Sinergias educativas, tan necesarias como respirar

Por Natalia Simón Medina (*)

El colegio público Ocejón de Guadalajara ha albergado actividades con metodología de aulas inclusivas que han servido de ejemplo a otros centros y por las que ha obtenido numerosos reconocimientos.

La llegada a la coordinación de programas en la Federación Síndrome de Down de Castilla-La Mancha en mayo de 2018 me abrió una puerta a la ILUSIÓN en mayúsculas, sí, ya que me pedían diseñara, entre otras funciones del puesto, un proyecto que vinculara a las seis asociaciones Down que la conformaban. ¿Temática? – Lo que tú consideres mejor. Por lo que podéis imaginar lo que supone esa frase para una socióloga e investigadora social, curiosa y pasional, y docente en la Facultad de Educación de la Universidad de Castilla-La Mancha. Pensé que debía diseñar algo no solo porque me gustara (ya sabemos que todo lo que nos gusta, nos motiva más y, por tanto, ponemos más entusiasmo) sino además que me fuera conocido y, por supuesto, que sirviera para algo más que para vincular a las asociaciones Down, que también.

Dando vueltas durante un par de semanas, ¡voila! Lo tenía.

En esa época colaboraba con la Sub Red Universitaria de Comunidades de Aprendizaje-SUCA CLM en la UCLM y sigo siendo una fiel convencida en que la forma en la que trabajan los centros educativos comunidades de aprendizaje trae de la  mano la inclusión educativa tan ansiada para muchos y que tanto miedo da a otros muchos, pero por algo hay que empezar y lo que siempre he tenido claro es, que el que no camina no hace camino, que solo se hace camino al andar tal y como decía Antonio Machado, y que no hay que tener miedo a equivocarse ya que aprendemos por ensayo-error y que los errores también traen de la mano potentes aprendizajes, otra cosa es cómo gestionamos esos errores, pero ese tema no es el del que versa este post.

Si has llegado hasta aquí leyendo, seguro que te estás preguntando en qué consistía ese tan increíble proyecto educativo. Muy, muy, muy resumido se trata de un proyecto que evidencia lo importante que es para todo el alumnado, también para el alumnado con síndrome de Down estar en clase con sus compañeros, pero no solamente eso. Ya lo decía Ainscow, Booth y Dyson en el año 2006, la inclusión educativa requiere de tres elementos, asistencia, participación y progreso por lo que, si el alumnado con discapacidad intelectual está en clase con el resto de los compañeros, incluso participando pero no progresa, no es inclusión, se quedaría en la conocida integración educativa. Este proyecto permite, además, ese progreso ya que los profesionales especialistas de apoyo educativo de las asociaciones Down (en su mayoría de Pedagogía Terapéutica) participaron en las aulas y en el diseño y adaptación de los materiales junto con el profesorado que ve en ellos un gran apoyo para poder trabajar con calidad con este alumnado. En Castilla-La Mancha estos profesionales no pueden entrar en las aulas como apoyo al profesorado, hecho que sí ocurre en otras comunidades autónomas, como por ejemplo Andalucía, por lo que este proyecto permitió entrar en las aulas y trabajar mano a mano con el profesorado tal y como se acaba de comentar.

Ahora sí, os cuento, el proyecto replica una actuación educativa de éxito de las comunidades de aprendizaje, en concreto los grupos interactivos, lo que ocurre es que no se llevó a cabo en centros comunidades de aprendizaje si no en centros que no lo son. La idea era trabajar en centros educativos en los que hubiera alumnado con síndrome de Down en algún curso de Educación Primaria y que, a su vez, perteneciera a alguna de las asociaciones de la Federación Down CLM. Así, se proyectó el diseño en siete centros educativos, cinco de ellos públicos, uno concertado y otro centro rural agrupado.

Nos reunimos con la Consejería de Educación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha la cual aceptó ayudarnos con todo, en primer lugar, contactaron con los centros seleccionados que aceptaron participar y que cumplían los requisitos de partida para después proceder a una formación intensiva con profesorado y voluntariado para formarles sobre cómo proceder con el proyecto en las aulas. En el caso de Guadalajara (haciendo un guiño a los lectores de El Hexágono de Guadalajara) participó el CEIP Ocejón, en este caso, nos pusimos en contacto con Soledad Moreno, entonces jefa de estudios, y con Pino González, tutora del aula en el que íbamos a trabajar con Rebeca, una niña con síndrome de Down (pero recordar, que también se trabaja con todo el alumnado independientemente de sus capacidades) y con la Oficina de Cooperación Universitaria y Voluntariado de la Universidad de Alcalá para atraer a estudiantes de distintas disciplinas que quisieran participar como voluntarios. Con el resto de los centros se procedió igualmente y sus voluntarios fueron atraídos de las propias asociaciones Down (tanto profesionales como voluntarios y familiares del alumnado con síndrome de Down participante) y de la Universidad de Castilla-La Mancha, en concreto alumnado y egresados de la Facultad de Educación de Toledo. Aprovecho estas líneas para volver a agradecer su colaboración y entusiasmo en todas las fases del proyecto en el que se implicaron con rotunda confianza.

El voluntariado, clave en los grupos interactivos, no ayuda al alumnado a resolver las tareas (éstas se resuelven por el alumnado con sus interacciones), si no que actúa como facilitador del grupo, asegurando que todos participan, en igualdad de condiciones, haciendo posible que el número de interacciones entre ellos aumente y que se produzca un aprendizaje dialógico, por lo que voluntario puede ser cualquier persona, lo único que se necesita es tener ganas de colaborar, no hace falta tener estudios, ser joven o cualquier otro aspecto que podáis imaginar.

Como podéis intuir a estas alturas de la lectura, el objetivo principal del proyecto tampoco fue demostrar que trabajar en el aula con grupos interactivos mejoraba la convivencia y el aprendizaje de todo el alumnado ya que ya hay suficientes evidencias científicas que lo avalan, si bien este proyecto lo volvió a corroborar en este caso con alumnado con discapacidad intelectual. Sin embargo, el proyecto pretendía evidenciar algo más, que la labor de los profesionales especialistas de las asociaciones son agentes indiscutibles en la mejora de la atención al alumnado con necesidades educativas como es el alumnado con síndrome de Down por lo que su entrada al aula es fundamental para esa mejora.

Y así lo apuntaron los resultados obtenidos, por un lado, “el profesorado manifestó sentirse respaldado por los profesionales de las asociaciones en el diseño, adaptación de las actividades y la elaboración de los materiales como en el desarrollo de las actividades”; “se potenció una vía de colaboración lógica entre los técnicos que realizan los refuerzos educativos fuera del aula con la actividad docente del tutor del alumnado con síndrome de Down”; “las familias constataron los beneficios del fortalecimiento de las relaciones y el compromiso del profesorado y del equipo directivo del centro escolar”; “se observaron mejoras tanto en el aprendizaje como en la convivencia del alumnado, evidenciándose mejoras en todo el alumnado respecto a la comunicación dialógica, la solidaridad, el compañerismo y la cooperación, y en el alumnado con discapacidad en relación con la solidaridad, el compañerismo, la comunicación dialógica y la autoestima”.

Curiosamente, el 31 de octubre de 2022 justo unos diez días después de cesar en la Federación y dar el salto a tiempo completo en la Universidad de Castilla-La Mancha (casi como un regalo de despedida y agradecimiento), veía la luz un artículo en la Revista de Investigación en Educación que muestra los resultados conseguidos en ese proyecto que empezó a idearse a mediados de 2018, y que ahora os comparto por este medio. Aquí os dejo la referencia por si queréis leer detenidamente: Simón, N., Abellán, M-Á. & Cisneros, J.C. (2022). Sinergia colaborativa en aulas inclusivas: una experiencia de grupos interactivos con alumnado con discapacidad intelectual. Revista de Investigación en Educación, 20(2), 31-108. https://doi.org/10.35869/reined.v20i2.4218.

Por lo que puedo decir, muy orgullosa, que hicimos camino andando, que seguramente nos equivocamos, pero al menos nos arriesgamos y que aprendimos, nos emocionamos y disfrutamos a partes iguales a los errores que, seguramente, cometimos. Que hemos dejado una huella que constata que se puede hacer y que, aunque es cierto que es difícil y que lleva mucho trabajo de mucha gente, mereció la pena. Que es necesaria una inclusión educativa real, sin peros. Que los profesionales especialistas de las asociaciones tienen mucho que aportar en dicha inclusión educativa y que todas las sinergias que se consigan entren estos y el profesorado de los centros educativos es una apuesta ganadora, por lo que no deberíamos dejar el hoy en las aulas y el futuro de la vida de este alumnado en manos de la voluntad de unos y la vocación de otros ya que todos sumamos en este largo camino hacia la inclusión.

(*) Natalia Simón Medina es profesora ayudante, Doctor e investigadora de la Facultad de Educación de Ciudad Real en la Universidad de Castilla-La Mancha. Licenciada en Sociología, Doctora en Investigación en Humanidades, Artes y Educación, máster en Investigación de mercados y marketing digital. Premio al mejor TFM, máster en Dirección de Recursos Humanos, máster en Prevención de Riesgos Laborales, especialista en Técnicas y Aplicaciones en Investigación Social. Durante los últimos 5 años ha sido coordinadora de programas de la Federación Síndrome de Down de Castilla-La Mancha. También preside el Grupo de investigación Discapacidad y Sociedad en la Federación Española de Sociología y es Decana del Colegio de Ciencias Políticas y Sociología de Castilla-La Mancha.

Apagón cultural

 

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La cultura dinamiza durante todo el año la vida social de la provincia y genera una importante actividad económica que en estos momentos se encuentra paralizada.

 

«En Guadalajara no nos rendiremos nunca, no nos pararemos, proyectaremos nuestro Maratón de Cuentos, construiremos una cabaña, nos refugiaremos en ella, encenderemos la luz y el espectáculo dará comienzo un año más en la Ciudad de los Cuentos: cultura viva de sabiduría popular, ancestral y libre». Concha Carlavilla.

 

Por Gloria Magro.

La cultura popular ha resultado ser el último campo de batalla donde obtener réditos políticos aunque en juego haya miles de puestos de trabajo y un sector económico muy rentable que podría salir seriamente dañado, también en Guadalajara. En estos tiempos de pandemia, cualquier asunto, por importante que sea, si no está referido a la situación por la que atravesamos, es visto como algo superfluo, frívolo, secundario y falto de empatía. Y si además resulta un tema que pueda tener alguna doblez o al que se le pueda sacar algún tipo de ventaja política, bienvenido sea.

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Hasta pronto, Guadalajara

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Hasta pronto, Guadalajara. Foto: web Ayto. Guadalajara.

 

«Caminante, son tus huellas

el camino, y nada más;

caminante, no hay camino:

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,

sino estelas en la mar”.

(‘Proverbios y cantares’, Antonio Machado) 

(Canción ‘Cantares’ versionada por Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina)

Por María José Establés

Con estos fantásticos versos de Antonio Machado me despido de ustedes, queridos lectores. Este es mi último artículo en El Hexágono, este blog coral que me ha dado unas cuantas alegrías y algún sinsabor, pero sobre todo, buenos momentos.

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