El principio y el fin del verano

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Imagen del pregón en las fiestas de Cabanillas del Campo. // Foto: Ayto. Cabanillas

Por Patricia Biosca

Cuando conozco alguien de otra provincia suelo preguntarle por sus fiestas patronales: en qué consisten, cómo las celebran, qué tradiciones tienen. Sobre todo me interesa saber si algo tan natural para mí como son las peñas se repiten igual por toda la geografía. ¿Ellos también se devanan los sesos durante días para pensar en el nombre más absurdo/molón/típico/representativo de su grupo de amigos? ¿Se hacen camisetas y tienen broncas por decidir el color y el dibujo? ¿También usan los pantalones de pintor blancos para llenarlos de tierra (y lo que no es tierra) como traje oficial sin saber muy bien quién fue el primero que instauró aquella tradición? ¿Sienten como una familia aquel heterogéneo grupo que se junta en fiestas y que puede que no haya hablado durante un año entero? Sigue leyendo

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Añoranza de mercado y bragas a un euro

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Fachada sin reformar del Mercado de Abastos. // Foto: Eldiario.es

Por Patricia Biosca

Para mi generación, el Mercado de Abastos ha sido el origen natural del mercadillo de los martes y los sábados: ese lugar donde escuchar “¡guapas, bragas a un euro!” seguido de “¡los mejores lima-asperezas de los pies, los que salen por la tele!”. Las plantas de los primeros quioscos ya se olían desde la calle Alvarfáñez de Minaya, igual que los gritos de las ofertas de camisetas con logos que recordaban a famosas marcas, pero no. Ni Tom Cruise en “Misión imposible” (aunque lo mismo Vin Diesel en “A todo gas” sí) hubiese podido pasar por aquel cruce de calles los citados días, en los que la plaza Virgen de la Antigua y el Mercado de Abastos recibían decenas de visitantes y bullían de actividad desde hacía décadas. Sin embargo, el resto del tiempo la zona agonizaba y los comercios instalados en los bajos del edificio -construido a finales del siglo XIX- se fueron reduciendo poco a poco hasta sobrevivir solo gracias a aquellos días de lencería de batalla y calcetines marca “Kike”. ¡Ay de ellos cuando aquella algarabía se trasladó hacia la zona nueva de una ciudad en la que el establecimiento pequeño lleva perdiendo la guerra contra los grandes desde hace años! Sigue leyendo

El cuento de la Universidad

Campus de Guadalajara, vista lateral. // Foto: Wikicommons

Campus de Guadalajara, vista lateral. // Foto: Wikicommons

Por Patricia Biosca

Tal día como hoy hace 14 años me encontraba esperando las noticias de la Comunidad de Madrid sobre mi futuro: había elegido una decena de carreras y universidades diferentes en riguroso orden de preferencia, sabiendo que allí estaban mis -al menos- próximos cinco años de vida. Yo no tenía nada claro qué es lo que quería hacer con ellos, lo que sí sabía es que bajo ningún concepto quería pasarlos en el campus de Guadalajara. Pero mientras yo soñaba con un piso de estudiantes en Madrid -que nunca llegaría-, una beca Erasmus en el lugar más lejano y remoto del planeta -que tampoco realicé- y sentir mía aquella ciudad de la que cantaba Joaquín Sabina -a la que nunca he terminado de coger el punto-, había muchos compañeros para los que el argumento contrario les podía más que aquella prometedora aventura. Ellos (porque había más de uno) escogieron bajo la premisa de estudiar sin coger la Continental (ahora ALSA) o el Cercanías, lo que limitaba en mucho el abanico de carreras a escoger. Enfermería, Magisterio, Arquitectura Técnica, Empresariales y Turismo. Como las lentejas, si quieres las comes y si no las dejas. Sigue leyendo

Antes todo eso era agua

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Incendio de Córcoles, donde debería haber agua. // Foto: Guadaqué

Por Patricia Biosca

Mi tío Sebastián, que en paz descanse -y del que, como imaginan, puedo sacar una enciclopedia Espasa con sus anécdotas- estaba bastante preocupado por el futuro de La Chopera. Solía decir que habían construido sobre el caudal natural del río Henares y que llegaría una tromba de agua que anegaría desde el puente árabe hasta el campo de fútbol. “El agua reclamará lo que es suyo”, decía levantando el dedo con tono profético. Yo me lo imaginaba en plan riada como sale en la película “Lo imposible” -por darle épica-, con sus coches, sus casas y su mobiliario urbano flotando -no quiero el mal, solo es que tengo una imaginación desbordante-. Pero, como saben, nunca ha llegado a ocurrir. Al contrario, cada vez parece que hay menos líquido elemento que exija lo que un día fue suyo, contradiciendo los vaticinios del sabio Sebastián. Sigue leyendo

Medio milenio de Corpus

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Corpus 2019. // Foto: La Crónica

Por Patricia Biosca

Puede sonar tópico, ñoño o beato, pero uno de los días más felices de mi vida fue el de la Comunión. Esa fiesta en la que eliges un vestido rococó con el que aprendes la definición de “jareta”, te ponen un divertido cancán que se levanta cada vez que te sientas, te regalan un nuevo testamento que intercambias con tus amigos y puedes cortar la tarta de varios pisos del restaurante con una espada molona que luego te llevas para casa. De aquel día recuerdo hasta la cena: unos gloriosos huevos fritos con patatas que mi madre tuvo a bien hacernos después del fiestorro que todos, pequeños y mayores, nos pegamos aquella jornada del 26 de mayo de 1996. Y sé de buena tinta que la mayoría de los chavales de mi generación también vivieron un glorioso -nunca mejor dicho- día. Por eso a alguien se le debió ocurrir repetir aquel éxtasis ceremonial, aunque sin restaurante y sin espadas. Y así creía yo que se inventaron las celebraciones del Corpus, para darle salida a aquellos vestidos que de otra manera solo te pondrías un día. Pero resulta que no.  Sigue leyendo

Aquel tenebroso resplandor naranja

DESALOJAN A 180 PERSONAS POR LOS INCENDIOS DE LA SIERRA NORTE DE GUADALAJARA

Incendio de Aleas, en julio de 2014. // Foto: EFE

Por Patricia Biosca

A la gente le gusta el verano por las piscinas, las terrazas, los pantalones cortos, los vestidos, los helados, la playa, las vacaciones y muchas otras cosas que puedes usar en otras estaciones pero que solo valoras durante tres meses -fin del speech del odio a las temperaturas extremas de la chica que se pirra por el entretiempo-. Pero si hay una palabra que define la estación estival es calor. Calor pegajoso que no deja dormir, sentarte en el coche o en un banco sin sombra. Calor abrasador que no solo es incómodo, sino que muchas veces, mezclado con los kilos de imprudencia de la humanidad, se torna en fuego. Un fuego que deja de hacer gracia cuando lame el campo y lo deja negro carbón. Cuando se traga siglos de historia en tan solo unas horas. Cuando incluso acaba con vidas humanas. Sigue leyendo

No es otra estúpida película romántica alcarreña

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Concejales en las últimas elecciones. //Foto: Nueva Alcarria

Por Patricia Biosca

A mis treinta y pico de señora aún me siguen chiflando las comedias románticas adolescentes. Esas películas que siempre pasan en los pasillos de los institutos americanos entre taquillas, animadoras, deportistas con hombreras, “nerds” con gafas y que están en el grupo de matemáticas, amén del amigo gracioso que solo está ahí para aportar los chistes con un peinado horrible. Es el legado que las películas de Disney (la primera película de amor adolescente que vi fue “La princesa cisne”, y que me aspen si alguien está en contra de incluir esta maravilla del séptimo arte bizarro a la lista de comedias románticas) y las canciones punkis “light” de las sagas de “American Pie” han dejado en mi alma. Muchas veces he tratado de arrancar esta huella indecorosa que no se puede sacar a relucir cuando te acercas a la Feria del Libro o en las peleas dialécticas de títulos tan independientes que solo el director y la persona que lo menciona conocen su nombre. Como mucho, puedes hablar de que “Grease” o “Footloose” supuso el despertar sexual para muchos adolescentes que veían movimientos pélvicos frenéticos o que “Dirty Dancing” hablaba de la lucha de clases e introducía el tema de los abortos clandestinos. Pero, desde hoy, la vergüenza se terminó. Y voy a demostrar que este género ya ha inventado todas las tramas, incluidas las que no se sabe cómo terminarán, como la Alcaldía a Guadalajara. Porque montarse una película de vez en cuando debería ser ejercicio obligatorio. Sigue leyendo