Como agua de mayo

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Salvador Sobral durante su actuación el pasado sábado en el Festival de Eurovisión en el que consiguió la victoria. // Foto: La Vanguardia

Por Borja Montero

Mayo es un mes especialmente dado a los sucesos con cierto grado de extraordinariedad. Quizás sea por su carácter de prólogo del verano, lo que lo llena de días festivos y celebraciones populares; quizás por lo agitado de su calendario político al coincidir habitualmente con comicios electorales; quizás por lo no menos agitado de su meteorología, que se debate entre días prácticamente estivales con otros de temperaturas cercanas, pero lo cierto es que este mes suele ser dichoso en noticias y fenómenos que, aunque a veces sea solamente de forma fortuita o temporal, tienden a cambiar nuestras perspectivas de algún modo. Por utilizar la jerga popular, algunos de ellos vienen con agua de mayo, mientras que otros nos recuerdan aquello de “hasta el 40 de mayo, no te quites el sayo”. Hoy analizamos el paralelismo entre dos de ellos, que han tenido a bien coincidir en el tiempo: el Festival de Eurovisión y el sexto aniversario del 15-M.  Sigue leyendo

El código ético

La 'famosa' peineta de De las Heras a los manifestantes en el pregón de Ferias de 2011, en una captura de Canal 19.

La ‘famosa’ peineta de De las Heras a los manifestantes en el pregón de Ferias de 2011, en una captura de Canal 19.

Por Rubén Madrid

Imaginen que durante ocho años uno de ustedes se dedica a robar indiscriminadamente farolas de la calle, ordenadores e impresoras de los despachos municipales, porterías y canastas de las canchas deportivas, la escultura de Buero Vallejo del teatro o el nuevo cuadro del rey que presidirá el Salón de Plenos y cuyo precio, por cierto, no nos han anunciado todavía. Supongamos que todo este material alcanza un valor de 240.000 euros. Y pongamos que todos nos enteramos de lo que ha hecho. Tendría que darse por perdido: lo mínimo sería correrle a gorrazos hasta que tomase camino de Soria para no volver nunca más. Pero resulta que si en vez de farolas, obras de arte o materiales de oficina se deja de pagar la concesión municipal de un negocio, el peso de la ley se aligera y el tiempo se dilata. Aunque nos haga perder el mismo dinero.

Como les supongo unos lectores instruidos, les pido disculpas por acudir esta vez a la demagogia para censurar por enésima vez la ligereza con que se gestionan los fondos públicos desde nuestras administraciones. Les supongo al tanto de la denuncia que hacía el viernes el PSOE de Guadalajara, pero les refresco la memoria: varias concesiones municipales adeudan un total de 335.000 euros al Ayuntamiento, a todos nosotros, en algunos casos desde hace ocho años.

Es el caso del restaurante El Botánico en San Roque, que debe 165.000 euros desde 2006. El propietario es el mismo que el del bar de La Concordia, por el que debe otros 75.000 euros desde 2009. Es decir, suma 240.000 euros, la cantidad a la que nos referíamos al inicio. Pero faltan también por pagar los 12.000 euros del empresario al que se le adjudicó el quiosco de La Chopera (que luego tuvo otras vicisitudes largas de contar aquí), y otros más de 16.000 euros que se deben todavía desde el bar del Zoo Municipal. Año tras año siguen sin cumplir, pero a ustedes no se les ocurre hacer un ‘simpa’ cuando se toman algo en sus terrazas.

He escuchado después en la radio al alcalde Román decir que, a pesar de algunos retrasos tan abultados, esta deuda no está perdonada y sigue estando reclamada y perseguida, aunque desde luego no se puede decir que lo estén haciendo ni con urgencia ni con contundencia. Sólo se ha retirado una concesión a un moroso, la del quiosco de Taracena, por la que se dejaron de pagar más de 16.000 euros entre los años 2010 y 2013. Tampoco se ha actuado todavía sobre los impagos de los cinco aparcamientos públicos (El Carmen, Santo Domingo, Plaza Mayor, Manantiales y Adoratrices) que acumulan por diferentes cánones y conceptos una deuda total con las arcas municipales de 73.851 euros.

Lo inmoral. Estas noticias saltan de cuando en cuando, aunque últimamente con una frecuencia que está superando nuestra infinita capacidad de encaje. Hay episodios a patadas y estas cosas de nuestro terruño parecen -aun cuando parten de la misma raíz: la administración de nuestros fondos públicos- una minucia cuando las comparamos con el crimen organizado de los ERES, los Gürtel o las tarjetas negras de Caja Madrid.

Virgilio Zapatero, exministro socialista y exrector de la UAH. // Foto: El Mundo.

Virgilio Zapatero, exministro socialista y exrector de la UAH. // Foto: El Mundo.

A falta de levantarnos un día también aquí con el susto de saber que lo que ocurría en los cortijos de Blesa y Rato pasaba en otras cajas que nos eran más próximas y con políticos que accedían a sus órganos de gestión gracias a nuestros votos, el escándalo mayúsculo de nuestra vecindad también nos ha enfrentado a muchos de nosotros a una profunda reflexión sobre la ética (y su ausencia) de los negocios públicos cuando hemos visto envueltos en el caso a personajes que llegamos a tratar con tanta frecuencia como –así parece, aunque él lo niega– el exrector de la UAH, Virgilio Zapatero. Estos días se me ha repetido con insistencia la escena de un entrevista que mantuve con él en su despacho: posó junto a una estantería donde había una figurita de Chaplin. Entretuvimos el momento de la foto comentando cosillas de este personaje inigualable, capaz de denunciar sin estridencias la podredumbre de la sociedad de su tiempo, tan pronto invocando carcajadas como conmoviéndonos hacia la amargura.

Hay veces que uno se echa a reír por no llorar y en este país hemos inventado un nuevo género durante esta crisis con el humor indignado, casi al nivel de la picaresca que cundió en el Siglo de Oro. Que hasta un catedrático de Derecho y Moral pueda estar envuelto en un asunto de este nivel dinamita cualquier puente (confianza, deberíamos llamarlo) que aún pudiese quedar en pie entre la ciudadanía y la ética individual de quienes nos administran. A veces me acusan de ingenuo. Y se lo he escuchado decir a muchos estos días: es que tenemos un problema de ética. O de Ética.

De acuerdo. Cada cual es culpable de sus propias inmoralidades, que son las inmundicias del espíritu, pero también es cierto que todos somos corresponsables de que no se castiguen convenientemente cuando afectan a intereses comunes, como ocurre con los usos irregulares de los fondos públicos, las evasiones de impuestos, los tráficos de influencias, las prevaricaciones habidas y por haber, todos los mangoneos. Y es aquí donde entra en juego, y no descubro nada, la figura de los castigos ejemplares.

Castigos ejemplares. Un profesor de Cabanillas, Ángel Renieblas, fue expedientado de manera fulminante por la Consejería de Cultura porque en una huelga de febrero de 2012 entregó una carta a los padres de sus alumnos justificando los motivos por los que ejercía su derecho a huelga. Le conocí porque hice con él un reportaje sobre un huerto urbano que tenía con los chavales en el patio del colegio, una historia que incluso me valió el Premio de Medio Ambiente de la APG. Me pareció un profesional ejemplar, y un modelo en la educación en valores. Pero Renieblas ha sido finalmente sancionado con un mes de empleo y sueldo porque su notificación a los padres se ha juzgado como falta leve. ¿Saben qué? El juez que ratificó en abril la sanción insistió en que este profesor había incumplido el código ético que rige la actuación de los empleados públicos. En mi idioma incumplir un código ético es cometer una inmoralidad.

Rueda de prensa de noviembre pasado con los llamados 'cinco del Buero'. // Foto: http:// lamanchaobrera.es.

Rueda de prensa de noviembre pasado con los llamados ‘cinco del Buero’. // Foto: http:// lamanchaobrera.es.

Recordarán también el castigo ejemplar que puede recaer sobre los llamados ‘los cinco del Buero’, algunos de los más exaltados profesores de la marea verde que interrumpió el pregón oficial de Almudena de Arteaga en el Buero Vallejo, en las Ferias de 2011. Nunca compartí los modales de aquella protesta, pero los cuatro años de cárcel que la Fiscalía pide a partir de la denuncia que hizo -y por la que no dio marcha atrás- nuestro ayuntamiento me parecen desproporcionados.

También fue feo, horrible, el gesto del teniente de alcalde Juan Antonio de las Heras, con una peineta que dio la vuelta a España en los medios de comunicación. No sé, ni me importa, si el indecoroso dedo corazón le ha acarreado algún coste político a De las Heras dentro de su partido. Pero sí sé que no ha tenido ningún castigo ejemplarizante como servidor público. Jamás pediría para él cuatro años de cárcel, pero sí que hubiese cesado en el cargo.

No ahondaré en demasiados casos: seguro que ustedes tienen sus favoritos. Los más llamativos, eso sí, son siempre aquellos mecanismos ‘sui géneris’ de depurar responsabilidades cuya aplicación difiere si el infractor procede de dentro o fuera de sus filas. Les pongo un ejemplo: al alcalde que desobedeció y pidió contra el criterio de su partido el cementerio nuclear para su pueblo, el yebrano Pedro Sánchez, se le abrió un expediente informativo del que nuca más supimos. Fue una reacción forzada y con los hechos consumados, después de partir al pueblo en dos. Al alcalde de Hiendelaencina, que defendió las urgencias de su pueblo con la inmensa mayoría de sus vecinos alentándole, se le ha castigado (ejemplarmente: para que no cundiese su díscolo ejemplo en la comarca) con la eliminación de las ayudas para la celebración de la Feria del Ganado y con un conflicto que dejó inadmisiblemente sin agua a los vecinos durante meses.

Y si hace un momento hablábamos de establecimientos comerciales que son concesión municipal a quienes de momento se les permite abrir cada día a pesar de sus elevados niveles de morosidad, también sé de casos en que el propietario se las ve y se las desea para organizar actividades paralelas (conferencias, mesas redondas, fiestas, conciertos) porque no cumplen con la legalidad. Algunos de estos establecimientos se ven obligados a renunciar a dinamizar sus negocios para evitar que caiga sobre ellos un castigo ejemplarizante. Porque con ellos, lo saben, no habrá vista gorda.

Así que sí es cierto que tenemos un problema de ética, o de Ética. Y que incluye el modo en que se aplican o no los castigos ejemplarizantes en esta ciudad, aunque me atrevo a decir que en todo el país, y que remite a su vez a un problema todavía mayor, un problema de moral, o de doble moral. Una doble moral que tiene otro nombre común: hipocresía.

Doble moral. La hipocresía es otra de las cabezas de este monstruo polifacético en que hemos convertido nuestro sistema. Por eso en la disputa entre esa oligarquía que se beneficia del estado de las cosas y una ciudadanía que sólo cuenta para añadir más carbón en la sala de máquinas, emerge el concepto de ética como núcleo central de la tan cacareada regeneración política. Y los partidos escupen continuamente mensajes de regeneración y de transparencia, pero sobre todo han parecido encontrar la piedra filosofal en el concepto de código ético.

¡Ay, el código ético!

Resulta un tanto artificiosa esta repentina adhesión de los partidos de siempre a los códigos éticos. Hace ya tres años y medio que el 15M expresó su multitudinaria pitada hacia unos partidos mayoritarios que por vez primera parecían verdaderamente abochornados. Detrás de eslóganes como “no hay pan para tanto chorizo”; “no nos falta dinero, nos sobran ladrones; “le llaman democracia y no lo es” o “entre capullos y gaviotas nos han tomado por idiotas” había en realidad una denuncia de la doble moral, de la hipocresía, de la falta de ética. ¿Por qué han tardado entonces el PSOE y el PP, los partidos más directamente aludidos, tres años y medio en reaccionar? ¿Por qué han tardado tanto en escuchar el clamor de las calles y las exigencias de su militancia más honesta, que la hay? Y es más: ¿Por qué han incumplido durante esta legislatura tantas veces los supuestos códigos éticos que ya tenían? ¿Y por qué son tan escasos sus códigos éticos cuando los comparamos con las exigencias a las que están dispuestos a someterse en otras formaciones como UPyD y Podemos?

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha desembarcado con la transparencia y la ética en la política como principios reivindicados en el ejercicio de la política.

El número uno del PSOE, Pedro Sánchez, ha desembarcado reivindicando ética en el ejercicio de la política y en el caso de las tarjetas opacas ha reaccionando expulsando a diez implicados.

Reaccionan ahora los partidos con códigos éticos como si su preocupación por la moral tuviese en realidad mucho menos componente ético que político, concretamente de cálculo electoral. O nuestra mirada está ya muy viciada o vemos que ha quedado al descubierto que su amor por la ética se ha desatado por la proximidad de las elecciones de mayo, en las que tendrán que lidiar con la competencia supuestamente al alza de UPyD, IU y ERC, los únicos partidos que aprueban para Transparencia Internacional, y de esos otros proyectos que llegan con la pureza de los recién nacidos.

Lo dudoso de esta apasionada entrega a los códigos éticos por parte de los partidos mayoritarios reside precisamente en eso, en que no han sido los remordimientos propios ni los sonrojos por los afeamientos desde las acampadas, los intelectuales independientes o las encuestas del CIS lo que les ha llevado a renovar su compromiso ético. Aun cuando debieron hacerlo hace muchísimo tiempo, si no desde el principio porque el código ético debería de ser el código genético de la tarea pública.

Recomienda Savater en su ‘Etica para Amador’ que “quien desee la vida buena para sí mismo, de acuerdo al proyecto ético, tiene también que desear que la comunidad política de los hombres se base en la libertad, la justicia y la asistencia”, como pilares fundamentales de la vida en democracia.

De modo que los convictos de la nueva moral están a tiempo de convencernos a base de hechos: más vale tarde -y es tarde- que nunca. Que no hablen tanto de ética y que pongan sus códigos en práctica cuanto antes. Que cese la laxitud con el amigo empresario y que se acabe la ausencia de los castigos ejemplares cuando los infractores están en nuestras filas. La ética es un saber práctico. Como el movimiento, sólo se demuestra andando.

Convergiendo, que es gerundio

Fotografía de la asamblea convocada por IU. // Foto: El Hexágono de Guadalajara.

Fotografía de la asamblea convocada por IU. // Foto: El Hexágono de Guadalajara.

Por Rubén Madrid

Converger, confluir, coincidir y sumar. En esas anda la izquierda alternativa al PSOE, también en Guadalajara, donde ya se han producido los primeros contactos entre formaciones: existe la intención de que Izquierda Unida, Podemos, Equo y Más de un Ciudadano confluyan con otras asociaciones y ciudadanos en un bloque para las municipales de mayo. Se trata, dicen, de construir una nueva marca electoral que vaya más allá del batiburrillo de siglas, unificada en toda la provincia para buscar también representación en Diputación y que nace con los mimbres de la llamada “nueva política” surgida del 15M y aplicada con desenvoltura por Podemos en las Europeas, el punto de inflexión que sin duda está animando estas aventuras en todo el país.

Ese es el propósito, el “qué”. Ahora viene el “cómo”.

La iniciativa arriacense no es una excepción en el panorama español. En todo el país están surgiendo una suerte de plataformas políticas (como lo han sido hasta ahora las mareas en el ámbito de la movilización social) que van más allá de la coalición de partidos al uso, las llamadas sopas de letras, y que están integrando programas de mínimos para ganar las alcaldías: defensa de los servicios públicos, ecologismo, regeneración democrática… Los principales líderes de IU, Podemos y Equo están espoleando estas iniciativas, al menos que se lleven a cabo estos primeros contactos (hay voluntad, insisten), y Madrid y Barcelona han fundado ya sus propios laboratorios locales en Municipalia y Guanyem Barcelona, que lidera Ada Colau. Así que no se sorprendan si en las elecciones de mayo en los colegios alcarreños también tenemos papeletas de ‘Ganemos Guadalajara’.

La elaboración de estas candidaturas aprovechan el impulso de Podemos con las Europeas, que ha hecho pensar que por fin el clamor social del 15-M puede cuajar en las urnas, y se reivindican como más necesarias todavía conforme se producen los anuncios de pucherazo de Cospedal para Castilla-La Mancha o del propio Rajoy para los ayuntamientos del país, que pretende imponer que gobierne la lista más votada.

Una primera asamblea. El miércoles 9 de julio, IU convocó una asamblea ciudadana abierta en la plaza del Concejo. El orden del día pasaba por debatir con otras formaciones, con asociaciones y con ciudadanos de a pie la opción de configurar una candidatura común. Confluir o converger, decíamos. A su término hacía lo propio otra formación, Más de un ciudadano, que en su propia asamblea, también en la calle (en la Plaza del Carmen) llevaba el mismo punto en su orden del día.

Reuniones en grupo durante la asamblea convocada por IU en la plaza del Concejo. // Foto: Podemos Guadalajara.

Reuniones durante la asamblea convocada por IU a principios de julio. // Foto: Podemos Guadalajara.

La reunión en la plaza del Concejo fue trabada, como suele ocurrir en estas asambleas ciudadanas que tienen en su perezosa mecánica su principal punto en contra, pero las conclusiones acabaron por resultar bastante interesantes, a pesar de que sólo una periodista (una redactora de Nueva Alcarria) acudió a la cita. También Podemos elaboró un informe en su blog. El peso informativo de lo ocurrido puede resumirse en los siguientes puntos fundamentales:

  1. Hay voluntad de que exista una candidatura única en Guadalajara, una iniciativa con carácter propio a la que se sumarán los partidos que la impulsan, pero que no se cierra a la participación ciudadana individual o en colectivos sindicales o sociales de la ciudad… No tiene todavía nombre, pero no hay duda de su inspiración en los modelos de Barcelona y Madrid.
  2. Una comisión integrada por una decena de ciudadanos (entre ellos dirigentes locales de partidos de izquierdas) ya está trabajando este mismo verano en la fórmula que articule este movimiento político de confluencia. De hecho se reunió en la misma plaza la semana pasada.
  3. Se impone la forma de hacer política reclamada en las plazas por Democracia Real Ya, los indignados, el 15-M y Podemos: listas abiertas, elaboración horizontal del programa, impulso de un proceso político paralelo al movimiento social y cerrojazo a las puertas giratorias: los candidatos mantendrán el compromiso que que el cargo público que pudiesen ocupar no entrará en conflicto con intereses privados.
  4. Se ha establecido una hoja de ruta o calendario. De momento, hay asamblea ciudadana prevista para finales de septiembre, donde todos los asistentes estudiarán la fórmula de articulación que está artículando la comisión de trabajo. De salir adelante la iniciativa, se trabajará de forma constante cara a las elecciones municipales, pero también con la vista puesta en que puede haber un adelanto de las legislativas.

¿Cuáles son los principales puntos de debate? En primer lugar, si existe la opción de configurar un programa común. Y aquí, aunque muchas voces alertan de que debería ser la primera preocupación, parece obvio que hay suficientes mínimos comunes denominadores a tenor de cuanto se ha confluido ya en la movilización social, al repasar las preocupaciones principales contra la ofensiva privatizadora y neoliberal y en un primer barrido de las medidas que proponen estas formaciones en sus programas políticos, los manifiestos a los que se adhieren, los discursos e intervenciones públicas y el conjunto de la literatura política que han generado quienes ahora pretenden confluir en esta aventura. Coinciden en lo básico y en algo más.

Hay evidentemente electores de IU o Podemos que seguramente censurarán que confluyan los unos con los otros, pero queda la impresión de que seguramente son los menos. Existe un clamor todavía mayor de que hay que poner fin a la fragmentación del voto en la izquierda alternativa al socialismo: hay quien lo ha ilustrado con las famosas disputas en la película ‘La vida de Bryan’ entre el Frente Popular de Judea y el Frente Judaico Popular.

El debate interno en IU. Hay un segundo tema clave: hasta qué punto Izquierda Unida, que ha sido el principal referente hasta ahora a la izquierda del PSOE, cederá protagonismo e incluso identidad en un proyecto que la rebasa. Lo hizo en su día el PCE para conformar IU, con un resultado desigual a lo largo de todo este tiempo que no ha evitado tensiones, pero que también ha garantizado hasta ayer mismo la hegemonía de la coalición en su espectro político. Dirigentes históricos de la coalición como Julio Anguita, que ahora lidera el Foro Cívico, siguen llamando al intento de formación de frentes en los municipios para las próximas elecciones.

IU se quejó hace cuatro años, seguramente con razón, de que el estallido del 15-M en vísperas de las municipales le perjudicó con una ola de indignación que cargó casi por igual contra todos los partidos. Muchos en la formación pensaron que eran los suyos quienes les estaban disparando desde las acampadas. Pero había, también es cierto, no poco reproche de los indignados a IU por la rigidez de su estructura y por lo gastado de tantos mensajes y procedimientos. Eran vieja política; de izquierdas, pero vieja.

¿Estará dispuesta la IU de José Luis Maximiliano a diluirse como candidatura electoral en un ‘Ganemos Guadalajara’? ¿Aceptaría incluso un cabeza de cartel de Podemos o un independiente que no milite en sus filas? ¿Cuanto pesan las siglas? ¿Se impondrá de verdad el “programa-programa” elaborado en la calle y votado en asamblea abierta a cualquiera que quiera parar por allí para practicar democracia directa?

Parece, de momento, que la respuesta es afirmativa. Y creo, pero aquí hay muchas voces que opinan lo contrario, que esta estrategia beneficiará incluso a la supervivencia de IU, que quedaría comprometida si se cerrase en banda frente a un proyecto de vocación tan abierta como Podemos y que además ha arrancado con un ímpetu tan arrollador que amenaza incluso con llevarse por delante buena parte del PSOE.

Por cierto, ¿y el PSOE, qué? Hay un clamor fundamental entre las voces que se dejaron escuchar en esta asamblea por la convergencia: desbancar al PP de la Alcaldía. Parece obvio que, a la hora de la verdad, la derrota del Partido Popular de Guadalajara sólo será posible si en el Pleno no suman la mitad más uno de los concejales, bien por sí mismos, bien con el apoyo que les pudieran brindar también otras formaciones como UPyD. Incluso si Rajoy sigue adelante con su intención de decretar que el más votado ostente el bastón de mando, que Román (o quien sea finalmente) tuviese una mayoría de izquierdas en contra haría ingobernable el Ayuntamiento.

Es demasiado pronto, pero tampoco resulta difícil imaginar fórmulas con las que la izquierda le pudiera arrebatar la Alcaldía a un PP en minoría, que pueden pasan por permitir un gobierno en solitario del PSOE con el que buscar impulsos a políticas de izquierdas, y no sólo por pactar con los socialistas. Seguramente la formación que surja a su izquierda (ese Partido G, Ganemos Guadalajara o como al final se llame) no está ahora mismo preocupada por debatir si pactaría con el PSOE en algún caso, pero también es cierto que si no se hace la pregunta, se la harán sin duda los periodistas en campaña.

Ahora bien, la pregunta también puede plantearse en términos opuestos. ¿Y si esta candidatura fuese la segunda más votada? ¿Estaría el PSOE dispuesto a pactar con esta formación?

En este punto hay algo que, además, escapará a los impulsores de este ‘Ganemos Guadalajara’. Y es la imprevisibilidad congénita del PSOE. ¿Qué grupo socialista habrá en Guadalajara de aquí a unos meses? El discurso socialista resulta siempre una incógnita, cuando no contradictorio, y es aún más difícil de predecir cuando está pendiente de ver el camino que emprende la renovación recién iniciada desde Ferraz con Pedro Sánchez, pero también aspectos puramente locales como quién será el director de orquesta del socialismo arriacense ahora que Valerio ha anunciado su abandono o el modo en que afecte o se pase página en Guadalajara la apuesta a caballo perdedor (Madina) de la mayoría de los militantes y, en particular, de los líderes más jóvenes del partido en la provincia…

El punto de partida para los socialistas no es ahora mismo excesivamente alentador: se puede plantear como un reto ilusionante, pero en la práctica se trata de una pelea no por ser la primera sino la segunda fuerza en número de votos. Es obvio en Guadalajara, donde el batacazo de 2011 les sitúa bajo mínimos en el punto de salida, pero lo es también en el conjunto del país, si nos atenemos a la práctica totalidad de las encuestas de intención de voto.

El factor Podemos. La primera reunión para orquestar el nuevo proyecto político fue una fiesta: voluntad de cooperación e incluso cierto entusiasmo contenido en las caras. Nada une tanto como tener un enemigo común, pero la izquierda es especialista en enfangarse en luchas cainitas y en apartar lo mucho que la une para concentrarse en lo poco que separa. La nueva candidatura tendrá que elevar una propuesta que no suene gastada ni oportunista. Podemos aporta aquí la frescura de sus genes y un discurso ganador. La formación de los círculos obró el milagro de las Europeas en cuatro meses y ahora sigue sumando respaldos. Casi todas las encuestas la sitúan como tercera formación en el país en intención de voto. La suma con IU la coloca en casi todas las proyecciones en empate técnico con el PSOE. La incógnita es si este ímpetu se mantendrá, decaerá o irá a más? Y si Podemos podrá todavía más al fundirse en candidaturas ciudadanas como las que aquí se preparan.

La demonización de Pablo Iglesias seguramente desespera a su madre pero alienta a sus votantes. Su descaro en la denuncia de las oligarquías y el orden establecido y su recuperación de la función política al servicio de la ciudadanía actúa como una coraza que apenas sufre rasguños con los rudimentarios métodos de asedio de una vieja política que intenta acusar de inmoral al recién llegado mientras arrastra tantos despropósitos contrastados en su propio ejercicio de las responsabilidades. Podemos escenifica con exceso de teatralización, incluso, la confrontación entre un bipartidismo incompetente, incapaz e insensible con los problemas de la gente y la reivindicación de la política como herramienta ciudadana para aportar soluciones colectivas y no atajos individuales. No se contenta con una estrategia defensiva del Estado del Bienestar, como el PSOE. No apela a los sagrados símbolos de la II República, como IU. Ha convertido los eslóganes y los quejidos de las acampadas en las plazas en un programa político después de consultar a profesores y expertos. Y plantean objetivos pragmáticos sin olvidar el ideal romántico de democracia que todos estudiamos en el colegio junto a las esculturas de Pericles.

Su reto es combatir su condición de moda, tan ligada a una sociedad consumista, o su cartel de fenómeno mediático, tan unida a la sociedad del espectáculo. Uno, que se dedica a observar, quisiera pensar que Podemos no está sostenido, en cambio, por un electorado consumista y fácilmente impresionable por la sociedad del espectáculo, que es el escaparate de esta globalización que ya planteó a nivel global los dramas que, con la crisis, hemos empezado a padecer a niveles locales.

No es de extrañar que ‘puedan’ de nuevo, que la ciudadanía dé una oportunidad a un soplo de aire fresco harta del callejón sin salida de quienes proponen más de lo mismo, un bipartidismo que sigue la lógica turnista que reparte las oportunidades a golpe de fracaso mutuo. Por eso si yo fuese asesor de nuestra derecha más rancia, estaría pendiente no sólo de los preparativos de la jura de bandera de octubre, sino de buscarle a esta candidatura bolivariana en la Alcarria los ocho apellidos vascos.