El Alto Señorío de la Alcampínia

Formas de dividir Guadalajara. // Imagen: TwitterPor Patricia Biosca

Tabarnia ha abierto la veda: la independencia está de moda. Los memes, los virales, las redes sociales y todo lo que sirva para hacer mofa cómoda, desde el sillón, está de su parte. Esas herramientas tan poderosas que te pueden hacer cantante desde la cola del McAuto o que pueden llevarte a la cárcel. O que sirven de desahogo a líderes globales de gatillo/dedillo fácil. Y aunque en Guadalajara se lleva practicando el deporte del independentismo con gracia castellana desde hace ya mucho tiempo, ha tenido que llegar Tabarnia para que el resto de provincias quieran también su trocito de tierra de cachondeo. A pesar de todo, se trata de un momento “perita dulce” que no se puede desaprovechar, así que allá vamos. Yo propongo hasta el nombre: El Alto Señorío de la Alcampínia. Sigue leyendo

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El pelaje de los cuatro gatos

Lo idílico de la estampa, por las carreteras de Guadalajara, entraña un peligro que solo el conductor padece. // Foto: GuadaTV

Lo idílico de la estampa, por las carreteras de Guadalajara, entraña un peligro que solo el conductor padece. // Foto: GuadaTV

Por Patricia Biosca

Oh, blanca Navidad…” empieza el villancico (sí, lo sé, lo sé, a partir del primer día laborable después de las fiestas, entonar una canción de este tipo está a la altura de abrir un paraguas dentro de un espacio cerrado) y no sé por qué extraña la nieve en todo este esquema. La nieve, que es agua y en forma de copo nos parece algodón, casi calentito y reconfortante, en realidad es -para su información, y lo hago por desmitificar la estampa- agua que se congela hasta llegar expandirse con delicadas formas fractales para luego convertirse en pegotes sucios que más cerca están del hormigón viejo que del pelaje de un tierno corderito. La nieve, esa hacedora de caderas rotas, de tobillos dislocados, de dolor de coxis. Ese elemento que puede llegar a causar hipotermia y nos obliga a ir en segunda por carreteras que hemos recorrido millones de veces, pero que disfrazado con una bufanda, una zanahoria y cuatro palos llena portadas de amables postales navideñas, de calendarios y de muros de Facebook con decenas de “me gusta”. Sí, aquí tienen a una hater de la nieve, el Grinch de la Navidad, la Chiquetete de la Cabalgata. Y creo que debería invitar a mi grupo de “odiadores” a todos los gobernantes que gestionan desde muchas a unas pocas de las carreteras españolas, porque cada vez que la “oh, blanca nieve” aparece, llega con ella el mismo amigo: el caos. Sigue leyendo

Renfe de resaca

Los pasajeros de un tren de Renfe se apean por una avería. // Foto: Antena 3

Los pasajeros de un tren de Renfe se apean por una avería. // Foto: Antena 3

Por Patricia Biosca

Día 1. O mejor cero. El 1 de enero es ese día en el limbo que se vive con la resaca de la última noche del año y sin la consciencia de que se estrena uno nuevo. Poca gente reconocerá que le gusta esta jornada, aunque es tradición pensar en los buenos propósitos como apuntarse a inglés, acudir al gimnasio, comer más verdura o mandar bien lejos lo que consideramos malo en nuestra vida. Sin embargo, la realidad nos azota la cara y solo hay que abrir los medios este primer día y ver como poco ha cambiado, más allá del primer niño que nace en el país (o en la provincia. Bienvenido al mundo, Oliver). Sin haber pasado el día de la depresión nacional, nos enteramos de que Renfe sigue empeñada en devolvernos al pasado, con sus habituales retrasos y averías, como un día de la marmota que nunca acaba, ni siquiera con el poder mágico de las uvas. Sigue leyendo

Cuento de Navidad alcarreño

Imagen de la Calle Mayor tras el vermú navideño. //Foto: P. B.

Imagen de la Calle Mayor tras el vermú navideño. //Foto: P. B.

Por Patricia Biosca

Érase una vez un 24 de diciembre de 1997. Es por la tarde, aunque ya amenaza la noche. La familia empieza a llegar al pequeño piso para celebrar el cumpleaños de la abuela. Los niños se apelotonan para ver el impresionante Belén que una de sus hijas monta siempre en la entrada con simpáticas figuritas, un impresionante decorado de papel y cartón que incluye incluso un riachuelo con agua de verdad. La abuela sonríe desde su sofá al ver a toda la prole junta: tres generaciones con vidas muy diferentes que siempre confluyen en el mismo sitio, en el mismo día. Las mujeres se afanan en la cocina con los últimos preparativos. Los hombres hablan del discurso del Rey, de fútbol y de cómo van a ir las parejas en el mus al final de la cena. “Contigo no me pongo, que siempre haces trampas”, le dice un cuñado a otro. Los más pequeños se esconden en una habitación, con papel y lápiz en mano, para idear un teatro y pedir el “aguinaldo”. Se escuchan villancicos con entonación de jota y letras picantes que hacen estallar en risas al resto de habitantes de ese momento, para el que todos esperan un año. Con los últimos preparativos, alguien dice “¿bajamos a los puestos?”, y los más jóvenes ya tienen el abrigo preparado. Sabían que esa frase llegaría, porque es una constante que se repite todas las Nochebuenas.

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La espía norteamericana que acabó enterrada en Guadalajara

Aline Griffith, condesa de Romanones en una instantánea tomada en 2002. //Foto: Bernardo Pérez (El País)

Aline Griffith, condesa de Romanones en una instantánea tomada en 2002. //Foto: Bernardo Pérez (El País)

Por Patricia Biosca

Los felices años 20. En Nueva York, una niña llamada María Aline (todos la conocen por Aline), pasa sus días rodeada de sus cinco hermanos y sus padres, un vendedor de seguros y una ama de casa. Se crían bajo una estricta educación católica en un barrio de clase media, sin presagiar que la esbelta Aline acabará siendo condesa en un país tan lejano y casi exótico en aquel entonces llamado España. Tampoco imaginarán (ni nunca llegarán a saber) que la pequeña Aline se convertirá en una espía al servicio de los Estados Unidos. Mucho menos piensan en el final de la carismática Aline, que será enterrada en el cementerio municipal de la ciudad de Guadalajara, en el panteón de los Romanones (que suena a Romanov, pero en plan castizo). Pero Aline sí imagina que hará grandes cosas y que su nombre estará al lado de los grandes nombres que ve en los rótulos de los cines, porque es la época del “sueño americano” y ella no piensa quedarse dormida. Sigue leyendo

Los humanos, raza invasora en el minizoo

Mapaches en el minizoo de Guadalajara. // Foto: P.B.

Mapaches en el minizoo de Guadalajara. // Foto: P.B.

Por Patricia Biosca

Mi primera rueda de prensa se celebró en el zoo municipal de Guadalajara, el conocido como “minizoo” -palabra con la que me voy a referir a este centro, por cariño y por practicidad-. Mi reencuentro tras más de una década, por motivos de trabajo y no por comuniones en las que yo era una cría y las nutrias hacían la delicia de los chavales que por allí andábamos (las cañas de los mayores), fue una suerte de momento mágico del que atesoro muchos recuerdos, por lo idílico y provincial del hecho, por la importancia en mi vida, por el olor a cabra y los pavos reales intimidatorios. Por todo eso, que hizo que me enamorara de nuevo del minizoo. Sigue leyendo

Julito, el alguacil

Julio Biosca se dispone a pregonar un aviso. //Foto: "¿Dónde estabas entonces?"- La Sexta

Julio Biosca se dispone a pregonar un aviso. //Foto: “¿Dónde estabas entonces?”- La Sexta

Por Patricia Biosca

Ruido estridente de trompetilla. “Por orden del señor alcalde se hace saber que el próximo día 3 de abril se celebrarán elecciones municipales en esta localidad”. Ruido estridente de trompetilla.

El corazón le pega un vuelco tras oír esta combinación de audios acompañada de una sucesión de imágenes con una mezcla de elementos que son, de hecho, familiares, y con otros que no reconoce en absoluto. Vuelve a repetir el archivo, porque no le cuadra que un pueblecito de unos 3.000 habitantes como mucho a finales de los años 70 haya sido reflejado durante algunos segundos de un programa de televisión a nivel nacional, más aún cuando una escena similar se repetía en todo el territorio español. “Mira, Patri, que sale tu tío”, le llegan mensajes al móvil. Vuelve a retomar las imágenes con el mismo caos que se refleja en estas líneas.  “Por orden del señor alcalde…

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