Una pequeña Italia en Cabanillas

Pregón de las fiestas de Cabanillas del Campo 2017. // Foto: Ayuntamiento de Cabanillas

Pregón de las fiestas de Cabanillas del Campo 2017. // Foto: Ayuntamiento de Cabanillas

Por Patricia Biosca

A las típicas canciones de verbena, como el inclasificable ‘Tractor Amarillo’ de Zapato Veloz, el épico ‘Final Countdown’ de Europe y el one hit wonder que toque ese verano, en las fiestas de Cabanillas del Campo de este 2017 se ha añadido de fondo el tema de Nino Rota, ‘Waltz’, famoso por formar parte de la banda sonora de El Padrino (recomiendo darle al play en el enlace y leer este artículo con esa música sonando), aunque cambiando la Cosa Nostra y Nueva York por atracciones de feria y La Campiña. Todo comenzaba con el boicot al ferial de una familia de feriantes, quienes decidían no plantar sus “cacharros” ante la subida de tasas del Ayuntamiento. Los ánimos se caldeaban tanto que el alcalde de Cabanillas, José García Salinas, decidía interponer una denuncia en el cuartel de Azuqueca de Henares por “conductas mafiosas”, ya que aseguraba que los feriantes llevaban desde el día 10 de julio presionando al consistorio y amenazando a los demás puestos ambulantes “utilizando coacciones, amenazas e intimidaciones”. Así comenzaba la historia de la Little Italy de Cabanillas.

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KavaniJam, heredera de Cesena y el Kavanijazz

Logo de la I edición del Kavanijam / Foto: Janis Gala

Logo de la I edición del Kavanijam / Foto: Janis Gala

Por Patricia Biosca

Al principio ignoraba los mensajes que me llegaban con el enlace al vídeo, pero después del primer centenar, decidió echarle un vistazo. Pensé ‘pero qué es esto’. Y luego me puse a llorar porque era una locura”. Así explicaba Dave Grohl, líder y cantante de Foo Fighters, cómo se sintió en el momento en que visionó como 1.000 músicos tocaban una de sus canciones más conocidas, ‘Learn to fly’, en la ciudad italiana de Cesena. Un reclamo para que la banda tocase en la localidad después de que cuatro amigos, hartos de tener que viajar por toda Europa para ver a su grupo preferido, comenzasen una campaña a través de las redes sociales y un crowdfunding para llevar a cabo el vídeo que se convertiría en viral en tan solo una noche. Dos años después, Cabanillas del Campo se propone emular de alguna manera la hazaña y ha organizado la I edición del KavaniJam, un festival que pretende unir a músicos de toda índole para tocar y cantar al unísono tres canciones que ya son himnos. Un órdago cultural sin farol que aquí, a servidora, le hace esbozar una sonrisa cada vez que piensa en la cita. Sigue leyendo

Noche cerrada

La conocida como "carretera de la patata", vía de conexión entre Cabanillas y Marchamalo

La conocida como “carretera de la patata”, vía de conexión entre Cabanillas y Marchamalo. // Foto: P. B. 

Por Patricia Biosca

Noche cerrada. Fiestas. Calor. Juventud. Ánimo. Creo que entre mis amigos de la provincia no hay ninguno que bajo esas premisas no haya recorrido la carretera de Marchamalo a pie. Unos 4 kilómetros de carretera autonómica que en los tiempos en los que yo iba al instituto Alejo Vera, de Marchamalo, se remendaba con parches que saltaban al poco tiempo, dando sentido a aquello de “carretera de la patata”. Agujeros que intentábamos sortear con las bicicletas en verano. Agujeros que se taparon con nuevo asfalto cuando Cabanillas del Campo y Marchamalo crecieron a base de nuevos chalets para casi encontrarse, cambiando el camino a una sinuosa carretera con una rotonda sorpresa donde ha habido algo más que un susto más de una vez. Una carretera conocida por los oriundos de ambos pueblos, porque la hemos recorrido una y mil veces. Por eso la noticia del fallecimiento del chico de 19 años que volvía de las fiestas de Marchamalo a su pueblo, Cabanillas, nos impactó tanto a todos, más aún en unas fechas en las que muchos grupos se juntan para pasar un fin de semana de risas, bailes y peñas. Sigue leyendo

Mi vecino, el narco

Laureano Oubiña saliendo de prisión en 2012. // EFE

Laureano Oubiña saliendo de prisión en 2012. // Foto: EFE

Por Patricia Biosca

Este fin de semana el diario Faro de Vigo publicaba el artículo El pueblo manchego que sedujo a Laureano Oubiña. Una bomba para el “clic irresistible” tanto por forma y como por fondo: la noticia habla de que un narcotraficante condenado posee un chalet en Cabanillas del Campo y que, para pedir el tercer grado (que se lo han concedido por su edad -71 años-, por cuestiones médicas y por buen comportamiento), ha alegado que lo pasará en esta casa; pero ha calado en los mentideros de las redes sociales por el “manchego” (rectificado a las pocas horas por “castellano” tras la presión de los puristas de la lengua) que corona el titular y que ciertamente hace daño a la vista. Los comentarios van en este sentido topográfico y no se hace alusión al contenido del artículo, lo que me hace sospechar que pocos o ninguno han leído en su interior más allá de buscar otro “manchego” distraído o errata para echar en cara y que ni han investigado sobre su próximo vecino, quien ha sido llamado por algunos medios “el Pablo Escobar gallego” o “el buen preso”. Una perita en dulce para cualquier escritor o guionista, no digamos ya para esta pobre articulista que se relame con la historia. Sigue leyendo

Consultas vecinales sí, pero no así

Por Raquel Gamo

La convocatoria de consultas vecinales como fórmula para dar voz a la sociedad sobre cuestiones políticas resulta, a priori, positiva. Es, sin duda, una forma de acercar la política a la gente, de implicar a los vecinos en la “res publica”, más allá de la participación en unas elecciones cada cuatro años. Las consultas potencian la participación democrática y favorece la transparencia de la gestión local. Algo de lo que muchos ayuntamientos de España adolecen.

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Disfraces de Precampaña

La consejera de Fomento, Marta García, durante su visita a la EDAR de Atieza. // Foto: www.gudaque.com

La consejera de Fomento, Marta García, durante su visita a la EDAR de Atieza. // Foto: http://www.gudaque.com

Por Marta Perruca

Tengo la sensación de que nuestros políticos lo estaban deseando. Llevan toda la legislatura apretándose el cinturón, llenándose la boca de números sólo para hablar de ahorro, austeridad y reducción del déficit y, si tocaba, de los datos de la EPA. Estoy convencida de que estaban esperando como agua de mayo esta recta final para soltarse la melena y salir como lobo en celo a cortar cintas inaugurales y a anunciar proyectos y obras millonarias a “tutiplén”.

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