El mitín de Sánchez

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Final del mitin de Pedro Sánchez de ayer en el Teatro Buero Vallejo. // Foto: GD.es

Por Álvaro Nuño.

Los militantes y simpatizantes del PSOE de Guadalajara, de toda la provincia, de la región y de municipios de Corredor del Henares lograron abarrotar el Teatro Auditorio Buero Vallejo ayer por la tarde en el mitin todavía formalmente preelectoral de su secretario general y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. La verdad es que el listón estaba muy alto, porque el dirigente de Vox, Santiago Abascal lo había conseguido hace dos semanas, no solo en el interior dentro de la sala sino con cientos de simpatizantes que se quedaron en la calle Cifuentes sin la posibilidad de entrar y a los que su líder nacional se dirigió megáfono en mano, arengando a las masas a la antigua usanza.

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La poesía, dueña de nuestras calles

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Artistas del espectáculo “La poesía anda por las calles” estrenado el viernes en el Buero Vallejo // Foto: R.M.-SLIJ

Por Blanca Calvo*

Hace casi dos décadas, en 1999, la UNESCO decidió celebrar el Día Mundial de la Poesía. Escogió para ello el 21 de marzo, cuando en el hemisferio norte comienza la primavera. Dice el refrán que la primavera la sangre altera: debe de ser esa la causa de la elección, porque ya se sabe que para escribir poemas hace falta cierto grado de alteración.

Pero la poesía es la invitada pobre en la familia literaria, y casi nadie se había enterado de esa fiesta, que pasaba desapercibida a nuestro lado. Eso, espero, se ha terminado entre nosotros. Guadalajara va a celebrar la poesía este año a lo grande, sacándola a la calle desde las primeras horas del próximo martes 21, y creo que nos lo vamos a pasar tan bien que nos quedarán ganas de repetir.

¿Por qué este año celebramos por primera vez el Día Mundial de la Poesía? Esa pregunta tiene una larga respuesta.

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El Buero sin Buero

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Los alumnos de la Escuela de Arte “José María Cruz Novillo” de Cuenca, tras el estreno de “Historia de una escalera” // Foto: castillalamancha.es

Por Álvaro Nuño.

El pasado miércoles 8, el consejero de Educación y Cultura de Castilla-La Mancha, Ángel Felpeto, acudía a la vecina Cuenca a presenciar el estreno de “Historia de una escalera”, la obra que encumbró al alcarreño Antonio Buero Vallejo como, quizás, el mejor dramaturgo español de la segunda mitad del siglo XX. Realizada por los jóvenes alumnos de la Escuela de Arte “José María Cruz Novillo” de esa ciudad -a los que sin duda hay que felicitar por su trabajo y su iniciativa-, la obra girará por las cuatro capitales de provincia de la región: así, el viernes 10 se representará en el Teatro La Paz de Albacete y el jueves 23 en el Teatro de Rojas de Toledo, para terminar el martes 28 en el Teatro Quijano de Ciudad Real. ¿Y Guadalajara se preguntarán ustedes como lo hicimos aquellos que leímos la nota informativa en la web de la Junta el sábado por la mañana? Ni una línea en referencia a nuestra capital. Pocas horas más tarde, la nota era modificada añadiendo por qué no se anunciaba la puesta en escena de esta obra de Buero en el teatro que lleva su nombre.

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El cumpleaños

 

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Un momento del acto institucional de homenaje a Buero Vallejo en el escenario del teatro que lleva su nombre. // Foto: guadalajaradiario.es

Por Borja Montero

Y cien años después, llegó el momento del homenaje. Guadalajara vive hoy uno de sus días más esperados en el terreno cultural, conmemorando la onomástica más redonda de la que es, sin duda, su figura literaria más importante. El 29 de septiembre de 1916, Antonio Buero Vallejo nacía en una vivienda de la calle Miguel Fluiters de la capital alcarreña, donde pasaría su infancia y se iniciaría en sus dos pasiones, la lectura y la pintura. Cien años después, la ciudad que lo vio nacer y crecer se dispone a llevar a cabo los homenajes pertinentes con un programa de actividades culturales e instituciones que se inició a comienzos de este mes y que se prolongará hasta finales de octubre. El acto institucional tuvo lugar ayer en el teatro que lleva el nombre del dramaturgo y hoy se descubrirá el signo más visible y perdurable de este tributo público al escritor guadalajareño más importante, con la instalación de una nueva placa conmemorativa en su casa natal.

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Paseo con Antonio Buero por el claustro del convento de la Piedad de Guadalajara

El escritor Alfreso Villaverde, autor de este artículo y amigo personal de Buero Vallejo.

El escritor Alfredo Villaverde, autor de este artículo y amigo personal de Buero Vallejo.

Por Alfredo Villaverde Gil*

Cien años ya, amigo. La madeja del tiempo se devana en finísimos hilos que apenas puede entretejer la memoria. Pero sigues vivo. Se sonroja la tarde de otoño con los últimos rayos del sol poniente sobre la piedra y trasmite los ecos de una lejana melodía llena de risas y juegos, de lecciones magistrales y confidencias que dan memoria de nuestro paso por este lugar centenario.

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Buero, a escena

Textos de Buero en el escaparate de una librería. // Foto: Jesús Ropero. Ayuntamiento de Guadalajara

Textos de Buero en el escaparate de una librería. // Foto: Jesús Ropero. Ayuntamiento de Guadalajara

Por Concha Balenzategui

Para todos los que han regresado a Guadalajara a finales de agosto, o la están visitando estos días de septiembre con motivo de sus Ferias y Fiestas, ha sido una agradable sorpresa encontrarse las calles salpicadas de frases y títulos de obras de Buero Vallejo. Es una iniciativa original, que sobre todo transmite la sensación de que todos en la ciudad -los comerciantes y hosteleros, los primeros- están inmersos en el centenario del ilustre escritor, considerado uno de los más grandes dramaturgos del siglo XX.

Me gusta esa idea, la de llevar a Buero a pie de calle, con los vinilos de los escaparates, o con el vídeo en el que varios vecinos recitan sus letras, precisamente por el carácter participativo y popular, con el que todos pueden sentirse invitados a la fiesta. Porque la fiesta, la del homenaje, está a punto de comenzar. Hace solo unos días que se presentaba el programa de actos preparado por el Ayuntamiento para glosar su figura, que desarrollará la mayor parte de las actividades desde finales de septiembre, una vez pasadas las Ferias.

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Me llamo libro

Lucía de Diego Babarro*

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Lucía de Diego, autora del artículo de hoy. // Foto: Lucía de Diego.

Hola, muy buenos días.

Bueno, o quizás debería decir buenas tardes o incluso buenas noches. Es una de las particularidades (diría ‘magia’, pero no quiero que me tachen de cursi), de la literatura. La palabra escrita es intemporal y es el lector el que la completa y la vuelve plena.

Pero bueno, discúlpenme que me enrollo. Mi nombre es ‘Libro’ y pertenezco a una inmensa familia. Sin duda, ustedes conocerán a muchos de mis tíos, primos, sobrinos, etc. Puede que quizás también a algún hermano. Por si acaso, háganme un favor y denles recuerdos a todos.

Pero vayamos al grano. Hoy les hablo a petición de mis amigos de El Hexágono que me han solicitado unas líneas sobre la Feria del Libro que concluye este domingo. Sigue leyendo

Los museos de los nuestros

Algunas de las obras expuestas en el Museo Francisco Sobrino, recién abierto. // Foto: E.C. (Cultura EnGuada).

Algunas de las obras expuestas en el Museo Francisco Sobrino, recién abierto. // Foto: E.C. (Cultura EnGuada).

Por Rubén Madrid

Con sus dos años de demora sobre el plazo de inauguración previsto, sus sobrecostes que han disparado el gasto hasta 2,5 millones de euros y sus carencias expositivas –que las hay: no está toda la obra esperable por motivos que no han sido suficientemente explicados–, la reciente apertura del Museo Francisco Sobrino, con prisas y con una invitada ‘de bulto’ en el acto oficial, marca un camino interesante: Guadalajara se acuerda de sus artistas; y los expone como motivo de orgullo. Sobrino está ya a la altura de Suárez y del Papa Juan Pablo II. Sigue leyendo

La memoria de don Camilo

Camilo José Cela, retratado por Gonzalo Lacruz para ABC.

Camilo José Cela, retratado por Gonzalo Lacruz para ABC.

Por Rubén Madrid

Escribió Fransico Umbral que Camilo José Cela se dedicó después de ganar el Nobel a poner placas por toda la Alcarria para dejar rastro de su gloria. Lo escribió así, con el desparpajo que ambos compartían, como si todo el reguero de homenajes que salpica las márgenes de este itinerario literario no hubiese tenido nada que ver con las propuestas de las autoridades y la muestra de cariño de las gentes. El caso es que los que hemos venido tiempo después a recorrer estos caminos nos hemos encontrado que Guadalajara y sus pueblos rebosan placas sobre el Viaje, calles con el nombre del escritor, hasta un museo sobre su libro en Torija, además de alguna medalla y algún muy merecido ‘hijo de’.

A pesar de todo esto, hoy se cumplen 25 años de la entrega del Premio Nobel de Literatura, el máximo galardón de las letras en todo el mundo, sin que casi nadie en Guadalajara se acuerde de que la última vez que la Academia señaló a España lo hizo a Cela y lo hizo, por tanto, mirando hacia Guadalajara, donde vivía. Quisiera pensar que el descuido es síntoma de un provincianismo superado, de que ya no necesitamos de la memoria de don nadie para ser nosotros mismos, de que tenemos nuestros grupos de Facebook y el empuje de nuestras promesas contemporáneas.

Pero sospecho más bien que están las autoridades alcarreñas más pendientes de otras ocurrencias, o tal vez relajadas ante la mirada autocomplaciente de sus palmeros, o diseñando ya las fotos folclóricas para las elecciones de mayo, que para esto también sirve la cultura ‘elemental’. O simplemente es que se les ha ido la pinza y nadie ha caído ni leído la prensa de octubre. Porque ninguna institución recuerda este Nobel como si fuese algo propio. Ni tampoco ninguna asociación ha salido esta vez al rescate, como hacen tantas veces, para reparar los daños, convocar una conferencia de rigor –tantas como tenemos ahora– o un programa básico como el que sí que recuerda estos días en Galicia la concesión del galardón a su paisano afincado en la Alcarria.

No seré yo quien venga aquí a ensalzar la figura de un hombre al que era habitual escuchar y leer frases como que “a las españolas se las toca poco el culo” o que “para divertirse hay que irse de putas, porque acostarse con la mujer de uno, que es de la familia, da mucho reparo”. Pero tampoco creo que sea la memoria de estos ‘ingenios’ lo que impida ahora el homenaje, porque tengo la impresión de que en Guadalajara a Cela siempre se le han reído las gracias, las anécdotas y hasta las frases machistas mucho más que leído sus libros, incluido el Viaje a la Alcarria.

Lo que cabe celebrar, es obvio, es el Nobel –y con él, tantos otros premios– que recibió en Guadalajara como culminación a una trayectoria literaria cuajada de títulos imprescindibles como ‘La familia de Pascual Duarte’, ‘La Colmena’ y –sobre todo aquí– el propio ‘Viaje a la Alcarria’. Lo que venimos a decir es simplemente que este aniversario habría merecido un mero apunte a pie de actualidad en el panorama cultural. Entre otras cosas porque muchos no sabemos en qué condiciones estaremos para celebrar como se merece el medio siglo del Nobel, en el año 2039.

Lo que conmemoramos y lo que no. E insisto que puede ser que todo se deba a un descuido en cadena –también aquí se triplican las competencias entre administraciones–, pero no es la primera vez que alertamos de esa manera tan poco meticulosa que tenemos en Guadalajara de olvidarnos de lo que merecería tener centrada nuestra memoria. Que celebramos los nueve siglos de Alvar Fáñez con batalla incluida en los exteriores del Infantado y nos olvidamos de honrar a los abuelos en los 75 años del final de la Guerra Civil. Que resulta contradictorio el derroche de actos sobre El Greco, no sólo justificados por su figura sino también porque la Junta paga, mientras compensamos con una austeridad desaforada el recuerdo de nuestros escritores más próximos.

Ya resultó imperdonable el año en blanco que le dedicamos en 2013 al centenario de nuestro último clásico de la poesía, el humanense Ramón de Garciasol. Alguno pudo sospechar entonces que los olvidos intencionados tenían mucho que ver con la militancia política de los escritores. Ahora, con Cela, las razones deben de ser otras.

Aun habrá quien vea que por pedir homenajes a Cela somos de Podemos, así que dejémoslo estar. Pero, en cualquier caso, ya avisamos: en menos de un año tenemos a la vista un triple centenario, el de los nacimientos del propio Cela, de Buero Vallejo y de José Luis Sampedro. Los tres, por razones que todavía hoy no hace falta explicar, se merecen un monumento. [Apunte para Nogueroles: quien dice monumento dice un reconocimiento formal].

Ojalá con motivo de estos triples centenarios de 2016 y 2017 no haya que lamentarse de más olvidos, tengamos unas lecturas públicas, una programación de conferencias, exposiciones y actos de homenaje o, puestos a dar forma a algo tangible, impulsar de una vez por todas una casa museo, un centro de interpretación de la palabra, una biblioteca municipal que honre sus memorias…

Don Camilo -lean y relean a nuestros paisanos García Marquina y Pedro Aguilar- tenía también algunas frases afortunadas. Y dijo, entre otras cosas, que lo difícil no era ganar el Nobel, sino mantenerse.

PD – Tenía razón La Sexta. Mucho se ha debatido en las últimas semanas a propósito de la aparición forzada del alcalde Antonio Román en el programa El Objetivo de La Sexta. Lo hizo como ejemplo de diputado que compatibiliza la “dedicación exclusiva” del cargo –eso lo dice el congreso, no La Sexta– con la Alcaldía de Guadalajara y unas horas de consulta médica en una clínica privada. Ya tratamos el asunto. Hoy sólo lo volvemos a traer aquí para recomendar al lector que eche un vistazo a esta información interactiva del digital El Confidencial y que compare la estadística de la actividad de nuestros diputados populares (también Encarnación Jiménez) con la de la diputada socialista Magdalena Valerio en número de intervenciones en comisión, propuestas, preguntas escritas y orales, etc… La diferencia es demoledora. Tenía razón la Sexta: no porque Román sea un alcalde parcial, sino porque es -y de eso iba el programa- todo lo contrario que un diputado volcado en el cargo nacional por el que cobra.