¿Por qué no mostrar públicamente la lealtad con tu país?

Susana Abella, periodista // Foto: Axier Espinosa

Susana Abella, periodista // Foto: Axier Espinosa

Por Susana Abella Adame*

Este domingo yo seré una de los más de 7’00 jurandos civiles que prestarán promesa de su compromiso con la defensa de España ante la bandera. ¿Por qué proclamarlo, si nunca me he significado públicamente en ningún sentido, más allá de las exigencias por mi condición de periodista (aunque tampoco es que el campo al que me dedico, el deporte, exija mucho) y arriesgarme a ser objeto de las manidas clasificaciones que tanto nos gusta realizar a los españoles?

Estudié parte de mi Bachillerato en los Estados Unidos y, cada día, en mi High School, al inicio de la primera clase, recité, como el resto de mis compañeros, con la mano derecha sobre el corazón, la plegaria de lealtad a una bandera que no era la mía. Podía no hacerlo, por supuesto. Nada ni nadie me obligaban a ello. Sin embargo, lo hacía convencida, porque era mi forma de demostrar mi respeto por el país que me acogía, y también porque creía y sigo creyendo, con cierta envidia -y más allá de las controversias que se han generado en Estados Unidos en torno a The pledge of Allegiance en los últimos tiempos- que las palabras que recitaba eran la base del profundo sentido patrio que tienen los americanos, y en el que, en mi opinión, reside buena parte de la fortaleza de ese país: “I pledge allegiance to the Flag of the United States of America, and to the Republic for which it stands, one Nation under God, indivisible, with liberty and justice for all”.

Imagen de la anterior Jura de Bandera realizada en Guadalajara, en el año 2007 // Foto: lacronica.net

Imagen de la anterior Jura de Bandera realizada en Guadalajara, en el año 2007 // Foto: http://www.lacronica.net

Hablaba de envidia, porque más allá de la plegaria, siempre he admirado cómo los americanos demuestran mayoritariamente una lealtad inquebrantable hacia su bandera, se enorgullecen de ella, la exhiben y pasean por el mundo sin prejuicios ni recelos. Es su forma de demostrar el orgullo que sienten por su país. Y, para mí, sin ánimo de desagradar a quien esté en desacuerdo, pero desde la libertad para expresar mis ideas, el acto de Jura de Bandera Civil del próximo domingo trata de eso. De prometer lealtad y comprometerse con España. Porque, se mire por donde se mire, la bandera es lo que representa a un país. Aunque en el nuestro su uso siempre haya estado ligado a todo tipo de cargas ideológicas, y unos y otros se han apropiado de la bandera cuando es la que, amparada por nuestra Constitución, representa a todos los españoles.

Cartel editado por el Ayuntamiento de Guadalajara para la Jura de Bandera de este domingo

Cartel editado por el Ayuntamiento de Guadalajara para la Jura de Bandera de este domingo

El acto de jura a la bandera no es de derechas ni de izquierdas, ni de extremos ni de centros. Es la demostración pública y libre del sentimiento patriótico, tan vilipendiado en los últimos tiempos desde tantas instancias. Sentirse patriota no puede identificarse con una u otra corriente política, ni con un sistema u otro de gobierno. España será lo que los españoles queramos que sea; y los patriotas son los que aman tanto a su país como para considerarlo el mejor, y trabajar cada día, a veces desde la individualidad, a veces en compañía de otros, para hacerlo avanzar y ser mejor.

Quizás hayan sido los viajes y las estancias en el extranjero los que hayan hecho aflorar en mí el sentimiento patrio. Nada como estar lejos de casa para valorar lo bien que se está y lo que tenemos en ella -por mal que estén las cosas ahora…- Ver cómo ondea la bandera española cuando he participado en competiciones internacionales siempre me ha hecho sentir orgullosa de ser española.

Curiosamente es gracias al deporte, sobre todo al omnipresente fútbol, como los españoles hemos perdido el recelo a exhibir orgullosos nuestra enseña, la de todos. Quizás porque en el deporte encontramos intereses comunes, sin enfrentamientos, y todos nos vemos representados por ella.

Las anteriores reflexiones han estado presentes en mi forma de pensar durante años. Sin embargo, yo también había sucumbido a esa corriente que instauró de manera generalizada el recelo a la exhibición de la bandera nacional por temor a las etiquetas.

Jurando mi compromiso a la bandera, haré una promesa pública de fidelidad a mi país. Y el hecho de que nuestra Constitución, en su artículo 30, dicte que todos los españoles tenemos el derecho y el deber de defender a España, no significa que no haya mucha gente que queramos demostrarlo públicamente, sin coacciones y lejos de simbolismos ideológicos.

* Susana Abella Adame (Madrid, 1970) es periodista. Ha vivido en más sitios de los que ya casi puede recordar, pero Guadalajara siempre ha sido su “campamento base”. Inició su carrera profesional en “El Decano de Guadalajara” hace más de 20 años, donde dirigió la Sección de Deportes, una especialidad que ya nunca ha abandonado. Tras pasar por varios medios nacionales (Diario 16-Campeones, Gigantes del Basket y Marca) dio el salto al ‘otro lado’ y ejerció con distintos cargos en las áreas de Comunicación, Márketing, y Gestión en clubes de baloncesto: Estudiantes (su “club”), Real Madrid, Baloncesto Fuenlabrada y CB Granada; también ha trabajado en el Balonmano Guadalajara, y en el Málaga Club de Fútbol. Entre medias, y simultaneando en ocasiones, ha colaborado y dirigido acciones y eventos nacionales e internacionales con las federaciones españolas de Baloncesto, Balonmano, Voleibol, la Liga de Fútbol Indoor y el Máster Padel Pro Tour. Actualmente trabaja como consultora de Comunicación, Eventos y Gestión Deportiva.