Festejos peligrosos y subvencionados

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Los festejos taurinos populares se nutren de subvenciones públicas. Foto: Pako Megabass.

 

Por Gloria Magro. 

Los toros son Bien de Interés Cultural en Castilla-La Mancha desde 2011 y en Guadalajara, el alcalde, Alberto Rojo, acaba de anunciar su intención de solicitar que los encierros de la capital sean Fiesta de Interés Turístico Regional. Ya hay precedentes, otras veinte localidades de la provincia lo han obtenido con anterioridad. Y mientras, los encierros siguen cobrándose víctimas: la última, un hombre de 84 años corneado en Horche durante un encierro en las fiestas de la localidad.

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Nuevo alcalde, sí.

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“Los eventos taurinos serían inviables sin subvención municipal”. Alberto García, apoderado taurino. Foto: Asociación Antitaurina de Guadalajara.

 

Por Albino Hernández. (*)

Finalmente los números dieron, el juego de escaños resultó, la era del Partido
Popular al frente del Ayuntamiento de Guadalajara concluyó. ¿Para siempre?
Nuevo alcalde, sí, pero ¿viejos hábitos? ¿Alberto Rojo volverá a gestionar y
administrar lo público como si nuestra ciudad fuera una finca privada? Este sábado se conforma el nuevo gobierno en el Consistorio, así como en los 288 municipios de la provincia, pero tendremos que esperar unos meses para comprobar si estos nuevos vientos soplan por la derecha o por la izquierda, por lo social o por lo empresarial, por lo progresista o por lo conservador. En la materia que nos atañe, la ética y el respeto hacia los animales, queremos reivindicar ahora más que nunca, que otra manera de divertirse es posible. Sigue leyendo

La tortura no es cultura (II).

Por Gloria Magro.

Hace unos días compartí unas imágenes de denuncia que había difundido La Camada en las que se veía un gatito cruelmente maltratado. Las fotos del animalito en la consulta del veterinario, con su carita de pena y los rastros evidentes de tortura por su pequeño cuerpo, suscitaron la repulsa unánime de todos aquellos que las vieron, así como la condena pública del responsable de semejante atrocidad. Al mismo tiempo se difundía en las redes sociales el artículo anterior a este, del mismo título. La imagen que lo acompañaba era también de un animal con signos externos más que evidentes de estar siendo maltratado, solo que en este caso no era un pequeño gatito, sino un toro en un festejo popular, con el hocico ensangrentado y los cuernos amarrados ante un público de niños al fondo. Al parecer esa segunda fotografía no removió las mismas conciencias. O tal vez si lo hizo y por eso hubo quien optó por no permitir que su grupo de Facebook la viese ni que tuviera acceso directo al texto que ilustraba. Sigue leyendo