Las notas de la temporada

Notas1Por Roberto del Barrio

Disculpen la tardanza, pero entiendan que el maremágnum informativo de las últimas semanas ha retrasado el momento. En todo análisis, y por su puesto también en el que pretendo compartir con ustedes cada lunes en este espacio, es recomendable hacer balance de metas y objetivos. Las temidas notas de los estudiantes -malos o buenos- tienen su fácil traducción en el deporte, especialmente al finalizar el curso deportivo y, sobre todo, al encarar el verano, foco del trabajo base y sustento del futuro inmediato.

En ese sentido, el deporte alcarreño y sus protagonistas viven ahora la época bisagra en la que los resultados obtenidos marcan el devenir de las acontecimientos. Y lo hacen, como no podía ser de otra manera, con prismas, necesidades y estados de ánimo muy diferenciados. Para entenderlo, podríamos establecer cuatro estratos; los que dan las clásicas calificaciones académicas que paso a discernir:

1- Suspenso: C.D. Marchamalo. Sin duda, la peor noticia deportiva de la temporada ha llegado procedente de La Solana. Ocho años después, el Marchamalo perdía su plaza en Tercera División a causa de un año fatídico. En el tramo final Quique López buscó una salvación que pasó de parecer un milagro a quedarse a la distancia tan insignificante o kilométrica como pueda suponer un gol. Fue en el cruel derbi provincial de la última jornada. Los resultados sonreían a la calculadora gallarda, pero la victoria en el San Miguel se resistió y se consumó el suspenso.

2- Aprobado: Balonmano Guadalajara. El equipo de Garralda, que afrontaba el gran reto de hacerse cargo del banquillo, tenía depositadas muchas esperanzas en esta campaña, marcada como la destinada a dar un salto de calidad en la Liga. Eso se atisbó en la primera mitad del torneo (13 puntos hasta el ecuador), pero se desvaneció en la segunda por la intromisión de los jeques de turno, que se llevaron a Rasic y Radulovic poniendo al club en una difícil tesitura. Finalmente, la plantilla no se reforzó con el mismo peso que las bajas (sólo llegó David Aguirrezabalaga) y el camino se convirtió prácticamente en un calvario, tanto como para sólo poder respirar al finalizar la última jornada, hasta la que los alcarreños llegaron sin la permanencia matemática.

Ahora, Garralda retoma el reto obligado a agudizar el ingenio. Una nueva reducción presupuestaria así lo marca, en una Liga Asobal cuyas apreturas económicas, también es cierto, igualan la competición por casi todos los flancos. Aún así, el plantel está sufriendo obligatoriamente una profunda remodelación. Puntales como Jorge Gómez, De la Salud o incluso Nenadic han abandonado el proyecto, que cuenta ya con seis caras nuevas: los brasileños Almeida, Pozzer y Valadao, Diego Moyano, Plaza y Iago Muiña. La apuesta está clara: mezcla del riesgo del mercado internacional, en busca de acierto calidad-precio, y pesca de jugadores con experiencia en la Asobal que hagan más sencillo el acople y despegue del equipo. Interesante.

3- Notable. Deportivo Guadalajara. Una nota alta, sin duda, para el Depor, en un examen de durísima exigencia fuera del aula. Bien es cierto que Terrazas elevó el listón al dichoso play-off de ascenso y que él mismo ha reconocido su “suspenso”, pero no lo es menos que no sería justo evaluar el trabajo realizado sin tener en cuenta los condicionantes extradeportivos. Desde ese punto de vista, siempre he manifestado el sobresaliente mérito de la plantilla, salvando la situación después de un arranque liguero pésimo en cuanto a resultados y una segunda vuelta repleta de minas en los despachos.

Por eso la media lleva al notable, justo en el momento en el que el recurso al CEDD y las próximas actuaciones de la LFP (mañana se sortea un calendario de Segunda en el que se entiende que no estará el Depor) acabarán por definir el horizonte. El verano se presenta largo y repleto de escollos. Aquí los hemos ido analizando y seguiremos haciéndolo, en un escenario realmente complicado y que ha puesto en absoluto jaque todos los sueños conseguidos aquel 26 de junio de 2011 en Anduva.

4- Sobresaliente: C.D.Azuqueca. Y la calificación más alta cae en el San Miguel. El cuadro azudense dio un paso más en su crecimiento y disputó el segundo play-off consecutivo a las órdenes de Miguel López. Pasó la primera eliminatoria con absoluta solvencia y encarriló la segunda en el partido de ida. En el de vuelta, en la maldita encerrona de Cieza, se acabó el sueño. Ahora, como viene siendo tónica habitual en las últimas temporadas, el Azuqueca tendrá que hacer frente a la pérdida de baluartes fundamentales (ya confirmados Pancorbo y Roberto Izquierdo, que no serán los únicos), pero es algo que no asusta, casi cotidiano para el club.

Valga como una cartilla de notas que resume las distintas sensaciones de la campaña, en la que por supuesto también podríamos englobar a otros protagonistas. Desde el CEBA, que en su debut en Guadalajara se apuntó el título copero y acarició el ascenso a LEB Oro, al C.D. Brihuega F.S., que de nuevo ha conseguido escalar hasta la Segunda División de fútbol sala (en un marco de éxito deportivo y dudas iniciales en cuanto a los respaldos económicos imprescindibles -en un principio llegó a renunciar a la plaza-). O el Alcarreño de Salvamento y Socorrismo, que sigue engordando palmarés, con una gran actuación, por ejemplo, en sus últimas comparecencias en los nacionales alevín, infantil y cadete. Todos tienen un gran mérito sea cual sea su calificación, sobre todo por sufrir un momento en el que encontrar apoyos para seguir caminando se convierte en poco menos que una misión imposible.

Entre la marcha de Antón y la moral del deportivismo

Álvaro Antón ha fichado por el Recreativo de Huelva después de una gran temporada en el Escartín. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Álvaro Antón ha fichado por el Recreativo de Huelva después de una brillante temporada en el Escartín. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Por Roberto del Barrio

Planeando esta página de El Hexágono, me surgió la duda: en este momento de alta tensión, incertidumbre y miedo, ¿qué le interesaría más al aficionado del Depor? ¿Un nuevo análisis sobre la situación extradeportiva o evadirse hablando -leyendo- sobre puro fútbol? El anuncio del fichaje de Álvaro Antón por el Recreativo de Huelva acentuaba un debate que no tardé en trasladar a las redes sociales, esos diabólicos escenarios en los que se catapultan y amplifican las opiniones. Para mi sorpresa, varios aficionados me pedían símplemente que escribiera algo que “ilusionara y animara al personal”, una ventana al optimismo sobre el futuro del equipo en este durísimo transitar que parece no tener fin.

Entiendo -créanme que es así- el sufrimiento de la hinchada alcarreña, desde la más positiva a los pesimistas, tanto a los aficionados que se ceban con Tebas -o incluso con la prensa que informa- como a los que utilizan el prisma más reflexivo para analizar la situación; su origen, sus causas y sus posibles consecuencias. Todos tienen algo en común y es precisamente eso: la necesidad de creer y enamorarse de nuevo, de disfrutar pensando en su equipo, de especular con el mercado de fichajes, con la próxima temporada, con los nuevos retos.

Sintiéndolo mucho, no concibo la labor periodística como la venta gratuita e irracional de ilusión y sí como el ofrecimiento de información y el análisis más honrado posible de la misma. Porque vender optimismo sin cimientos es humo y negarlo si existiera sería muy poco profesional. Permítanme que mantenga esa línea, porque con una sanción de descenso ejecutada, un recurso pendiente en el CEDD y con la única carta de una suspensión cautelar como vía de escape hacia el futuro el paisaje no es idílico. Tan cierto como que usted, aficionado del Deportivo, debe seguir luchando hasta que la puerta se cierre definitivamente, si es que lo hace. Tan claro también como que debe pedir motivos para ilusionarse a los actores involucrados en todo este embrollo, pero algo más contundente que una camapaña de abonados caída del cielo o el anuncio ligero de un nuevo estadio no se dónde y no se cuándo.

El jugador burgalés, junto a Jorge el día de su presentación como jugador del Depor. // Foto: www.deportivoguadalajara.es

El jugador burgalés, junto a Jorge el día de su presentación como jugador del Depor. // Foto: http://www.deportivoguadalajara.es

No quiero dispersarme y continúo con la palabra “ilusión”, un término que resume a la perfección lo que es el fútbol para el corazón del aficionado. Fundamentalmente, soñar cada semana con apoyar a los suyos, con escalar en la clasificación con una nueva victoria o con idolatrar el talento de alguno de sus futbolistas. Un sentimiento que ha encarnado a la perfección Álvaro Antón durante toda una temporada que, evidentemente por mil motivos, los seguidores deportivistas no olvidarán jamás. No lo harán por todo su calvario, pero tampoco cuando echen la vista atrás y recuerden las conducciones elegantes del número 23, sus asistencias mágicas o sus extraordinarios lanzamientos de golpe franco.

Si hay una imagen de este año que perdudará en mi memoria, será esa maravillosa falta que Antón elevó a obra de arte en el Depor-Las Palmas cuando, con el hombro hecho trizas y tumbado en la banda, Terrazas “le empujó” al campo para regalar al Escartín un golpeo envuelto en seda. Ese día, la grada entendió definitivamente que tenía un nuevo ídolo del que presumir y con el que “ilusionarse”, ese chico rubio con aires de no meterse con nadie que tiene en el balón a su mejor aliado, el mismo que minutos después tuvo que abandonar el césped visiblemente lesionado.

Posiblemente, un talento nunca antes visto en la historia deportivista, el de un jugador diferente, un líder tímido y sensible que quizá se hubiera instalado en la élite del fútbol nacional si hubiera acentuado un carácter más rebelde e irreverente sobre el campo. Álvaro nunca lo tuvo ni lo tendrá. Y eso le hace especial, sin duda.

Pero la “ilusión” de Antón, la que esparcía cada semana, ya es historia en el Deportivo Guadalajara. Aunque, más allá de la complicada situación institucional, hubiera sido ciertamente difícil optar a la renovación. Su gran temporada y el cartel forjado en la categoría en esta última década hacían prever una lluvia de ofertas complicada de contrarrestar. El mérito estuvo en ficharlo justo hace un año; y la suerte de la afición morada en poder disfrutarlo y paladearlo. Jugadores como Antón son los que marcan la diferencia con categorías inferiores, los que bien merecen pagar un abono y los que hacen sentir al aficionado el gran privilegio de formar parte del fútbol profesional.

Interrogaciones e incertidumbre

Vista aérea del campo de fútbol Pedro Escartín. // Foto: guadalajara.incondicionales.com

Vista aérea del campo de fútbol Pedro Escartín. // Foto: guadalajara.incondicionales.com

Por Roberto del Barrio

No es una sensación nueva, más bien el sentimiento que ha acompañado al Deportivo Guadalajara y a toda su masa social en los últimos cinco meses. Casi podría asegurarse que es ya una compañera de viaje habitual y asumida, una especie de cinturón que oprime pero ha hecho callo. Es la absoluta incertidumbre ante el futuro, no les descubro nada. 24 de junio y todo en el aire, sin un solo punto de referencia que tomar como fijo para proseguir el camino. En periodismo solemos aferrarnos a la regla de las “Cinco W” para arrojar luz y construir argumentos, aquello del “quién, qué, cuándo, dónde y por qué”. Con el Depor, a día de hoy, resulta imposible dibujar un escenario fiable en alguno de estos perfiles, pues todos -futbolísticos y de despacho- aparecen inundados de dudas e inestabilidad. A saber:

1- Desenlace del proceso administrativo, ¿descenso o cautelar?: El futuro del Club Deportivo Guadalajara, en el plano puramente deportivo, pende de las resoluciones futuras en la vía administrativa. La primera, la que debe llegar del Comité Social de Recursos de la LFP sobre el recurso presentado por el club y que no podrá demorarse más allá del 7 de julio. En caso de ser desestimado (la opción que los propios abogados del club dan prácticamente por segura), el descenso será “ejecutivo” y el siguiente escalón en el itinerario pasará por solicitar la suspensión cautelar de la decisión. Al respecto, un mar de dudas. La principal: ¿qué hará la LFP el 1 de julio? ¿Permitirá la inscripción en la Liga Adelante al C.D. Guadalajara? Parece complicado. Y de concretarse esa medida, ¿dará marcha atrás Retuerta e inscribirá al equipo en Segunda B?

2- La continuidad de los jugadores con contrato: La situación de los 15 futbolistas vinculados aparece como una cierta garantía para el club, con un alto porcentaje de la plantilla en disposición de continuar, pero como una evidente situación de incertidumbre para los propios jugagadores. ¿Hasta cuándo estarán dispuestos a esperar? Si finalmente el Depor fuera excluido de la Liga Adelante con el verano ampliamente avanzado su situación en el mercado quedaría muy debilitada. Más interrogantes: ¿habrá alguno que pida salir del club para no poner en riesgo la próxima temporada? Y al mismo tiempo, ¿cómo afectaría en ultima instancia el hipotético descenso administrativo a esos contratos? Bien vía LFP o por las propias condiciones estipuladas en cada caso -si existieran-, podría darse la liberación de los compromisos firmados, algo que, evidentemente, también pondría al club en serias dificultades y con un tiempo muy reducido para confeccionar su proyecto en la maldita Segunda División B.

3- Renovaciones y fichajes: Al respecto, parece incuestionable el poco poder de convicción que puede ejercer el Deportivo en estos momentos para sellar nuevos compromisos. Tanto en el caso de las tres propuestas de renovación (Barral, Jony y Álvaro Antón) como en las posibles incorporaciones, el tiempo y la indefinición en cuanto a la categoría parecen escollos de gran magnitud que de alguna forma “bloquean” las negociaciones en uno u otro sentido.

4- Carlos Terrazas, el tótem del proyecto deportivo: Todo este engendro inestable se resume a la perfección en la figura de Carlos Terrazas. El bilbaíno ya ha manifestado con contundencia que no entrenará al Depor en Segunda B, con lo que urgiría el diseño de un Plan B, también en cuanto al banquillo, en caso de darse el desenlace más negativo. Por cierto, sobre su futuro en el cargo de mánager general poco se ha debatido. Personalmente, no concibo la figura de Terrazas en un segundo plano de despacho y con otro entrenador sobre el césped. Él nunca creyó en esa bicefalia de la parcela deportiva, por lo que, sobre el papel, no tendría ningún sentido plantear una fórmula de esas características en ninguna de las hipótesis posibles (del futuro del vasco escribí con mayor profundidad en el artículo de la semana pasada).

5- La querella contra Germán Retuerta: Según ha manifestado en sus últimas comparecencias el abogado Fernando Martínez, en este sentido no se producirán novedades hasta el próximo mes de octubre, aunque evidentemente de lo que suceda en el proceso penal dependerá, más a largo plazo, el futuro global del club. Al fin y al cabo, es aquí donde se decidirá judicialmente lo que aconteció en la dichosa ampliación de capital y, por lo tanto, la absolución o las consecuencias que pudiera tener para el presidente y su relación con el Deportivo Guadalajara.

Son cinco puntos que resumen el momento actual y que, por suerte o por desgracia, tendrán su desarrollo y solución en el futuro. Lo que sí es seguro es que se trata de cinco obstáculos que enmarañan el funcionamiento presente del Club Deportivo Guadalajara en un momento de alta dificultad. Estamos ante un verano de interrogantes e incertidumbre, una fase más de una historia que empezó a escribirse en febrero y que parece tener un sinfín de capítulos por publicar.

La moralidad de Terrazas

El presidente Retuerta, en una conversación con Carlos Terrazas. // Foto: www.deportivoguadalajara.es

El presidente Retuerta, en una conversación con Carlos Terrazas. // Foto: http://www.deportivoguadalajara.es

Por Roberto del Barrio

“No entrenaré al Deportivo Guadalajara en Segunda División B”. Fue una sentencia abierta a interpretaciones cuando explotó en rueda de prensa hace un par de semanas. Salió de la boca de Carlos Terrazas, entrenador, mánager y ángel de la guarda de un proyecto que empezó en septiembre del 2011, pasó a la gloria vía Anduva y se ha instalado en el fútbol profesional. Me consta que un itinerario dibujado por el vasco en cada uno de los clubes por los que había pasado, pero finalmente un plano calcado al milímetro que sólo encontró su culminación en el Depor y en el Escartín.

Cada uno de sus escalones se ha cubierto con paso firme, el que ha encarnado un entrenador brillante en algunos aspectos y peculiar en casi todos, un hombre de club que, sin embargo, adaptó el club a su proyecto y no a la inversa. Sus mandamientos pasaron al más absoluto convencimiento de la cabeza del presidente, que fió su suerte al técnico con más galones de la ‘era Retuerta’. Celestino Vallejo, hasta entonces mano derecha y figura incuestionable, fue el último obstáculo y saltó por los aires. Terrazas no creía en una bifurcación del mando en la materia deportiva, ni en la figura del director deportivo, y su modelo pasaba irremediablemente por aglutinar todo el poder.

Retuerta lo concedió para asegurar la comodidad de Terrazas, por su parte con apariencia de estar echando raíces de grandes dimensiones: “El club soy yo y yo soy el club” o “trabajo como si fuera a ser el entrenador los próximos 20 años” son los lemas con los que el bilbaíno certificaba su identificación con el morado alcarreño, un camino que parecía indivisible en cualquier circunstancia. Incluso en la que suele ser más vinculante respecto al futuro de los entrenadores: las derrotas. El nefasto comienzo liguero, con un punto en las primeras siete jornadas, destató algunas dudas, en la crítica y en la grada, después de un verano en el que los héroes del ascenso fueron desfilando para dejar espacio ante una profunda renovación.

El club, Terrazas o viceversa, siguieron inalterables. Confianza absoluta y continuidad, ni un atisbo de duda. El Depor reaccionó y salió del atolladero. Respiró al final de la primera vuelta y en la segunda, ante el presumible despegue, apareció el embrollo extradeportivo. Al final, permanencia y nada más. Para mí, un éxito dadas las circunstancias. Para el mánager, objetivo incumplido teniendo en cuenta el listón del play-off.

Terrazas, durante la entrevista del pasado miércoles en la Cadena Cope.

Terrazas, durante la entrevista del pasado miércoles en la Cadena Cope.

¿Y ahora qué? ¿Cuál es la posición de Terrazas ante la incertidumbre actual? En un principio, la cita con la que comienza este artículo sonó a un mensaje de tranquilidad, a un eslogan con el que mostrar pleno convencimiento de que el Club Deportivo Guadalajara seguirá en la división de plata la próxima temporada. Pero el pasado miércoles, en una entrevista concedida a la Cadena Cope en la que participé activamente, el míster deportivista dio un paso más, desterró muchas de las interpretaciones posibles y fue tajante: “No me veo, no sería bueno ni apropiado que yo entrenara a este equipo, a este club y a esta ciudad en Segunda B”.

Durante la entrevista, el vasco dejó pocos titulares más, pero sí sensaciones llamativas. Sí se desmarcó del proceso de ampliación de capital origen de todos los problemas y de los hipotéticos errores el presidente, pese a que mostro su “confianza” en que pudieran no ser tales. También rechazó cualquier tipo de “contubernio” contra el Depor procedente de la LFP, a la que símplemente acusó de “haberse precipitado”. En definitiva, una postura reflexiva, paciente e individualista, entiéndase este último término como su afán por defender estrictamente sus responsabilidades, ni un centímetro más allá.

Creo que ése es el marco en el que debe analizarse su decisión de no continuar al frente del barco si cae en la marejada de la Segunda B. Más allá de lo que digan los contratos y de la mutua fidelidad construida por ambas partes, ¿hasta qué punto estaría moralmente obligado Carlos Terrazas a continuar? Retuerta apostó todo a su caballo, a su proyecto y puso el club a sus pies, pero las condiciones han cambiado. El ambicioso o utópico -según quien lo juzgue- proyecto que buscaba el entrenador vizcaíno pasaba por instalarse en Segunda y cumplir plazos hasta desafiar las leyes económicas del fútbol y poder ascender sin despilfarro alguno. Nunca estuvo en su cabeza dar un paso atrás y, si se da, no será achacable a su labor, sino al presunto fraude del presidente.

Si llegara el temido descenso administrativo, las normas (morales) del juego también habrían cambiado. Si Terrazas se va, no faltará a su compromiso con Retuerta, el club o la ciudad. Incluso podría sentirse perjudicado. No olvidemos que si la Segunda División es un sueño para el Deportivo, no lo es menos para el entrenador, que por fin había encontrado el ecosistema idóneo para desarrollar una idea que ha tenido grabada en lo más profundo de su ser desde, seguramente, el inicio de su carrera. Nadie le regaló la categoría, por la que tuvo que batallar durante más de una década con la carga de un cartel austero que no le ayuda en este mundo de estrellas. La moralidad de Terrazas sigue intacta y lo seguirá estando sea cual sea el desenlace final.

El coche de Radio Televisión Castilla-La Mancha sufrió el ataque de los aficionados del Cieza con yeso, huevos y harina, además de otras sutancias orgánicas.

El coche de Radio Televisión Castilla-La Mancha sufrió el ataque de los aficionados del Cieza con yeso, huevos y harina, además de otras sutancias orgánicas.

Delincuencia en Cieza. No puedo dejar de lado en este Hexágono de lunes la vergonzosa jornada vivida y sufrida ayer por el C.D. Azuqueca en Cieza. No voy a entrar a valorar la lamentable actuación arbitral -pues hay imágenes-, ni el penalti y la expulsión tempranera que marcaron la eliminatoria. Ni el 4-0 final. Hay cosas más importantes que el fútbol dentro del propio fútbol. Una de ellas, la seguridad de los aficionados (los realmente aficionados, no los cabestros) y los profesionales en las categorías humildes, especialmente en las eliminatorias de ascenso. Lo que ayer sucedió en la localidad murciana es, con todas las letras, una exhibición de delincuencia que, además, se repite con demasiada frecuencia ante la pasividad de las autoridades deportivas.

La Federación Española de Fútbol debería plantearse de una vez por todas si quiere convertir estas citas en una cuestión de supervivencia o eliminar del camino a los clubes con aficiones violentas, la única fórmula que se me ocurre para erradicar el problema. Ayer, el autobús del Azuqueca fue recibido en la localidad con un lanzamiento masivo de objetos y huevos, un ataque que también sufrieron antes y después del partido los periodistas desplazados (especialmente mi colega Luis Castro, de RCM). Lo que se vivió durante los 90 minutos en La Arboleja ni rebajó el nivel de agresividad -hubo una invasión de campo en el descanso con aires de rebelión- ni se puede decir que fuera cosa de “unos pocos”, como suele pasar en estos asuntos. Insisto, hablamos de actos vandálicos y premeditados, delincuencia pura y dura que deberían vigilar, perseguir y condenar inicialmente las autoridades políticas de estas localidades y los propios clubes.

Que siga imperando la ley del miedo en algunos campos de este país es vomitivo, inhumano y un soberano atropello. El que quiera fútbol, que lo cuide con un comportamiento digno de seres humanos y, por favor, que no lo pervierta convirtiéndolo en una batalla gobernada por cafres y macarras de presidio. Hemos asumido con demasiada normalidad que los campos sean un nido de insultos y que en ocasiones se creen ambientes que exceden lo hostil. Pero a veces la línea va, incluso, mucho más allá. El Cieza estará en el bombo porque lo permitirá la RFEF; y su insigne presidente, el hombre que alentó a las reses bravas durante la semana para intimidar al Azuqueca, paseará orgulloso con la sensación de haber ganado una batalla. Olé tus huevos -con perdón de la expresión-, si es que quedó alguno en el pueblo después de la emboscada.

Deportivistas y deportivistas

La cabecera de la manifestación en apoyo al C.D. Guadalajara, que congregó ayer a unos mil aficionados. // Foto: Ricardo Roquero (www.lacomunidad.info)

La cabecera de la manifestación en apoyo al C.D. Guadalajara, que congregó ayer a unos mil aficionados. // Foto: Ricardo Roquero (www.lacomunidad.info)

Por Roberto del Barrio

Arrancada la última hoja del calendario de una ruta asfixiante, pedregosa y agotadora. Fin de un trayecto futbolístico salpicado, de un año con más crueldad que disfrute. Así llega este 10 de junio para el Deportivo Guadalajara y todo lo que le rodea, con una sensación extraña, de incertidumbre, de querer creer que todo saldrá bien con una búsqueda de argumentos a veces poco fiables. Después de muchos meses de estudio sociológico, parece evidente que la unidad argumental resulta imposible.

Toda esta crisis institucional con centro en los despachos ha servido, entre otras muchas cosas, para dar voz a una masa social tradicionalmente poco expresiva. De alguna forma, hemos visto emerger distintos grupos de opinión. Desde los optimistas -los que de verdad lo son y los que se lo hacen- hasta los pesimistas rencorosos con el “Retuertismo”, que también los hay. A mitad de camino, los que realmente son pesimistas pero venden humo a ritmo de red social, de alguna forma los que se erigen en herederos de Alvarfáñez de Minaya para defender la causa por encima de cualquier análisis contrario.

Esa mezcla, peligrosa, ha llegado a solaparse con la vieja fórmula de “matar al mensajero”. Caparazón, armadura y lanza en ristre, el asunto se simplifica: el radar se dispara para encontrar todos los enemigos posibles, reales o ficticios: Tebas, la LFP, el Huesca, los arbitrajes, la prensa que informa, los supuestos amaños de partidos, el agujero de la capa de ozono… Lo que sea. Y si algunos se caen, se reponen, como los yogures en el supermercado.

En la última semana se ha vivido de alguna forma la culminación del efecto. La LFP hizo pública la sanción de descenso, tan cacareada en los últimos meses, y los altavoces rugieron para asegurar con toneladas de certeza que el momento elegido correspondía al puzzle perfecto. El Huesca afrontaba la jornada final en el 19º puesto y, no sólo eso, se jugaba sus opciones de aprovechar la circunstancia en un partido que pronto se señalaría como ganado de antemano por “el equipo de Tebas”, una mente privilegiada que había venido diseñando esta situación al milímetro desde el mes de febrero con precisión de cirujano. Incluso alguna casa de apuestas retiró el encuentro. ¿A qué esperaba Tebas, adalid de la limpieza, para investigar a “su” equipo?

Pero el destino, se ve que con espíritu de mensajero, acabó por tornarse en otra realidad. El Club Deportivo Guadalajara había recibido la notificación de la sanción a finales de mayo, el Huesca no ganó su partido y el 19º puesto acabó siendo propiedad del Murcia. Una dura secuencia para debilitar la teoría de la conspiración.

Todo, después de la anhelada rueda de prensa del presidente Retuerta y sus abogados, en la que se afanaron en explicar cada letra del famoso artículo 70 y los recursos que plantearán antes de aterrizar en la justicia ordinaria, pero en la que no se arrojó ni una pizca de luz sobre la ampliación de capital, origen del problema (conviene no olvidarlo). El mensaje lanzado podría resumirse en dos aspectos: que la interpretación sobre la ley que hacen los servicios jurídicos es diferente a la de la LFP y el CSD; y que hubo varias empresas acreedoras del club que suscribieron acciones, casi tantas como para completar tres millones de euros en partidas de 100.000 euros, según el ejemplo dibujado por uno de los miembros del equipo jurídico (eso sí, el nombre de todas ellas sigue siendo una incógnita).

El predidente Retuerta participó en el recorrido con los aficionados. // Foto: Ricardo Roquero (www.lacomunidad.info)

El presidente Retuerta participó en el recorrido con los aficionados. // Foto: Ricardo Roquero (www.lacomunidad.info)

Más allá de eso, y de la afectiva e inquebrantable vinculación del presidente con su pueblo y la provincia, las casi dos horas de comparecencia no permitieron sacar demasiadas conclusiones. O quizá sí, porque si antes hablaba de las distintas ramas de la afición deportivista, creo firmemente que la más numerosa -aunque menos ruidosa, seguramente- es la que trata de rescatar a su equipo de esta situación sin buscar tantos molinos ni espantapájaros con los que pagar su amargura. Un sentimiento que vi perfectamente resumido en un aficionado que se dirigió a Retuerta después de la rueda de prensa y le espetó: “Ahora todos juntos tenemos que ser una piña, pero después se sabrá lo que ha pasado y cada uno tendrá que pagar su parte”.

Seguramente, el argumento más cabal. El que igual que respeta los tiempos de los procesos abiertos y la presunción de inocencia se pregunta por la responsabilidad de Retuerta en todo esto; el que al mismo tiempo sabe que Tebas maneja el fútbol a su antojo y ha bajado el pulgar con el Depor de forma sucia, pero exige transparencia al presidente. El que entiende que la sanción del descenso es desproporcionada pero que la madre del cordero fue, es y será la dichosa ampliación de capital. En definitiva, el que se aleja de los extremos y busca argumentos para llegar a conclusiones. Por ello no quiere menos al Depor, ni es más débil en su defensa, ni menos alcarreño. El amor al Depor existe y se palpa, como demostraron los 1.000 que se manifestaron ayer bajo la lluvia en una convocatoria liderada por la Federación de Peñas después, por cierto, de “desvincularse de los dirigentes del club”. Valga como ejemplo de la idea de análisis plural que quería transmitir en este párrafo.

Los sueños, “fútbol” son. Por todo ello, llegados a este punto, parece imprescindible y sueño con un escenario libre en el que se respeten todas las opiniones, en el que informar no sea un sacrilegio, en el que opinar no sea un riesgo, en el que optimismo no signifique peloteo irracional ni pesimismo se traduzca como un ataque al régimen, en el que Twitter no sea un campo de batalla en el que valga todo, en el que la defensa de unos colores no dé carta blanca para obviar la realidad, en el que nadie o unos pocos se apoderen del significado y el sentimiento de “deportivismo”. Pero los sueños, ¿sueños son, no? ¿Y el fútbol?

Una fiesta incompleta

Javi Barral trata de rematar una jugada de estrategia en el partido ante el Lugo. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Javi Barral trata de rematar una jugada de estrategia en el partido ante el Lugo. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Por Roberto del Barrio

El domingo del Deportivo-Lugo se presentaba como el día señalado para olvidar el sufrimiento pasado -y quién sabe si futuro-, una especie de terapia conjunta y recíproca entre equipo y afición para poner el broche más dulce posible a la temporada. El masivo regalo de entradas por parte del club, discutible cuanto menos, facilitó por otra parte la mejor afluencia del curso  (5.500 espectadores, según la optimista cifra oficial), después de una jornada en la que los jugadores habían convivido con las aficionados por la mañana y se dispusieron a cerrar la campaña en el Escartín en un ambiente de absoluta comunión.

De alguna forma, era el mensaje de felicidad de una ciudad que ha tardado mucho en llegar al cielo del fútbol profesional y que ahora ve amenazado su paraíso por desagradables asuntos ajenos al césped. Así lo entendió el sector más ruidoso del graderío (especialmente la siempre incansable Zorra Alcarreña y las peñas del fondo), que arrastraron a la tribuna más perezosa a generalizar los cánticos e incluso a lanzar una ola histórica que no se recordaba en el feudo alcarreño ni posiblemente constara previamente en los libros de historia deporivista.

Álex García, tendido en el suelo justo después del encontronazo con Javi Rey. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Álex García, tendido en el suelo justo después del encontronazo con Javi Rey. // Foto: Mariano Viejo (www.deportivoguadalajara.es)

Pero el escenario acabó deslucido por dos lances inesperados: el primero, en pleno tsunami de felicidad, el gol de Tonetto, que cortó el concierto de la hinchada durante unos instantes. El segundo, aún peor, el tremendo encontronazo de Álex García con Javi Rey que acabó con el jugador morado en el hospital. Los instantes de preocupación que provocó la caída del extremo del Depor dejó pocas ganas de celebración, tanto como para que los jugadores se despidieran tímidamente de la afición y estuvieran más pendientes de lo que sucedía al otro lado del túnel de vestuarios con su compañero (sufre un traumatismo craneoencefálico y una fractura del malar y órbita izquierda). Un gesto humano y de compañerismo, por supuesto.

Así cerró el Depor su temporada en Guadalajara, quizá con una sensación que no deja de ser la perfecta traducción de lo que ha sido este segundo año en la categoría, un transitar que en su segunda mitad no ha entendido de disfrute y alegría y sí de preocupaciones, dudas y angustia por lo que pueda pasar en los despachos. La fiesta de ayer tal vez no fuera completa, pero queda pendiente porque, especialmente la afición alcarreña y los miembros de la plantilla, así lo merecen.

Y lo merecen, entre otras cosas, por haber tenido que enfrentar cada jornada con la espada de Damocles sobre la cabeza y por tener que seguir soportando esa carga hasta que las altas instancias decidan acabar con el culebrón y definir el futuro del equipo y del club. Mientras, estamos viviendo un final de temporada altamente desagradable, con el continuo virus del posible descenso propagándose por cada esquina del fútbol español con un mal gusto putrefacto.

Sin ir más lejos, ayer D’Alessandro celebraba los goles del Huesca con euforia desmedida, pese a que la jornada dejaba a su equipo sin opciones matemáticas de eludir la zona de descenso. Su triunfo, sin embargo, coloca al cuadro oscense, antes de la última cita liguera, en la 19ª posición, a la que los malos augurios con el Depor otorgarían la permanencia. Poco elegante el entrenador argentino, cuyas dudosas y anticuadas clases de fútbol parecen tener más exito en la cuota de pantalla de la televisión nocturna que en los vestuarios que le han encomendado en los útimos años, casi en las últimas décadas. Si su gran éxito es ese 19º puesto, poca confianza en sí mismo para hacerlo mejor debe tener el mediático showman. Mi más sincera enhorabuena, por lo tanto.

El Azuqueca, en el bombo. Al mismo tiempo, como viene siendo costumbre en las últimas semanas, el Club Deportivo Azuqueca regalaba una nueva alegría sellando su eliminatoria ante el Iruña. El 0-0 culminaba el 3-0 de la ida y catapulta a los de Miguel López hasta el bombo de la segunda ronda. O lo que es lo mismo, les pone a cuatro partidos de la gloria; un suspiro o todo un mundo, según se mire. Sin duda, el gran asunto deportivo que queda por resolver en Guadalajara y su provincia, como tantas otras necesitadas de distracciones tan emotivas como pueda ser el deporte para ponerle al mal tiempo buena cara. Que así sea y prosiga la emoción del sueño rojinegro.

Élite, sueños y objetivos cumplidos

Roberto, Esaú y Kevin celebran el 3-0 del Azuqueca al Iruña. // Foto: lacomunidad.info-Ricardo Roquero

Roberto, Esaú y Kevin celebran el gol que supuso 3-0 del Azuqueca al Iruña. // Foto: lacomunidad.info-Ricardo Roquero

Por Roberto del Barrio

Entre el pánico a las alturas y la ilusión del triunfo, los equipos inmersos en el tramo final de la temporada han vivido un fin de semana repleto de éxitos. Tras el temor de las últimas semanas, después del lunar del descenso del Marchamalo; Quabit, Azuqueca y Deportivo Guadalajara, por orden de aparición, completaron con tino una jornada que ha allanado con brillantina el futuro del deporte provincial de cara al próximo curso.

Como estaba escrito en el guión previo, el Quabit de Garralda jugó más en Aranda, Huesca y Valladolid que en el Palau, donde recibió una paliza más del todopoderoso Barcelona. Sin embargo, la calculadora y el transistor dejaron al cuadro alcarreño en la Asobal, acabando con una segunda vuelta angustiosa que, por suerte, ha tenido un final feliz y crucial para el devenir del proyecto. Guadalajara seguirá en la élite nacional y, seguramente, con el refuerzo positivo que supondrá el análisis desde el banquillo y los despachos de lo sucedido en los últimos meses.

Sin duda, la supervivencia del Quabit se ha convertido en una noticia inmejorable. Bien es cierto que la Asobal atraviesa por una etapa de dificultades económicas que se ha traducido en un creciente éxodo de talentos, pero no lo es menos que ese aspecto acaba por ser un aliciente para los humildes. En ese escenario, sólo los dos gigantes (Barcelona y Atlético de Madrid) son realmente inalcanzables, dejando el resto del torneo expuesto a mayor margen de “jugabilidad” y a quinieles abiertas a las variantes.

En ese sentido, Alejandro Ortiz, Adolfo Aragonés, el resto de la Junta Directiva, Garralda e Ike Cotrina tendrán ante sí un nuevo examen, en el fondo el habitual de cada verano: hacer encaje de bolillos con el presupuesto para construir una plantilla competitiva. Además, tal y como ha dejado entrever el míster, se espera la salida de jugadores importantes, lo que dificultará la tarea, ya de por sí exigente por el estrecho margen de error. Cuando escasea el dinero es obligatorio agudizar el ingenio y el porcentaje de acierto. Como quedó demostrado con la marcha de Radulovic y Rasic, cualquier contratiempo o el fallo de una pieza importante lastra a los equipos humildes, forzados a llevar su ingenio hasta límites lejanísimos para poder competir con garatías.

Rutenka, ante Jorge Gómez en el Barcelona-Quabit del sábado. // Foto: Barça Intersports-Álex Caparrós

Víctor Tomás, ante Jorge Gómez en el Barcelona-Quabit del sábado. // Foto: Barça Intersports-Álex Caparrós

Hasta hoy, así ha sido, con un proyecto creciente desde sus inicios en 2007 y que en el último curso apostó por el cambio en el banquillo para buscar un salto de calidad en la Liga. Por unos motivos u otros, especialmente las citadas bajas de los dos balcánicos y su no reposición, esa progresión se ha aplazado, quién sabe si hasta la 2013-2014, la que debería ser la apuesta definitiva para trepar en el escalafón.

Golpe de autoridad del Azuqueca. Mientras el Quabit aclaraba su destino en la Asobal, el San Miguel se vestía de gala para iniciar su tercer play-off de los últimos cuatro años. El equipo de Miguel López, con el aprendizaje de dos grandes temporadas y la referencia de aquella eliminatoria contra el Tudelano, solventó -salvo catástrofe- su enfrentamiento ante el Iruña. Con un 3-0 inapelable, pese a tener que fajarse en 90 minutos de auténtica batalla, y la sensación de que la mayoría de edad ha acampado en el vestuario rojinegro, el Azuqueca viajará a Pamplona para certificar su pase a la segunda ronda y seguir alimentando un sueño que cada vez parece menos utópico y más factible.

De hecho, el partido se convirtió en la más perfecta escenificación del proyecto azudense, con los capitanes del barco tirando de galones (Pancorbo, Pascu, Robledo, Esaú…) y los “cachorros” de la cantera, como les bautizó López, paliando la falta de presupuesto y la poca profundidad de la plantilla con un mérito infinito. No debe pasar por alto el detalle que muestra el trabajo realizado con los jóvenes en los últimos meses, tan rentable como muestra que en el minuto 11 de la segunda parte dos de ellos -Kevin y París- ya estuvieran sobre el terreno de juego (Olcina completó la nómina acabando el partido). Un premio para todos y todo el crédito del mundo para creer en que el reto es asumible. Vaya si lo es.

Permanencia certificada. Como lo ha sido el del Deportivo Guadalajara en su segunda temporada en la Liga Adelante. Los morados lograban ayer la permanencia matemática al empatar en El Sardinero ante el Racing, un punto que certifica el gran papel del equipo de Terrazas, especialmente en una segunda vuelta en la que lo más difícil ha sido, precisamente, poder pensar en el césped y en lo meramente futbolístico. El trabajo psicológico del técnico vasco y la enorme actitud de la plantilla ha desembocado en un final de temporada más que meritorio y que dará paso a la batalla diplomática por la permanencia. La deportiva se ha librado con solvencia, ahora le toca al presidente Retuerta ganar su partido en los despachos. Que así sea.