La cabra que paralizará una ciudad

Cartel promocional del acto del Día de las Fuerzas Armadas. // Foto: Ministerio de Defensa

Cartel promocional del acto del Día de las Fuerzas Armadas. // Foto: Ministerio de Defensa

Por Patricia Biosca

Es el tema de moda: el desfile de las Fuerzas Armadas que se celebra este sábado 27 de mayo en Guadalajara por las calles Camilo José Cela y la calle Salvador Embid, por el barrio de La Chopera. El guiño que María Dolores de Cospedal, ministra de Defensa, secretaria general del PP a nivel nacional y presidenta del partido en esta comunidad autónoma (son tantos cargos que si se dicen de carrerilla una se queda sin aire), quiso a hacer a la provincia que le dio la presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha allá por marzo cuando confirmó al Diario ABC la noticia puede que sea para que el tiro le salga por la culata, si me permiten el símil armamentístico. Aunque desde el Ayuntamiento se afanan por dar respuesta a todas las quejas, sobre todo de los vecinos (nunca el community manager del consistorio tuvo tanta actividad y se ha llegado a instalar un puestecito desde este lunes para informar de todo lo que acontecerá en la ciudad), lo cierto es que el Ejército, un cuerpo que crea discrepancias entre la ciudadanía, será recibido de forma desigual por los alcarreños. Sigue leyendo

Cimientos sobre cadáveres

Fosas comunes localizadas por la Administración. // Foto: Wikipedia. // Fuente: Ministerio de Justicia

Fosas comunes de la Guerra Civil y la represión franquista localizadas por la Administración. // Foto: Wikipedia. // Fuente: Ministerio de Justicia

Por Patricia Biosca

Si pones “represaliados de la Guerra Civil Española” en Google, la primera entrada te conduce directamente a la entrada en Wikipedia de “Víctimas de la Guerra Civil Española”, donde un mapa del país con cientos de puntitos de colores da la bienvenida a la narración escrita de uno de los pasajes más oscuros de su historia. Si al abrir este documento no se siente un desasosiego en el pecho, es que los medios de comunicación han hecho bien su trabajo de insensibilización ante la tragedia. En la actualidad se calcula que más de 100.000 víctimas aún están sepultadas en fosas comunes, convirtiendo España en el segundo país del mundo solo por detrás de Camboya, donde hay un mayor número de desapariciones forzosas aún sin resolver. Un estado al que se le llama del primer mundo. Una nación desarrollada, con sus ciudades cosmopolitas, sus gentes con móviles, sus trenes de alta velocidad, sus representantes a Eurovisión y sus programas del corazón. Y sus muertos en las cunetas. Spain is different, que dicen por ahí. Sigue leyendo

Noche cerrada

La conocida como "carretera de la patata", vía de conexión entre Cabanillas y Marchamalo

La conocida como “carretera de la patata”, vía de conexión entre Cabanillas y Marchamalo. // Foto: P. B. 

Por Patricia Biosca

Noche cerrada. Fiestas. Calor. Juventud. Ánimo. Creo que entre mis amigos de la provincia no hay ninguno que bajo esas premisas no haya recorrido la carretera de Marchamalo a pie. Unos 4 kilómetros de carretera autonómica que en los tiempos en los que yo iba al instituto Alejo Vera, de Marchamalo, se remendaba con parches que saltaban al poco tiempo, dando sentido a aquello de “carretera de la patata”. Agujeros que intentábamos sortear con las bicicletas en verano. Agujeros que se taparon con nuevo asfalto cuando Cabanillas del Campo y Marchamalo crecieron a base de nuevos chalets para casi encontrarse, cambiando el camino a una sinuosa carretera con una rotonda sorpresa donde ha habido algo más que un susto más de una vez. Una carretera conocida por los oriundos de ambos pueblos, porque la hemos recorrido una y mil veces. Por eso la noticia del fallecimiento del chico de 19 años que volvía de las fiestas de Marchamalo a su pueblo, Cabanillas, nos impactó tanto a todos, más aún en unas fechas en las que muchos grupos se juntan para pasar un fin de semana de risas, bailes y peñas. Sigue leyendo

La magia negra de la televisión

Ramón García y Juncal Rivero, presentadores del programa 'En Compañía' de CCMedia. // Foto: CCMedia

Ramón García y Juncal Rivero, presentadores del programa ‘En Compañía’ de CCMedia. // Foto: CCMedia

Por Patricia Biosca

Un día, navegando por internet, me encontré este anuncio: “La soledad es mala compañera… Llama a Ramón García y acaba con ella”. Esta frase venía acompañada de una imagen del mítico presentador de los noventa, quien no es Jordi Hurtado y para el que sí pasan los años. El post anunciaba en realidad el programa ‘En compañía‘, de Castilla-La Mancha Media (CCMedia), un formato sospechosamente parecido a una sección del programa ‘La Tarde‘, conducido por Juan y Medio en Canal Sur (que parece ser un gran referente para nuestra televisión regional) y famoso por salir en los zappings. En este apartado, llamado ‘En compañía se vive mejor’, personas anónimas, en su mayoría jubilados, acuden al programa a buscar pareja para paliar la soledad de sus últimos años. En el momento en el que vi ese anuncio, pensé: “Si Juan y Medio fue el sustituto perfecto de Jesús Puente para la versión andaluza y pensionista de “Lo que necesitas es amor”, ¿quién mejor que Ramón García para hacer la versión castellano-manchega del programa? Minipunto y punto para CCMedia”. Decidí en ese mismo instante el tema de mi artículo semanal. Y para hablar con propiedad, debía al menos ver un programa entero. Sigue leyendo

El adobe de la discordia

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Dos de los repobladores de Fraguas rehabilitando un edificio en ruinas. //Foto: Colectivo Fraguas

Por Patricia Biosca

Aparte de para aprender poco, la universidad me dio la oportunidad de pasar mucho tiempo debatiendo sobre lo humano y lo divino en los interminables viajes de ida y vuelta a Madrid . En uno de esos, mi amiga Teresa, compañera de andanzas, y yo debatimos acerca de la ocupación de casas en un momento en que el tema estaba candente y salía día sí, día también en los medios de comunicación. Recuerdo que mi amiga me decía que no veía justo que sus padres tuvieran que estar años y años trabajando para que “llegasen dos, metiesen una patada a una puerta, y se colaran en un chalet”. Yo, que por aquel entonces iba de progre que va a todas las manifestaciones y se cree que tiene en su mano el poder para cambiar el mundo con el chasquido de sus dedos, no estaba de acuerdo y utilizaba el argumento de perogrullo que se da en estos casos: hay muchas casas, pero también muchas vacías. Este debate me ha dado horas en qué pensar, porque es cierto que entendía su postura, y me hizo albergar sentimientos encontrados al respecto que aún hoy guardo.

Mientras yo pensaba de vez en cuando en este asunto, un grupo de seis personas allá por 2013 decidió instalarse en el pueblo abandonado de Fragua y rehabilitarlo. No dar una patada a una puerta, sino apuntalar y rehabilitar los pocos edificios en ruina que quedaban en pie y que solo pertenecían en la práctica a la naturaleza, que lamía cada uno de los viejos ladrillos que quedaban tanto en pie como en el suelo. Tal y como cuentan los “repobladores” (es curioso que no haya visto apenas la palabra “ocupa/okupa” en las noticias al respecto. Otra vez la “magia de las palabras” haciendo acto de presencia), en la década de los 60, el Estado despobló Fraguas “creándose cotos de caza y pinares para su explotación”. Además afirman que el pueblo fantasma fue usado por el Ejército como terreno para ejecutar maniobras, lo que aseguran fue la causa de la destrucción de la mayoría de los inmuebles.

Al poco tiempo de empezar a rehabilitar las casas con técnicas tradicionales como la fabricación de ladrillos de adobe, comenzó el “acecho” de los agentes medioambientales y de la Guardia Civil, quien les ha denunciado. Este hecho ha supuesto que en junio de 2015 el juzgado de instrucción pertinente les llamase para declarar a los seis repobladores acusándoles de un delito contra el patrimonio, por el que la Justicia les pide dos años de cárcel, y un delito de daños, penalizado con otros dos de prisión. Además les exigen 26.000 euros para pagar las máquinas que demolerán lo que ellos han construido y dejarlo tal y como estaba: en ruinas abandonadas. Intento buscarle alguna explicación. Lo mismo alguna serie como Juego de Tronos se ha interesado por los ladrillos a medio caer para grabar alguna secuencia que revierta en el turismo de la zona, como el castillo de Zafra y ahora nos pegamos por tener solares. Si es así, Guadalajara capital es firme candidata a ser Lecho de Pulgas de Desembarco del Rey con tanto solar tentador para que las cámaras graben nuevas localizaciones.

Volviendo al tema y al debate que mantengo con mi yo interior desde hace una década. No estamos hablando de que hayan pegado una patada a una puerta, ya que las casas no eran aptas para vivir cuando llegaron; no se puede hablar acerca de “gente vaga” -un término que he oído muchas veces cuando he debatido acerca del tema- que “no quiere trabajar”, pues desde este enclave, en medio de la Sierra Norte de Guadalajara, en el que la vida ya no es fácil en los pueblos que poseen las mejores infraestructuras, hay huertos, placas solares e incluso una pequeña fábrica de cerveza artesana. Detrás de todo esto hay una filosofía de vida con la que muchos hemos (me incluyo) fantaseado alguna vez, lejos de la vorágine de las grandes ciudades, pero que solo unos pocos, entre ellos aquellos seis “locos” de Fraguas, se han atrevido a llevar a cabo. Porque no es cómoda. Porque no es solamente no tener que pagar facturas a fin de mes, el alquiler o la hipoteca. No es tirarse a la bartola a tomar el sol.

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El Colectivo Fraguas recoge leña durante el frío invierno. // Foto: Colectivo Fraguas

Ahora la pelota está en el tejado de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, ya que la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente es quien gestiona el territorio, donde ha construido una balsa de agua para uso forestal. Nada más hasta la fecha, a pesar de encontrarse en un paraje protegido. ¿Qué decisión tomará ahora Emiliano García-Page al respecto? La Ley es clara, pero García-Page le pasa un poco como a mi yo adolescente: se mete en embolados sociales que no llega a comprender demasiado y en los que hay demasiados intereses encontrados. La Ley avala las denuncias, la ética progre de moda y las más de 54.300 personas que han dejado su firma de apoyo en la petición en Change.org que el Colectivo Fraguas ha emitido es el contrapunto. ¿Y a quién molestan? He ahí la cuestión.

De momento solo se ha manifestado el delegado de la Junta en Guadalajara, Alberto Rojo, en su habitual papel (como el de todos los delegados, va con el sueldo) de punch de boxeo. Entre sus argumentos, que el pueblo no es tal, que hasta los pueblos que sí lo son en la zona han tenido problemas para ampliar el cementerio por la estricta normativa y que de momento no se valora hablar con los repobladores porque, oh sorpresa, este problema “se generó la pasada legislatura”. Aunque según Rojo, la Junta estaría “encantada” de que se realizaran iniciativas para detener la despoblación en otros pueblos. No se dice si pagando el terreno previamente o no. 

Y ahora, piénsenlo usted. ¿Se cambiaría por estas personas? ¿Renunciaría a vivir en unas condiciones tan duras como las de este paraje sin el abrigo de “comodidades” que tenemos la mayor parte de las personas que leemos (o escribimos) estas líneas? ¿Se cambiarían a vivir de manera indefinida en Fraguas sabiendo que construirán con sus propias manos las paredes entre las que tendrán que pasar duros inviernos? Qué poco me queda de ese yo adolescente…

Candy Semana Santa Crush

Uno de los pasos de la Semana Santa alcarreña. // Foto: Guadanews

Uno de los pasos de la Semana Santa alcarreña. // Foto: Guadanews

Por Patricia Biosca

Camino por la calle Virgen de la Amparo y veo al final dos camiones de bomberos y personal de Protección Civil y Policía Nacional que cortan la calle y me acuerdo de los encierros de Ferias. Bajo hasta San Ginés observando las vallas de la calle y las personas que se asoman detrás, niños y ancianos sobre todo. Una comitiva de nazarenos toma rumbo calle Mayor a paso lento, muy lento. Me parece una señal que en ese momento en los auriculares que llevo puestos suene “Just like heaven”, de The Cure, cuyo ritmillo alegre (a pesar de ser una canción de abandono) contrasta con la sobriedad del acto que no presenciaba desde hacía años, pero que dos décadas después me sigue encogiendo por dentro de alguna manera. Es Semana Santa y, por varios motivos y al contrario que años anteriores, me he quedado en Guadalajara. Así que aprovecho para poner cara a cara los recuerdos ideales de la infancia en la que me ilusionaban estas fechas frente a lo que ahora estoy a punto de observar con la mirada más cercana a un científico o un sociólogo, acercándose de forma aséptica a algo tan subjetivo como las razones de fe. Comencemos el experimento. Sigue leyendo

El poder de las palabras en contextos multitudinarios

Vista de la calle Bardales. // Foto: La Crónica de Guadalajara

Vista de la calle Bardales. // Foto: La Crónica de Guadalajara

Por Patricia Biosca

“Las palabras son la más potente droga utilizada por la humanidad”, decía el escritor británico Rudyard Kipling. Bajo esta máxima, el periodista podría ser el camello que vende a la sociedad su dosis, y adulterar el contenido en función de su elección. No es un secreto que muchas veces se olvida a razón de la “dictadura del clic”: valen más las visitas que la precisión de los hechos, y “pistolear” en el titular (utilizar palabras llamativas a pesar de que la noticia en sí no sea tan espectacular) una práctica que cada vez se vuelve más común, quizá por las prisas, quizá por el mercantilismo que asola el periodismo. Sigue leyendo