Galve: un castillo que agoniza

Cadena humana que el 11 de octubre rodeó la fortaleza en un acto reivindicativo. // Foto: Enrique Palacio.

Cadena humana que el 11 de octubre rodeó la fortaleza. // Foto: Enrique Palacio.

Por Raúl Conde *

Miguel Delibes, cuando ya se había convertido en un arquetipo literario gracias a una prosa sobria y fluida que alumbró la narrativa de posguerra, pronunció su discurso de ingreso en la Real Academia Española en 1975. La intervención, titulada “El sentido del progreso desde mi obra”, apareció cuatro años después en forma de libro bajo el título Un mundo que agoniza. Les sugiero que lo lean. Casi cuarenta años después, sigue siendo una pieza soberbia con un mensaje que no ha perdido un ápice de vigencia. El escritor vallisoletano traza una defensa cerrada del medio ambiente como palanca del futuro, alerta de los efectos del progresivo éxodo demográfico y constata la destrucción del territorio rural. También advierte de que son, precisamente, las gentes de los pueblos las víctimas de un proceso irreversible y nocivo que amputa una parte sustancial de la herencia cultural castellana, que es tanto como decir de España.

Cuando Delibes esgrimió estas ideas, el castillo de Galve de Sorbe llevaba décadas agonizando y casi un lustro en manos privadas. Subastado en 1971 tras renunciar a su titularidad la Casa de Alba (sí, la de la difunta duquesa), el monumento es ya un símbolo tétrico del patrimonio en Castilla-La Mancha. Sigue leyendo