Bardales y el ocio en Guadalajara tras la era Covid-19

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La calle Bardales, epicentro del barrio. // Foto: La Crónica

Por Patricia Biosca

¿Se acuerdan del primer Gran Hermano? Ese en el que Mercedes Milá no se cansaba de decir que era un “experimento sociológico” de primera índole que ya lo habría querido para sí Muzafer Sherif, padre de la psicología social. Todos sabíamos que en realidad aquello era una patraña para ganar dinero, pero lo decía con tanta convicción que, oye, al final el mensaje calaba. Así que ahora, cuando quiero hacer algo que sé que en realidad va en beneficio propio pero podría sacar algún tipo de enseñanza social -al menos, para justificar la vanidad-, me hago un “Mercedes Milá” y lo llamo experimento sociológico. Y aunque debería callarme este extremo, creo que conocen que se me hace cuesta arriba mentir, así que dejo las cartas boca arriba y encima de la mesa. El título del estudio que esbozaré a continuación será: “Bardales y el ocio en Guadalajara tras la era Covid-19: terrazas, gel, alcohol y poca separación”. Sigue leyendo

Un verano con mascarilla

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Calle Mayor de Guadalajara. // Foto: La Crónica

Por Patricia Biosca

El pasado sábado a las 23.44 horas entramos oficialmente en ese periodo de reblandecimiento cerebral, de brebajes de vino malo y gaseosa a todas horas, del “no me voy a privar de nada, que ya vendrá el invierno”, de la rutina amable entre el calor pegajoso y viajes esporádicos como espejismo de haber vivido grandes aventuras. Pensábamos que esta alternancia entre trabajo y vacaciones de verano sería para siempre, inalterable, inamovible, inapelable. Y con este tinglado mental instalado en nuestras cabezas, llega una pandemia y borra nuestra seguridad estival de un plumazo. Y ya no los grandes viajes, sino  el simple hecho de ir a pasar el día en la piscina con la tartera, está en peligro. Los pilares veraniegos se derrumban ante nuestros ojos, mientras nosotros, con cara de tontos, sombrero de playa, flotador hinchado y olor a crema para el sol, miramos el desastre como el niño que no se puede meter en el agua porque aún no ha hecho la digestión.  Sigue leyendo

Los números que no cuadran

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Primera rueda de prensa del consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha informando sobre el primer afectado de coronavirus en la región. // Foto: JCCM

Por Patricia Biosca

Mi relación con las matemáticas es de amor-odio total: me encanta la sensación que produce resolver un problema, pero no tengo una mente a la que le resulte natural “echar cuentas” -de hecho, todo lo contrario-, por lo que me suelo frustrar y avergonzar muy a menudo en situaciones como el reparto de la cuenta de la cena con mis amigos. Las matemáticas son un lenguaje aparte. Hay quien incluso las ha llamado “el idioma de la naturaleza” o, los más pretenciosos, “el código oculto de Dios”. Yo no sé si es porque la espiritualidad la llevo regular, pero como les cuento, no es lo mío. Pero no estoy sola: parece que a los políticos tampoco les salen las cuentas. Y si no, miren las cifras de afectados por Covid-19 de los últimos días.  Sigue leyendo

Una lección de las peñas

Ferias y Fiestas 2018, concentración de peñas y chupinazo

Pregón de Ferias y Fiestas 2018. // Foto: Ayuntamiento Guadalajara

Por Patricia Biosca

Corrían principios de los dosmiles cuando la que escribe se encontraba debatiendo en una mesa de redacción sobre las Ferias y Fiestas de ese año. A pesar de ser una humilde becaria, la confianza hizo que levantase la voz para dar mi opinión sobre uno de los debates más viejos de la historia del hombre junto a qué fue antes, si el huevo o la gallina: ¿Ferias sí o Ferias no? Yo, con apenas veinte años y recién pagada la cuota de la peña, esgrimía el famoso “es solo una semana al año”. El resto profetizaba aquello de “ya crecerás” para indicar que el tiempo me sacaría de ese error. Lo que sí teníamos claro ambos “bandos” es que la festividad en honor a la Virgen de la Antigua no se dejaría de celebrar. Nunca. Jamás. Ni de coña. Pero de esto que llegó un murciélago en vez de una paloma y… Sigue leyendo

El efecto mariposa

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Carátula de la película “El efecto mariposa” (1995, Fernando Colomo) //

Por Patricia Biosca

Seguro que en los últimos meses han escuchado hablar del “efecto mariposa”. Fijo que conocen el ejemplo: “el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar un tornado en Nueva York”. O puede que esas dos palabras solo les evoquen los culos tatuados de Coque Malla y María Barranco, quién sabe. Aún así, seguramente entiendan la relación que esta expresión guarda con los vídeos que les han mandado de chicas chupando murciélagos (versión coña) o imágenes de mercados asiáticos con pangolines enjaulados en pésimas condiciones (versión crítica) que luego acababan con un mapa mundi en el que un punto, normalmente rojo, se extiende por todo el plano. La razón de que algo que empieza en la exótica ciudad china de Wuhan nos acabe confinando en nuestras casas alcarreñas.  Sigue leyendo

La compañía del coronavirus

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Fosas en el cementerio de Manaos (Brasil) // Foto: AFP

Por Patricia Biosca
Entre las múltiples recomendaciones para pasar el rato durante estos días apareció “Compañía”, de Samuel Beckett. A pesar de lo que pueda parecer por su título, es un compendio de pequeñas narraciones en las que es palpable el desasosiego humano por tener a alguien al lado, aunque en realidad ese “otro” sea el eco de uno mismo. Es decir, que al final la compañía es una ilusión que crece en nuestra cabeza y que aquello de que “nacemos solos, morimos solos” es extrapolable no solo al inicio y desenlace, sino también a todo el nudo (nudos) de nuestra vida. Y esto se pone de manifiesto cuando se crea una suerte de “laboratorio doméstico” en cada casa debido a algo que nos era tan ajeno como la ciudad de Wuhan o los coronavirus: el Covid-19.

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Historias del coronavirus: la deuda con Aritmendi

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Aritmendi con varios trofeos y una medalla que no es la del Cross de las Naciones, ya que la tuvo que vender por necesidad. // Foto: De San Bernardo-ABC

Por Patricia Biosca
Mi madre suele decir que los gestos hay que demostrarlos en vida y no llegada la muerte, pues llegados al final del camino no sirven de nada. Yo, que intento tatuarme a fuego cada una de las enseñanzas de la más sabia de las mujeres que conozco, pienso igual, por lo que suelo huir de necrológicas. Pero estos días en los que la parca ronda de forma tan visible es imposible la abstracción, y los chistes y la ironía suenan a burla despiadada aún sin pretenderlo. Más aún cuando los nombres y apellidos han respirado, latido y sido cerca de ti, y tu último recuerdo no hacía presagiar en nada el abrupto final.

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Historias del coronavirus: la heroína que le temía a la sangre

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Sanitarios del Hospital de Guadalajara. // Foto: Plataforma en Defensa de la Sanidad de Guadalajara

Por Patricia Biosca

Nos conocimos una tarde en la que su hermana y mi prima se empeñaron en enseñarnos a montar en bici. Ella lo consiguió y yo me caí a los cardos, cuestión por la que acabé bastante enfadada. Luego nos encontramos meses después, en el primer curso de párvulos y, desde ahí, nuestras vidas discurrieron paralelas durante otros veinte años más. Aún recuerdo cómo le daba el tabardillo cuando veía una gota de sangre. Cómo se ponía blanca y había que sentarla en una silla. Así que cuando me dijo que quería ser enfermera, me quedé del mismo color que ella cuando, de pequeña, alguien se hacía una herida. “¿Estás segura? Tía, que tienes terminado periodismo…”, le dije. “Sí, siempre he querido un trabajo con el que ayudar a la gente”, me respondió. Y ahora, ocho años después de aquella conversación telefónica, mi amiga se encuentra, efectivamente, salvando vidas. Y ya no se marea con la sangre. Sigue leyendo

Coronavirus: Diario de muchos errores y algún acierto en el confinamiento (II)

Lavabo con cabellos. // Imagen: P. B.

Lavabo con cabellos. // Imagen: P. B.

 

Por Patricia Biosca

Martes 17

Hoy sí que sí. Hoy es el día. No, ayer no me duché tampoco ni hice ejercicio. Pero ya me doy vergüenza a mí misma -y créanme, eso es complicado- y de esta mañana no pasa. Otra vez me he preparado un desayuno digno de un marajá y después de monear demasiado tiempo me he puesto con el deporte. He optado por una tabla de ejercicios de un rocódromo que suelo visitar. Como había varios niveles, he decidido no fliparme demasiado y apostar por el nivel principiante. Poco a poco. En el segundo ejercicio ya estaba sudando como Camacho, no he conseguido hacer más de diez flexiones seguidas (y mal) y escribo esto cuatro horas después y con agujetas. Me he sentido como los chavales que empiezan la dieta en el inefable programa de la MTV “Ya no estoy gordo”, cuando al principio su entrenador personal cachas les dice que son unos vagos y unos tirados mientras pegan saltos que apenas se separan del suelo. Me doy ánimos pensando que al final los chicos casi siempre triunfan y llegan delgados al baile de fin de curso.  Sigue leyendo

Coronavirus: diario de errores comunes en un confinamiento

Ilustración de Polkadothero

Ilustración de Polkadothero

Por Patricia Biosca
Desde mi solitario encierro -como únicos seres vivos solo me acompañan mis plantas y la familia monoparental de arañas que vive en mi tendedero- lo he intentado un millón de veces: abstraerme, aunque sea unos minutos, del maldito coronavirus. Y había pensado escribir algo diferente, más aún después de que la actualidad me arrollara -interesantes días para ser periodista- y ni siquiera pudiera pasar a saludar el pasado martes. Pero me doy por vencida. Así que mientras dure esta pandemia utilizaré estas líneas como mi diario personal de la batalla del confinamiento. Y a ustedes como psicólogos que gratuitamente -si continúan leyendo, que no tengo poder para obligar a nadie- escuchan mis movidas en días de cuarentena. Esta es mi manera de sobrevivir al encierro por coronavirus.

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