Flores y buñuelos de viento

Por Sonsoles Fernández Day

31 de octubre, víspera de Todos los Santos, ya está aquí otra vez el tío Sam con su Halloween, sus chuches y sus muertos vivientes. Aunque Halloween ni es originario de Estados Unidos ni es de dar sustos. Su origen es celta y se trataba de celebrar el fin del verano, el Samhain. En 1840 los inmigrantes irlandeses llevaron la All Hallow’s Eve (víspera de Todos los Santos) al otro lado del océano, y con el paso del tiempo se transformaría en Halloween. Colocaban una vela encendida dentro de una calabaza para espantar a los espíritus. Mucho después llegaron las costumbres de las fiestas de disfraces, las casas decoradas con telarañas y esqueletos y los niños llamando a las puertas con su famoso Trick or treat, que tampoco es Truco o trato, sino algo así como Broma o dulce, como una pequeña amenaza de hacer una trastada si no les dan un caramelo. Decir Truco o trato resulta bastante más peliculero y efectivo, aunque sé de más de uno que tuvo que ponerse a pensar, porque no entendía qué narices significaba aquello el día que llamaron a su puerta.

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