La valla

Por David Sierra

Desde la ventana veía el mar. El sol atraía su atención. Y la playa. Con esa arena fina con la que levantaría castillos de cuatro torres. Con fosa defensiva de agua salada. Veía las olas e imaginaba. Como sería zambullirse, bucear y observar con sus propios ojos ese maravilloso hábitat. Cogería estrellas de mar, caballitos, pececillos y alguna que otra alga. Para guardarlos y recordar el momento cuando ya no haya. Veía niños; veía niñas. Con bañadores a rayas. Jugando a las palas con pelotas de goma o lanzando balones de playa. Los veía y los imaginaba.

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