La tortura no es cultura.

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La barbarie no tiene edad. Niños presenciando como se maltrata un toro en un festejo popular, una imagen común en muchos pueblos.

 

Por Gloria Magro.

La tortura no es cultura. Ni las vaquillas, las becerradas o los encierros por el campo son tauromaquia. Y podríamos enzarzarnos en lo que puede haber de belleza o arte cualquier día a las cinco de la tarde en el coso de Las Ventas o de La Maestranza, pero nadie puede negar que lo que todos los veranos se perpetra con total impunidad en los festivales taurinos de muchos pueblos de Guadalajara es otra cosa muy distinta. Y pocos aficionados de verdad a la tauromaquia y amantes de la Fiesta Nacional lo defienden, por no decir ninguno.  Sigue leyendo