Buero, a escena

Textos de Buero en el escaparate de una librería. // Foto: Jesús Ropero. Ayuntamiento de Guadalajara

Textos de Buero en el escaparate de una librería. // Foto: Jesús Ropero. Ayuntamiento de Guadalajara

Por Concha Balenzategui

Para todos los que han regresado a Guadalajara a finales de agosto, o la están visitando estos días de septiembre con motivo de sus Ferias y Fiestas, ha sido una agradable sorpresa encontrarse las calles salpicadas de frases y títulos de obras de Buero Vallejo. Es una iniciativa original, que sobre todo transmite la sensación de que todos en la ciudad -los comerciantes y hosteleros, los primeros- están inmersos en el centenario del ilustre escritor, considerado uno de los más grandes dramaturgos del siglo XX.

Me gusta esa idea, la de llevar a Buero a pie de calle, con los vinilos de los escaparates, o con el vídeo en el que varios vecinos recitan sus letras, precisamente por el carácter participativo y popular, con el que todos pueden sentirse invitados a la fiesta. Porque la fiesta, la del homenaje, está a punto de comenzar. Hace solo unos días que se presentaba el programa de actos preparado por el Ayuntamiento para glosar su figura, que desarrollará la mayor parte de las actividades desde finales de septiembre, una vez pasadas las Ferias.

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Cultura en libertad

Muestra "SACRED": representaciones hiperrrealistas del cautiverio del disidente chino Ai Weiwei. En el claustro de la Catedral de Cuenca. // Foto: O.C.

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Por Concha Balenzategui

Las vacaciones se inventaron con el móvil del descanso, lo que no significa estrictamente no hacer nada, sino más bien aprovechar el tiempo para esos placeres a los que uno no presta en época de trabajo la atención que debería. Una buena conversación de sobremesa, un paraje no recorrido antes, observar de madrugada las perseidas, o el reencuentro con los amigos de siempre del pueblo, para rememorar las mismas anécdotas año tras año, son opciones tan válidas como tumbarse al sol en la playa, si eso es lo que el espíritu vacacional le pide a uno. Poder disfrutar de la agenda cultural de manera relajada, sin las prisas del invierno, es otro de los alicientes de esta época del año.

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