La generación con chófer

andando al colegio

Por Sonsoles Fernández Day

Llegó el mal tiempo, ya están aquí el frío y la lluvia, y también los atascos a la puerta de los colegios. Ojalá fuera cierto. La lluvia hace el tráfico más complicado pero los atascos en las proximidades de los colegios se producen a diario, llueva o haga sol. Hoy en día en Guadalajara y en cualquier ciudad los padres tienen que soltar y recoger a las criaturas en la misma puerta del centro escolar. Para ello subirán su vehículo a la acera, en una rotonda, lo dejarán delante de la parada del autobús o en un paso de cebra, y, si es posible o necesario, aparcado en doble o triple fila. El resto de la población que soporte los desquiciantes tapones en las calles estrechas y los desesperantes semáforos en verde en los que nadie se mueve porque el niño aún no se ha montado. Todo por el bien de la criatura.

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El monstruo del saco viene al colegio

Las entradas de los colegios se llenan de coches. // Foto: Diario Sur

Las entradas de los colegios se llenan de coches. // Foto: Diario Sur

Por Patricia Biosca

Paseando por Guadalajara un lunes, de repente sorprendía una masa de gente y coches concentrada en un punto de una céntrica calle. Lo primero que se viene a la mente de aquí quien escribe es que ha habido algún suceso. No sé por qué, en este tipo de situaciones imagino a una señora con la cadera rota, atendida por los viandantes, que miran preocupados la escena esperando a que llegue la ambulancia, mientras la anciana dice entre la lástima y la adivinación: “¡Lo sabía! ¡Si es que sabía que esa acera no estaba bien y que me iba a escurrir…! ¡Lo sabía!”. Pero no. Pocos segundos después me he percatado que la media de edad de los allí presentes les aleja en muchas décadas de la jubilación y que sus caderas aún tienen mucho trote. Se trataba de la puerta de un colegio, pero paralizaba de igual manera que el percance imaginario de la señora toda la vida de un punto de la ciudad. La diferencia: se produce todos los días, al menos dos veces. Diez a la semana. Cuarenta al mes. Sigue leyendo

Un sistema ideal para elegir colegio

El colegio Diocesano es el que más solicitudes ha recibido. // Foto: diocesano.com

El colegio Diocesano es el que más solicitudes ha recibido. // Foto: diocesano.com

Por Marta Perruca

De momento no tengo hijos. Puede que algún día -quién sabe- pero hoy por hoy, ni se ven, ni se esperan y, aunque haya quien insista en que se me está pasando el arroz, si se diera el caso, no sé si me sentiría preparada para ser madre. Sin embargo, no me resulta difícil comprender que cualquier padre o madre quiera lo mejor para sus hijos y que cada decisión que se presente a lo largo del camino se convierta en la más importante.

Mi sobrina solo tiene dos añitos, por lo que todavía tendrá que esperar un año más para incorporarse al colegio. Sin embargo, sus padres ya están recabando información sobre los distintos centros de Guadalajara para llegar convencidos de realizar la mejor elección para la pequeña. Supongo que  debe ser algo así lo que se siente cuando traes a alguien al mundo que depende absolutamente de ti y  te conviertes, en cierta medida, en responsable de su destino.

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A comer al cole

El alcalde de la capital, Antonio Román, en la visita a un colegio en la que habló del programa de "Desayunos solidarios".

El alcalde de la capital, Antonio Román, en la visita a un colegio en la que habló del programa de “Desayunos solidarios”. // Fotos: B.T. lacomunidad.info

Por Concha Balenzategui

Pocas situaciones tan desasosegantes como un niño con hambre. Y más pensando que no son ni uno ni dos, que conviven con nosotros en nuestras mismas calles y pueblos, en pleno 2014. La noticia asoma de cuando en cuando como una sacudida en nuestras conciencias, como una alarma que nos avisa de que, definitivamente, no estamos haciendo bien las cosas como sociedad.

La primera vez que oí a Antonio Román decir que no se trataba de casos puntuales, sino un problema extendido como para planificar un programa de actuación, se me revolvió el estómago. A mí, porque afortunadamente había comido. Anunciaba el alcalde que tomaba cartas en el asunto para evitar que los niños acudieran a clase sin desayunar, porque los profesores y directores de los centros había encendido las alarmas. Primero fueron unas docenas, pero han llegado a cifrarse en 240 los niños que reciben ayuda en forma de fruta, cereales y lácteos.

Azuqueca de Henares tampoco es inmune al problema. Antes incluso que en Guadalajara, su Consistorio había hecho algo similar, aunque de manera más sutil. Su ayuda consistía en abonar el coste del aula matinal a los niños, que desayunaban en el propio colegio. Desde el PSOE arriacense proponían al Ayuntamiento de la capital que aplicara una fórmula similar, en lugar de hacer que los beneficiarios tengan que acudir a un sitio concreto a recoger los alimentos.

Ahora es la Defensora del Pueblo la que ha hecho un llamamiento para que los comedores escolares no cierren en verano, ya que son para muchas familias la única garantía de que los chavales ingieran una comida decente al día. Una loable petición que revela una realidad triste, demasiado triste. Así que obviaré cuestiones como si es la Administración local o la autonómica la que debe hacerse cargo, porque un niño con hambre debería estar por encima de la cuestión de las competencias, incluso de la pugna entre partidos.

La Defensora del Pueblo, en su llamamiento a la apertura general de colegios.

La Defensora del Pueblo, en su llamamiento a la apertura general de colegios. // Foto: Antena3.com

Aunque admito las buenas intenciones de Soledad Becerril, y el efecto de llamada de atención que ha logrado, no estoy de acuerdo con la propuesta. Porque el colegio no parece el entorno apropiado, ni el más práctico, para velar por la adecuada nutrición de los niños en riesgo, al menos durante las vacaciones.

Intento imaginar cómo se aplica esta fórmula en la capital, y me surgen un montón de inconvenientes. Abrir los colegios solo para la hora de comer puede ser un despropósito, porque desvirtúa su función principal, que es la educación, no la alimentación. Hacerlo durante toda la mañana con actividades lúdicas y deportivas resultaría caro y desajustado, pues hay que pensar que los beneficiarios serían apenas una docena en cada centro, si es que la situación está repartida por la ciudad. Llevar solo a los niños con falta de recursos sería además estigmatizarlos, señalarlos con el dedo. Ya es bastante repugnante que algunos colegios coloquen en el tablón de anuncios del centro la lista de los beneficiados con becas de comedor, a la vista de todos.

Pero además, hay que tener en cuenta que algunos colegios ni siquiera ofrecen comidas durante el curso, porque tras el brutal recorte de las becas, no quedaba el número suficiente de niños dispuestos a pagar este servicio indispensable para la conciliación de muchas familias.

Hay otras fórmulas, como los vales repartidos a familias en riesgo de exclusión, seleccionadas por los Servicios Sociales, que revisan que la ayuda está justificada. Otra posibilidad es la de aprovechar los llamados campamentos urbanos que algunas asociaciones de padres organizan en los colegios, muchas veces con servicio de comedor, para ofrecer actividades lúdicas y comidas. Pero que se abran tanto a los que requieran conciliar sus trabajos como a los que necesiten comer, sufragado con nuestros impuestos. Y ¿por qué no en el campamento veraniego que suele organizar el Ayuntamiento en estas fechas? Incluso se podría integrar la comida o el desayuno en otras actividades (llámense Juegópolis, Navidéñate, etcétera) impulsadas por el propio Ayuntamiento en las épocas en que los chavales están de vacaciones. ¿No sería más fácil, desde el punto de vista logístico, que un llamamiento a la apertura general de los colegios?

PD. No salgo de los colegios para comentar el último despropósito conocido de la Consejería que los rige. Ayer se publicó en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha la resolución de la Junta de Comunidades que adjudicaba las plazas del programa de inmersión lingüística, actividades de una semana de convivencia con el inglés en instalaciones de la comunidad. Una actividad fantástica, que muchos escolares esperaban con ilusión y que la mayoría de colegios han preparado con precipitación, ya que se les anunció la posibilidad de presentar su proyecto con solo unos días de plazo. Como muestra de la improvisación con que se ha organizado todo está el hecho de que la resolución de los colegios seleccionados se publicó, como digo, el 6 de junio, mientras los turnos para participar en las actividades comienzan en algunos casos el próximo lunes, incluso los hay que se supone debían haber empezado el 2 de junio. ¿Hay alguna explicación para esta falta de planificación?