Alarmados

Por Gloria Magro.

Mi amiga perdió a su padre este verano así que lleva semanas de trámites y papeleo. El último de ellos ha sido contratar una alarma de seguridad para la casa del pueblo. Ahora que irán menos por allí les preocupan los okupas y también la posibilidad de que roben en su ausencia así que han pensado en ponerse en contacto con alguna de las muchas empresas que ofrecen servicios de vigilancia y aviso a las autoridades en caso de intrusión. Mi amiga y su familia pagarán por dormir tranquilos y la empresa conseguirá un cliente más.

Estadística en mano, la posibilidad real de que alguien ajeno entre en una vivienda en la provincia de Guadalajara es más bien remota y mucho más lo es la posibilidad de una okupación. Sin embargo, las estrategias basadas en el miedo funcionan, a las empresas de seguridad las están haciendo ricas y el negocio no para de crecer. Esta semana el Ministerio del Interior ha dado nuevas instrucciones a las Fuerzas de Seguridad para agilizar y homogeneizar los trámites en caso de okupación o allanamiento.

En Guadalajara de un tiempo a esta parte muchos inmuebles presentan en sus fachadas el logotipo rojo y plateado de una conocida empresa de alarmas a modo de aviso disuasorio para los amigos de los ajeno y que ahora también se promociona como un recurso efectivo contra el nuevo enemigo a batir: los okupas. Un fondo de inversión sueco ha pagado recientemente 1.321 millones de euros por hacerse con algo menos del tres por ciento de Securitas Direct. La empresa escandinava es el cuarto grupo de servicios de seguridad más grande del mundo, presente en 56 países y con cerca de 370 mil empleados. Sus anuncios suenan constantemente en la radio y al escucharlos cualquiera diría que vivimos en un país de ladrones, okupantes en potencia -si es que tal palabra existe- e inseguro, con una policía incompetente y una Justicia inoperante.

Las cuñas publicitarias de esta compañía reproducen todo tipo de situaciones, de familias y de necesidades; todas con un denominador común: el recurso al miedo. En radio y televisión no dan tregua y cualquiera que haya pinchado en algún enlace verá como sus redes sociales empiezan a escupir información no deseada sobre dispositivos antirrobo. Por un no tan módico precio al mes ofrecen la seguridad de que nadie entrará en casa sin ser percibido de antemano, visto, grabado y en última instancia si accede, disuadido por el ruido ensordecedor de una alarma e incluso de humo esparcido por un dispositivo que impedirá que los intrusos cumplan con su objetivo. Tal debe de ser el potencial de este mercado que en los últimos meses hasta las empresas de telefonía ofrecen de forma adicional este tipo de productos.

Según los datos del Ministerio del Interior, Guadalajara es una provincia segura dentro de un país muy seguro como es el nuestro. Hasta la fecha, este año se han registrados 50 robos en domicilios. Si tenemos en cuenta que solo en la capital el Ayuntamiento estima que hay censadas cerca de 45.000 viviendas y en la provincia la Diputación Provincial cobra el IBI de 195.000 más -sin incluir a 18 municipios que gestionan sus propios impuestos, entre ellos algunos de la importancia de Azuqueca de Henares y Trillo-, la estadística demuestra que se trata de una polémica artificial basada en un alarmismo interesado y no en en cifras reales y demostrables, al menos aquí. El número de delitos denunciados en domicilios en Guadalajara durante 2020 es de momento un 13 por ciento inferior a la del resto de España y también un 10 por ciento inferior a 2019, es decir, que la delincuencia en la provincia no solo no aumenta sino que a día de hoy va en descenso. La posibilidad por tanto de que nuestra casa sea asaltada u okupada a día de hoy es mas bien remota, comparable poco más o menos con la posibilidad de que nos toque la Lotería de Navidad aunque siempre hay a quien le toca.

Marisa se levantó de la cama de madrugada, desvelada por el ruido que salía del jardín de los vecinos. Sabiendo que hacía mucho tiempo que esa casa no se alquilaba, no dudó en asomarse a la ventana trasera a ver que ocurría. Los dos hombres habían saltado la escueta valla sin seto y después de acceder al interior por el salón, habían vuelto a salir mientras la vecina insomne contemplaba atónita la escena. Por algún motivo discutían a voces y así, discutiendo, los encontró la policía y se los llevó. De no haber sido sorprendidos in fraganti, los dos hombres hubieran cometido en principio un delito de allanamiento de morada, tal vez agravado con robo, lo hubiera decidido el juez; pero de haber decidido quedarse irregularmente en la casa, ambos hubieran cometido un delito de usurpación o una okupación en función de la propiedad y la utilización del inmueble.

Pese a la creencia popular, la okupación, regulada jurídicamente como delito de usurpación, no es lo mismo que el allanamiento de morada. Son tipos penales distintos que afectan a bienes jurídicos diferentes y que comportan penas radicalmente opuestas. Su comisión no depende de si alguien está unas horas o unos días fuera de casa cuando un extraño accede a su vivienda y al volver descubre que no puede entrar en su propia casa, sino de la naturaleza del inmueble en el que el intruso ha entrado. Si se trata de nuestra morada, de nuestro lugar de residencia, estamos ante un allanamiento pero si se trata de un inmueble en desuso -propiedad de un banco, por ejemplo-, es una usurpación.

En España el delito de allanamiento de morada de un particular se encuentra tipificado en el art. 202 del Código Penal que contempla dos modalidades típicas: la básica, entrada en morada ajena y mantenimiento en la misma contra la voluntad del morador, castigada con pena de prisión de seis meses a dos años (art. 202.1 C.P.) y el tipo cualificado si conlleva violencia o intimidación, castigado con de uno a cuatro años de prisión y multa (art. 202.2 C.P.).

La okupación, conocido como delito de usurpación se regula en el artículo 245.2 C.P. y su definición es muy clara: “El que ocupare, sin autorización debida, un inmueble, vivienda o edificio ajenos que no constituyan morada, o se mantuviere en ellos contra la voluntad de su titular, será castigado con la pena de multa de tres a seis meses“. La propia definición lo dice: no puede constituir morada. Si constituye morada, estamos ante un allanamiento y la policía puede actuar de forma inmediata para desalojar a quien está en el interior de la vivienda que se enfrentará a penas de prisión. Sin embargo, si se okupa un inmueble que NO constituye morada, el desalojo sólo se podrá ejecutar con la preceptiva orden judicial, con otros procedimientos y otros plazos que previsiblemente se alargarán en el tiempo.

La crisis económica a partir de 2011 y la abundancia de viviendas desocupadas pertenecientes a entidades bancarias en los grandes cinturones urbanos propician situaciones percibidas como indeseadas por los vecinos que generan grandes titulares en los medios de comunicación pero que no dejan de ser marginales. Aún así, algunos partidos políticos utilizan la okupación como recurso partidista, apelando al miedo y la inseguridad jurídica a sabiendas de que no existe esa inseguridad porque como delito está perfectamente tipificado. El Ayuntamiento de Guadalajara aprobó en el pleno del pasado 4 de septiembre una moción del Grupo Popular que incluía medidas concretas como la creación de un protocolo específico dentro de la Policía Local para abordar de un modo más eficaz los casos de okupaciones. La moción salió adelante con el apoyo de PSOE, Ciudadanos y Vox. Un día después, el grupo municipal de VOX apoyaba en la Plaza Mayor una concentración de la Plataforma Stop Okupas a la que no acudió literalmente nadie.

Esta misma semana el Ministerio del Interior ha puesto en marcha un nuevo protocolo de actuación policial para tratar de agilizar el desalojo de okupas. Aunque aseguran que las okupaciones no se han incrementado notablemente, también afirman que “existe una percepción subjetiva de inseguridad ligada a este fenómeno y, por tanto, hay que darle respuesta”, según informaba el periódico El Mundo el pasado jueves. La novedad principal es que se elimina el plazo de 48 horas para echar a los okupantes. Además, se establece que hay delito de allanamiento de morada tanto en la okupación de primera vivienda como en la segunda residencia y en ambos casos es posible desalojar de forma inmediata al intruso sin necesidad de solicitar medidas judiciales. Se trataría de una instrucción para “clarificar” y “homogeneizar” los modos de actuación de las fuerzas de seguridad conforme a la legislación actual y de acuerdo con los criterios establecidos por la Fiscalía General del Estado.

Además de la mejora de los atestados, Interior ha hecho público que habilitará este mes en la aplicación para móviles Alertcops una herramienta específica para que cualquier ciudadano, propietario o vecino, pueda alertar con su teléfono a las fuerzas de seguridad de que un inmueble ha sido okupado e, incluso, pueda proporcionar a los agentes fotos del lugar. La instrucción de Interior también incluye actuaciones de tratamiento, información y asesoramiento a las víctimas.

El miedo es libre y las imágenes de desahucios, vecinos problemáticos y además ilegales que protagonizan horas y más horas de televisión como relleno de todo tipo de programas resultan alarmantes. Fuera de España, en Europa, es inusual ver viviendas con tapias, muros y ventanas enrejadas. Se trata de una cuestión cultural en países donde ni siquiera tienen persianas o cortinas que les resguarden de miradas ajenas. Aquí ahora hemos dado un paso más allá, contratamos seguridad privada para afrontar nuestros temores sean o no infundados.

A tomar medidas

Por Sonsoles Fernández Day.

Seguro que les suena esa frase tan de abuela que, harta de avisar de lo que va a pasar si no obedeces o cansada de que ignores sus consejos, da una vuelta al discurso, como si se diera por vencida, y dice: ‘Tú no me hagas caso, que luego vendrán los ¡madre mía!’. Más de uno se lo piensa después de la sentencia. Ese ‘¡madre mía!’ que, aunque la RAE dice que ‘indica sorpresa o admiración’, todos sabemos que tiene muchos más significados, que resume muchos sentimientos y que es un comodín para preocupación, rabia, indignación, cabreo, y ‘se veía venir’. Si se echan la mano a la cara, completan el cuadro.

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Animales de compañía

Por Gloria Magro

Los gatitos campan a sus anchas por la calle principal. Escuchimizados y con poco lustre, son la última camada de una gata maltrecha que hace dos veranos no se dejó atrapar. Contra todo pronóstico, aquella bola de pelo sobrevivió al invierno en el pueblo y con ayuda de una caridad mal entendida es a día de hoy el origen de una colonia descontrolada y en continuo crecimiento. En el verano de la pandemia, con la mayor concentración de vecinos desde hace décadas, uno de los desafíos recurrentes que han afrontado ayuntamientos de toda la provincia son los problemas ocasionados por la convivencia con animales domésticos y no domésticos. Sigue leyendo

Culebrones

Estado actual del Poblado de Villaflores. // Foto: ANP
Estado actual de uno de los edificios del Poblado de Villaflores. // Foto: ANP

Por Álvaro Nuño.

No hay verano que no realice al menos una visita de inspección al Poblado de Villaflores. Confieso mi atracción por ese lugar tan fantasmagórico y mi desesperación al ver que año tras año, su ruinoso estado de abandono absoluto va de mal en peor. Cambiar, lo que se dice cambiar, ha cambiado poco desde que en 2016 se cayó la espadaña de la casona principal y la propiedad -la empresa Hercesa, por un lado, y el Ayuntamiento de Guadalajara, por el otro- tomaron alguna medida de seguridad, no fuera a ser que el siguiente derribo tuviera consecuencias fatales para las personas que, como servidor, siguen subiendo allí de vez en cuando para echar un vistazo. Así, se vallaron todos los edificios y se pusieron algunos contrafuertes de madera en aquellos inmuebles con amenaza inminente de derrumbe.

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Los últimos vecinos del Fuerte (II)

Portal de acceso a las viviendas que ocupan el antiguo convento de San Francisco. // Foto: ANP

Por Álvaro Nuño.

Los últimos vecinos del Fuerte (I)

A pesar de las difíciles condiciones de habitabilidad que sufren esas viviendas por su antigüedad, no se puede obviar su privilegiada ubicación en pleno centro de Guadalajara, así como por otro detalle que no pasará desapercibido para el resto de vecinos de la ciudad que pagan religiosamente su alquiler o su hipoteca. Al parecer, a estos vecinos vivir allí no les cuesta absolutamente nada. Desde que el Ministerio de Defensa dejó de ser el titular de las viviendas hace dos décadas, estas familias no pagan alquiler ni contribución de ningún tipo, incluso ni luz ni agua. “Si te digo de verdad, allí no pagamos nada” afirma la más veterana de ellas -cuyo nombre nos ha pedido que no aparezca en este reportaje-. La preguntamos que quién paga entonces esos suministros: “Yo que sé. Ni lo sé ni me lo dicen”, contesta. Pero añade que, en su caso, guarda hasta el último recibo de cuando pagaban al Ministerio de Defensa por ocupar esas viviendas desde que el TYCE cerró. “Yo fui a los juzgados a abrir una cuenta judicial para seguir pagando lo que pagaba y aumentando cada año lo que correspondiera, y me dijeron que como no era la propietaria, no me lo podían hacer”. Incluso lo expuso en una Junta de Vecinos, pero su propuesta no tuvo éxito entre la comunidad.

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Los últimos vecinos del Fuerte (I)

Fuerte 1

Viviendas del Fuerte de San Francisco // Foto: ANP

Por Álvaro Nuño.

Último sábado de primavera. En un mediodía caluroso, las calles y plazas del Fuerte de San Francisco parecen estar tan abandonadas como los propios edificios de esta antigua instalación militar, con esa atmósfera caduca y destartalada que ha servido de plató para series de televisión ambientadas en la primera mitad del siglo pasado. Pero El Fuerte no está tan abandonado como parece. De hecho, al menos una quincena de familias vive allí habitualmente, muchas desde hace más de medio siglo, cuando funcionaba el Taller y Centro Electrotécnico de Ingenieros (TYCE), dependiente del Ministerio de Defensa, y alguno de sus miembros era trabajador civil o militar en esas instalaciones.

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Fuenteovejunas

Azuqueca acuerdo

Todos los portavoces del Ayuntamiento de Azuqueca junto al alcalde. // Foto: azuqueca.es

Por Álvaro Nuño.

En uno de mis diarios y recurrentes paseos por Facebook, hace unos días me encontré algo que realmente me sorprendió de manera positiva y así se lo hice saber a mis contactos. Resulta que el PP de Cabanillas del Campo publicaba en su página el pasado 7 de junio el vídeo de una campaña corporativa del Ayuntamiento  en la que, bajo el lema “Ahora más que nunca, compra en Cabanillas”,  aparecen varios comerciantes de la localidad en sus respectivos negocios en una actitud de positivismo y con el objetivo de que los cabanilleros no salgan de su municipio para cubrir sus necesidades comerciales. Los populares además, acompañaban el vídeo con un pequeño texto en el que dicen: “Desde la Corporación Municipal hemos luchado contra el coronavirus todos juntos, aprobando por unanimidad todas las iniciativas puestas en marcha desde el Ayuntamiento. Ahora ha llegado vuestro turno. Por el futuro de nuestro pueblo, #CompraenCabanillas”

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Tests para todos

Por David Sierra

Tests para todos. Esa ha sido la nueva ocurrencia del Partido Popular en el Ayuntamiento de Guadalajara para dilapidar el dinero que el Consistorio se ahorrará tras anunciar su decisión de suspender las Ferias y Fiestas de este año en la ciudad. El argumento, sólido como una roca, lo manifestaba el concejal Armengol Engonga, en la creencia firme de su grupo político de “que las pruebas masivas para detectar la enfermedad y aislar asintomáticos como estrategia preventiva es el camino para vencer a la Covid-19”. Y ponía como ejemplo la experiencia llevada a cabo en la vecina ciudad madrileña de Torrejón de Ardoz, donde con el dinero que había para festejos se han llevado a cabo, según apuntan los responsables de las pruebas, más de 100.000 tests de seroprevalencia.

Presentación del programa de Navidad, Armengol Engonga

A. Engonga, concejal del PP en el Ayuntamiento de Guadalajara. / Foto: Jesús Ropero 

Los resultados de la muestra en la ciudad madrileña -que arrojaban una prevalencia de entre el 18 y el 22%,  difiriendo de manera sustancial con los extraídos del estudio elaborado por el Instituto de Salud Carlos III y el Centro Nacional de Epidemiología, que estimaba esa cifra en torno al 11%, – han quedado ahora en cuestión después de conocerse que el modelo chino utilizado en las pruebas es uno de los 34 que la FDA (Food and Drug Administration) estadounidense desaconseja y recomienda que sean retirados.

No obstante, al margen de la fiabilidad de estos tests rápidos, que incluso la Organización Mundial de la Salud desaconseja para un objetivo diagnóstico, tienen mucha mayor consistencia el argumento de que estas pruebas para ser realmente útiles deberían realizarse de manera periódica, dado que de hacerse sólo una vez únicamente revelarían ese instante, y no impedirían que cualquier persona que haya dado negativo pueda contagiarse. Y llevar a cabo estas muestras a lo largo del tiempo supondría una inversión mucho mayor que la destinada por el Ayuntamiento a sufragar los festejos. Los expertos también apuntan al riesgo de que los ensayos puedan producir un efecto de relajamiento en las medidas de higiene y distanciamiento social en las personas que dieran falso positivo de anticuerpos por el coronavirus, exponiendo al resto de la población.

Pero lo que subyace de este planteamiento formulado por el Partido Popular guadalajareño en consonancia con su dirección nacional es la falta de propuestas concretas no sólo ante esta situación de urgencia sanitaria, sino en lo que respecta a la gestión del dinero público municipal. Mientras otros Ayuntamientos de municipios del entorno han conseguido obtener una unanimidad plenaria en iniciativas encaminadas a la reactivación económica, muchas de las cuales se financiarán en parte con cargo a esos presupuestos, en el Consistorio capitalino el Partido Popular ha tomado la dirección opuesta en abierta oposición al Plan de Recuperación Económica, que tiene como premisa la ayuda a autónomos, pequeñas empresas, hostelería y comercios. A pesar de ese voto en contra, el concejal ‘popular’ Jaime Carnicero no ha tardado en salir a la palestra para exigir que las actuaciones se agilicen, cuando ni tan siquiera se ha cumplido el plazo que el alcalde de la ciudad apuntó para la aprobación de esas ayudas, omitiendo que su grupo se hubiera centrado en otros menesteres como comprobar quien ha pasado la enfermedad.

Dice Engonga, otro concejal ‘popular’, que Rojo –el alcalde- “ya no tiene excusa y aquí tiene una oportunidad que no puede dejar perder porque sin duda será un dinero bien invertido con el que conoceremos nuestro estado de salud”. Se refiere a ese presupuesto de fiestas que el Partido Popular gastaría en tests masivos para todos.

Una lección de las peñas

Ferias y Fiestas 2018, concentración de peñas y chupinazo

Pregón de Ferias y Fiestas 2018. // Foto: Ayuntamiento Guadalajara

Por Patricia Biosca

Corrían principios de los dosmiles cuando la que escribe se encontraba debatiendo en una mesa de redacción sobre las Ferias y Fiestas de ese año. A pesar de ser una humilde becaria, la confianza hizo que levantase la voz para dar mi opinión sobre uno de los debates más viejos de la historia del hombre junto a qué fue antes, si el huevo o la gallina: ¿Ferias sí o Ferias no? Yo, con apenas veinte años y recién pagada la cuota de la peña, esgrimía el famoso “es solo una semana al año”. El resto profetizaba aquello de “ya crecerás” para indicar que el tiempo me sacaría de ese error. Lo que sí teníamos claro ambos “bandos” es que la festividad en honor a la Virgen de la Antigua no se dejaría de celebrar. Nunca. Jamás. Ni de coña. Pero de esto que llegó un murciélago en vez de una paloma y… Sigue leyendo

Desafíos ecosociales en la ciudad jardín

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Las fotografías de Guillermo Mangada revelan el patrimonio medioambiental a preservar en Guadalajara, el punto de partida hacia un plan más ambicioso y de carácter socioecológico.

Por Gloria Magro.

El ámbito local es el punto de partida de la lucha contra el cambio climático. Las políticas de cercanía están en la actualidad en primera línea de las medidas que se implementan en ciudades de todo el mundo desde un punto de vista global y ecosocial. La Plataforma por el Clima de Guadalajara ha enviado una carta abierta al alcalde de Guadalajara, Alberto Rojo, en la que solicita una transición urbana hacia una ciudad más justa y sostenible. Sigue leyendo