Molina: ¿Cómo unir el castillo con el casco?

Panorámica de la alcazaba medieval de Molina de Aragón en la parte alta de la ciudad molinesa. //Foto: R.C.

Panorámica de la alcazaba medieval de Molina de Aragón. // Foto: Wikipedia.

Por Raquel Gamo

No es una pregunta retórica ni metafórica, sino pegada a la realidad. El castillo de Molina es uno de los símbolos de esta población y también uno de los monumentos históricos más relevantes de Guadalajara y de Castilla. Hasta ahora, se ha mantenido como un elemento pintoresco y sustancial del patrimonio de Molina, pero también como un inmueble vacío y alejado de la ciudad por la brecha de la N-211. Es posible que de la unión física del castillo y el casco urbano surgiera también un feliz maridaje entre el aprovechamiento del patrimonio histórico artístico y el desarrollo económico de la capital del Señorío. Algo que ahora no ocurre. Sigue leyendo

Los Adarves y el casco urbano de Molina

Vista del casco urbano de Molina de Aragón. // Foto: minube.com

Vista del casco urbano de Molina de Aragón. // Foto: minube.com

Por Raquel Gamo

Molina de Aragón atesora uno de los cascos medievales más importantes de Castilla, que es tanto como decir de España y también de la Península Ibérica. Las huellas históricas de un pasado marcado por su ubicación estratégica, en el paso de los antiguos reinos de Castilla y de Aragón, y por la influencia notable de su antiguo Señorío, han dado como resultado una población de extraordinario interés histórico y artístico. Sin embargo, la conservación de este legado no siempre se ha hecho de forma correcta, y para ello basta echar un vistazo dentro y fuera de la provincia.

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Fitur y el imperdonable error del camarero

Los Reyes de España visitaron el stand de Castilla-La Mancha, en Fitur, en el que está incluido Guadalajara. // Foto: lacronica.net

Los Reyes de España visitaron el stand de Castilla-La Mancha, en Fitur, en el que está incluido Guadalajara. // Foto: lacronica.net

Por Marta Perruca

“Más vale regalarte un traje que invitarte a comer” -suele decirme cierto amigo-. Debo admitir que tengo un estómago agradecido y que me gusta disfrutar de esos pequeños grandes placeres con los que, de vez en cuando, nos obsequia la vida como sentarse delante de una buena mesa a comer. Para mí, casi tan importante como el destino turístico es su gastronomía que incluso, a veces, se convierte en un placer en sí misma si, sencillamente, un día me levanto de la cama y me digo a mi misma “hoy me apetece comer fuera”.

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