Trabajo basura

Por David Sierra

Rebuscaba en el contenedor. Su cuerpecillo, delgado y maleable como el de una lombriz, se colaba hasta la mitad del recipiente como si una gran boca le estuviera engullendo. Con un balanceo abdominal constante mantenía el equilibrio permitiéndole utilizar las dos manos. En una de ellas portaba una barra de acero con una ganzúa en la punta de uno de los extremos para ir separando las bolsas y recuperar aquello que pudiera serle de utilidad. Con la otra se asistía. Junto a él llevaba un viejo carrito de la compra donde introducía todo lo que encontraba. Ya estaba casi a rebosar y entre el cierre se podían ver utensilios como sartenes o cacerolas, aunque no hacía ascos a prácticamente nada.

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Malditos roedores

Por David Sierra

Aguardaba en silencio. Al mediodía. Cuando hasta las aves aprovechan para dormitar y los ruidos del campo se esconden entren alguna que otra brisa. Al pie del vertedero, sin mover una ceja y con la escopetilla de balines en posición de alerta, a media cintura, esperaba la ocasión. En el momento en el que su presencia se hiciese invisible, habría lugar para comprobar su tino. Entre unas bolsas de basura rasgadas, por cuya abertura salen las mondas de unas naranjas que aún huelen a postre, aparece un pequeño hocico abigotado. Y con movimientos rápidos y precisos se descubre todo el cuerpo. Olisquea como un auténtico experto enólogo sin ser consciente de su trágico destino.

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Estampas de verano

La III Muestra Internacional de Timelapses

La III Muestra Internacional de Timelapses “El Castillo” cubrió aforo en sus dos sesiones. // Foto: http://muestratimelapses.socumo.es/

Por Marta Perruca

El estío empieza a marcharse  sigilosamente de los pueblos del Señorío de Molina, cuando agosto llega a sus últimos estertores. Quizá ahora no nos demos cuenta, pero dentro de unos días empezaremos a notar el silencio que ha dejado tras de sí: el mismo con el que decidió marcharse. Es el silencio de los fantasmas que desaparecen de las puertas de la carnicería, la frutería, la pescadería o  las cajas de los supermercados;  de las sillas de las terrazas de los bares y las mesas de los restaurantes;  de las calles y plazas y los aparcamientos vacíos.

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