Los Manantiales y la inseguridad (II)

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La Isabela en obras en 2009. Foto: barriolosmanantiales.blogspot.com

 

Yo fui joven en ese barrio. Llevaba melena, camisetas negras, muñequeras… bebí litros de cerveza. Imagino que habría gente que se asustase de mí. Ahora en los veranos voy al barrio con mi hija, la llevo a los parques y a la plaza. En ningún momento he tenido sensación de inseguridad. Pero veo a chavales que llevan collares dorados, camisetas de tirantes y gorras sobre su piel oscura y a veces también me resulta extraño y echo de menos aquella juventud de barrio y heavy metal que siempre fuimos; una minoría que dimos algo de color, identidad y orgullo a nuestro barrio obrero”.

 

Por Gloria Magro.

La inseguridad ciudadana erosiona el tejido social y hace mella en la cohesión de los barrios. También siembra desconfianza, devalúa calles enteras y llena de desasosiego a sus habitantes. Muchos guadalajareños perciben Los Manantiales como un barrio problemático de extrarradio pese a que las cifras oficiales lo desmienten. Algunos vecinos están convencidos de que viven en un barrio peligroso mientras que otros permanecen ajenos por completo. Incluso hay una encuesta en la App Nextdoor en la que se puede puntuar el nivel de seguridad que se percibe en sus calles. Sigue leyendo

Tierra de acogida

2017.06.30 ACCEM

Responsables de ACCEM presentando una campaña en Guadalajara. // Foto: ABC

Por Álvaro Nuño.

Coincidiendo con el Día Mundial del Refugiado, el pasado 20 de junio, ACCEM (Asociación Comisión Católica Española de Migraciones) celebraba sus 25 años de existencia en Guadalajara, un cuarto de siglo durante el que esta organización dependiente de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara ha acogido a seres humanos llegados a nuestra provincia de otros lugares del mundo huyendo de las guerras, el hambre y la falta de oportunidades y con el único objetivo de encontrar una vida con un nivel mínimo de dignidad y seguridad. 6.000 han sido los refugiados que ACCEM ha tratado desde su fundación en 1991, la mayoría de ellos en su casa de acogida de Sigüenza, abierta en junio de 1992 e impulsado por el entonces obispo José Sánchez, responsable de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española.

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