¡Feliz Maratón a todos!

2017.06.16 Maratón1

Alumnos de la Escuela de Arte “Elena de la Cruz” ante su obra, el escenario principal de este 26 Maratón. // Foto: R.B. (SLIJ)

Por Álvaro Nuño.

No ha sido fácil sacar adelante esta 26 edición del Maratón de Cuentos, que comienza a las cinco de la tarde con la narración del alcalde de la ciudad, Antonio Román. Desde el principio las cosas se pusieron en contra, sobre todo por las obras que se están llevando a cabo en el Palacio del Infantado -arreglando las cubiertas, no se alteren que parece que las del pisito del señor Duque todavía no han comenzado-. Dicen que las obras eran muy necesarias en el viejo edificio y que el Ministerio de Cultura ha sido más o menos diligente a la hora de llevarlas a cabo, pero también ha sido mala suerte que coincidieran primera con los actos del Desfile de las Fuerzas Armadas, cuando se izó la bandera en la nueva Plaza de España, con el monumento más emblemático de la ciudad de fondo cubierto de andamios, y este fin de semana prácticamente intransitable por todas sus caras, lo que ha obligado a buscar alternativas al precioso Patio de Los Leones. Seguro que leones y grifos estarán tristes tras esperar durante todo un año que “su” patio se llene de historias y de gente para conformarse en esta ocasión con oír de fondo sólo los cuentos que se resguarden en el zaguán las noches del viernes y el sábado.

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Cuestión de tiempos

Por Borja Montero

(Esto pretendía ser un repaso sentimental a mi relación con la ciudad de Guadalajara, pero las cosas nunca suceden como uno las tiene planeado. Y, si no se lo creen, que se lo pregunten a nuestros responsables municipales)

Un monolito recuerda la intención de que este parque fuera la puerta de entrada de la Ampliación de Aguas Vivas. // Foto: B. M.

Un monolito recuerda la intención de que este parque fuera la puerta de entrada de la Ampliación de Aguas Vivas. // Foto: B. M.

Yo llegué a Guadalajara, profesionalmente hablando, en el año 2007. Por aquel entonces, cualquier neófito que presenciara cómo se movían grúas y dineros (públicos y privados), se enseñaban maquetas y proyectos y se pronunciaban discursos grandilocuentes y ambiciosos, se hacía a la idea de que aquel lugar al que llegaba pronto se convertiría en una suerte de megalópolis a la altura de las más pujantes capitales del país. Con este prólogo, uno ya puede presuponer cuál va a ser el relato que a continuación se va a desarrollar. Puede pensarse que será un canto lastimero por las oportunidades que la crisis ha hecho perder a la ciudad, por la cantidad de trenes que no han podido cogerse por el devenir bursátil y financiero, por los castillos que, a pesar de su pretendida magnificencia, terminaban siendo de naipes. Sin embargo, todo pasa por algo y, sin negar la existencia de un ciclo económico negativo, más que evidente en todos los órdenes de la vida, habría que rascar un poco más para entender cuáles han sido las causas que han conducido a la situación actual, más relacionadas con un exceso de ambición de nuevo rico, una suerte de “burbuja guadalajareña”, que con una simple reducción del efectivo disponible en las arcas (públicas o privadas).  Sigue leyendo