Disfraces para todos

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El disfraz de charrán sustituirá al de gaviota este Carnaval en el PP // Foto: El Confidencial

Por Álvaro Nuño.

Pasado ya el Jueves Lardero o “Día de la tortilla”, como es conocido en algunas localidades de la Campiña, donde es costumbre salir al campo a degustar tan delicioso manjar en compañía de amigos y compañeros, nos adentramos ya de lleno en los días en que Don Carnal campa a sus anchas por calles y plazas. Hay que aprovechar estos días para pasárselo bien, disfrutar tras una máscara o aprovechar para desenmascarar el rictus que nos imponen las obligaciones y compromisos de formar parte de una sociedad muchas veces demasiado seria para permitir un desmelene de vez el cuando. Pues bien, ha llegado la ocasión. Las fiestas de disfraces se celebran por doquier y no es extraño cruzarse por la calle con estrafalarias vestimentas que intentan causar la carcajada propia y ajena. Es sano esto de celebrar el Carnaval.

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Cuando los ciudadanos conquistan el Carnaval

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El pregón del Carnaval de Guadalajara // Foto: Culturaenguada.

Las presentaciones han de ser flamantes. Ésta es una máxima que llevan a rajatabla en el Ayuntamiento de Guadalajara. Ayer, el concejal de Festejos, Armengol Engonga, daba a conocer la programación para el Carnaval 2017 de la capital, que se prolongará entre el 23 de febrero y el 5 de marzo. Como todos los años, habrá concursos de disfraces para niños, adultos y jubilados, como se puede leer aquí. Nada nuevo bajo el Sol. Sigue leyendo

Eternas botargas

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Botargas y máscaras de Almiruete. / Foto: http://www.turismoenguadalajara.es

Por Míriam Pindado

Cencerros, carracas y cascabeles sonaban durante este fin de semana en varios pueblos de la provincia, pero también en nuestra ciudad. Y es que las botargas, mascaritas, vaquillas, vaquillones, diablos y demás personajes ancestrales de estas tierras desfilaron sobre la alfombra roja que engalanaba el paseíllo al Carnaval en la Plaza Mayor de Guadalajara. La excusa, el Carnaval. El objetivo, “descubrir a todo el mundo cuál es nuestra seña de identidad”.

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Disfraces de Precampaña

La consejera de Fomento, Marta García, durante su visita a la EDAR de Atieza. // Foto: www.gudaque.com

La consejera de Fomento, Marta García, durante su visita a la EDAR de Atieza. // Foto: http://www.gudaque.com

Por Marta Perruca

Tengo la sensación de que nuestros políticos lo estaban deseando. Llevan toda la legislatura apretándose el cinturón, llenándose la boca de números sólo para hablar de ahorro, austeridad y reducción del déficit y, si tocaba, de los datos de la EPA. Estoy convencida de que estaban esperando como agua de mayo esta recta final para soltarse la melena y salir como lobo en celo a cortar cintas inaugurales y a anunciar proyectos y obras millonarias a “tutiplén”.

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Carnaval con cara de Cuaresma

Por Concha Balenzategui

Cartel del Carnaval de Guadalajara 2013. // Fernando Benito

Cartel del Carnaval de Guadalajara 2013. // Fernando Benito

Es sábado de Carnaval, pero parece que la ciudad no se ha despertado animada por el frenesí y la chanza que debieran acompañar a Don Carnal. Las personas que a estas horas están dando las últimas puntadas a su disfraz, que las hay, son una clarísima minoría. Esta es una ciudad, hemos de reconocerlo, poco dada a la máscara y a la lentejuela.

No pretendo hacerme eco del lamento, al que en Guadalajara estamos muy acostumbrados, de pensar que lo que se cuece en casa tiene menos sustancia que en el puchero del vecino. No vamos a estas alturas a aspirar al gracejo gaditano o a la vistosidad tinerfeña. Pero tampoco me vale como justificación la prohibición franquista a la que solo escaparon los bailes cerrados del Casino y algunos escarceos más populares en El Alamín o el Cerro del Pimiento.

Hay que reconocer que Guadalajara tiene sus propias señas carnavalescas. La fiesta rural, esa de cuerna y arpillera, resulta una manifestación de enorme valor etnográfico. En la capital, el grupo Mascarones ha cubierto largamente un cuarto de siglo de gloriosa presencia, vistosidad y laboriosidad en sus comparsas.

Pero ambos casos son honrosas excepciones a la falta de sangre carnavalera que impera. En ellos, además, la celebración tiene más de espectáculo que de rito. Más de exposición para curiosos que de frenesí participado o contagiado.

En nuestra capital, la juerga propia de las carnestolendas ha corrido casi siempre por rutas muy distintas a las del programa oficial. No me duelen prendas en decir que aflora más imaginación y divertimento en algunos desfiles de carrozas y bailes de disfraces de muchos municipios de la provincia que en el desfile del Sábado de Carnaval de la capital.

Desfile de adultos.// Ayuntamiento de Guadalajara

Desfile de adultos.// Ayuntamiento de Guadalajara

Por muchos intentos que hayan hecho las sucesivas corporaciones desde que en 1981 Javier Irízar estableciera unas actividades “oficiales”, no se ha logrado una fiesta participativa. El desfile del sábado, el de adultos, casi siempre resulta pobre y frío. Si algunas comparsas alcanzan la brillantez, si algún disfraz es meritorio, el conjunto queda insípido o escaso. Porque falla la propia concepción del acto, donde unos pocos desfilan y otros muchos miran sin disfrazarse; donde unos bailan y otros soportan frío con cara de Cuaresma. Al final del acto, casi siempre encorsetado por dorsales y premios, cada uno a su casa.

Y sin embargo, sorprende que horas más tarde, una fauna multicolor empiece a pulular por los bares y pubs. Es el carnaval nocturno, ese que no desfila y no compite, pero que se divierte y participa. Con disfraces pensados unas semanas antes, cuatro trapos improvisados o la visita de última hora al bazar chino. Gente con ganas de divertirse, de jugar al “¿quién soy?” detrás de un antifaz y un cubata. Gente joven, que no sabe de prohibiciones franquistas; que se ha curtido en las celebraciones colegiales o en el propio desfile infantil de cada año, en el que quienes derrochan habilidad son… los mismos padres y madres mañosos que no se aplican el arte a sí mismos.

Para ellos, los de espíritu libre, es esta noche de fiesta. Y también para Mascarones, que aliados con el Ayuntamiento -unos años más y otros menos- tratan de impregnarnos de fiebre carnavalesca. Y para las asociaciones y grupos que pelean cada año para que la botarga, la mascarita, el zarragón o la vaquilla, vuelvan a salir por las calles de su pueblo.