No te salves

"No te salves" es uno de los poemas más conocidos de Mario Benedetti. // Foto: Carmen Almiñana atirohecho.wordpress.com

“No te salves” es uno de los poemas más conocidos de Mario Benedetti. // Foto: Carmen Almiñana atirohecho.wordpress.com

Por Marta Perruca

“No os salvéis”. Ese fue mi deseo para la joven pareja. No se me ocurrió mejor cosa que augurarles el día de su boda, aunque algunos, entre los invitados, se quedaran estupefactos mientras leía los versos de aquel poema de Benedetti que había elegido para la ocasión: La boda de mi hermano y mi cuñada. No, no entendieron lo que quería decir, a pesar de que, a renglón seguido, les dedicara unas palabras de mi puño y letra para explicarlo. Aunque reconozco que puede parecer algo poco ortodoxo espetar un “no te salves” en un momento en el que todo el mundo espera que se hable de amor y felicidad eternos, sigo pensando que es lo mejor que puedo desear a alguien a quien quiero: “No te quedes inmóvil al borde del camino; no congeles el júbilo; no quieras con desgana. No te salves ahora ni nunca”. En definitiva, vivir intensamente, luchar por lo que uno quiere y no dejarse vencer por el miedo, porque el miedo, cuando aplaca, es lo peor que hay.

Sigue leyendo

Vivir con miedo

Momento de la manifestación contra el terrorismo el pasado domingo en París. // Foto: Christopher Furlong (El País).

Momento de la manifestación contra el terrorismo el pasado domingo en París. // Foto: Christopher Furlong (El País).

Por Concha Balenzategui

Líneas de metro sin servicio, circulaciones de Cercanías interrumpidas, tráfico cortado, estaciones desalojadas. Por tres veces en menos de un mes una alarma infundada ha sobresaltado Madrid. A mí, como a muchos guadalajareños que estudian, trabajan o hacen gestiones en la capital de España, también me ha tocado alterar repentinamente mis movimientos.

Sigue leyendo

Defensores de la libertad

Por Óscar Cuevas

Casablanca

“Toquen La Marsellesa. ¡Tóquenla!”, clamó Víctor Laszlo // Fotograma de “Casablanca”

Víctor Laszlo hablaba con Rick junto a las oficinas, cuando escuchó el gruñido de los gorilas. En la parte baja del Café Américain los despreciables oficiales nazis entonaban con voces marciales un himno chusquero, imponiendo su ruido de sables ante los ciudadanos cuya libertad habían cercenado. Laszlo emprendió, ágil, el camino hacia la orquesta, para capitanear la respuesta: “Play ‘La Marseillaise’. Play it!”, ordenó a la banda. El director de la formación musical miró hacia arriba, y vio a Rick. Y al sabio dueño del local que encarnaba Bogart se le removió por dentro su pasado de luchador antifascista en España, y aparcó de pronto su pragmatismo de americano descreído. Aparcó también su dolor de amor perdido, asintió, y permitió al marido de la que había sido su amante que diera paso a la escena. Quizá, la que mejor ha encarnado en el cine la lucha frente a la tiranía. “¿Oís en los campos el bramido de aquellos feroces soldados? ¡Vienen hasta vosotros a degollar a vuestros hijos y vuestras esposas!”, dice el maravilloso himno francés. Qué letra para ese cuadro. Y qué letra para despertar nuestras conciencias tras lo sucedido el pasado miércoles.

Sigue leyendo