Retos de Guadalajara en 2017

Estado de las obras en el Hospital. Imagen publicada ayer en su perfil de Facebook por Alberto Rojo, delegado provincial de la Junta.

Estado de las obras en el Hospital. Imagen publicada ayer en su perfil de Facebook por Alberto Rojo, delegado provincial de la Junta.

Por Raquel Gamo

Hoy despedimos 2016, un año de transición que pocos o ningún proyecto de envergadura ha traído para Guadalajara, aunque sí ha supuesto el curso en el que se ha consolidado la vuelta a las políticas públicas en sanidad y educación, cuya orientación se había modificado notablemente en los cuatro años anteriores. El conflicto con el servicio de ambulancias o las listas de espera para una operación quirúrgica demuestran que aún queda un largo trecho por recorrer en lo que se refiere a la garantía del Estado del Bienestar en Castilla-La Mancha. Pero el cambio es sustancial. Conviene situar las cosas en su contexto.

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Page año I

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Emiliano García Page, tomando posesión como Presidente. // Foto: castillalamancha.es

Por Álvaro Nuño.

El pasado sábado 9 se cumplía un año de la celebración del primer Consejo de Gobierno presidido por el socialista Emiliano García Page, tras las últimas elecciones regionales que terminaron con la mayoría absoluta del Partido Popular y con el acuerdo entre PSOE y Podemos. Los socialistas recuperaban así el sillón del Palacio de Fuensalida que, María Dolores de Cospedal mediante, siempre habían ocupado, durante veinte años con Bono y después con Barreda. El delfín del de Salobre se había vuelto mayor y ya es uno de los llamados “barones” del partido, esos a los que el secretario general del PSOE les consulta su opinión antes de abordar las cuestiones de Estado, como la que ahora mismo tiene encima de la mesa Pedro Sánchez.

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Un momento de la reunión entre los consejeros de Sanidad de Castilla-La Mancha y Madrid, celebrada el pasado lunes en Toledo. // Foto: castillalamancha.es

Por Borja Montero

Después de varios años de esperas y negociaciones, de que el tema sirviera de arma arrojadiza entre partidos políticos y asociaciones afines a los mismos, de que los paganos reales de la situación, los pacientes, hayan tenido que sufrir en sus propias carnes el sinsentido de las fronteras dentro de una misma organización territorial, la noticia es que… Seguimos a vueltas con el convenio sanitario con la Comunidad de Madrid. Esta semana se ha iniciado una nueva ronda de contactos y negociaciones con el fin de mejorar el actual estado de cosas ya que, con las ‘prisas’ con las que se cerró el acuerdo vigente (solamente llevó alrededor de tres años firmarlo), no es el que mejor se ajusta a la realidad de las necesidades sanitarias de los castellano-manchegos, no tanto en el caso que nos ocupa, el de Guadalajara, como en el de Toledo, para cuyos ciudadanos se ofrecen más hospitales de los necesarios pero quizás no lo suficientemente dotados de las especialidades que precisamente se demandan. De hecho, la última oferta de la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha es realizar un convenio paralelo para que la situación se mantenga igual para el caso de Guadalajara y renunciar, al menos por el momento, a la ayuda de más (y, por tanto, factura de más) que se pretende prestar desde Madrid a los toledanos. Sigue leyendo

¿Borrón y cuenta nueva?

García Page, en su balance de los 100 primeros días de su gobierno // Foto: castillalamancha.es

Por Álvaro Nuño.

El pasado lunes, el ejecutivo regional del Partido Socialista cumplía sus primeros cien días de gobierno, una ocasión que aprovechó el presidente, Emiliano García Page, para reunir a sus huestes en El Cigarral de Toledo y hacer un primer balance de la era pos Cospedal en Castilla-La Mancha. “Permeabilidad”, “sensibilidad” “transparencia” y “honestidad”, fueron algunas de las características que dijo tener este ejecutivo frente al “sectarismo” y la “soberbia” de la que acusó al Partido Popular, asegurando estar convencido del “cumplimiento total del programa electoral, pase lo que pase en las próximas elecciones generales”. Lo visto en diversos medios de comunicación sobre su comparecencia me recordó el despliegue y la parafernalia – diseñada exprofeso- que rodeaba a sus antecesores en el cargo en situaciones como esta, con atril personalizado incluido.  Sigue leyendo

Un convenio en el disparadero

El consejero Fernández anuncia que se estudia la anulación del convenio sanitario con Madrid, el pasado 10 de septiembre. // castilla-lamancha.es

El consejero Fernández anuncia que se estudia la anulación del convenio sanitario con Madrid, el pasado 10 de septiembre. // castilla-lamancha.es

Por Concha Balenzategui

Nuevamente ha vuelto a la actualidad el convenio sanitario entre Castilla-La Mancha y Madrid. Lamentablemente, el asunto ha venido envuelto en una gran confusión, en la que siempre salen perdiendo los ciudadanos, y sobre todo los pacientes que se ven afectados directamente en la asistencia más o menos cercana.

No es nuevo que al PSOE no le gusta el acuerdo alcanzado in extremis por el Gobierno de Cospedal con el ejecutivo, también de signo popular, de la vecina Madrid. Ya lo dijo cuando se firmó, y con un argumento reseñable: el acuerdo supone una ruptura con la concepción de un país solidario, puesto que supone que la atención médica en otro territorio la paga la Comunidad que “exporta” sus enfermos, y no se paga con el Fondo de Cohesión, que el Gobierno de Rajoy ha ido reduciendo alarmantemente año a año, hasta dejarlo a cero en los Presupuestos de 2016. Sabido era también, que Podemos, que apoyó en su investidura al presidente García-Page, estaba en contra del acuerdo, puesto que en su programa electoral se incluía su cancelación.

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Un fantasma de ladrillo y hormigón

Imagen panorámica de las obras de ampliación del hospital. Foto: La Crónica de Guadalajara.

Imagen panorámica de las obras de ampliación del hospital. Foto: La Crónica de Guadalajara.

Por María José Establés

Hoy es un sábado muy especial. Seguramente muchos de ustedes estén disfrutando de uno de los mejores días de las Ferias y Fiestas de Guadalajara, o al menos a mí siempre me lo ha parecido (incluso aunque sea en “tierra hostil”). Y otros muchos, llevarán toda la semana yendo de acto en acto y aprovechando el excelente tiempo que está haciendo. Por mi parte, me gustaría poder decir lo mismo, pero por cuestiones laborales, este año las Ferias se han convertido tan solo en un leve ruido que oigo desde mi habitación. Sin embargo, sí que he podido aprovechar para poder asistir a algún acto matutino. Ayer, sin ir más lejos, volví a disfrutar de uno de los clásicos de las Fiestas, los gigantes y cabezudos a su paso por La Carrera (¿será el nombre oficial que tendrá esta plaza en los próximos meses?). Sigue leyendo

Llega el convenio, sigue la frontera

Los consejeros de Sanidad de Madrid y Castilla-La Mancha, en la imagen del acuerdo remitida a los medios por la Junta de Comunidades.

Los consejeros de Sanidad de Madrid y Castilla-La Mancha, en la imagen del acuerdo remitida a los medios por la Junta de Comunidades.

Por Concha Balenzategui

No sería justo que hoy no dedicara mi artículo a la noticia sobre el convenio sanitario con Madrid que viene servida desde el viernes por el Gabinete de Prensa de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Y no sería justo -quienes me siguen lo saben- porque anteriormente he denunciado en varios artículos la falta de un acuerdo que acabara con el vergonzoso peregrinaje sanitario de los pacientes de Guadalajara a centros de Ciudad Real, Toledo o Albacete, más alejados que los de la capital de España.

Mis alusiones a este problema han sido constantes, porque lo considero un asunto de verdadera magnitud, uno de esos temas clave para medir la capacidad y eficacia de un Gobierno. Pero mucho más aún: porque el convenio sanitario es paradigma del sano y cabal funcionamiento del engranaje autonómico, uno de los índices básicos para medir la satisfacción con un mapa de comunidades con el que Guadalajara, ustedes lo saben, tuvo serias reticencias en su gestación, y las sigue teniendo cuando asuntos como este pasan al primer plano.

No sería justo tampoco que hoy no celebrara el acuerdo. Porque lo fundamental es que los enfermos puedan ser trasladados a los hospitales que están a poco más de media hora (en el caso de los habitantes del Corredor) y no pasarse el día de viaje por la Mancha. Es lo que a todos nos importa: reducir el calvario que la falta de acuerdo ocasionaba. Acabar con el despropósito de que no se cumpliera el principio de igualdad de acceso a los servicios de asistencias sanitaria con independencia del lugar de residencia.

Pero tampoco sería justo que hoy no leyera todo el prospecto, como se recomienda antes de cualquier tratamiento. Y en esta noticia hay mucha letra pequeña por escudriñar, incluso cuando me hago el propósito de no empañar la alegría que me produce. Por eso no voy a centrarme en el tiempo de retraso con el que llega el convenio (más de tres años y medio desde que María Dolores de Cospedal, siendo candidata, aseguró literalmente que “ya lo tenía acordado” con la Comunidad de Madrid y Esperanza Aguirre). Prefiero fijarme en la fecha de entrada el vigor. Porque si la primera evidencia de la noticia es que hay un acuerdo, la segunda evidencia es que se trata más bien de un “principio de acuerdo”. En realidad tenemos poco más que la foto de un abrazo entre el consejero de Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz, y su homólogo en la Comunidad de Madrid, el ignominioso Javier Rodríguez, cuya imagen no podemos desligar de las recientes declaraciones en las que menospreciaba a los enfermos castellano-manchegos, y más sonado, cuando puso en duda la profesionalidad de Teresa Romero.

Evidentemente, además de la imagen -remitida por Gabinete de Prensa en lugar de a través de una comparecencia en la que se explicaran los detalles del acuerdo, y abierta a preguntas que ayudaran a dejar claros todos sus extremos- sabemos algunos puntos del preacuerdo. Fundamentalmente conocemos las patologías y pruebas diagnósticas que serán atendidas, los centros en los que se asistirá a los pacientes, y los vecinos a los que afecta el acuerdo, que además de una parte del norte de Toledo, son todos los de nuestra provincia. Pero hay que saber que este principio de acuerdo ahora debe ser debatido y aprobado por los parlamentos de las dos comunidades, y publicado en sus diarios oficiales antes de entrar en vigor. Nos quedan aún por delante algunos viajes más a la Mancha, es difícil especificar cuántos, pero tengan por seguro que la puesta en marcha no puede demorarse más allá del mes de mayo.

Hospital del Sescam en Toledo. // Foto: lainformacion.com

Hospital del Sescam en Toledo. // Foto: lainformacion.com

Conocemos también la fecha de caducidad, marcada por los cinco años de vigencia, que parece un buen colchón para dar seguridad y estabilidad a un convenio, incluso con el tiempo de renovarlo, ajustarlo o actualizarlo si, después de una legislatura de funcionamiento, cambiaran los gobernantes en uno u otro lado. Y esto, que el acuerdo tenga una durabilidad, me importa más que el hecho de que se alcance en la antesala de las elecciones autonómicas. Me mantengo en la convicción de que los ciudadanos son lo suficientemente maduros como para valorar el conjunto de la legislatura antes que los cantos de sirena de los últimos tres meses previos a las urnas.

El PP se ha dedicado a presumir del acuerdo, como hizo la presidenta de Castilla-La Mancha el pasado sábado en Sigüenza. Pero en su autobombo ha llegado a negar la evidencia; esto es, que existiera un convenio sanitario antes, en tiempos en que la comunidad la gobernaban los socialistas. Es un ejercicio de desmemoria imposible, porque fue el propio Echániz, entonces consejero de Sanidad de Madrid, el que lo firmó por la otra parte.

El PSOE se ha centrado en denunciar que el convenio nos cuesta un dinero que antes no costaba. La explicación es la siguiente: Antes, el traslado de pacientes a Madrid venía soportado por el Fondo de Cohesión Sanitaria, mientras que ahora Castilla-La Mancha tendrá que pagar por cada acto médico, por cada prueba diagnóstica, por cada ingreso hospitalario. En lo tocante al ciudadano, al guadalajareño en concreto le va a costar a priori lo mismo, porque el sistema sigue siendo gratuito; no tendrá que sacar la cartera en la consulta. Tampoco va a tener que pagar más impuestos porque ahora haya un convenio que le incluya la atención en Madrid que antes no tenía. Y eso es importante, quede claro. Lo que el secretario provincial de los socialistas viene a decir es que si antes la Junta no tenía que abonar ese gasto, ahora lo tendrá que asumir, por lo que se restará de otras inversiones.

Para mí, la cuestión fundamental es que un PET, una de las pruebas diagnósticas más habituales del peregrinaje de los guadalajareños al corazón de la Mancha, cuesta una media de 804 euros (según datos actualizados del Fondo de Cohesión Sanitaria, que sigue existiendo). Y será un precio muy similar (en reactivos, uso del aparato, salario de los profesionales…) en Madrid que en Ciudad Real, digo yo. Es el mismo gasto del erario público el que se produce. Por eso no tenía ningún sentido pagar, además de por la prueba, por el gasto extra ocasionado por la ambulancia, su conductor y la gasolina, mucho más alto si se practica en Ciudad Real que en Madrid. Por eso no tiene ninguna justificación que la Junta de Comunidades tenga que pagar porque a unos les operen, les diagnostiquen o les traten más cerca de su casa, con mayor calidad, rapidez y comodidad. Si me apuran, en ocasiones de salud delicada, con mayor seguridad.

Lo lógico es que el ciudadano sea atendido donde están los recursos más cercanos, y que exista una bolsa estatal que compense los desequilibrios que se producen, porque no podemos instalar una unidad de medicina nuclear en cada hospital. Tenemos el mismo derecho a ponernos malos en Meco que en Azuqueca. ¿Qué sentido tiene, de lo contrario, un Sistema Nacional de Salud Pública? ¿Para qué un Ministerio de Sanidad, si ya hay 17 consejerías que pueden jugar al trueque con la salud de sus habitantes? “Todos somos españoles y aquí no hay fronteras, sino que hay comunidades autónomas y podemos compartir servicios para mejorar el bienestar de los ciudadanos”, decía Cospedal en campaña. Pero a la luz del nuevo convenio, no se trata ya de compartir, sino más bien de alquilar.

Por eso insisto en que bienvenido sea el acuerdo. Pero de lo que no pueden convencerme es de que sea justo. Porque sigue marcando un trato desigual entre habitantes del mismo país. Esa frontera no se ha derribado.