, las que sean necesarias- ni que su presidente ponga por delante cada vez que se le exige con firmeza que al Depor “no le quería nadie” cuando él apareció en escena. El mérito de los últimos diez años es incuestionable, pero no da carta blanca para pretender un monolito en cada esquina. Afición: el Depor sois vosotros. Hoy y siempre, porque esta “empresa”, sin el componente social inherente al fútbol cada semana, no tendría razón de ser. Porque el jueves si alguien debía sentirse culpable era el que atacaba, aparentemente más afanado en señalar enemigos durante este tiempo (LFP, CSD, el juez “que se iba de vacaciones”, hasta la afición y por supuesto la prensa), que en aportar certezas y luz. 

En cualquier caso, con esa extraña sensación que ha dejado el negro desenlace del conflicto, el Depor afronta un momento de altísima dificultad, con la necesidad de construir un nuevo castillo en tiempo récord y sin el respaldo de Carlos Terrazas. El vasco cumplió su anuncio y abandona el proyecto, una decisión digna de otro artículo y sobre la que ya opiné en estas líneas cuando empezó a gestarse. Pero vaya por delante mi comprensión. Al fin y al cabo, me resulta difícil exigir a nadie que deshaga el camino andado y comience desde el kilómetro 0 un trabajo de esforzada escalada reducido a cenizas por los errores ajenos.

La más ordinaria de las justicias

El futuro del C.D. Guadalajara se decidirá finalmente en el juzgado.

El futuro del C.D. Guadalajara se decidirá finalmente en el juzgado.

Por Roberto del Barrio

El Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo. Ése es el fin de trayecto y la última esperanza del deportivismo. No parece el mejor lugar para dirimir la altura, el futuro y la viabilidad de un proyecto, pero no existe alternativa. Ya no.

Las vías deportiva y administrativa han quedado atrás, con el empeño inalterable de la LFP y la ratificación del CSD (CEDD), cuya última manifestación obliga a agarrarse a la justicia ordinaria, en estos tiempos -permítanme el juego de palabras- las más ordinaria de las justicias si cruzamos la vista con asuntos reales, políticos o de corrupciones varias.

Poco tiene que ver todo eso con lo que nos ocupa, un camino que comenzó en febrero y que ha ido cumpliendo desagradables etapas. En el fondo de la cuestión, la dichosa y borrosa ampliación de capital del verano de 2012; en el argumentario de los más optimistas, el famoso artículo 70 de los estatutos de la LFP que, como mínimo, ha debilitado su supuesto poder tras el paso por el Consejo Superior de Deportes.

Así traduzco, al menos, que el CEDD haya desestimado el recurso del Deportivo y denegado la suspensión cautelar del descenso. En definitiva, como sospeché desde el inicio de todo este embrollo, el artículo 70 -que rechaza sancionar deportivamente un asunto que también está en el juzgado (la querella contra Retuerta) hasta que no exista resolución- era interpretable y no de una claridad tan meridiana. De esta forma parece entenderlo el organismo gubernamental, bien porque no se asumen ambos como la misma causa juzgada por doble vía o porque no se considera el descenso como un daño “irreparable” (todo en tono de hipótesis porque no ha trascendido el contendido de la última resolución).

Con todo ello, la última bala para defender la categoría de plata se disparará en el juzgado, con la nueva solicitud de cautelar que ha anunciado el club. Una bala que tendrá que conseguir darle la vuelta a todas y cada una de las resoluciones recibidas hasta el momento, al cien por cien de ellas. Ardua tarea, pero posible hasta que no se demuestre lo contrario. Eso estamos obligados a creer.

Afrontamos, posiblemente, la semana clave en la que debe dibujarse el desenlace de la historia y la composición del fútbol nacional para la próxima temporada, o lo que es lo mismo, el camino que tendrá que seguir el C.D. Guadalajara a partir de ahora, un innegable punto de inflexión -tal vez el más importante- en sus 66 años de vida.

Atrás queda todo lo demás, incluso el amago de nueva ampliación de capital (en twitter se llamaría “postureo”) que se anunció como refuerzo ante el CSD y que, evidentemente, nació y murió como un sinsentido innecesario, por su complicada ejecución y por la contundencia con la que el propio CSD siempre orientó su lupa exclusivamente hacia lo que pasó en el primer proceso, el único conflicto ante el que iba a intervenir.

El Depor y toda la gente de corazón morado se la juegan después de un infinito sufrimiento acumulado. El juez decide. Contengan la respiración.

El sueño de un mercado de verano

Escalona, Gonzalo, Zazo y Soriano, durante el primer entrenamiento de la temporada. // Foto: www.deportivoguadalajara.es

Escalona, Gonzalo, Zazo y Soriano, durante el primer entrenamiento de la temporada. // Foto: http://www.deportivoguadalajara.es

Por Roberto del Barrio

15 de julio. Después de una noche calurosa en la que le ha sido difícil conciliar el sueño, se levanta para disfrutar del primer día de las vacaciones. Se enfunda la camiseta morada del Depor -la que llevó en Anduva- y baja al bar de la esquina para desayunar. Como es tradición, ojea la prensa deportiva y la local en busca de las últimas novedades sobre el mercado de fichajes. Lee que la plantilla morada afronta la segunda semana de la pretemporada, que el pasado sábado el club confirmó el undécimo fichaje -el de un portero riojano perteneciente hasta ahora a un equipo de Primera División- y que Carlos Terrazas prosigue la puesta a punto de la maquinaria con 18 futbolistas a su disposición. Además, comienza a componer el puzzle de la semana para escaparse a los primeros amistosos veraniegos, que se disputarán en municipios de la provincia, y a diseñar, calendario en mano, un par de fines de semana de turismo y fútbol en compañía de su equipo.

Entre tanto, surge el debate con aficionados presentes. Unos piensan que varios de los jugadores que han abandonado el club podrían haber continuado, otro se muestra ilusionado con el fichaje de ese media punta talentoso que debutó en Primera con 19 años y su compañero recuerda que el lateral gallego que ya corre por el Escartín marcó un golazo en el 1-5 del Depor en Pontevedra el año del ascenso.

¿Le suena, verdad? La historia podría haberse escrito hace justo un año y usted haber sido el protagonista. Eran las novedades de aquel momento y las ilusiones de equipo, club y afición a poco más de un mes de comenzar su segundo proyecto en el fútbol profesional. En Guadalajara sólo se hablaba de fútbol, puro y bendito fútbol, y la única polémica se centraba en la no renovación -prácticamente completa- de los héroes del ascenso.

A día de hoy, el Depor se ejercita con sólo 12 jugadores de la primera plantilla. // Foto: www.deportivoguadalajara.es

A día de hoy, el Depor se ejercita con sólo 12 jugadores de la primera plantilla. // Foto: http://www.deportivoguadalajara.es

365 días después, se echa de menos ese escenario y se sueña con recuperar aquellas “pequeñas preocupaciones”, ese sano y alegre debate en el bar sobre los fichajes y los precios de los abonos. Porque la cruda realidad ha orientado las conversaciones sobre el Depor a  asuntos más cercanos al derecho y a una sensación de incertidumbre, desasosiego y desazón de la que nadie puede escapar.

La guillotina de la LFP, afiladísima, permanece amenazante y el CEDD no ha contribuido a mejorar la situación al desestimar la petición de cautelar procedente del club, a día de hoy sin equipo ni en Segunda División ni en Segunda B. Si el deportivista debate, lo hace sobre el famoso artículo 70 y sobre si la justicia ordinaria salvará la papeleta y otorgará el milagro de la cautelar antes de comenzar la liga. Se cuestiona si servirá de algo tanto sufrimiento o tendrá que asumir el peor de los desenlaces.

Y lo hace, además, con la inestabilidad evidente que provoca saber que, en estos momentos, sólo quedan 12 jugadores en nómina con la salida de Gaffoor, Erice y Susaeta (con todo el “mutuo acuerdo” al que se puede llegar cuando no hay opción de retenerlos, por cierto), sabiendo que las renovaciones planteadas van camino del limbo -si no han llegado ya-, que Terrazas ha ratificado que se marchará si se consuma el temido descenso administrativo y que, todo ello, podría desencadenarse con un margen mínimo para resolver, en cualquier sentido, la planificación de la próxima campaña.

Ese mural dibuja el verano más complicado que se le recuerda a la hinchada deportivista, en cierta forma dividida entre los que seguirán creyendo hasta agotar el último miligramo de optimismo y los que se ven cada vez más cerca del filo del precipicio mientras su entrenador habla de Primera División y el presidente de la construcción de un nuevo estadio. Lo que es seguro es que todos querrían olvidarse de este calvario y soñar cada día con el mercado de verano con el que nos entretiene el fútbol cada año por estas fechas.