La noche en la que nos colamos en el Alcázar Real

Alcázar Real visto desde el parque del Barranco del Alamín. // Foto: ABC

Alcázar Real visto desde el parque del Barranco del Alamín. // Foto: ABC

 

Por Patricia Biosca

Éramos unos adolescentes con ganas de hacer el gamberro. En aquella época nos aficionamos de manera peligrosa a la adrenalina que ofrecía colarnos en lugares prohibidos, y ahí, justo delante de nuestros ojos, había uno inexplorado. Desde fuera solo se veía un muro derruido de algo parecido a adobe, no muy llamativo ni sugerente. Pero nuestro cabecilla, que ya lo había visitado antes, nos aseguraba que dentro había mucho más. “¿Por qué no?”, pensamos el resto. Y nos deslizamos entre unas ruinas de algo que se notaba grandioso, pero que ahora lucía como una explanada con piedras. Ninguno sabíamos que pisábamos suelo de reyes y nobles. No reparamos en la pista que nos daba su nombre, que decíamos de carrerilla: Alcázar Real. Sigue leyendo