Malnacidos

Imagen del estado en el que quedó la nave del Banco de Alimentos tras el robo.//Foto: Facebook Banco de Alimentos

Imagen del estado en el que quedó la nave del Banco de Alimentos tras el robo.//Foto: Facebook Banco de Alimentos

Por Ana María Ruiz

Malnacidos o hijos de la gran perra son sólo dos de los calificativos, digamos “finos”, que se me vienen a la cabeza para describir a los miserables que en la noche del 2 de enero perpetraron un robo en la nave que el Banco de Alimentos de Guadalajara posee en el polígono del Henares. Y no utilizo las palabras que realmente me gustaría usar porque este artículo no vería la luz por soez.

Los chorizos sustrajeron nada más y nada menos que 2.000 kilos de comida de los 50.000 que logró reunir esta asociación para cientos de familias desfavorecidas, la mayoría en la campaña solidaria de recogida de alimentos que se llevó a cabo en Navidad. Y no se crean que cogieron lo primero que tenían a mano. No se llevaron garbanzos, ni judías, ni arroz, ni lentejas, ni pasta. Fueron muy selectivos y afanaron precisamente los productos más caros que después podrán revender en esos mercadillos negros callejeros que han proliferado con la crisis: café, aceite, leche infantil, potitos, pescado en conserva, patés, chocolate, turrones, etc. No contentos con el botín mangaron también la furgoneta frigorífica con la que el Banco de Alimentos distribuye su ayuda entre los más necesitados.

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