El procedimiento administrativo

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El concurso para elegir a la empresa encargada de la gestión de los centros de atención a la infancia ha sido el desencadenante del último suceso curioso relativo a la contratación del Ayuntamiento de Guadalajara. // Foto: eldigitalcastillalamancha.es 

Por Borja Montero

Cualquiera que en alguna ocasión se haya sentido tentado por la opción de presentarse a unas oposiciones a cualquier entidad o institución pública, una salida tremendamente popular tras nueve años de crisis económica y depauperación y precarización del empleo, se habrá topado con una de las bestias negras de cualquier aspirante a funcionario: la Ley del Procedimiento Administrativo Común a todas las Administraciones Públicas, con sus 133 artículos, distribuidos en siete títulos, cinco disposiciones adicionales, cinco disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y siete disposiciones finales. Esta norma, así como el resto de las que desarrollan los preceptos del Título IV de la Constitución Española, pretenden organizar el funcionamiento de la administraciones públicas y regular el acceso de los ciudadanos a las mismas y la comunicación entre ambos, una especie de Biblia que todos los ayuntamientos del país y sus funcionarios han de conocer al dedillo. Sin embargo, el Consistorio de la capital provincial ha tenido en un plazo de apenas un año unos cuantos ‘tropezones’, en concreto cuatro, con la normalidad en sus procesos de contratación, algo bastante poco habitual teniendo en cuenta lo encorsetado de las acciones permitidas por la ley. Sigue leyendo

Quien mucho abarca…

 

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El servicio de cuidado de parques y jardines era uno de los que entraba en la privatización multitudinaria que planeaba el Equipo de Gobierno. // Foto: B. M.

Por Borja Montero

Si uno quiere revisar la instalación eléctrica de su casa, busca un electricista. Y si quiere darle un repaso general a todos los rincones de la misma, se pone en contacto con una empresa de limpieza. Esta regla básica de la concordancia no parece conocerla el Ayuntamiento de Guadalajara que, en los últimos años, se ha decidido a convocar a los ‘manitas’ más multitarea para que se ocupen cada vez de más y más labores especializadas. Esta semana, la justicia ha tumbado nuevamente (ha desestimado un recurso del propio Consistorio frente a una decisión anterior del Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales del Ministerio de Hacienda) su último intento de contratar con una misma empresa varios servicios municipales, un total de once, en este caso por un periodo tremendamente largo de tiempo. El motivo para juntar tanta actividad en un solo ‘megacontrato’ era, según se vendió allá por julio de 2013, cuando comenzó la licitación, el de aprovechar las sinergias y la colaboración que pudieran abaratar y mejorar todos estos servicios, ya que, a juicio de los gestores municipales, parece ser muy útil tener veneno anti-roedores para alquilar bicicletas o cambiar las bombillas de los semáforos. Sigue leyendo