La honestidad necesaria

Por Celia Luengo

Ángel María Villar, presidente de la RFEF durante los últimos 24 años. Foto: huffingtonpost.com

Me viene cada vez más a menudo a la cabeza un refrán que decía mi madre cada vez que salía a la luz un nuevo caso de corrupción en nuestro país, “que nos pongan donde haya” como si a cierta edad se hubieran visto tantas cosas como para tener claro que la condición del ser humano es corrupta por naturaleza. Es una afirmación que yo siempre me he negado a sustentar, no creo que la naturaleza humana tenga una base de maldad pero sí es cierto que los casos cada vez más generalizados de corrupción en nuestro país me están dando en el punto de flotación y algunas veces hasta tengo que dar la razón a mi madre. Sigue leyendo

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El cambio necesario

Mariano Rajoy junto a Dolores Cospedal, quien defendió la famosa indemnización en diferido de Bárcenas. Foto: abc

Por Celia Luengo

Llevaba tiempo pensando en escribir sobre este tema y en el último momento me echaba para atrás, es un asunto muy manido, del que no se puede decir nada nuevo, del que todos estamos hartos, me lo decía a mí misma y puede ser que hasta me lo creyera. Pero la realidad es que la trascendencia del tema requiere que hablemos, que no demos por sentado que está todo dicho, que opinemos desde todos los puntos de vista y todas las perspectivas que nos ayuden a entender cómo la corrupción ha podido instalarse de tal manera en el seno de un partido y cómo, además y a pesar de sus desmanes, ese partido sigue ganando elecciones.

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Sonata de invierno

ayto guada

El Ayuntamiento de Guadalajara siempre es objeto de noticia, máxime en este invierno, tan animado en lo informativo. // Foto: B. M.

Por Borja Montero

No esperen, debido al título elegido para este artículo, la narración de las vivencias amorosas, unas más censurables que otras, de un hombre de alta sociedad. Eso ya lo hizo el maestro Ramón María, gigante de la pluma, lejos del tamaño literario del plumilla que firma estas líneas. Sin embargo, juguemos a eso de contar historias, aunque se de forma más breve. Y es que este invierno, que lo es a pesar de que el mercurio nos lo niegue una y otra vez, está siendo especialmente entretenido en la provincia de Guadalajara en lo que a información fresca se refiere. Vamos con unas cuantas cosas que han pasado en los últimos días. Sigue leyendo

La recurrente amenaza de eliminar las Diputaciones

Una sesión del pleno de la Diputación. // Foto: dguadalajara.es

Una sesión del pleno de la Diputación. // Foto: dguadalajara.es

Por Marta Perruca

Por algún motivo que, desde mi atalaya, no alcanzo a comprender muy bien, desde que la crisis hizo su aparición, sustituyendo las cifras millonarias de los titulares por la palabra austeridad, cada vez que se dibuja en el horizonte una cita electoral o la oportunidad la pintan calva, alguien pone en tela de juicio el papel de las Diputaciones Provinciales, atribuyéndoles esa otra palabra que se coloca, a veces de un modo un poco arbitrario, a todo aquello que parece que no interesa: DERROCHE.

Y entonces se esgrimen argumentos de todo tipo en contra de este modelo de funcionamiento, como que las Diputaciones carecen de legitimidad democrática, puesto  que sus representantes se eligen de manera indirecta entre los alcaldes y los concejales electos de los distintos municipios, teniendo en cuenta los votos obtenidos por cada partido político en las circunscripciones delimitadas por los partidos judiciales, que determinan el número de diputados asignados a cada fuerza. De esta manera, tras las últimas elecciones de 2011, en el Partido Judicial de Guadalajara, el PP sacó ocho diputados, el PSOE, seis e IU, uno. En el de Molina de Aragón, el PP logró dos diputados y el PSOE otros dos y en el Partido Judicial de Sigüenza, el PP consiguió tres diputados y otros tantos, el PSOE. De acuerdo, probablemente este no sea el mejor modelo de representación democrática posible y puede que vaya siendo hora de someterlo a revisión, pero creo que si es una suerte de reflejo de los gobiernos municipales de la provincia, con cierta capacidad de conocer sus problemas, para darles respuesta.

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Dueños de nuestro hambre

Por Marta Perruca

Últimamente la televisión me da cierto repelús y el mando se ha convertido en esa máquina del infierno que abre la caja de los truenos cada vez que pulso cualquier botón al azar. De verdad que hay momentos en los que necesito el silencio informativo más que respirar, porque una se harta ya de indignarse frente al televisor, de sentirse impotente ante lo que es injusto, porque es injusto, sin acertar a ver ese rayo de luz que nos indica la salida del túnel, si es que la hay.

Tengo un amigo que siempre me dice que las cosas parecen mucho más complejas cuando se observan en medio de la frondosidad del bosque y que, muchas veces, tenemos que salir en busca de un claro para ver los problemas en perspectiva. Desde dentro, perdida en esa maraña de hojas, ramas y sotobosque, lo único que acierto a ver es que estamos dando vueltas en círculo, y que la maleza ha tapado caminos que costó mucho trazar. Veo que la situación actual nos ha condenado a la inestabilidad, a sueldos precarios y a unas condiciones laborales que nos degradan a poco más que esclavos; que se han puesto las baldosas para que la clase alta sea cada vez más poderosa y la clase media, que constituía la condición de posibilidad de nuestro sistema, tal y como lo conocíamos, descienda varios escalones y, para colmo, hemos visto cómo la crisis pasaba factura a los servicios sociales llegando a herir de gravedad a las “intocables” sanidad y educación. Y todo ello, mientras nos señalaban como culpables, porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, cuando realmente eran ellos, los de arriba, quienes estaban reventando las arcas públicas a base de comisiones bajo manga, tarjetas opacas, ERE´s falsos y demás fraudes y corruptelas.

Por alguna razón, siempre que la indignación supura por todos los poros de mi piel, recuerdo la entrevista que Jordi Évole realizó a José Luis Sampedro en el programa “Salvados”, cuando se comenzaba a fraguar todo esto y en la que se le preguntaba, precisamente, por esta afirmación: “De verdad, no se puede vivir por encima de las posibilidades”, decía Sampedro. “Hombre, a lo mejor a base de créditos, uno sí que puede vivir por encima de sus posibilidades”, respondía Évole. Precisamente, “utilizando las posibilidades, que son el crédito, ya no vivo por encima de las posibilidades, sino que aprovecho las posibilidades”, argumentaba el economista y escritor.

Así que de esta manera llegamos a la conclusión de que no somos culpables y, sin embargo, hemos tenido que pagar los platos rotos y aún seguimos haciéndolo, mientras los que sí que han sido responsables salen reforzados. Y así surgen del suelo otros árboles, con sus frondosas ramas repletas de hojas y crecen las enredaderas y las zarzas y matojos,  por doquier, haciendo el bosque cada vez más profundo e impenetrable, hasta tal punto que a una le entran ganas de gritar como Mafalda: “Paren el Mundo que yo me bajo”.

Cuando eso sucede, no nos queda otra que dejar de caminar en círculos para correr en una única dirección en busca de un claro que nos permita ver todo el problema en su conjunto, desde fuera, porque lo cierto es que, muchas veces, crisis y oportunidad son las dos caras de una misma moneda.

Pues sí, hay nubarrones en el cielo, pero hasta el más espeso manto de nubes deja escapar de vez en cuando un rayo de sol y, por algún motivo, ese instante de calor es infinitamente más placentero y gratificante que los intensos baños de sol estivales en las playas de Levante (o en las que sean).

¡Qué genial era José Luis Sampedro! En esa misma entrevista para Salvados, rescataba un fragmento de un libro de Salvador Madariaga: una especie de fábula en la que un cacique trataba de comprar a un pobre campesino por dos duros y este se los tiraba a la cara manifestando: “En mi hambre mando yo”.

Quizá esta crisis nos haya devuelto un poco de esa dignidad y no haya ya quien gobierne en el hambre de muchos de los que ahora mandan en las iniciativas que han decidido llevar a cabo. Quizá sigan siendo pobres, pero son dueños de su destino.

Un momento de la presentación de la I Guía de Árboles y Arboledas Singulares de la Comarca de Molina de Aragón y Alto Tajo. // Foto: M.P.

Un momento de la presentación de la I Guía de Árboles y Arboledas Singulares de la Comarca de Molina de Aragón y Alto Tajo

La semana pasada estuve en la presentación de la “I Guía de Árboles y Arboledas Singulares de la Comarca de Molina de Aragón y Alto Tajo”,  fruto de un proyecto llevado a cabo la Asociación Nacional Micorriza. Esta asociación está formada por un equipo multidisciplinar de jóvenes, en su inmensa mayoría del Señorío de Molina de Aragón, todos ellos con formación universitaria, que al acabar la carrera y constatar las escasas oportunidades que les ofrecía el mercado laboral no se resignaron a quedarse de brazos cruzados y decidieron tomar las riendas de su destino.

El proyecto es cuanto menos interesante. Os invito a echar un vistazo a su página web www.micorriza.org. Estos chavales no solo se han embarcado en un proyecto propio y muy ambicioso, sino que han apostado por su tierra, esa de la que la gente se ha marchado durante décadas debido a la falta de oportunidades.

Detalle del Roble de las Ermitas en Olmeda de Cobeta. // Foto: M.P.

Detalle del Roble de las Ermitas en Olmeda de Cobeta. // Foto: M.P.

La I Guía de Árboles y Arboledas Singulares ha rescatado del olvido los principales ejemplares de árboles y arboledas singulares de esta comarca, entre los que destacan el chozón sabinero de Escalera, un ejemplar único en Europa, al tratarse de una construcción que se sirve de un árbol vivo como pilar central de la misma; o el Roble de las Ermitas de Olmeda de Cobeta, cuyo tronco se abre por las dos caras en sendas cavidades para albergar dos altares opuestos. El proyecto ha quedado en el primer puesto de las votaciones en Internet para el Premio CONAMA 2014 a la Sostenibilidad de Pequeños y Medianos Municipios, que se entregará en el próximo Congreso Nacional de Medio Ambiente, entre el 24 y el 27 de noviembre, en el Palacio de Ifema (Madrid).

Pero esta iniciativa solo es la punta del iceberg. Esta asociación desarrolla otro tipo de proyectos dirigidos a la recuperación de cultivos autóctonos que se han perdido; la restauración de fuentes y manantiales o la elaboración de un archivo audiovisual etnográfico con los testimonios de nuestros mayores sobre los usos, costumbres y tradiciones de nuestros pueblos.

Además, ofrecen sus servicios para el desarrollo de proyectos de custodia del territorio y responsabilidad corporativa, entre otros y, hoy en día, pueden felicitarse por haber conseguido su primer contrato para la dinamización de la Mancomunidad de la Sierra, con la creación de un sello de calidad para promocionar los productos agroalimentarios de la zona.

Todavía les queda un largo camino por recorrer para que este proyecto se consolide y pueda, quizá, convertirse en una pequeña empresa que constituya una alternativa laboral sólida, pero lo cierto es que, como muchos guadalajareños, estos jóvenes han decidido ser dueños de su hambre y coger las riendas de su destino.

Mucho populismo, poca corrupción

Portada de la novela 'Crematorio' de Rafael Chirbes, en una de sus ediciones.

Portada de la novela ‘Crematorio’ de Chirbes, en una de sus ediciones.

Por Rubén Madrid

Estoy leyendo estos días ‘Crematorio’ de Rafael Chirbes y les aseguro que no desconecto. Es levantar la vista de las páginas y encontrarme alrededor el mismo mundo de constructores y políticos sin escrúpulos, arreglos entre mafias en reservados de restaurantes y festines con todos los lujos pagados.

Como lectores nos sometemos por gusto, pero como ciudadanos no entiendo cómo podemos despertarnos cada mañana sin la desazón de lo que nos va a venir encima a lo largo del día, levantar las persianas entre bostezos de personas que hemos dormido despreocupadas y volver a dar cuerda a la maquinaria de este país como si no pasara nada, como si cada caso de corrupción (son tantos, son tan gordos) fuese un capítulo más de un telefilme para entretener los ratos libres en la peluquería o en Twitter.

No soy amigo de pedir dimisiones. No me gusta gastar una herramienta tan útil. Pero a estas alturas cae por madura la exigencia de dimisión de un presidente del Gobierno que debería haberse marchado porque, como poco, ha demostrado ser un bobo incapaz de controlar la corrupción en el partido que preside y en el país que gobierna. Y son dos argumentos suficientes y necesarios para abandonar ambas responsabilidades. Lo de su partido, en cualquier caso, no nos incumbe a todos. Lo otro sí. La marca España es hoy algo muy parecido a la imagen bochornosa que censurábamos no hace tanto en la Italia de Berlusconi, una hipérbole insultante de aquella Marbella de jetas (significa hocicos de cerdo) que observábamos con una mueca de asco, pero con el alivio de la distancia, cuando el municipio andaluz parecía sólo un caso aislado. Al cabo de mirarse en estos espejos, España se ha deformado como en el ‘callejón del gato’, y de tanto imitar a Torrente hemos acabado por creernos el personaje.

Sólo así se puede entender que cada día todo siga igual y, sobre todo, la derivación local de la que vengo a hablarles: la admirable templanza con la que afrontan la cuestión quienes más tendrían que decir en esta escalada de escándalos que estamos viviendo: los dirigentes locales de los partidos, los más próximos a la militancia, los más cercanos –cuántas veces lo hemos oído– al ciudadano de a pie –hoy ojiplático–, diputados de provincias, alcaldes, concejales, presidentes y secretarios de partidos en pequeñas ciudades… Llevo días preguntándome a qué se motivos responde su silencio y su tibieza.

El silencio y la tibieza. La presidenta del PP en Guadalajara, Ana Guarinos, a la que tanto le escandalizó la desafortunada ‘aspiradora’ de Cospedal en una declaración de García-Page, no se ha rasgado todavía ninguna vestidura ante la barahúnda de canalladas que están protagonizado sus colegas de partido. Salvo que lo hiciera en privado durante el guateque en el Infantado, que lo dudo, tampoco en la Interparlamentaria del PP aprovechó la presencia de líderes de primera fila en Guadalajara para manifestar su disgusto y su condena ante esta sinvergonzonería al por mayor. Se habló de Cataluña como problema. De esto otro, ni flores.

Guarinos remueve la paella solidaria de Ferias. // Foto: Diputación.

Guarinos remueve el arroz de una paella popular. // Foto: Diputación.

No entiendo que Robisco, tan locuaz, ni Guarinos, tan austera, puedan reprimir su reacción ante estos escándalos. Tengo mucha memoria para las cosas tontas y no se me olvida que en uno de los primeros plenos que la número uno del PP de Guadalajara presidió en Diputación reprochó a la expresidenta socialista los altísimos precios que las arcas provinciales habían tenido que afrontar por los ingredientes de la paella solidaria de Ferias. Lo de la Gürtel con ramificaciones por media España, lo de Bárcenas (las cuentas en Suiza, los papeles de la caja B, la presunta financiación ilegal del partido), lo de las ochenta tarjetas fantasma para todo tipo de gastos en la rescatada Caja Madrid de Blesa y de Rato, lo de los excesos del Caso Noos en la Baleares de Matas y del Palma Arena, lo de Fabra en la Diputación (pero de Castellón), lo de la Operación Púnica de Granados y compañía… todo esto quizá no vaya a la zaga de aquellas sospechosas facturas por la compra de arroz, calamares y gambas.

Si la actual presidenta del PP provincial calla, tampoco quien ya dejó de serlo parece dispuesto a abanderar la cruzada. El alcalde de Guadalajara y diputado nacional, Antonio Román, mostraba en una entrevista en la Cadena SER el lunes una tibieza que puede pasar cuando se trata de no incordiar por los incumplimientos de unos presupuestos regionales, pero que no es admisible para hablar de corrupción: tras decir que este tipo de comportamientos “restan credibilidad a los políticos”, hizo una reflexión de calado muy personal (“te replanteas si con gente que se aprovecha de los cargos de esta manera merece la pena seguir con la vocación de servicio publico”) y propuso como sanciones “contundentes e implacables” que “quienes meten la mano tienen que estar fuera de la política”. Nada más. Estar fuera de la política y replantearse si mantener la carrera propia en política.

Reacciones tan indolentes no calman los ánimos de la gente, sino que siembran la duda. Más aún cuando cabe preguntarse las razones por las que la corrupción supura a mansalva en la política nacional y en cambio se ha mantenido por lo general al margen en nuestro ámbito provincial. ¿Son nuestros dirigentes locales de estos mismos partidos de los Gürtel, Púnica y Pokemon unos benditos? ¿Estamos hechos los alcarreños de una pasta especial, con una honradez a prueba de bombas? ¿O hay otra explicación: que aquí no nos enteramos? En este caso, el rumor de algunos feos chanchullos que nos llega muy de pascuas a ramos sería apenas un signo mínimo del estallido mucho mayor que sonaría si hubiese una prensa que, como ha ocurrido a escala nacional con las investigaciones por ejemplo de la redacción de eldiario.es, instalase buzones de filtración de documentos oficiales, dedicase más tiempo a contrastar datos o empezase a tirar de los hilos con el respaldo que dan unos lectores que pagan por la información independiente. No lo podemos saber.

Los jóvenes del PP sí han emprendido una campaña en Twitter contra la corrupción en política.

Los jóvenes del PP han emprendido una campaña en las redes sociales contra la corrupción.

La tibieza de las manifestaciones en las filas locales del PP siembra dudas y el silencio las dispara. Sorprende todavía más cuando tenemos recientes las alborotadas manifestaciones de dirigentes y militantes del PP de Guadalajara que incendiaron las redes sociales porque Gallardón dimitía y el Gobierno paralizaba la retrógada ley del aborto. Por eso sí clamaron. Frente a todo esto, las ya decenas de casos de corrupción serían apenas unas patologías controlables, garbanzos negros que siempre se cuelan en el puchero de cualquier familia de bien. Apenas hay algún verso suelto que protesta contra los riesgos de la cosa, como ha hecho en un artículo muy acertado el exconcejal Jesús Orea, o como Nuevas Generaciones en una campaña impulsada en las redes sociales.

La gravedad de los últimos acontecimientos conocidos hace que la mirada se vuelque especialmente en el Partido Popular, pero no olvido que hay corruptos de casi todos los colores. Ayer mismo el secretario provincial del PSOE de Guadalajara, Pablo Bellido, lanzaba un mensaje al respecto en su cuenta de Twitter: “Si hay algún corrupto del PSOE lo quiero fuera del Partido ya. Pero no generalicemos. Somos mayoría los que trabajamos con honradez”.

Demasiados casos. Seguro que Bellido tiene razón, pero el problema es que, si no son mayoría los aprovechados, los mangantes y los listillos de turno, sabemos que ya son muchos. Son demasiados corruptos desde hace ya demasiado tiempo. Y algunos de ellos tienen mucho peso, y el peso es una unidad determinante para medir la gravedad, en física como en política.

En el caso del PSOE, ya que estamos, pesan los sueldos estratosféricos de las puertas giratorias (legales pero inmorales), en especial en el caso de Felipe González; pesan las tarjetas negras de nuestro venerable exrector Virgilio Zapatero y de otros 14 socialistas; pesa muchísimo el caso de los ERE en Andalucía –que no es una inmoralidad aislada, sino una trama perfectamente constituida– o pesan los caraduras para los que Bono y Barreda parecían tener un magnetismo especial: Méndez Pozo no sólo protagonizó ‘Crematorio’ en Burgos, sino que campó a sus anchas por las llanuras manchegas. Todo el aglomerado de la caja regional, medios de comunicación, cambios de leyes del suelo, tuberías desde los pantanos y construcciones de aeropuertos no se montan si no es el calor de un gobierno. [Por cierto, de magnates de pueblo venidos a más por amistad fraternal de expresidentes socialistas, aeropuertos sin vuelos y editores de prensa que dejan en la calle sin pagar a redacciones enteras les puedo hablar otro día largo y tendido: y aquellos polvos no los echó Cospedal].

Los partidos tienen que echar a estos elementos, eso por descontado. Pero nuestras instituciones deben ser también capaces de enviar a prisión a los saqueadores y estafadores y de recuperar el dinero robado. Rajoy, por supuesto, debe dimitir y convocar unas elecciones generales a las que concurran partidos políticos depurados hasta la obsesión. Si los dirigentes locales y provinciales no son los primeros en impulsar este tipo de medidas contundentes, la purga llegará desde la calle y serán estos ‘políticos de proximidad’ los primeros (los próximos, qué ironía), en ser sacrificados en mayo.

Montaje colgado por una diputada provincial del PP en su perfil de Facebook.

Montaje colgado por una diputada provincial del PP en su perfil de Facebook.

Creo que el PSOE, aunque tarde, ha empezado a entender este mensaje, y seguro que entre los dirigentes locales dispuestos a presentarse con sus siglas lo agradecerán. En el PP, en cambio, hacen oídos sordos y apuntan problemas donde no están: en los de “las camisetas de colores que algún día vendrán a dar las gracias” por salvar los servicios públicos, en quienes remueven la entre la basura para comer o en quienes apuestan por otra forma de hacer política. Hace apenas unos días una joven diputada provincial y alcaldesa del Corredor del PP colgaba en su perfil de Facebook un montaje con caras de los más conocidos dirigentes de Podemos junto a las caras de Lenin, Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales. En uno de los comentarios, aseguraba: “Las intenciones de estos tíos son como para quitarnos el sueño. De peli de terror!”.

Entre partidos hay muchos asuntos que debatir (de políticas fiscales, inversiones, modelos territoriales), pero también hay cosas que no caben nunca (corrupción) y cosas que son imprescindibles (la canalización de la voluntad a través de las urnas). Por mucho que al PP, hasta arriba de casos de corrupción, le moleste la irrupción de partidos como Podemos (lo mismo cabría decir de UPyD u otros), es muy buena noticia que, con la que está cayendo, la indignación popular esté encontrando canales democráticos de expresión.

¿No aconsejaban desde el PP a los acampados del 15-M que se presentasen a las elecciones? En el segundo aniversario les animaban exactamente a tratar de “conseguir sus objetivos con votos y no con pancartas”. La noticia está disponible en las hemerotecas: 14 de mayo de 2013. Por cierto que, populismos al margen, en esta noticia hacían un gran anuncio: “el año que viene saldremos de la crisis”. A mí todavía me quedan dos meses. ¿Y a usted?