Paralelismos cospedalianos

Por David Sierra

La llegada de un 2019 cargado de citas electorales ha puesto en guardia a las oficinas programáticas de los partidos políticos que ya vienen desde hace varios meses trabajando en las promesas con las que pretenden ganarse el voto de los ciudadanos. En Castilla La Mancha, el presidente del Partido Popular en esta región, Francisco Núñez, – Paco para los amigos – ha preferido comerse las uvas dejando los deberes hechos en el acto de presentación de los candidatos a las Alcaldías de las cinco capitales de provincia castellanomanchegas celebrado en Albacete la víspera de Nochevieja. Para ello, dio a conocer a los presentes y de cara a los medios de comunicación un decálogo de medidas con las que pretende atraer a los votantes hacia las siglas de la gaviota en los comicios del próximo mes de mayo, apostando por una senda con marcadas coincidencias con la de su antecesora de partido, María Dolores de Cospedal, cuando ésta obtuvo la victoria en las elecciones para la presidencia de la región, celebrados en 2011.

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Paco Núñez y Pablo Casado en Albacete. / Fuente: eldiario.es

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Bilingüismo sí, pero no así

El próximo curso un total de 71 centros de Guadalajara impartirán enseñanza bilingüe.//Foto: castillalamancha.es

El próximo curso un total de 71 centros de Guadalajara impartirán enseñanza bilingüe.//Foto: castillalamancha.es

Por Ana María Ruiz

Andamos los padres alterados en estos días en los que se ha abierto el plazo de matrícula para los centros escolares e institutos de la provincia cara al próximo curso. Los progenitores de los alumnos de Infantil y Primaria porque en Guadalajara el proceso de elección de “cole” con el nuevo sistema del distrito único ha causado más de un quebradero de cabeza. Sin ir más lejos, 110 familias se han quedado sin plaza en ninguno de los seis centros de su elección y se les ha adjudicado una de oficio (no se pierdan el artículo que escribió al respecto mi compañera Marta Perruca). Y los de Secundaria porque tenemos que decidir si nuestros hijos van a estudiar o no en las llamadas Secciones Europeas, en las que recibirán enseñanza bilingüe.

Particularmente, estoy totalmente en contra del modelo que se aplica en Castilla-La Mancha. El denominado Plan de Plurilingüismo, aprobado por el Gobierno de María Dolores Cospedal, pretende que en 2018 todos los centros educativos de la región sostenidos con fondo públicos sean bilingües. Creo que se ha empezado la casa por el tejado con un Plan que prima la cantidad por encima de la calidad, tiene más de cosmética que de eficacia y que se ha diseñado con demasiadas prisas, sin valorar su efectividad.

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¡Ay, el inglés!

La EOI inauguró su nueva ampliación ayer en Guadalajara. // Foto: J.Ropero

La EOI inauguró su nueva ampliación ayer en Guadalajara. // Foto: J.Ropero

Por Abraham Sanz

Parece la última obsesión de la época. Sin duda, parece que no hay mayor preocupación tanto para gobernantes como para los propios estudiantes y la sociedad en general que hablar inglés. Me sonría ayer cuándo en la presunta entrevista que un afamado personaje televisivo le hacía al nuevo líder del PSOE, le preguntaba sobre su dominio de la lengua inglesa. No seré yo quien juzgue este programa, pero si me importa el trasfondo de esta cuestión en particular. Sinceramente, soy un defensor de la apuesta por el bilingüismo y porque el presidente de mi nación no sólo hable, sino que domine diversas lenguas foráneas; pero en un gobernante no debe ser ésta la cuestión última, y parece ser, que últimamente ésta se está convirtiendo en un elemento definitivo. ¡Qué bajo nivel político para afrontar la mayor crisis de la historia!

Dicho esto, sí me parece que uno de los pilares fundamentales de la educación hoy en día debe pasar  por lograr que los chavales salgan de la escuela y del instituto no sólo con nociones de inglés, sino con un buen nivel de este idioma que les permita ir perfeccionándolo y así abrir nuevas puertas a oportunidades académicas o laborales. Hoy, como ayer, dominar algún idioma diferente a la lengua materna, supone ampliar el abanico de ofertas a las que acceder; y más aún el inglés, que sin duda, es el latín del siglo XXI o el idioma de negocios por excelencia.

No obstante, para lograr unos objetivos a largo plazo, en nuestra región no veo una planificación organizada que nos permita, en un plazo razonable de tiempo, poner en órbita una generación que haya convivido en las aulas con el inglés desde su primera edad. Y cuándo digo su primera edad, me refiero en los propios Centros de Atención a la Infancia que, aunque pueda parecer una cuestión implanteable, pruebas hay en algunos espacios que familiarizar el oído con los sonidos del idioma británico, permite agilizar a posteriori su aprendizaje. De tal modo, la falta de un planteamiento globalizado de la penetración de la lengua inglesa en la vida en las aulas, hace que todo el proyecto bilingüe del que tanto se vanagloria el actual equipo de Gobierno popular, sea sólo un intento más. Seguramente, los chavales cuándo salgan de los centros educativos contarán con mayor nivel que generaciones anteriores, pero con una planificación ordenada tanto de introducción de contenidos, de propuestas de aula u ocio en la escuela así como con un plan organizado para el reciclaje de los profesores en esta área y una mayor exigencia de nivel de inglés para impartir ciertas asignaturas, se lograrían objetivos quizá a mayor plazo, pero más consistentes. Sin embargo, urge más dar cifras sin fondo porque el resoplar de las urnas ya se siente sobre el cogote.

Y es una pena. Puesto que si hay un tema coincidente en la sociedad es en la necesidad que tienen las nuevas generaciones de contar con este nuevo idioma dentro de su bagaje cultural. Eso no implica, como se está viendo, que se descuiden otro tipo de materias con inventos poco infructuosos como las horas de 45 minutos para justificar lo injustificable. Señor Marín, los experimentos, con gaseosa y en casa. Son muchos que ven en esta nueva distribución del horario un craso error como el hecho de acometer una nueva separación de las asignaturas de Naturales y Sociales en el colegio. Sin sumarle, el notable coste que para muchas familias ha supuesto hacer frente a los libros del curso. ¡Ah, que ya no hay gratuidad! ¡Qué despilfarro gastar el dinero de todos en libros, en cultura…!

Si queremos potenciar una educación en valores, cívica, social y laica, que son las premisas que debe abanderar la escuela pública junto con otros añadidos importantes como el bilingüismo; el foco de nuestra atención ha de estar fijado en lograr no sólo centros con los mejores medios, sino que los alumnos puedan disponer de capacidad material para poder utilizarlos y sacarles el mejor de los rendimientos. Gracias a que para las familias –y las escasas becas- la educación sigue siendo algo fundamental y si hace falta, el dinero sale de donde sea para costear los libros de sus hijos; pero finiquitando ayudas al estudio, la gratuidad de libros o los apoyos para el comedor, flaco favor se sigue haciendo a este ámbito.

Y lo cierto que cuándo arranque este artículo, mi idea era aplaudir que por fin se incrementarán las plazas de la Escuela Oficial de Idiomas de Guadalajara. Son muchos los que han tenido que recurrir a otro tipo de vías para formarse en idiomas lejos de este punto que ha de ser el eje de este tipo de formación. Más de 4.000 plazas en toda la provincia –con más de 200.000 habitantes- para atender idiomas tan diversos como inglés, francés, portugués o italiano. Quizá aún me sigan pareciendo pocas o que sean necesarias nuevas extensiones por la provincia, pero lo cortés no quita lo valiente y que se amplíe el número de aulas para estudiar idiomas, siempre será una buena noticia. Lo importante es que esa cifra no se estanque y se siga ampliando así como el interés de la sociedad en dominar otros idiomas, en ampliar miras y horizontes y en seguir plantando cara al futuro con más saber y capacidad.

Bilingües no, lo siguiente

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El consejero de Educación, Cultura y Deporte, durante la presentación de los nuevos programas educativos. // Foto: casillalamancha.es

Por Concha Balenzategui

La Consejería de Educación de Castilla-La Mancha ha proyectando dos ambiciosos planes que, unidos a la aplicación de la LOMCE desde el curso que viene, van a transformar profundamente el escenario en la enseñanza de Castilla-La Mancha. La Ley Wert se traducirá en que los alumnos de Primero, Tercero y Quinto de Primaria tendrán una hora más de Matemáticas a la semana, otra de Inglés y otra de comprensión lectora. Eso al menos es lo que ha anunciado el consejero a partir de septiembre, sin avanzar si se aplicarán otros aspectos de la polémica normativa.

En cuanto a los programas confeccionados en Toledo, “Abriendo caminos” y el Plan Integral de Plurilingüismo, el primero de ellos ha comenzado a aplicarse este mes en alumnos de Primaria, en este caso de Segundo, Cuarto y Sexto. Ya hubo una primera entrega el verano pasado con alumnos de Secundaria, consistente en clases para ayudar a los estudiantes suspendidos en varias asignaturas a superarlas en septiembre de forma que pudieran acabaran la ESO. Ahora se trata de reforzar los contenidos de Matemáticas y Lengua a los chavales con más dificultades.

No he oído, como sí hubo el verano pasado, oposición alguna de los centros, por lo que supongo que esta vez las cosas se han hecho de forma más organizada, y contando con los colegios. Vaya por delante que tanto las clases de verano como las de ahora me parecen una buena idea y una ayuda para los alumnos, además gratuitas.

Pero me parece poco. Las sesiones de ahora se imparten durante tres horas a la semana, fuera del horario lectivo, y con un profesor por centro. Hay un total de 293 maestros, sacados de la bolsa de interinos, y los beneficiados serán más de 7.500 alumnos, según el consejero de Educación, Marcial Marín. Con una cuenta rápida, entiendo que son 25 alumnos los atendidos por cada profesor. Otro dato es que este programa dura tres meses, de febrero a mayo.

Sé que para muchos padres será un alivio contar con esa especie de profesor gratuito, semiparticular (no lo es, si tiene 25 alumnos) que ayude a hacer los deberes y a estudiar a los niños más rezagados. Pero es un contrasentido en la política educativa de la Junta, que empezó por recortar profesores de apoyo, despidiendo precisamente a cientos de interinos. Ahora se anuncia este programa de “excelencia” con el propósito de combatir el fracaso escolar. Digo yo que sería mucho más provechoso tener maestros suficientes para poder desdoblar grupos en determinadas asignaturas, o atender, con dos maestros en el aula, a los escolares con distintos ritmos de aprendizaje, como se venía haciendo en los años anteriores a los recortes. Y además, en todos los cursos, durante todo el curso, coordinados con el tutor, y en el propio horario lectivo.

De todas formas, el tema que me plantea más dudas, muchas y serias, es ese “Plan de Plurilingüismo” presentado esta semana, y cuyo decreto se publicó en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha el 27 de enero. Les recomiendo leerlo, yo lo he hecho, y les advierto de que no invertirán mucho tiempo, porque tiene cuatro páginas. Comprenderán ustedes que el grado de concreción es escaso, las lagunas por desarrollar posteriormente muchas, y las dudas de cara a su implantación, pues más todavía.

El objetivo declarado es que en el año 2018 todos los colegios públicos y concertados de la región tengan una sección bilingüe, según ha anunciado Marín. La idea es fantástica y el propósito loable; en eso creo que estamos todos de acuerdo, porque quien más y quien menos está convencido de la necesidad de dominar la lengua de Shakespeare en un mundo globalizado y competitivo.

Marcial Marín, en la rueda de prensa de presentación de los planes, el pasado martes. // Foto: www.castillalamancha.es

Marcial Marín, en la rueda de prensa de presentación de los planes, el pasado martes. // Foto: castillalamancha.es

Pero de nuevo encontramos un contrasentido entre esta nueva bandera bilingüista que enarbola la Consejería, y las medidas que ha llevado a cabo hasta ahora en la materia. Por ejemplo, la decisión adoptada en mayo de 2013 de eliminar los auxiliares de conversación en toda Castilla-La Mancha para este curso. O la de interrumpir el convenio que varios centros públicos en la comunidad -el Colegio Ocejón en nuestra provincia- tenían con el Ministerio de Educación y el British Council, en una experiencia ya contrastada durante más de 15 años, eficaz, y que se quedó de la noche a la mañana sin recursos por decisión de Cospedal.

Sé que circula una encuesta según la que un 75 por ciento del profesorado se muestra contrario al plan. Y les invito también a leerla, dado que, independientemente del rigor científico que se quiera dar a la muestra, es bueno conocer los argumentos de quienes se tienen que ver cada día con los chavales en las aulas. Pero no voy a centrarme en los temores de los profesores, que ya tienen a los sindicatos para hacer oír su voz, ni en sus reivindicaciones de carácter laboral, por mucho que algunas me parezcan de justicia.

Hablo desde el punto de vista de los padres, y pensando en los alumnos (no digo que los maestros o la Consejería no piensen también en ellos, por supuesto). Y se me plantean muchas dudas: ¿Habrá suficientes profesores capacitados para impartir las clases al ritmo que plantea este plan? Calculan en la Consejería que se necesitarán 6.000 docentes con perfil lingüístico, y que, de ellos, 2.500 ya lo tienen. ¿Dará tiempo a formar a los otros 3.500? Sé que la Consejería ha anunciado que se impartirán clases y se habilitarán acciones de formación para los profesores en activo, pero ¿quién formará a los interinos y a las futuras incorporaciones que se necesitarán?

Se promete la colaboración de la Escuelas Oficiales de Idiomas pero, ¿será bastante, con la actual saturación que tienen estos centros, para formar y, sobre todo, examinar a los docentes? ¿Será suficiente con el Nivel B2 para transmitir los conocimientos en otra lengua a los escolares? ¿Qué pasará con los alumnos con necesidades especiales? ¿Y con los que se incorporen a un colegio bilingüe venidos de otra comunidad, país o centro no bilingüe?¿Qué nivel de inglés tendrán que adquirir los inspectores de Educación para velar por que todo funcione correctamente? ¿Quién decidirá en el centro si implanta la sección bilingüe? ¿Será el director, el Claustro o el Consejo Escolar? ¿No hubiera sido mejor empezar con un programa piloto en unos pocos centros?

No les aburro más. Sé que las preguntas, estas y otras, están en el aire, y las respuestas no están en el Decreto. Confío en que sí las tengan los técnicos o los políticos de la Consejería, que todo esté bien atado antes de sumir a los escolares en esta travesía. Y que cuenten con los medios para implantar un bilingüismo de calidad, como el que había en el Ocejón, que garantice la igualdad de oportunidades. De lo contrario, digo yo que hubieran planteado un plan con estos estupendos propósitos en un plazo más largo.

Pero de momento, todo huele a populista y electoral, a pretencioso e improvisado. “Bilingües no, lo siguiente”, parece decir el consejero: “Plurilingües”. “Al 100 por cien”, asegura. Menudo toro para Marcial.